Pedaleando por el mundo

LA COSTA DEL ADRIATICO EN BICICLETA

 

Este es el diario de un viaje realizado en Octubre de 2008 por el litoral Adriático, desde Trieste (Italia) hasta Bar (Montenegro). Recorre parte de la costa de Croacia y Montenegro, toda la costa de Eslovenia, algunas islas croatas y parte del interior esloveno y montenegrino.

En total fueron 1460 kilómetros repartidos a lo largo de 22 días o etapas, en una ruta que se fue improvisando conforme avanzaba. Nunca tuve una idea definida del itinerario que al final realicé, simplemente me trace una idea general de ruta y me fui dejando llevar por las circunstancias. A continuación, el diario de viaje.

Nota:

1 )El kilometraje de las tres primeras etapas es una aproximación. Esos días tuve algunos problemas con el cuentakilómetros. A partir de la cuarta etapa es correcto.

2 )Se incluyen en el kilometraje de cada etapa pequeños desvíos y algunos kilómetros en las salidas o llegadas de las mayores poblaciones en las que los accesos te llevan a dar pequeños rodeos.

MAPA DEL TRAZADO DE LA RUTA

 
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ETAPA 1: TRIESTE (ITALIA) → IZOLA (ESLOVENIA)

Distancia total: 35 Km

El punto de partida del viaje es la ciudad italiana de Trieste, a orillas del Adriático y muy cercana a la frontera de Eslovenia. Concretamente salimos de la zona del castillo de Miramare, donde se sitúa un bonito albergue juvenil (Ostellio Miramare) con bonitas vistas al mar. Los primeros kilómetros son hacia el castillo de Miramare y sus exuberantes jardines. Después nos encaminamos hacia Trieste centro, por un agradable lungomare (paseo marítimo) y tramos con carril bici. El centro de esta ciudad merece una visita. Personalmente me ha encantado, tanto por su arquitectura y monumentos como por su emplazamiento en una colina frente al mar.

Salimos de Trieste y muy cerca se encuentra la localidad de Muggia, un tranquilo y agradable lugar con un bonito puerto y un centro, muy antiguo, de recoletas calles estrechas. Como dato curioso, estas se rotulan con el nombre español: calle. Después de tomar café, me he encontrado con tres cicloturistas checos con los que he mantenido una breve conversación en inglés mientras se liaban un cigarro, vienen del interior de Eslovenia y van para Trieste.

Tras 5 km por tranquila carretera costera, llegamos a la frontera eslovena, país de la Unión Europea. Son mis primeras pedaladas por uno de los países surgidos de la antigua Yugoslavia, muy agradables pues la carretera es tranquila y rodeada de una exuberante vegetación primero, y posteriormente de una zona de viñedos en espaldera. Paro para ver las uvas tintas en un momento ya próximo a la vendimia, seguro, pues las pruebo ¡y están riquísimas!. Quizás sean de la cepa Merlot, habituales en este país.

La carretera empieza a ser más transitada, pero por fortuna, unos  kilómetros antes de Koper me encuentro con un carril-bici: ¡el D-8!.

Koper es un agradable puerto costero y una ciudad para las bicis, hay carriles-bici por todos lados, uno de ellos junto al lungomare. De Koper se continua por el D-8, primero asfaltado y despues camino de tierra en buen estado. Paso enmedio de otro gran viñedo y poco después vuelve el asfalto al carril-bici hasta el túnel de Salet, que era ferroviario, todo este tramo es lo que en España sería una vía verde.

Es casi de noche al llegar al túnel y empieza a llover. Por suerte encuentro a un grupo de eslovenos saliendo del túnel que me orientan para conseguir un alojamiento para esa noche en Izola, a un par de kilómetros de allí. Hasta se molestan en llamar por teléfono a un lugar que ellos conocen. Me explican como llegar y tras una serie de pesquisas, y algún que otro chaparrón, una chica del pueblo me conduce hasta el lugar. ¡Poco después compruebo que es una residencia de disminuidos físicos!: vaya historia la de esta noche...

Me ofertan un precio fenomenal para la calidad de la habitación, era como un hotel de tres estrellas (con todos los accesorios adaptados para estas personas) y al día siguiente el desayuno es tipo continental: ¡para darse un atracón!. Vamos, que me encontré un chollo. Y todo gracias a la amabilidad del grupo de eslovenos "del túnel", me enteré después que eran fisioterapeutas...

ETAPA 2: IZOLA (ESLOVENIA) → POREC (CROACIA)

Distancia total: 65 Km

Nota: Desgraciadamente, por un error fatal días después, borre todas las fotos de las seis primeras etapas del viaje. Valioso documento echado a perder, no solo por los lugares, sino por las personas que fui encontrando.

Salgo en dirección al túnel de Salet, que es muy largo y esta bien iluminado. Después del túnel, y hasta Portoroz, el D-8 se adentra en el interior, por unos bonitos paisajes entre agrícolas y de montaña. Poco después de llegar a Portoroz, encuentro a dos cicloturistas israelíes que van en un tandem. Son una pareja: Michal y David. Han realizado un gran viaje por el este del Mediterráneo que ya estaban concluyendo cuando los encontré. Con ellos pedalearé toda la mañana.

De Portoroz a la frontera croata hay unos 5 km, en la salida de este lugar perdemos el D-8, que encontraremos un poco más adelante paralelo a la carretera. Volvemos al campo, a pedalear con la máxima tranquilidad hasta que aparece el puesto fronterizo. Abandonamos la Unión Europea y entramos en otro país surgido tras el conflicto balcánico: Croacia. Tras cambiar moneda (de euros a kunas), hacernos alguna foto de recuerdo y hablar un rato con una simpática pareja de cicloturistas británicos que venían de Croacia, podemos retomar nuestro querido D-8, camino de tierra, que hasta Savudrija nos regalará muy bonitos paisajes costeros, de salinas  y de montaña, estos últimos con una rica vegetación, predominantemente mediterránea.

Tras superar Savudrija, y antes de llegar a Umag, el entorno que rodea a la carretera se hace más turístico. Me resulta hasta desagradable comprobar como la cadena Sol Melia ha construido un auténtico "gueto" arrasando lo que debía de ser un magnífico pinar costero. Justo al entrar en Umag veo un cartel a pie de carretera anunciando VINOTEKA/WINETASTING. No lo dudo un momento y se lo comento a los israelíes, estos me lo agradecen pero prefieren seguir. Nos despedimos.

Estuve pasando un buen rato en la bodega. Aunque mi intención era probar solo algún vino de alguna uva local, al final el bodeguero me ofrece hasta tres: un Malvasía, un Merlot y uno de uva Teran (autóctona) que fue el que más me gustó. Magnífica la visita, oliendo además el "tufo" que producía el carbónico de los vinos que estaban fermentando ese día en la bodega (era fecha de uno de octubre).

Poco después almuerzo, la comida del "super", en un precioso lungomare en el puerto-bahía de Umag. Umag es una bonita ciudad costera con un trazado típicamente veneciano, como ocurre con frecuencia en toda la región de Istria (la más norteña de Croacia y con una fuerte influencia italiana). De hecho en esta zona casi todo el mundo es bilingüe italo-croata. A mí me ha venido fenomenal esto para entenderme cuando la gente no habla inglés; un español siempre se puede "entender" en italiano.

De Umag a Porec se puede seguir por el D-8, que se adentra en el interior. Al ser un poco tarde, decidí hacer este tramo por carretera costera, que aunque es muy transitada, si permite ir tomando giros a la derecha por carreteritas más locales y tranquilas (EJ: San Lorenzo). Novi Grad/Cittanova es otra ciudad costera de estilo veneciano, disfruto de sus vistas pero no entro en su centro. Continuo hasta Porec por carretera, en este caso muy transitada y con poco arcén.

Aunque llego de día a Porec, me va a oscurecer sin encontrar alojamiento. Busco un SOBE (particulares que alquilan habitaciones: algo muy habitual en Croacia y que permite un mayor contacto con la población local y la realidad del país) pero no encuentro nada asequible, me doy cuenta que este es un lugar muy turístico. Al final acabo instalando mi tienda de campaña en una zona de buena hierba y árboles anejo a una casita en el campo, tras consultarlo a la dueña que acogedoramente me lo ofrece.

Me gusta celebrar estas situaciones y lo hago en el restaurante cercano, "Rte. Medusa", donde me doy un auténtico "homenaje" por poco más de 100 kunas (unos 15 €). ¡Nada como probar la buena gastronomía local!, efectivamente esa noche empecé a comprobar lo bien que se come en Croacia y lo buenos que son los crepes de chocolate (palacinke chiocolatan).

ETAPA 3: POREC → PULA (CROACIA)

Distancia total: 75 Km

Después de empaquetar mi casa "portatil", voy para Porec (Parenzo en italiano) a desayunar y visitar la ciudad. Me encantó este lugar: calles medievales con mucha piedra, restos romanos, playa y puerto y siempre ese aire veneciano de Istria. Hay un lugar de visita casi obligada en Porec: su Basílica Euphrasiana (siglo VI), de estilo bizantino y declarada Patrimonio de la Humanidad. Verdaderamente impresiona su calidad artística.

De Porec a Rovinj son unos 35 km. Hasta llegar a Funtana la carretera está muy transitada, a partir de allí pasa a ser tranquila y muy bonita, con paisajes campestres en un trazado que rodea al Limski Kanal. En este tramo sufrí varios ataques de masas agrupadas de insectos alados, hay que ir con la boca cerrada si no te los quieres tragar. La carretera afronta un bonito descenso hasta el canal al que sigue el primer ascenso de cierta entidad de este viaje (antes de llegar al cruce de Rovinj).

Rovinj (Rovigno en italiano) es una maravilla de ciudad costera, algo para contemplarse con tranquilidad, deleitarse. La salida de Rovinj es uno de los caminos más bonitos hasta el momento. Os recomiendo seguir el lungomare (paseo marítimo) dirección sur hasta que finaliza y encontramos una pista de arena en buen estado. Esta, un poco más adelante, va a pasar por una zona entre bosques muy frondosos y a la orilla del mar, en una zona muy bien cuidada para el ocio de los ciudadanos. Llega un momento en que alcanzaremos una instalación militar y poco después un camping, que atravesamos. Finalmente, encontraremos  otro camping: "Vestar". Desde allí, hay un camino que nos conduce a la carretera que va hacia Pula. Alcanzamos la carretera, que es secundaria y sin arcén. Un poco después de la localidad de Bale, tomamos una carretera más principal (aunque sin arcén) que nos llevara hasta Pula.

En Pula hago noche en el albergue juvenil "yousth hostel". Es de los pocos que hay en Croacia. Por muy poco dinero de más respecto a la habitación standard, tiene unos magníficos bungalows enfrente de la playa. Me ha gustado tanto el alojamiento como la ciudad que he decidido quedarme dos noches, para así dedicar un día a visitarla "pateándola".

La ciudad de Pula es un auténtico testimonio histórico de la época romana. El estado de conservación de sus monumentos romanos es bueno. El templo de Augusto, en la plaza principal de la ciudad, es un ejemplo de ello. También los arcos romanos en diferentes calles y, finalmente, su plato fuerte: El Arena de Pula, uno de los más grandes y espectaculares anfiteatros de todo el imperio. Importantes museos sobre la época romana  también pueden visitarse en Pula.  

ETAPA 4: PULA → RABAC (CROACIA)

Distancia total: 68 Km

Tras disfrutar de esta bonita ciudad, retomo la bicicleta para continuar el viaje por Istria. Me he tomado un tiempo antes para ajustar el cuentakilómetros y arreglar un pinchazo del día en que llegué. He buscado en la cubierta y he identificado una astilla de erizo de castaño como la causa (no es extraño pues Pula esta llena de castaños). Mientras arreglaba la bici continuaba lloviendo, como lo ha hecho casi toda la noche. Tengo suerte y para de llover cuando quiero salir, aunque hace un frío y viento cortante que me obligan a "gastar" todas mis prendas de abrigo.

Salgo del casco viejo de Pula en dirección a Sisan/Valtura (me habría gustado hacer la península de Premantura, de gran valor naturalístico y con caminos de tierra que la rodean, pero el día no invita a ir cercano al mar por el fuerte y frío viento). Hasta llegar al cruce que va a Sisan son casi 4 km. A partir de este punto la carretera hacia Valtura es comarcal y muy poco transitada. En Valtura (a unos 18 km del centro de Pula) tomamos una pequeña carretera (que al poco pasa a ser pista de tierra) hacia las ruinas romanas de Nesaticum. Desde allí se continua por el mismo camino hasta la aldea de Muntic, en donde buscamos un bonito camino que pasa por el cementerio y que nos deja en el cruce de la carretera Pula-Rijeka (Km 24 aprox.) Giramos a la derecha dirección Rijeka y llegamos a Marzana. Allí tomé un cruce a la izquierda dirección Pinecivci, después dirección Divcici y finalmente hacia Filipana. Todo este trayecto discurre por muy tranquilas carreteritas comarcales hasta que en el km 38, aprox., regresamos a la carretera Pula-Rijeka.

Por esta carretera, que cuando la hice no tenía mucho tráfico, vamos hasta Labin (km 64 aprox.). A la altura de Barban el paisaje empieza a ser muy bonito. Esta es una zona más montañosa y hay mucho arbolado. Al ser Octubre, el colorido de las hojas es precioso (¡Que pena que perdí las fotos!). De Barban a Rasa el paisaje es el más bonito de toda la ruta, todo ello potenciado por los colores del atardecer de claroscuros que tuve. LLego a Labin (¡Que cuesta para subir al casco antiguo!) pero no encuentro alojamiento, es todo muy caro. Es una bonita ciudad medieval enclavada en una colina, además de un lugar demasiado turístico... Así las cosas pregunto en turismo y me dicen que en Rabac, a unos 4 km, hay un camping. Voy para allá y llego ya de noche al "Kamp Oliva", un grandísimo camping entre olivares.

Rabac es un lugar impersonal e infraturístico, además de ser un "gueto" de turistas. Si acaso, el puerto y el lungomare tienen algo de encanto, pero nada más. Lo descubrí cuando fui a cenar a una pizzeria, que por cierto, estaba muy bien de precio y en la que había una reunión de turistas británicos (Rte. Miramare).

ETAPA 5: RABAC → CRES/Camping Kovacine (Isla de Cres) (CROACIA)

Distacia total: 55 Km

Salgo "huyendo" de este lugar y con ganas de subir los cuatro km de cuesta hasta Labin, donde disfrute de un merecidísimo desayuno. De Labin se sale en dirección a la carretera de Rijeka. Se encontraba sin mucho tráfico y hasta Plomin (km 17) predomina el descenso, a veces pronunciado. De Plomin al mirador (vidikovac en serbo-croata) hay casi 3 km de una carretera entre bosques y con vistas excelentes de la bahía. Del mirador hasta Brestova (km 27,40) la carretera es tranquila y el paisaje extraordinario.

En Brestova se toma el barco que va a la isla de Cres. Me ilusiona eso de coger un barco de vez en cuando, este va a ser el primer trayecto de una larga lista de transbordos entre las islas y la costa croata. Como tengo tiempo de sobra hasta la salida del barco ( traguetto, otra palabra italiana), disfruto de una copa de un buen tinto de la comarca en el restaurante (con magníficas vistas) que hay cercano al puerto. Allí observo como llega el barco desde la isla de Cres, de la compañía croata más importante: JADROLINIJA.

El trayecto dura unos 20 minutos hasta el puerto de Porozina, ya en Cres. En la terraza de una gostionola (restaurante de comida casera) cerrada al público almuerzo unas patatas y un sándwich, al "solito" y viendo como en un barco privado llega un pelotón de ciclistas y desembarcan, creo que eran alemanes.

Desde allí la dirección que tomo es la de Cres, donde quiero hacer noche en el camping. La carretera es tipo comarcal y una delicia para el ciclista: apenas hay tráfico motorizado. Los dos primeros km son de una buena pendiente y a partir de ahí y hasta el km 35 aprox. , la subida es más tendida. Entorno al Km 40 nos situamos en la zona más alta de la isla de Cres con unas panorámicas espectaculares de la costa de Rijeka, la isla de KRK y varias islas más. Estas magníficas vistas continúan varios kilometros más, ya en descenso, en nuestro camino hacia Cres. Poco después del km 50 alcancé Cres ciudad, desde allí hasta el Camping Kovacine son unos 4 km de añadido.

El camping es muy grande y está en la misma costa, por lo que planto la tienda prácticamente a 20 metros de la playa, entre olivos. El entorno que rodea al camping es 100% natural, vegetación mediterránea que llega a la misma orilla, de un agua transparente y de un bonito color. Desde el camping se puede llegar a Cres por un relajante paseo marítimo de unos 1500 metros. Me gusta tanto el lugar, y la ciudad de Cres, que decido hacer dos noches aquí.

Al día siguiente disfruto de la bonita y muy agradable ciudad de Cres, y por la tarde hago una ruta de senderismo desde el camping hacia la dirección opuesta a Cres. Verdaderamente, por la rica y variada vegetación (lentisco, acebuche, durillo, pino, madroño, higuera, zarzaparrilla, etc.) que llega a la misma orilla, si se puede afirmar el lema de la oficina de turismo croata que reza: "The Mediterranean as it once was", EL MEDITERRANEO TAL COMO ERA.

No dejo de pensar estos días que hace 30 o 40 años esta gran diversidad vegetal la tenían nuestras costas españolas, las francesas, las italianas, etc; ¿Qué se ha hecho construyendo tanto en el litoral?, ahora solo hay cemento y más cemento. ¿Es esto desarrollo?: verdaderamente, lo dudo.

ETAPA 6: CRES(Isla de Cres) → VELI LOSINJ (Isla de Losinj)

(CROACIA)

Distancia total Km: 65

Salgo del camping por el paseo marítimo hacia Cres, donde desayuno. Tras un paseo en la que termino de conocer esta bonita ciudad que ya visite ayer, salgo dirección Osor/Losinj. Hasta Osor, el punto mas sureño de la isla de Cres, son 35 km. Lo más destacable de este trayecto son los primeros ocho kilómetros, las vistas son excelentes. A partir de aquí el paisaje se hace un tanto monótono aunque a la izquierda se divisa en la lejanía la costa continental y algunas islas, a pesar de que el día es algo nublado y apenas hay nitidez. Unos 13 km después de salir de Cres, se puede tomar un desvío a la derecha por pista asfaltada, muy rugosa, que va hacia el Vransko jezero (lago Vransko). El lago se sitúa a unos 800 metros del cruce.

Osor es un pequeño y tranquilo pueblecito costero con una bonita plaza con iglesia. Un pequeño puente separa la isla de Cres de la de Losinj, parece increíble que este casi ridículo curso de agua sea el motivo de que sean dos islas en vez de una.

Tras salir de Osor, unos 2,4 km después, paro a comer la comida del "super" en una agradable playita con chiringuito, aunque está cerrado. Al pie de una encina doy cuenta de unos de mis habituales menús: sardinas en lata, tomate, pan, queso y vino. Tras una reponedora "cabezada" en la cómoda arena de la playa, continuo pedaleando y en menos de un kilómetro me desvío hacia Nerezine, un pequeño pueblito donde tomo café "kava miljeko malo", que es como se dice café cortado en serbo-croata.

Unos 18 km después de salir de Nerezine, llego a Mali Losinj tras subir alguna que otra "cuestecita". Esta es la ciudad principal de la isla, tiene mucha vida y se nota que es un centro turístico, aunque sin perder el encanto de su centro histórico de calles estrechas. Tiene un magnífico puerto y paseo marítimo, donde es fácil ver llegar a los pescadores con su mercancía fresca.

Salgo de Mali Losinj dirección Veli Losinj, donde se situa un nuevo albergue juvenil según leí en un folleto informativo en Pula. Justo donde se sitúa el desvío por carretera hasta Veli, sale un magnífico paseo para peatones y ciclistas que recorre, junto al mar y entre pinares, casi tres kilómetros hasta llegar al centro de Veli Losinj. Veli Losinj es otro pequeño y bonito pueblo isleño con un precioso puerto pesquero y de recreo, mucho menos bullicioso que el de Mali. El Yousth hostel está en pleno centro, en una bonita casa restaurada. Un lugar muy tranquilo y con buenas vistas. Me alegro especialmente de que el sitio de alojamiento sea tan acogedor, pues es martes y hasta el viernes no pasa por la isla el barco que me llevara a Zadar; ¡tengo dos días y medio para disfrutar de esta isla de Losinj!

Hasta la salida desde Mali Losinj del citado barco, disfruto de un día de senderismo y descanso por la costa cercana a Veli Losinj. La posibilidad de hacer rutas de senderismo por aquí son múltiples. Se trata de una isla con un microclima mediterráneo más cálido que en otras zonas de Croacia por lo que se dan cita aquí un gran diversidad de especies vegetales y animales. Por otro lado sus fondos marinos, de aguas puras y transparentes, son riquísimos. Tanto así que en el paseo que dí por la costa, pude disfrutar de "submarinismo aéreo", ya que la transparencia de las aguas te invitan a ver todo tipo de peces, crustáceos, almejas, estrellas de mar, etc. Con tanto espectáculo se me hizo un poco tarde para volver andando y apareció un pescador que se ofreció a retornarme a Rovenska, cerca de Veli. Aunque previamente me sugiere que le acompañe a un campo de su propiedad, con olivos y una casita donde le ayudo a guardar leña. El viaje de vuelta al atardecer,en el barquito de Antonio, es magnífico.

La noche siguiente, tras cenar en un restaurante en Rovenska, escucho un chapoteo continuo en mi paseo junto al mar, y unos suspiros. Al poco me doy cuenta e incluso los diviso en la oscuridad dando saltos en el agua: son delfines, algo característico de estas limpias aguas.

La estancia en el albergue es muy agradable a pesar de que soy el único cliente..., Sin embargo la simpatía de la encargada conmigo duró los dos días que allí estuve. Se llama Marinela, y es de Rijeka.

Al día siguiente a la jornada de relax y senderismo, decido emprender una ruta en bicicleta por la isla de Losinj, sin alforjas.

ETAPA 7: VELI LOSINJ → VELI LOSINJ (Isla de Losinj)

(CROACIA)

Distancia total: 42 Km

Fue una bonita ruta panorámica de la isla. El recorrido fue ir a Mali Losinj y recorrer parte de su casco antiguo. A continuación pedalear toda la preciosa bahía de Mali hasta el Hotel Vespera. Es un recorrido siempre por el lungomare o paseo marítimo, que en muchos caso va rodeado de pinares junto al mar.

Una vez superado el hotel, buscamos la carretera que va en dirección al monte Kalvarija. Tras una buena subida por una carretera local con muy poco tráfico y muy buenas vista de Mali Losinj, llegamos a la zona más elevada de la isla. Desde aquí continuamos por la misma carreterita, que recorre toda la dorsal de la isla entre una exuberante vegetación mediterránea y sin construcciones de ningún tipo. Así llegué hasta Bonica Kuce, desde donde pude tomar magníficas fotos de las islas de Ilovik y Sv. Petar.

La vuelta desde allí por la misma carretera y el desvío por el paseo peatonal hasta Veli Losinj conforman el final de esta ruta temática.

Antes de la siguiente etapa, que desde Zadar va hacia Sibenik, hay que ir a Mali-Losinj a tomar el barco (una buena maquina llamada "Bartol Kasic") de Jadrolinija que va hasta Zadar, en un trayecto de más de 6 horas que hace paradas en las islas de Premuda, Silba, y Olic. Todas son pequeñas o medianas islas donde el entorno natural se mantiene casi intacto. Las vistas del atardecer Adriático desde el barco son sensacionales.

ETAPA 8: ZADAR → SIBENIK (CROACIA)

Distancia total: 78 Km

Tras la llegada del "Bartol Kasic" a Zadar, ya de noche, he tomado un autobús (el chofer se ha enrollado y me ha dejado meter la bici) hasta el centro de la ciudad. Desde allí he pedaleado casi 4 km hasta el albergue juvenil de Zadar, un buen sitio para dormir.

Desayuno en el albergue y encuentro, por primera vez, viajeras españolas. Son tres chicas navarras que están haciendo un "tour" en coche por Croacia y Eslovenia. Creo que son mis primeras palabras en español desde hace unos diez días, cuando charlé con un grupo de Erasmus españoles que iban, como yo, de Venecia a Trieste en tren. Allí vivirían toda su estancia de estudios y más cosas...

Las primeras pedaladas del día se las dedico a ir al centro de Zadar y a dar un buen paseo por su interesante casco viejo. Interesante mezcla de arte gótico , romano y bizantino. Estamos en Dalmacia, histórica región que fue especialmente importante en la época romana.

Una vez finalizada la visita, y desde esa puerta que se puede ver en la imagen superior, me dispongo a iniciar una etapa en la que no tengo muy claro donde voy a acabar. Mi propósito es dejarme llevar por la carretera costera dirección a Sibenik/Split. Al final, el punto de llegada sería Sibenik.

Desde el citado punto y hasta la entrada de Sibenik, son 71 km de auténtica delicia para el cicloturismo: carretera con un tráfico escaso o moderado, predomina el leve descenso y siempre buenos paisajes en los que recrearse. La única pega es que el arcén es más bien pequeño.

A la altura de Biograd aparece a nuestra izquierda un importante lago: Vransko jezero. En él hay zonas recreativas y camping. A nuestra derecha siempre disfrutamos de la vista de la costa con sus transparentes aguas y la abundancia de pinares. Especialmente bonita es la zona entorno a Drage. No es extraño observar muchas gaviotas y garzas reales. Paro a comer en una playita con pinar muy agradable. Las playas del Adriático son muy bonitas pero casi siempre son de piedra o guijarros, raro es encontrar alguna de arena.

Poco después de Vodice la carretera se adentra un poco en el interior. Algunos kilómetros antes de llegar a Sibenik, podemos disfrutar de una magnífica vista desde un espectacular puente.

Nada más divisar la señalización Sibenik/centro, la tomo y a unos 300 metros veo el cartel de un SOBE. Negocio el precio con la señora (si, en este tipo de alojamientos se puede regatear) y consigo una gran habitación a buen precio, en una tranquila casita con jardín. El regateo fue escribiendo números en un papel, pues la señora no hablaba inglés, ni italiano.

El posterior paseo nocturno por Sibenik me ha impactado. Es una bellísima ciudad:  medieval, gótica y románica, de calles estrechas, casa de piedra y monumentos de un gran valor artístico. Dar un paseo nocturno por Sibenik es retroceder en el tiempo.

ETAPA 9: SIBENIK → SPLIT (CROACIA)

Distancia total: 100 Km

Me ha gustado tanto Sibenik que no me resisto a abandonarla sin dar otro paseo, ya a la luz del día. Las sensaciones de la noche anterior se agrandan con esta nueva imagen de la ciudad, en la que es posible recrearse más en los detalles.

La etapa de hoy la definiría como perfecta: soleado, buena temperatura, sin viento, sin dificultades orográficas. En estas condiciones no es difícil hacer 100 km siempre por asfalto de una carretera siempre tranquila, excepto en las cercanías de Split. Pero lo mejor ha sido el soberbio escenario, casi siempre costero.

Para salir de Sibenik hacia Split por la carretera costera lo mejor es ir a la estación de tren. La primera parada la hago en Primosten, una agradable ciudad costera en una colina. En esta zona se elabora un buen vino tinto, el "Babic". Poco después de Primosten, y hasta Marina, la carretera se adentra en el interior. El tramo de Marina a Trogir es fabuloso por sus vistas y su carretera siempre al lado del transparente Adriático.

Trogir, ciudad Patrimonio de la Humanidad, es otra de esas históricas ciudades dálmatas de calles estrechas y donde la apariencia es medieval, fundamentalmente románico y gótico, con una buena aportación bizantina y con castillos espectaculares. Su paseo marítimo es magnífico, en una zona repleta de cafeterías con un gran ambiente. Quizás le sobre alguna que otra tienda de souvenirs, que rompen con la sobriedad de las calles con casas de muros de piedra.

De Trogir a Split hay unos 25 km. La carretera empieza a llenarse de coches, hay que ir con cuidado. A última hora de la tarde llego a Split, capital de Dalmacia. Ciudad de unos 300.000 habitantes, es la segunda más grande del país tras Zagreb. Como toda gran ciudad es complicado acceder a ella. Cuando llego a su puerto, el "cuenta" marca ya una cifra de tres dígitos. Tras preguntar, me entero que estoy cerca de la dirección de albergue privado que Marinela me aconsejo días antes. Tengo suerte y además de ser un buen sitio lleno de mochileros con los que hablar, se encuentra en un emplazamiento privilegiado: enfrente del Palacio de Dioclesiano, la joya de la ciudad. Bonito final para la etapa "reina", hasta ahora, del viaje.

En Split hago una parada de día y medio. Ha sido una estancia muy agradable pues la ciudad merece mucho la pena. Pasear sin prisas por su centro histórico es un auténtico privilegio. Su monumento más importante es el Palacio de Dioclesiano, de inicios del siglo IV. El Emperador que paso a la historia por ser el último de los emperadores romanos que persiguieron al cristianismo , se retiró aquí y mandó construir una residencia de verano en la costa, que es la actual Split. La ciudad romana, capital de La Dalmacia, era Salona, cuyas ruinas se encuentran a pocos kilómetros de Split. El actual casco viejo de Split se encuentra en lo que es el perímetro del antiguo palacio, del que se conservan murallas, puertas y diversas estancias, entre las que destaca El Peristilo.  El paseo por esta zona mezcla los restos romanos con las calles medievales, las casas de piedra y los templos. A su lado hay un gran puerto que le da un carácter cosmopolita a la ciudad, que ya de por sí tiene mucha vida.

En el albergue de Split he conocido mochileros de diferentes países: Australia, Japón, Polonia e Inglaterra. Muchos de ellos se encuentran realizando grandes viajes por el mundo. Toda una experiencia y algo que escucho con interés mientras compartimos alguna que otra copa de vino.

En mi segunda noche en Split he podido encontrar un restaurante, "Konoba Marjan", de excelente comida casera y barato. He probado un plato típico de Dalmacia: la pasticada, buenísima, y los mejores Palacinke chiocolattan (creppes de chocolate) del viaje hasta el momento. Allí he compartido mesa con un tipo que se ofreció (el restaurante estaba lleno): Tony, un australiano de Perth afincado en Split desde hace 4 años. De casi dos metros de altura, este australiano está feliz en Croacia y me lo hace entender varias veces durante la cena, en la que compartimos buenas dosis del buen vino tinto de la casa. En la mesa de al lado, un grupo de canadienses se incorpora  a la charla. El restaurante, tipo taberna familiar, permite este buen ambiente.

 

ETAPA 10: SUPETAR → BOL (Isla de Brac/CROACIA)

Distancia total: 47,45 km

Después de levantarme, doy un paseo por el gran y bullicioso mercado al aire libre que se encuentra en las afueras del Palacio de Dioclesiano. Un mercado en el que se puede encontar de todo en sus miles de tenderetes. Allí hice provisión de pilas alcalinas para mi cámara de fotos y desayune en una de sus cafeterías con terraza. Se aproxima la hora de salida del barco hacia la isla de Brac y abandono la ciudad con cierta pena.

De nuevo utilizo las buenas prestaciones de los barcos de Jadrolinija para alcanzar la isla de Brac, un auténtico paraíso mediterráneo. La llegada es a Supetar, agradable localidad cuyo nombre deriva de San Pedro (St. Peter en inglés). Los 14 o 15 siguientes kilómetros son de los más bonitos de todo el viaje. De Supetar a Splitska hay una distancia de 5,5 km por una bonita y tranquila carretera costera. Si continuamos por el paseo marítimo, al final de esta localidad el asfalto se convierte en una pista de tierra, en buen estado, que continua hasta Postira. Tras atravesar Postira, siempre junto a la orilla, volvemos a encontrar un camino de tierra junto al mar entre pinares y brezos, con extraordinarias vistas de la costa continental.

El camino acaba unos 300 metros antes de llegar a Lovrecina, donde se pueden visitar interesantes ruinas romanas. En este punto debemos girar a la derecha y subir hasta la carretera, que se encuentra a unos 370 metros. Una vez en la carretera giramos a la izquierda dirección Pucisca. Un poco antes de llegar a Pucisca encontraremos el cruce de Bol. Merece la pena continuar hasta esta bonita y tranquila ciudad costera, son solo 800 metros.

Tras tomar un café disfrutando de una vista similar a la de la foto sobre estas líneas, vuelvo al cruce de Bol. A partir de aquí he de afrontar el primer gran puerto de montaña desde que salí de Trieste. Son más de seis kilómetros de fuerte pendiente, aunque ayuda mucho el que en muchos tramos abunden las curvas cerradas y la carretera practicamente no tiene tráfico (como en toda la isla). La "cima" es la pequeña aldea de Prazica. Desde este punto tomamos dos cruces a la izquierda dirección Bol y un tercero a la derecha. No tardaremos en llegar al inicio de un espectacular descenso (ya con vistas al mar y a la isla de Hvar) de más de 7 kilómetros. Nada más llegar a la altura de Bol, tomé dirección al Camping "Mario", uno de esos pequeños camping que de vez en cuando se pueden encontrar en la costa croata e islas. Por su carácter tranquilo y pequeña capacidad, son mis preferidos. Concretamente este camping esta situado en unos bancales bajo sómbrales de plantas mediterráneas y olivos. En sitios así te puedes comunicar bien con los vecinos campistas. Pude conocer a una familia suiza (me invitaron a cenar) y al día siguiente a unos simpáticos holandeses que van en una vieja furgoneta un poco hippie,con los que he estado hablando de viajes. Me recomiendan visitar Hungría con la bici.

El paseo nocturno por Bol y su paseo marítimo me ha gustado. La temperatura era perfecta y aunque hay algunos bares y restaurantes abiertos y con clientes, esta ciudad costera transmite una atmósfera de total tranquilidad. La misma sensación que he tenido cuando me he sentado un rato en la misma orilla de la playa a escuchar las olas.

ETAPA 11: BOL(Isla de Brac) → PLAYA DE MLASKA (Isla de Hvar) (CROACIA)

Distancia total: 76,40 km

Antes de desmontar la tienda, doy un paseo en bici por Bol, para ir a desayunar en el puerto (¡vaya sitio bonito!) y conocer todo su paseo marítimo hasta la famosa playa de Bol. Esta playa es arena (sí, de arena) y cambia de forma según la época del año. No me gusta demasiado el sitio, está ya demasiado "enturistado" y estamos a mediados de Octubre; ¿Qué no será en pleno verano?. Así, decido continuar por un camino de tierra que va hacia Murvicu, aunque no alcanzo a este lugar. Cuando regreso al "Kamp Mario" ya he hecho 11,3 km.

Una vez montadas las alforjas, me dispongo a repasar la carretera por la que descendí ayer pero ahora en subida, claro... Me ha gustado la ascensión, a pesar de ser larga (7,7 km), las vistas son fenomenales y la carretera es tranquila. Lo único negativo es que hay demasiada bruma y las vistas que se adivinan extraordinarias, pierden mucho.

Poco después del final de la subida tomamos dirección Sumartin, donde tomaremos el barco que nos retornará al continente. LLego a Sumartin a una hora muy buena para disfrutar de su apacible y bonito puerto y hacer la compra del almuerzo en el "super", del que doy buena cuenta en un banquete a diez metros del mar. Un nuevo barco, ahora hasta la ciudad de Makarska, a la que llegamos en unos 45 minutos. Las vistas desde el barco de la costa de Makarska son espectaculares. La ciudad se encuentra a orillas del Adriático y detrás de ella se eleva una impresionante y alta mole rocosa.

El "cuenta" marca 39,15 km cuando salgo del barco en Makarska, tomo dirección Dvrenik, el lugar en el que embarcare hacia la isla de Hvar, no sé sí hoy o al día siguiente...

Al ser la carretera más o menos llana, avanzo con facilidad. A veces hago incursiones por carreteritas que salen a la derecha hacia algunas pequeñas localidades costeras en las que observo una gran oferta de sobes. Esto me permite ir muchas veces a pie de orilla, una auténtica delicia entre pinares. También aprecio el carácter vitícola de la región, muchos particulares anuncian su vino casero a pie de carretera. Además puedo oler perfectamente el inconfundible aroma de la fermentación. Cuando la carretera se eleva, las vistas del atardecer me impresionan.

Cuando llego a Dvrenik (km 69) es todavía de día y al rato sale un barco que va para Sucuraj, ya en la isla de Hvar. Decido tomar este barco, ya nocturno, pues me informan que el camping en el que quiero hacer noche está cerca de la citada localidad. En media hora el barco de Jadrolinija nos deja en Sucuraj. Voy al pueblo a preguntar por el lugar del camping y me dicen que era en la dirección contraria, ¡vaya!. Es de noche, voy con las luces y reflectantes puestos aunque afortunadamente la carretera no tiene tránsito alguno.Toda para mí a la luz de la luna llena. Seis kilómetros recorridos tras salir del barco hasta que al fin llego al "Kamp Mlaska".

No hay ningún campista, solo unos cuantos gatos juguetones. El restaurante-recepción tampoco ofrece cena alguna. Acabo cenando una lata de atún servida en un plato y algo de pan y vino. En la tele dan fútbol, Croacia le gana a nuestros vecinos andorranos por cuatro a cero. Al fondo del restaurante se ven restos de vasijas y ánforas romanas que el dueño del camping ha rescatado del mar.

ETAPA 12: PLAYA DE MLASKA → JELSA (Isla de Hvar)

(CROACIA)

Distancia total: 63 km

Nada más salir del saco de dormir, abrir la tienda y disfrutar del mar a unos escasos 10 metros, esto sí que es un buen comienzo de día. Por supuesto la primera visita es la del gatito juguetón de anoche, ahí lo tenéis.

Saliendo del camping hago la subida hacia la carretera (800 metros), una buena pendiente en un paisaje rodeado de una espesa vegetación mediterránea. En el cruce tomamos dirección a la derecha, siempre hacia Jelsa/Stari Grad. Es la carretera que recorre toda la isla y es perfecta para practicar el cicloturismo pues apenas hay tráfico motorizado. De hecho en esta carretera no pare de encontrar ciclistas. Hasta dos grupos de cerca de una veintena cada uno encuentro. Con uno de esos grupos me voy encontrando en diferentes puntos pues es un pelotón bastante diseminado. Mientras paro a tomar algo de fruta en una tiendecita de la aldea de Bogomolje, converso con un grupo de veteranos ciclistas noruegos.

 

Más adelante encontraré a una pareja en un tandem y posteriormente a un par de ciclistas norteamericanas. Estas últimas me cuentan que vienen en un grupo, que han llegado a la isla en un barco y que este mismo barco las espera en Jelsa. Una de ellas es una gran cicloviajera pues me cuenta que ha estado en varios sitios del mundo pedaleando, recalcándome que para ella lo mejor fue la experiencia en Nueva Zelanda.

La segunda parte de la ruta de hoy es más interesante en lo que se refiere a paisaje. Las vistas desde el lado occidental de la isla son espectaculares. En la primera parte predomina el ascenso, en esta segunda se hace más llano, aunque no deja de haber cuestas. El entorno que nos rodea es muy tranquilo, apenas hay poblaciones y estas son pequeñas, de un carácter  muy agrario. Tanto es así que en muchas casas de campo anuncian sus propios productos: vino, miel, aceite de oliva, etc., además de la oferta de flores de lavanda, la flor por excelencia de esta isla. Por todo esto, la isla de Hvar es un paraíso para los ciclistas.

Tras un acusado descenso, de vistas fenomenales, llegamos al cruce de Jelsa (km 47). A partir de aquí iremos por una bonita carretera costera hasta Jelsa, tras pasar por una zona de pinares donde se sitúan varios campings. En uno de ellos, Kamp Mina (justo enfrente de la playa de Mina), me quedo. No sin antes visitar la ciudad de Jelsa y pedalear por sus alrededores, dirección Stari Grad, concretamente por el paseo marítimo y la carretera cercana a la bahía (luka) de Vrboska.

Jelsa es un sitio idílico. Bonita ciudad, de un casco viejo pequeño pero meritorio y enclavada en una placentera bahía con un agradable puerto. Dispone de todo tipo de servicios y una variada oferta de restaurantes. En uno de ellos almuerzo un Cevapcici, en una mesa de fuera y a unos escasos tres metros del mar. La chica que me atiende, que habla un perfecto inglés, me agradece y valora que le haya dirigido algunas frases en su lengua (las pocas que sé...) al solicitar la comida y pedir la cuenta. Me dice que en todo el verano ningún turista lo intento. Acabamos charlando un rato (¡ahora en inglés!) y acabo comprándole una botella del vino tinto que elabora su padre, que iría consumiendo en los próximos días.

Vuelvo al pueblo por la noche a cenar y dar un paseo. Me gusta mucho este lugar y en esta época. Creo que en verano quizás deba ser demasiado turístico. Estuve pensando en quedarme otra noche, cosa que al final no hice (La imposibilidad de introducir la bici en el barco que de Hvar/ciudad parte hacia la isla de Korcula tuvo mucho que ver en esta decisión).

ETAPA 13: JELSA (Isla de Hvar) → LAGO BACINSKA

(CROACIA)

Distancia total: 78 km

Otro despertar de auténtico lujo. Contemplo el mar a unos escasos 15 metros desde una terraza escalonada del camping. La vista, entre pinares, es excelente.

 

Vuelvo a Jelsa en un precioso paseo costero de un kilómetro hasta encontrar la cafetería donde desayuno. Vuelvo por el mismo camino hasta el camping y desde allí la ruta del día será recorrer la misma carretera ahora en sentido contrario hasta Sucuraj. La imposibilidad de introducir bicicletas en el barco que hace el trayecto desde Hvar a Vela Luka (situada en el extremo más occidental de la isla de Korcula), provoca este retorno. Si que es posible hacerlo en otro barco que sale de Stari Grad y va hasta Korcula (ciudad), en un trayecto mucho más largo y más caro.

Desde poco después del camping hay que afrontar unos 9 kilómetros ininterrumpidos de ascensión, entre una mullida vegetación y con preciosas vistas del mar. Todo un puerto que se sube mejor al ser ya conocido, ¡aunque sea en su versión descendente!

 

Me llama la atención la diversidad de modelos antiguos de coches que te encuentras a lo largo de la isla, sobretodo en las pequeñas poblaciones. Seats 600, seats 124 cinco puertas y modelos pequeñitos de otras marcas. Uno de las marcas más habituales es la "Zastava". Asimismo en Bogomolje, donde hice de nuevo parada "técnica" para reponer algo de fuerzas, encuentro un modelo de antiguo camión que parece como de los que se regalan de juguete a los niños, pero en este caso a escala real...

 

La carretera es perfecta para el pedaleo despreocupado, apenas hay tráfico. Después de un primer tramo donde predomina el ascenso, desde Bogomolje todo es llano o descenso (excepto la subida de un pequeño puerto).

 

Cuando llego a Sucuraj el "cuenta" marca 53 km. En un restaurante a pie de puerto doy cuenta de un buen plato de espagueti a la milanesa mientras hago tiempo hasta la salida del "Laslovo" , barco de Jadrolinija, en dirección a Dvrenik. Tengo una enorme suerte pues el día rompe a llover justo cuando me encuentro en el barco. Fue llegar a Dvrenik, tomar un café en el restaurante del puerto y dejar de llover.

El trayecto continua por la costa en dirección a Ploce, donde habré de tomar otro barco que va hacia la península de Peljesac. Hasta llegar a Gradac son unos 12-13 km por una bonita y tranquila carretera local. A partir de aquí la carretera se adentra en el interior hasta llegar a la región del río Neretva. Poco después alcanza el bonito Lago Bacinska.

Es ya tarde cuando paro a hacerle fotos al lago desde un alto donde se sitúa un puesto de frutas y otros alimentos de la comarca, de venta directa de los productores.  Compro algunos higos secos y hablo con los vendedores de los productos que ellos cosechan y venden. Además, Andrea, la simpática chica con la que hablo en inglés (pero que sabe algo de español, italiano, alemán...) me aconseja sitios para dormir allí cerca del lago.

No lejos del puesto de frutas, justo antes de llegar al cruce a la derecha hacia Ploce, hay uno a la izquierda que bordea el lago. Tomé este carreterita y a unos 300 metros hay una casa donde leo el cartel de Sobe. Es una señora la que me atiende. Era un apartamento con cocina, baño y TV satélite por 120 kunas en una casa con vistas al lago. Sin duda, un buen lugar para hacer noche.

ETAPA 14: LAGO BACINSKA → STON (Península de Peljesac)

(CROACIA)

Distancia total: 58 kilómetros

Cuando me dispongo a salir veo que la señora del Sobe me ha dejado dos bolsitas en el manillar de la bicicleta: una de mandarinas y otra de higos secos. Y cuando ya estoy dando las primeras pedaladas, me ve y me para. En esta ocasión el manjar obsequiado es el de uvas blancas de mesa. Se lo agradezco mucho, la verdad es que con gente así da gusto viajar.

El día amanece fenomenal en lo que al tiempo se refiere, desaparecieron las nubes del día anterior. En menos de 3 km llego a Ploce, un lugar no muy encantador que digamos y con un edificio frente al puerto que debe tener un récord de antenas parabólicas por número de vecinos. Un agradable desayuno en el puerto, una vuelta por el lugar  y al rato ya estoy en un nuevo barco de Jadrolinija que se dirige a Tpranj, en la península de Pejelsac. Las vistas que va dejando la costa croata son deliciosas.

Igualmente lo son las primeras estribaciones costeras de Peljesac y la llegada a Tpranj. Salimos de este lugar en dirección a la carretera Orebic-Dubrovnik. Son unos 7,5 km por una tranquila carretera entre un paisaje rodeado de mucha vegetación mediterránea y muchísimos viñedos. La orografía de la isla es montañosa, hay bastantes desniveles y el terreno es de naturaleza caliza, dando lugar a un variado paisaje entre rocas y vegetación. Las mandarinas que me regalo la señora me están ayudando a escalar estas primeras cuestas.

En el cruce giré  a la izquierda dirección Dubrovnik, aunque a punto estuve de "tirar" para el otro lado: Orebic y la isla de Korcula (lo dejaré para otra visita). Álgo más de cinco kilómetros después del cruce encuentro una bodega: Madirazza, donde decido entrar con la noble intención de probar sus vinos. La chica que esta allí me atiende amablemente y en inglés vamos hablando de sus vinos. Probé uno de los mejores que tienen: Dingac del año 2005, con dos años en barrica y nada más y nada menos que 14,4º. La madurez de la que nos habla su grado alcohólico se refleja en el vino: es sencillamente excelente. La uva responsable: Plavac Mali, autóctona de la región.

Nada más salir de la bodega, se avecina una larga cuesta. Necesito energía rápida y decido coger algunas uvas tintas de los viñedos que rodean la carretera. Aunque la vendimia ya se efectuó (era el 18 de Octubre), siempre quedan algunos racimos superiores sin vendimiar, ¡y que estaban pero que muy en su punto! Estos racimos me van a acompañar todo el día y parte del día siguiente. Tras superar la cuesta, las vistas del mar y de la localidad de Trstenik son espectaculares.

En el km 27,50, en Janjina, encuentro un supermercado abierto. Doy buena cuenta de la mejor comida del ciclista en ruta en una mesita de una terraza con excelentes vistas. Poco después de este lugar pedaleé muy cerquita del mar, por una agradable bahía. Tras una nueva subida, el perfil de la etapa se suaviza. Llegamos a otra bonita zona de viñedos y paisajes serranos, siempre por una tranquila carretera. Pase por algunas pequeñas aldeas donde el olor es a vino en fermentación, a carbónico. Todo en esta isla esta relacionado con la vid y el vino. Queda cerca Ston cuando volvemos a recuperar las vistas del mar. En este punto hay un restaurante con vistas panorámicas y es posible bajar hacia el pequeño puerto de Prapatno, donde es posible tomar barcos hacia la isla de Mljet. Una excursión más que aconsejable (pasa por ser una de las islas más bonitas de toda Croacia y además parte de ella es reserva natural) que también decido dejar para una próxima visita.

Tres kilómetros hay desde el restaurante panorámico a Ston. Unos 500 metros antes de llegar a Ston me quedo bastante sorprendido: una autentica muralla tipo "gran muralla china" circunda a la ciudad, encaramada en sus laderas. No he visto antes nada igual o que se le parezca.

Más tarde me voy a enterar de sus dimensiones: 5,5 km de largo, la segunda más grande del mundo tras la china. Fue construida en el siglo XIV. Poco después de la espectacular vista y antes de entrar en lo que es la ciudad, hay una señalización de sobe en dirección a la izquierda. Decido probar y se trata de una casa, ya en el campo, donde una simpática familia tiene su huerto y bodega. Decido quedarme pues me ofrecen una buena habitación a buen precio. Nada más aceptar, la chica me baja a la bodega (previamente le había preguntado si hacían vino) y me invita a probar su cosecha. También me enseña el aparato de destilación (muy artesanal, de cobre) para hacer el orujo (grappa). Al momento llega un señor cargado de algo que huele a mar. Son ostras y me invitan a probarlas. No lo dudo un momento y "caen" dos. Después me enteraría que las ostras de Ston son uno de los productos gastronómicos con más fama en todo el país por su alta calidad. ¡Vaya chollo de sobe que he encontrado! (al pie de la legendaria muralla y a trescientos metros del pueblo).

Esta mañana, mi casera regalándome frutas de todo tipo. Al mediodía en la bodega me invitaron al mejor vino del viaje y en el sitio que me alojo me reciben con vino y ostras,  ¡vaya día!. Observo más calidez, más amabilidad en la gente del sur de Croacia y de Peljesac. Por lo general es gente que lleva una vida muy en contacto con el medio que la rodea. Son agricultores y elaboradores de sus productos para autoabastecimiento y, posiblemente, venta directa a pequeña escala. Un estilo de vida muy diferente al de la gente de la ciudad que , creo, les proporciona cierta calidad de vida a la vez que a nosotros nos proporcionan unos productos muy buenos y naturales (miel, grappa, vino, frutas, hortalizas, ostras, etc.).

ETAPA 15: STON → CAVTAT (CROACIA)

Distancia total: 85,5 km

Levantarme e ir a dar un paseo por la medieval ciudad de Ston. Es de los sitios que más me han impresionado de todo el viaje. Su casco viejo es para recrearse. Y recorrí parte de su muralla. Era un domingo por la mañana y la ciudad estaba casi desierta. Volví al sobe y me despedí de mis amables caseros. Cuando paso por las afueras de las murallas de Ston puedo ver varios autobuses repletos de orientales. El lugar ha sido descubierto para el turismo.

 

Desde el sobe hasta el cruce con la carretera de Dubrovnik hay algo más de 6 km. Las vistas del mar en este final de la península son cada vez más bonitas.

Tomamos la carretera costera hacia Dubrovnik. Sin mucho tráfico y con excelentes vistas en casi todo su recorrido, sobretodo al pasar por la localidad de Slano que tiene una bonita bahía. Es un trazado que me va costando hacer pues aunque las cuestas no tienen gran desnivel, son muy largas.

LLegando a Dubrovnik llego al cruce de Mokosica (km 49,40). Paro a preguntar a un conductor acerca de la conveniencia de ir por allí. Me dice que sí, que apenas hay tráfico y es un recorrido bonito. Sigo su consejo y, efectivamente, refrendo ambas cosas. Es un largo paseo por una recogida y profunda bahía de apacibles aguas. Eso sí, suponen un sensible aumento de kilometraje hasta llegar a Dubrovnik.

Cuando llego al puerto de Dubrovnik, el "cuenta" marca ya 62 km. La dirección que tome fue la que iba en dirección al centro. Tras una subida, no tardamos en llegar al centro histórico de Dubrovnik, que rodeo (decido no entrar pues sé que volveré días después). Si continuamos de frente, podemos salir de la ciudad por una carretera antigua, de uso peatonal y ciclista, que va junto al acantilado, con vistas espectaculares. Esta carretera acaba desembocando en la general que va a Cavtat. No fue mi caso, me equivoqué y salí antes a la citada vía hacia Cavtat (no recomiendo este camino, era una inclinadísima cuesta muy estrecha y de sentido único, en un trayecto ciertamente estresante).

Esta zona de la salida de Dubrovnik tiene buenas vistas pero es demasiado turística. Hay mucho tráfico, también es la carretera del aeropuerto internacional. Así hasta el cruce de Cavtat (km 83,41). Desde allí hasta el apartamento donde me alojo, ya cercano a la ciudad, son algo más de dos kilómetros. No he hecho bien en quedarme en este sitio, doy una vuelta nocturna y puedo ver que se trata de un sitio infraturístico. La cena que tuve fue algo insípida y nada barata (esto es lo peor que te puede pasar los días que tienes hambre de verdad, como hoy, pues ha sido una dura etapa). En fin, ¡todos los días no se puede acertar!

ETAPA 16: CAVTAT(CROACIA)→ HERCEG NOVÍ(MONTENEGRO)

Distancia total: 53 km

Salir del apartamento y bajar de nuevo a Cavtat a desayunar. A la luz del día me parece un lugar más amable y bonito. Es una ciudad con una larga historia, fue el primitivo emplazamiento de los habitantes de la actual Dubrovnik. El paseo por sus estrechas calles medievales es bastante agradable. Tras este paseo hay que subir hasta el cruce por el que llege ayer. Una vez en el cruce, giré a la derecha dirección Cilipi/aeropuerto. Recorridos 4 km tomo un cruce a la derecha dirección Molunat/Popovici. Es una tranquila carretera comarcal por unos parajes muy rurales, también hay muchas viñas (hago nueva recolección). Los primeros 5,5 km desde el cruce no presentan especial dificultad, pero a partir de ese punto me lleve la sorpresa de tener que subir un duro puerto de casi 7 km que finaliza en la aldea de Poljice. ¡Menos mal que "vendimie" buenas uvas al pie de la cuesta!

Continuo por esta solitaria carretera comarcal entre unos paisajes preciosos. A veces se observa el mar a la derecha, a la izquierda la espesa vegetación y cada vez más cipreses que indican que estamos en la Reserva Natural de Mikulici. Casi 6 km tras Poljice llego a un cruce. A la derecha sería para Molunat (pueblo costero) y a la izquierda para la carretera de Dubrovnik-Montenegro, tomo esta última dirección. Unos 500 metros más adelante encontré otro cruce que indica: Durinici/Park Prevlaka. No lo tomé pero aconsejo hacerlo, pues es una carreterita muy tranquila que acorta algún que otro kilómetro entre bonitos paisajes (de esto me enteré después...).

Tras superar la citada localidad de Durinici no se tarda en llegar a Vitalmija, última población de Croacia antes de entrar en la República de Montenegro. A partir de aquí la carretera se estrecha y discurre rodeada de una espesa vegetación mediterránea hasta, tras un descenso, acercarse de nuevo al Mediterráneo.

Tras unos 6 km desde la salida de Vitalmija llegamos al puesto fronterizo croata y poco después al de Montenegro, que en serbo-croata se escribe CRNA GORA. Una vez presentada mi documentación a la policía fronteriza, ellos te entregan una especie de "vale" de estancia turística que has de conservar y presentar a la salida del país. Los siguientes kilómetros son casi siempre en descenso con unas vistas espectaculares de Herceg Novi y toda la bahía.

Tras este descenso giro a la derecha para llegar a los alrededores de Herceg Novi. Entro en una gasolinera a comprobar que la moneda que tiene curso en este pequeño país es el euro. Hasta ahora, aunque lo pregunté en más de una ocasión, nadie en Croacia me había afirmado con rotundidad que así era. Me alegro mucho pues llevaba una reserva de euros que me pudo servir para algunos días. Pero más me alegro de saber que los precios que voy viendo son más económicos que en Croacia. Tal es así que en un chiringuito cercano a la gasolinera tomo mi primer cevapi sendvich y dos pivos (cervezas), una de Montenegro y la segunda de Serbia, todo a un módico precio. El tipo que me atiende es serbio y me habla de la reciente fecha de independización de Montenegro respecto a Serbia. Fue hace 3 o 4 años, no recuerda bien. Tampoco le ilusiona el hecho y me comenta que aunque sean dos países en la práctica todo sigue casi igual. Más adelante voy percibiendo que es así. Las grandes empresas serbias dominan el mercado montenegrino, como indica por ejemplo el hecho de no existir operadores de telefonía propia en Montenegro. Esta pequeña república de menos de 700.000 habitantes no debe disponer de muchos recursos propios ni de una industria propia. Efectivamente esto es así como fui comprobando los siguientes días en el país. Se nota la fuerte implantación, todavía, de la economía agrícola rural, más tipo autoabastecimiento que otra cosa. Se puede observar claramente, todo esto desde la visión privilegiada que te da el ir en bicicleta, que sus autoridades han apostado claramente por el turismo. Supongo que otra salida económica o no tienen o no han valorado. Lo cierto es que su costa, todavía bien conservada en buena parte de su litoral, está siendo rápidamente "atacada" por la construcción de complejos turísticos de una manera, quizás, un tanto desordenada. Es recomendable visitar este bellísimo país en los próximos años, antes de que se convierta en una zona costera totalmente urbanizada.

Tras el buen aperitivo y una reconfortante siesta en un parque cercano a la playa, doy un agradable paseo por el paseo marítimo, muy animado, de Igalo, que es la playa de Herceg Novi. Cafeterías, mercados, arte, y una puesta de sol extraordinaria es lo que me encuentro en este paseo. También pregunto a un paseante acerca de la zona y el tipo no puede ser más amable pues me recomienda lugares interesantes en todo Montenegro para visitar. Tras un rato de charla nos despedimos no sin antes preguntarme, al saber que soy de Sevilla, ¿del Sevilla o del Betis? No sería la última vez que me ocurriría... (por cierto que le conteste: "donde estén esos colores verdiblancos que se quite lo demás..."). El fútbol, siempre el fútbol..., ¡hasta en las webs de viajes!

Es ya tarde y decido buscar algún sobe. Tengo suerte pues en mi búsqueda me topo con Marija en la estación de autobuses. Ella me oferta uno no lejos de allí. Me pareció bien su propuesta y acerté. Un lugar algo pequeño pero cercano y muy barato, además  de una casera más que agradable. Se conocía a medio Herceg Novi, saludó como a media docena de personas en nuestro breve camino al sobe.

ETAPA 17: HERCEG NOVI → TIVAT (MONTENEGRO)

Distancia total: 58 km

Bonito paseo el que me doy por el casco histórico de Herceg Novi. Es pequeño pero muy interesante. Me informan que todavía están restaurando algún monumento afectado por la guerra de los Balcanes, puedo verlo después con mis propios ojos. En una cafetería de la plaza principal de la ciudad disfruto de un desayuno muy agradable contemplando el paisaje urbano y sus pobladores yendo de un sitio para otro en el ajetreo propio de un día laborable.

Decido establecer el Km 0 de la etapa en la estación de autobuses. El objetivo de hoy es avanzar por la carretera costera y adentrarme en la bahía de Kotor, muy recomendado ayer por el montenegrino con el que estuve charlando. Será en el Km 14 cuando puedo disfrutar de las primeras vistas de esta bonita bahía. Un kilómetro después me encuentro el embarcadero de Kamerini desde donde un servicio gratuito de barcos transporta pasajeros y vehículos al otro lado de la bahía por su parte más estrecha. Más adelante comprobaré lo acertado de este servicio público para favorecer el dinamismo comercial de la zona.

Los siguientes kilómetros son una autentica maravilla de paseo por una tranquilísima carretera al borde del la bahía. El agua es cristalina, al fondo las moles montañosas proporcionan sombras interminables, por otro lado no falta el verde de su vegetación y de sus árboles, entre los que identifico abundancia de robles. Justo en el km 17, ¡celebro el Km 1000 desde que salí de Trieste! Mejor lugar que este para el acontecimiento no es posible encontrar. Estoy contento, me está saliendo un muy bonito cicloviaje y el tiempo casi siempre esta siendo bueno, lo que hay que valorar en un mes de octubre. Un poco más adelante me paro a hacer algunas fotos a un monasterio que se ubica en una pequeña isla enmedio de la bahía. Me informo que data del siglo XVII.

En el km 30 llego a Perast, precioso pueblo al pie de la bahía, muy medieval y con meritorios casas antiguas e iglesias.

Aunque lo que más me llama la atención en este lugar es este curioso coche-tienda.

Saliendo de Perast los paisajes continúan siendo de primera y hay algo de más tráfico, pero nada que agobie mi marcha. Unos kilómetros antes de Kotor tomo por una estrecha carretera al pie de la bahía con casas a la izquierda. Llego a Kotor/centro en torno al km 44,5 y nada más mirar al cielo me vuelvo a sorprender (como en Ston) al ver una impresionante muralla y fortaleza circundando el pueblo en la escarpada montaña que lo cierra frente a la bahía. Se trata del fuerte de San Juan, situado en un auténtico precipicio. En Kotor me doy un largo paseo por su impresionante y medieval casco antiguo, repleto de arte por todas sus esquinas, un auténtico viaje en el tiempo... Además disfruto de la imprescindible comida en un banco enfrente de la misma bahía.

Como es temprano y me encuentro bien de fuerzas decido continuar hasta Tivat. Voy por el túnel pues me informan que por la bahía no se puede. Después me enteraría de que si era posible. Más adelante, las vicisitudes del viaje harán posible hacer este trayecto en bici. El túnel de Urmac se encuentra a un kilómetro de la salida de Kotor y tiene una longitud de 1637 metros. Se puede ir en bicicleta pues hay una acera de seguridad para ciclistas y dispone de buena iluminación. Tras el túnel un descenso y tomar la carretera que, paralela al aeropuerto internacional de Tivat, se dirige a esta ciudad. El "cuenta" marca 58 km cuando llego a la rotonda donde se puede ver el cartel Tivat/centro. Doy una vuelta por su paseo marítimo. La ciudad en sí no tiene nada especial, más bien un sitio de vacaciones. Puedo observar y fotografiar a un bonito velero anclado en su puerto.

Aunque veo varios carteles de sobe, pregunto y están cerrados o si hay gente me dicen que es temporada baja y no me alojan. Hasta en cinco sitios llego a preguntar. En uno de ellos es hasta curioso pues me atiende un señor de unos 60 años que mientras me envía a otro sobe de un "amigo" suyo me cuenta sus historias deportivas: fue futbolista profesional durante los años 70 y 80 en equipos de Italia (Ancona) y Yugoslavia (Partizan). Se llama Zoran ¿Ivanisevic? (no recuerdo bien el apellido). Bien, su amigo se llama Milos pero lo que es alojarme como que tampoco..., eso sí, telefonea desde su móvil y me lo resuelve, acabo definitivamente alojándome en el sobe anexo a la "Konoba Bacchus", donde una agradable señora me conduce a la habitación tras habilitarme "parking" para la bici.

Al rato salgo a pasear y cenar. Encontré un restaurante familiar que me gusto. Pude conversar en inglés un buen rato con la camarera, que es de Herceg Novi y trabaja también en el sector de la promoción turística. Ciertamente que la gente en Montenegro es abierta con el viajero, al menos conmigo.

ETAPA 18: TIVAT → BAR (Puerto)         (MONTENEGRO)

Distancia total: 68,80 km

Entre Tivat y Budva hay unos 24 km de una carretera ciertamente transitada, voy con cuidado. Tras una gran corta pero pronunciada cuesta, veo de nuevo el mar y las inmediaciones de Budva. Es esta una localidad eminentemente turística, grandes urbanizaciones y complejos hoteleros la rodean ( tanto es así que me pierdo y doy una vuelta extra de 3-4 km). El casco histórico, ciertamente pequeño respecto al total de la ciudad, está rodeado por una vieja muralla junto al mar, con una fortaleza y varias iglesias de diferentes estilos arquitectónicos. En algunas iglesias se pueden ver magníficos azulejos como este.

Quizás uno de los mayores encantos de este lugar sean sus magníficas playas de arena. Frente a las pedregosas playas croata, Montenegro dispone de playas "de verdad". Salgo de la ciudad por su importante puerto de recreo y por unas plataformas de madera, ambientadas musicalmente, que forman parte de un complejo turístico. Desde aquí regreso a la carretera costera dirección Bar.

Unos 9 km después de salir de Budva, encuentro un mirador privilegiado de la localidad de Sveti Stfan, una vieja ciudad fortificada que esta situada en una pequeña península. Es tan buena la panorámica, que decido parar aquí para dar buena cuenta la comida que compre en Budva.

Por una carretera costera espectacular pues va al borde del precipicio entre la montaña y el mar, recorro otros 10 km desde el mirador hasta llegar a las cercanías de Petrovac. Justo en este punto se encuentra el cruce que hacia el interior se dirige a Podgorica, la capital del país. Mi ruta es seguir dirección Bar, donde me he decidido a hacer noche. Puedo divisar algún monasterio encaramado en la montaña. Hay varios de estos repartidos por todo el país y normalmente se encuentran en lugares inaccesibles. Son muy antiguos, casi todos datan de los siglos XI al XVII.

La carretera a veces se adentra hacia el interior, con alguna que otra buena cuesta, a veces se hace costera, con vistas más o menos bonitas. En estas últimas puedo observar como determinadas zonas costeras de cierta belleza  están empezando a ser ocupadas por las maquinas para la construcción, que duda cabe, de complejos turísticos. La foto bajo estas líneas es de Petrovac.

Cuando el "cuenta" marca 66,43 km llego al cruce de entrada a Bar. Tras perderme un poco por la nueva ciudad de Bar ( la vieja o Stari Bar se encuentra enclavada en una montaña situada a varios kilómetros), acabo en su puerto. No es casualidad mi llegada aquí. Sé que salen barcos para Ancona, que no queda lejos de Venecia, destino al que he de llegar para tomar el avión que me dejará en casa. Y no sería mala ruta para finalizar el viaje. En el puerto me dicen que esto es posible pero solo en verano. Bien, sé que habré de retornar vía Dubrovnik y barco a Rijeka. La posibilidad de recorrer la costa de Montenegro hasta la frontera albanesa (unos 40 km más de costa) queda descartada. Habré de "maquinar" un plan de ruta para los próximos días.

Tras visitar tres sobes decido quedarme en el último, a un kilómetro del centro de la nueva Bar, donde voy a pasear y cenar un poco más tarde. Tras la cena tomo una copa de vino en un bar con pantalla gigante y, como no, fútbol. En una de las pantallas solo se ven resultados de fútbol y otros deportes. Me doy cuenta de que  los montenegrinos, al igual que los croatas, son unos consumados aficionados a las apuestas deportivas, lo apuestan todo, absolutamente todo.

ETAPA  19: BAR → CETINJE     (MONTENEGRO)

Distancia total: 51,15 km

No me van quedando muchos días de libre pedaleo ya que dispongo de billete de vuelta desde Venecia. Sin tener todavía claro la ruta a seguir durante el día (por eso este día madrugo bastante), lo que si tengo claro es empezar visitando la vieja ciudad de Bar (Stari Bar). Tras salir de Bar y subir algunas cuestas, en el km 5,5 llego a la ciudad vieja. Allí desayuno en un bar donde todos los clientes son locales, ni rastro de turismo. La ciudad se encarama en la montaña y su casco viejo esta rodeado por las semiruinas de una ciudad amurallada. En el paseo que doy por ella, a pie, me cruzo con un grupo de escolares que estaban ese día de visita. Puedo leer alguna información que habla de lo antiguo e histórico del lugar: restos romanos, bizantinos, monasterios medievales. Pero me impresiona saber que el estado de ruinas que presentan gran parte de los edificios se deben más a un terremoto en 1.979 que al paso del tiempo. En una placa se reconoce también la colaboración de los ciudadanos de Bar en la reconstrucción de la ciudad vieja.

Cuando finalizo esta interesante visita, decido dirigirme a la estación de tren de Bar, la primera conexión ferroviaria que encuentro en toda este viaje costero por el Adriático. Tengo relativa suerte porque en una hora sale un tren para Podgorica que pasa por Virpazar. Virpazar se encuentra a 40 km por carretera de montaña y en tren son tan solo 25 minutos. El objetivo era hacer después el trayecto entre Virpazar y Rijeka Crnojevica, también de montaña, y quedarme allí o continuar hasta Cetinje. Mientras pregunto a la taquillera, esta me regala una mandarina. Al rato sale el tren, ¡diez minutos antes de lo previsto!, menos mal que estaba allí... El billete es económico, pero sin embargo me "clavan" por la bici. Me cuenta el revisor que se paga lo mismo por la bici haga 10 ó 200 km (El tren creo que tenía su última parada en Beograd, Belgrado).

LLegar a Virpazar y encontrar una tranquila aldea entre montañas y a los pies del gran lago que comparten Montenegro y Albania: Skadarsko Jezero (lugar ideal para el "birdwatching" ya que dispone de una rica avifauna, hasta 270 especies de aves se han identificado, destacando el pelicano de Dalmacia). Esta zona es de los sitios más bonitos de todo el viaje y eso que no sabía lo que vendría después. Tras hacer un kilómetro por la carretera de Podgorica, tomé el cruce a la izquierda dirección Rijeka Crnojevica. Los 25 km desde el cruce hasta la citada localidad son como un "paraíso" para el cicloturista. Discurre por una tranquilísima carreterita comarcal entre montañas y con increíbles panorámicas del gran lago. Es casi como un camino de montañas pero asfaltado. No faltan las señalizaciones laterales a lugares de interés y otras rutas, lo que hace de esta zona otro auténtico paraíso para los senderistas. Dos o tres coches me cruzaría en este memorable paseo del que podéis ver algunas imágenes bajo estas líneas.

En cuanto a la dificultad de este magnífico tramo, reseñar que aproximadamente el primer tercio es siempre en ascenso, siendo el resto más bien llano y descenso. Rijeka Crnojevica (Km 36) es una pequeña localidad a la orilla del Río Crnojevic y rodeada de montañas y un verdor permanente. Fue sede de algunos reyes montenegrinos en la edad media y lugar favorito de recreo de la nobleza.

Tras comer a orillas del río y tomar un merecido descanso en este plácido lugar, decido volver al "trabajo pedaliero". Este será de los que te hacen sentir ciclista de verdad: 9 kilómetros de ascensión sin apenas descanso. Los 6 primeros duros pero muy bonitos, en una serpenteante carretera (también poco o nada transitada). Tras un breve descanso, dos kilómetros finales de bastante inclinación. El final de este gran puerto es el cruce de la carretera Cetinje-Podgorica. La dirección a tomar es a la izquierda. Cuando pensaba que esto estaba "hecho" me encuentro 5 kilómetros extras de ascensión hasta un alto donde hay un restaurante. La buena noticia llega un poco después, a poco más de un kilómetro del citado restaurante se encuentra la entrada a Cetinje.

Consigo encontrar alojamiento en una pansion, que sería el equivalente a un hostal en España. La verdad es que el sitio está muy bien, casi como un hotel, por 22 euros. Eso sí, cuando me voy a dar la merecida ducha caliente me encuentro que no hay agua. Tengo que localizar al dueño y me dicen que es un corte momentáneo por parte del municipio. Bueno, aunque tuve que esperar, ¡al final lo conseguí!. Tras la ducha salgo a pasear y cenar por el pueblo y por primera vez en muchos días hace frío, tengo que volver a buscar abrigo.

ETAPA 20: CETINJE → KOTOR  (MONTENEGRO)

Distancia total: 82 Km

Nota: La distancia real de la etapa es de 55 km. Por salir de Cetinje por la carretera equivocada, realicé 37 km extras.

Cetinje es la histórica capital real de Montenegro. La ciudad data del siglo XV y dispone de un patrimonio arquitectónico y cultural de envergadura. Pasear y observar sus casas palaciegas, museos y sus iglesias e importantes monasterios rodeados de unos magníficos jardines, es más que recomendable. Este paseo y un buen desayuno fue lo que ocupo el primer rato de la mañana.

Salgo de Cetinje y hago 18,83 km sin darme cuenta que me he equivocado de carretera. ¡y gran parte de ellos en subida! No, no estuve muy atento esa mañana, quizás demasiado relajado de la apacible visita de esta agradable ciudad. Regreso a Cetinje y, esta vez sí, doy con la carretera que, atravesando montañas, se dirige a Kotor, lugar que ya conozco y en el que pasaré la noche. Cuando salgo de Cetinje, el "cuenta" marca 37 km. Nada más salir comienza un ascenso de casi 12 km. Las primeras curvas son cerradas y permiten una magnífica vista de la ciudad de Cetinje.

Las fenomenales vistas del paisaje, mejores cuanto más ascendemos, me van ayudando a superar las rampas de este puerto. Apenas hay tráfico motorizado e incluso encuentro a un ciclista con bici de carreras currándose su buena ración de puerto. Nos encontramos en el Parque Nacional de Lovcen, una autentica sucesión de moles calcáreas en donde no faltan profundas cuevas y karst. Con una altitud máxima cercana a los 1.800 metros, la confluencia de los climas continentales y mediterráneos dotan al parque de una rica flora y fauna. Al otro lado de la montaña, en la cima del puerto, las vistas son incluso más espectaculares. Podemos ver también la serpenteante carretera que hay que bajar hasta llegar a Njegusi, a casi 6 km.

Njegusi es una pequeña y apacible localidad situada en un verde valle entre grandes montañas. Aquí nacieron los reyes montenegrinos de la dinastía de los Petrovic. Desde aquí hay unos 4 kilómetros en subida suave hasta la cima de un puerto, que ya en descenso ininterrumpido, nos llevarás hasta Kotor por una preciosa carretera repleta de curvas cerradas que me río yo de las famosas 13 revueltas del mítico Alpe d´Huez francés. Durante todo este trayecto, la carretera va encajada en la roca y con fenomenales vistas de Kotor y su bahía. Quizás sea la carretera más espectacular, en bicicleta, que he hecho en toda mi vida. Disfruto enormemente del espectáculo que se me ofrece.

Desde la cima del puerto hasta la entrada de Kotor son casi 23 km. Después de tan gratas sensaciones en los últimos kilómetros,el hecho de saber que voy a hacer noche en este lugar que tanto me gusto en mi primer paso me alegra enormemente. Mientras busco un sobe, sin muchas prisas, voy disfrutando de las callejuelas medievales. También paro en un bar que tiene conexión a internet a un buen precio (esto último no es fácil en estos países, sobre todo en Croacia). Puedo mandar noticias del viaje a amigos/as y de paso conectarme un poco al mundo.

Es ya de noche y no tengo alojamiento. Me han ofrecido algunos pero son muy caros. Parece que todo lo que hay son apartamentos, no es temporada alta y no hay sobes., ni camping. En esta tesitura entro a echar un vistazo en un restaurante con gran terraza (Kafana Dobrotski Dvori). Bien, me gusta el sitio y la carta que tienen. También veo que ofrecen alojamiento. Bueno, lo primero es lo primero y decido cenar bien. Al verme llegar en bici, los camareros se interesan por mi viaje. Les cuento la historia mientras ceno y al final, tras pagar la cuenta, me quedo charlando un rato con ellos en la terraza cuando ya se han ido el resto de clientes. Me invitan a una buena copa de vino. Durante la conversación me ofrecen un tranquilo lugar del restaurante para echar el saco y dormir, ¡invitación de la casa!.

Fue muy interesante hablar con ellos. Me hablaron de la realidad de su país y de lo dividida que está la población en sus opiniones respecto a la reciente independencia. De hecho los dos que más intervenían tenían opiniones totalmente contrastadas: uno era totalmente pro-serbio y defensor de la antigua Yugoslavia y el otro veía con muy buenos ojos la independencia. Eso sí, bromeaban entre ellos sobre el tema. Lo cierto es que tanto en Montenegro como en Croacia, por lo general, he notado en la gente cierta nostalgia de la antigua Yugoslavia. Me cuentan que la calidad de vida y el poder adquisitivo era sensiblemente superior a la realidad actual. Parece ser, una vez más, que el altísimo precio en vidas humanas y materiales de una guerra fraticida no ha servido para mucho. Esperemos que en el futuro estas regiones del corazón de Europa, desbastadas hace muy pocos años, entren definitivamente en la senda de la paz y el desarrollo de sus pueblos.

ETAPA 21: KOTOR (MONTENEGRO) → DUBROVNIK (CROACIA)

Distancia total: 78,70 km

La etapa de hoy tiene un poco sabor de despedida, o casi. Se trata de llegar a Dubrovnik, donde al día siguiente (26 de Octubre) he de tomar un barco a Rijeka, al norte de Croacia. No hay posibilidad de error o retraso alguno pues el siguiente barco no existe, es el último trayecto de la temporada. Será el duodécimo día de pedaleo consecutivo, la mayor parte de ellos en terreno montañoso. Definitivamente, tengo ganas de llegar a Dubrovnik y disfrutar del premio que supone disfrutar de esta ciudad, de la que tanto se ha escrito y tanta gente me ha hablado.

Ahora sí, tomo la carretera que bordea la bahía dirección a Tivat. Una vez más disfruto de las excepcionales vistas que este paraje idílico ofrece, esta vez desde otra perspectiva. La vistas se aderezan con una leve niebla matinal. Puedo desayunar en un bar situado en la misma orilla, desde dentro pues hace frío. No tarda el día en templarse, luce un sol espléndido.

Poco después del Km 16 llego al puerto de Lepetane. Allí embarco, gratuitamente, hasta Kamerini.

Entre Kamerini y Herceg Novi repito los 14km pero ahora en sentido contrario. Cuando paro a comprar algo de comida, me encuentro a este señor que en su coche transporta un destilador. Le pregunto acerca del aparato y al poco deriva el hombre su charla a hablarme de su pequeño país sin posibilidad de decisión alguna en el concierto internacional. Y de su periplo como marinero en su juventud: estuvo, entre otros puertos, en los de Vigo, Oporto y Cádiz. También que son más o menos felices con su agricultura de autoabastecimiento, sus huertos. Como otros montenegrinos, son muy amables y conversadores, al menos conmigo.

En la salida de Herceg Novi, veo al pie de carretera a un señor destilando. Freno y marcha atrás. Aprecio este tipo de elaboraciones y le pregunto al señor (llamado Dragan) si puedo ver como lo hace. Vamos hablando en un inglés muy elemental sobe algunos aspectos del proceso de destilación del grappa. Acaba invitándome a probarlo. Doy un traguito y guardo el resto, no estoy como para coger el "punto" en plena etapa ciclista.

A menos de 9 km de Herceg Novi se encuentra el puesto fronterizo montenegrino. Los más de 2,5 km hasta el puesto croata son de un fuerte desnivel. El paisaje es muy agradable y se cubre de cipreses nuevamente. Lo continua siendo en los 17 km siguientes entre la frontera y el aeropuerto de Dubrovnik (Cilipi, km 58,90), tramo que no hice a la ida al ir por la zona de Mikulici.

Desde el aeropuerto hasta Dubrovnik hay unos 20 km. La carretera está transitada pero sin mucha intensidad. No puedo dejar de mencionar a la Konoba Tomislav, muy cercana al cruce de Cavtat (a unos 250 metros). El plato de arroz "frutti di mari" que comí allí me pareció muy bueno y abundante (Rizoto od Morskih: 45 kunas). Antes de llegar a Dubrovnik (km 74,90) sale a la izquierda la carretera antigua, peatonal, pegada al acantilado, que me perdí a la ida. Son unos 1600 metros de paseo con vistas excelentes.

El cuenta marca 78,25 km cuando llego a la Playa del Este, ya en Dubrovnik. Allí me encontré a un tipo joven llamado Oscar, que oferta su sobe a una pareja de polacos. "Saco las antenas" pues algo así me vendría bien para esta noche. Me hace una oferta ventajosa pero no se lo confirmo, le digo que le llamo por teléfono en una hora. Primero prefiero ir a conocer el precioso casco viejo de esta ciudad antes del anochecer. Disfruté del paseo y pude empezar a comprobar el porque de la fama que tiene esta histórica ciudad, tantas veces destruida y vuelta a reconstruir. El tesón de sus habitantes y el espíritu de la gran potencia que fue (La República de Dubrovnik, primera potencia marítima y comercial del Mediterráneo durante varios siglos) han contribuido a esto. Cuando estoy dispuesto a llamar a Oscar no es necesario pues aparece en la Plaka, una de las avenidas principales del casco viejo. Es un tipo simpático y mientras vamos andando me llega incluso a rebajar el precio (al final fueron 80 kunas la noche en una más que aceptable habitación en el barrio de Lapad). Le invito a un helado en uno de los locales de esta animada avenida.

Tras una buena ducha en el sobe, salgo a pasear por el casco histórico de Dubrovnik, ahora en versión nocturna. Impresionante lugar repleto de palacios, artísticos edificios de diferentes épocas y meritorias iglesias, todo circundado por unas impresionantes murallas frente al mar. Un lugar, indiscutiblemente, con mucha historia.

Al día siguiente he de tomar el barco a Rijeka, que sale a las 9 de la mañana (procedente de Bari/Italia) para arribar en el puerto de Rijeka 22 horas más tarde. Se trata del "Marko Polo", una de las joyas de  la Jadrolinija, una auténtica mole flotante de varios pisos. Durante la larga travesía por toda la costa y entre las islas de Croacia, podré descansar y disfrutar de paisajes increíblemente bonitos, especialmente desde el puente superior. Por algunos de ellos he pedaleado días antes. El barco navega, entre otros lugares, cercano a la costa de la península de Peljesac, Korcula y su isla, isla de Hvar, isla de Brac y Split. Tengo la oportunidad de conocer a una pareja de veteranos cicloturistas norteamericanos que han estado recorriendo Croacia durante seis semanas en un Tandem. No conozco a mucha gente más pues me invade una agradable sensación de cansancio que me impide relacionarme. Solo un poco antes del desembarco en Rijeka conozco a Enma, una australiana de Perth.

Korcula, cuna de Marco Polo, vista desde el "Marko Polo"

La ciudad de Hvar, en la isla de su mismo nombre, vista desde el "Marko Polo"

 

ETAPA 22: RIJEKA (CROACIA) → TRIESTE (ITALIA)

Distancia total: 77 km

Muy puntual llega el barco a su destino: Rijeka, el puerto más importante al norte del país y una de las principales ciudades de Croacia. El muelle donde desembarcamos queda muy cerca del centro de la ciudad, donde tras ver alguna de sus más importantes plazas y calles, desayunamos. Mi compañera de desayuno, Enma, ha dejado un trabajo seguro y bien remunerado en Perth y se ha echado su  mochila a las espaldas para recorrer el mundo desde hace 15 meses. Ha estado en un gran número de países en varios continentes en un extraordinario viaje que incluye lugares como las perdidas  planicies de Mongolia donde ha convivido con los pastores locales. Es todo un placer escucharla mientras voy desayunando. Entre sus próximas visitas se incluye una a Portugal (Porto y Lisboa) y Marruecos, por lo que antes de despedirnos la invito a venir a Sevilla, cosa que se confirmaría un mes después. Enma se va a coger un autobús para Pula, la vieja ciudad romana de Istria, y yo en mi bici me dispongo a hacer lo que será la última etapa de este "tour" Adriático. Y la más internacional: Croacia, Eslovenia e Italia.

El recorrido hasta Trieste, ya en Italia, va por el interior. La dirección a tomar para salir de Rijeka es la de Matulji y Rupa. Los primeros kilómetros discurren por una gran avenida a la orilla del mar o paralelo a este. Predomina la subida durante varios kilómetros. La carretera, algunos kilómetros después de salir de Rijeka está poco transitada.Tras una zona más llana, algunos kilómetros antes de llegar a la frontera eslovena la carretera vuelve a inclinarse, hay que trabajar... Es en este punto cuando encuentro a una ciclista que viaja en una bicicleta abatida, tengo tiempo de saludarla e ir hablando con ella un rato. Se llama Fanny y es de Bretaña (Francia). Me cuenta que viene de Estambul y que viaja con dos amigos que van un poco más adelante. Cuando llegamos a la frontera eslovena (km 30), allí la estaban esperando sus amigos. Se trata de una amiga de toda la vida: Marie, también bretona, y Olivier. Si lo de Fanny tenía mérito, lo de estos ya es para quitarse el sombrero: Olivier (en bicicleta abatida) viene desde Pekín y Marie (la única con bicicleta normal) se le unío en Tailandia. Una cicloaventura en toda regla que Olivier detalla en su página web (http://www.bikarouk.com/) y una historia que han recogido diferentes medios comunicación franceses. Junto a este pelotón de aventureros  pedaleo todo lo que me queda de etapa hasta Trieste.

Tras superar los puestos fronterizos croata y eslovenos, ya en la Unión Europea, la carretera discurre por paisajes ya plenamente otoñales en un día frío que no deja de amenazar lluvia. Al final nos cayeron algunos chubascos, aunque tuvimos suerte porque la lluvia más intensa fue durante la comida en la agradable terraza de un restaurante esloveno (Gostilna Krizman, en la pequeña localidad de Tublje, km 52).

Desde la Gostilna hasta Trieste (estación de tren) son unos 19 km de descenso ininterrumpido con interesantes vistas de la ciudad y el mar desde la montaña .Una fina lluvia nos acompaña en estos últimos kilómetros, que son las últimas pedaladas de mi viaje. Me emociono al entrar en Trieste, alzo los brazos al cielo y Fanny me acompaña con sus aplausos...

Tras hacer de "guía" por la ciudad, que ya conozco en parte, no tardamos en despedirnos. Van a buscar un lugar para hacer noche, para poner la tienda. Su espíritu aventurero, y supongo que su economía también, puede hasta con las grandes ciudades. Yo me encamino hacia Miramare, al magnífico Ostellio que ya me alojó hace un mes, y donde al llegar compruebo con alegría que me han guardado la caja de cartón para meter la bicicleta y poder llevarla en el avión.

Es el final del viaje en bicicleta, pero no del viaje. Han sido 1460 km recorridos en una vuelta en bicicleta que no olvidaré. La experiencia de pedalear siempre cercano al Mar Adriático es algo muy gratificante. El poder acceder a algunas islas en barco me ayudó a incrementar la diversidad de paisajes y de ricas áreas costeras. He tenido mucha suerte con el tiempo meteorológico: las pocas veces que llovió con fuerzas fue a últimas horas de la tarde o la noche, cuando ya me encontraba bajo techo. Incluso las temperaturas, excepto el día de la salida de Pula y la última etapa por Eslovenia, han sido perfectas para pedalear.

Con la gratificante sensación similar a la de un trabajo bien hecho me encuentro tan feliz en Trieste esa noche, aunque cansado. Dispuesto a dormir lo que la anterior noche de barco no me dejo.

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