Pedaleando por el mundo

   EUROPA DEL ESTE EN BICICLETA

 
Un viaje por tres países: Eslovaquia, Hungría y Rumania
 

PRÓLOGO

El jueves 17 de septiembre de 2009 fue un gran día: el inicio de un nuevo viaje. Ese día tome el avión desde Sevilla hasta Milano (Bergamo) y desde allí hasta Bratislava. Entre el equipaje figura una bicicleta Orbea modelo "Eibar" con la que planeo hacer un gran cicloviaje cuyo punto de inicio es la capital de Eslovaquia.
En el aeropuerto de Bergamo ("Orio al Serio") tuve una espera de algunas horas hasta tomar el vuelo definitivo. En la oficina de información turística allí situada, pude hacerme con algunos folletos de la zona, entre ellos algunos de rutas de cicloturismo y senderismo. Por un momento llegue a pensar en la posibilidad de quedarme allí, pues estos son numerosos y atractivos dentro de un área que es realmente interesante con un entorno natural de media y alta montaña, muy verde. Pero no, no voy a cambiar de idea. El proyecto de viaje que quiero hacer parece más atractivo todavía, aunque tomo buena nota de lo que ofrece esta comarca.
También pude verificar la cercanía al aeropuerto de la ciudad de Bergamo, apenas un kilómetro. Al tener que estar pendiente de la bicicleta ,dentro de su gran caja de cartón, no pude ir a visitar Bergamo, que es lo que habría deseado.
Termino de "hacer" tiempo con un café machiatto en el aeropuerto y con una visita a la farmacia del mismo. Allí encontré a una compañera con la que estuve hablando de la posibilidad de trabajar algún tiempo en Italia, asimismo ella me solicito información en España. No desdeñaría la posibilidad de ir un tiempo a Cerdeña y ella quiere hacer lo propio en la isla de Mallorca. Sirva esto para poner nuestro granito de arena en la llamada "movilidad laboral europea".
 
A las 17,10 sale el avión para Bratislava y unos 80 minutos después aterrizamos en Eslovaquia. En la espera de equipajes pregunto a una chica acerca de como está el cambio euro/corona eslovaca. La chica, que era checa. me comento que allí ya había llegado el euro, que fue en Enero de 2009. Así no encontraba yo el correspondiente cambio por más que lo intente. Sorpresa agradable, más cuando me comento la checa que en su país todavía no se había producido la convergencia con la nueva moneda de la unión.
Cuando recojo la bici, salgo a montarla (pedales, rueda delantera, sillín alto y llenado manual de neumáticos) y a instalar las alforjas; mi mejor portaequipajes durante el próximo mes. Durante esta operación empiezo a conocer a otros viajeros, que esperan un autobús. La charla no fue en inglés, no, sino ¡en portugués!, o al menos en el bocadinho de portugues que conozco. Eran tres amigos de Viana do Castelo que se disponían a hacer una visita a la no lejana ciudad de Budapest. Aprecio mucho a nosso país irmão y siempre es un motivo de alegría para mí el poder conocer viajeros de allí.
 
Ya casi de noche, inicio la etapa "prólogo" del aeropuerto al centro de Bratislava. Son unos 10 kilómetros que he de hacer con las luces puestas y todo el arsenal de luminarias de que dispongo, pero sobre todo con mucha precaución pues hay un tráfico de media intensidad.
El albergue en que pernocto está situado en la calle Panenska, 31, en pleno centro de la ciudad. Es un albergue de mochileros llamado "Dowtowm bacpacker hostel", su precio a Septiembre de 2009 era de 14, 50 euros la noche con desayuno incluido, internet gratis y un bonito patio con mesas y hueco para dejar atadas las bicis. He llegado sin reservar, al ir en solitario y fuera de temporada alta se puede arriesgar.Casi nunca he tenido problemas de alojamiento de esta forma.
Allí he conocido a un francés, compañero de habitación, con el que he estado un rato charlando. Más tarde, he ido a probar la gastronomía regional a un restaurante, situado en una calle no principal y que estaba repleto de locales (buena señal cuando no se conocen los sitios). Mi primera sorpresa agradable es que por poco más de un euro te sirven una excelente cerveza eslovaca de barril, medio litro (pocos días después comprobaría que era mucho más barata fuera de la capital). El plato principal me ha encantado: "Bryndzove Halusky". Lo pedí porque leí en la carta, que también estaba en inglés, que era uno de los platos nacionales más apreciados por los eslovacos. Son como unos gnochis de patata con queso de oveja del país (Bryndza) y unos taquitos de bacon frito. Además me sirvieron gran cantidad y es barato, ¡no sería el último que probaría en mi estancia en la república eslovaca!
Al regresar al "hostel", disfruto de un par de copas de vino del país mientras "navego" un rato por la red y me siento a disfrutar de la agradable terraza pensando en el inicio, ya real, de la ruta el día siguiente.
 
MAPA DEL TRAZADO DE LA RUTA

Ver Europa del este en bicicleta en un mapa más grande 
 
Distancia total: 1520 Km
 
Número de etapas: 22
 
Tramo I    Eslovaquia
 
ETAPA 1: BRATISLAVA-GABCIKOVO ♦♦♦ Distancia: 64 Km
Perfil: Llano

Me despierto con la sorpresa de encontrar, en la habitación múltiple, a una pareja de cicloviajeros catalanes: Roger y Anna. Mientras desayunamos el generoso "breakfast" que nos ofrece el "hostel", charlamos un rato sobre la ruta del Danubio que ellos vienen haciendo desde hace días y de la que yo planeo hacer. Son buena gente, lastima no haber coincidido antes. Ellos están finalizando su viaje después de mucho kilómetros recorridos y con ganas de alcanzar lo más rápido posible Budapest, su destino final. Es por esto que planean pedalear duro hoy y hacer unos 100 kilómetros. Yo por mi parte, deseo hacer una visita a Bratislava a plena luz del día, antes de empezar a dar pedales. Al rato nos despedimos, tras intercambiar los correos electrónicos y hacernos una foto en el patio.
 
Disfruto mucho recorriendo, a veces a pie y otras con un suave pedaleo, el centro histórico de Bratislava. Me hacía ilusión volver a este lugar tras haber estado aquí en septiembre de 1992. Entonces este país era Checoslovaquia cuya capital era Praga. En Enero de 1993 se produjo la división pacífica del país en la República Checa y la de Eslovaquia. En estos 17 años Bratislava ha cambiado, sobre todo en lo que se refiera a la periferia, pues esta se parece a la de cualquier país comunitario (accesos, autovías, centros comerciales) cuando antes era todo "más del este", tipo bloques sórdidos y un aspecto grisáceo allá donde fueras. Lo que no ha cambiado es el centro histórico, es aquí donde se ven las ciudades que tienen una rica historia detrás. Este rezuma historia, viejos edificios, diferentes estilos arquitectónicos en una atmósfera de ciudad del este, con todos los esos detalles tan característicos de las fachadas de sus casas.
 
 
Bratislava ha estado desde el siglo IX al XIX bajo domino húngaro y era una capital de una importancia tal que allí en Poszony (como se denominó la ciudad durante mucho tiempo) se coronaban los reyes húngaros. Todavía hay una gran influencia húngara en la ciudad y en todo el sur de Eslovaquia, con una importante minoría húngara y carteles bilingües.
 
Una vez finalizada la visita a la vieja capital de Eslovaquia, inicio la ruta en el puente nuevo de Bratislava (Nový most), muy cercano al centro. Mi idea es hacer el tramo de la ruta del Danubio comprendido entre Bratislava y Sturovo, para una vez allí (en la famosa curva del Danubio) entrar en Hungría y pedalear varios días por el noreste del país para acabar alcanzando Rumania por el norte (la región de los Maramures). Esta era la idea, pero el itinerario final fue muy diferente, iría improvisando sobre la marcha según mis propias sensaciones.
 
La ruta del Danubio, Danube Bike Trail (DBT), es una larga ruta por caminos y pistas asfaltadas que discurre paralelo al cauce del gran río desde Pasau (Alemania) hasta Budapest (Hungría). Esta señalizada y balizada, y es para uso exclusivo de caminantes y ciclistas. Es un itinerario pionero en Europa de este tipo de grandes rutas. La dificultad es mínima, el perfil es totalmente llano.
Los primeros kilómetros son muy agradables. Por el otro lado del río se tiene una magnífica vista de la ciudad de Bratislava. Por este lado pedaleare algunos kilómetros pero no se tarda en cruzar el río para ya circular siempre por su orilla izquierda en dirección a Budapest. Para ir por este lado hay que seguir las indicaciones en dirección a Hamuliakovo, que se pueden ver algunos kilómetros después de Bratislava. A la altura de Samorin (Km 28, 3), tomo el desvío a esta localidad para ir a comprar víveres. Tras mi primera visita a un "super" eslovaco, donde compruebo que los precios son baratitos en muchos artículos, vuelvo al DBT (Km 34), no sin antes hacer un descanso para comer y sestear en una praderita cercana al río, en un día de temperaturas excelentes. Los siguientes kilómetros discurren siempre con el paisaje azulado que el ancho río va marcando a mi derecha, con el remate del fondo muy arbolado en ambas orillas.
En el embarcadero de Kyselica (Km 43) paro a tomar un café, un kava express, mientras observo el ir y venir de un barco que cruza de un lado(eslovaco) al otro (húngaro) del río, en unos trayectos gratuitos al no disponerse de puentes que faciliten este trasiego. Incluso veo salir a un pelotón de ciclistas, en bicis de carreras, que toman la dirección contraria a la mía.
Continuo gozando de un fácil pedaleo siempre ribereño hasta que el el kilómetro 59,70 aparece un gran exclusa de cambio de nivel para facilitar la navegación. Son muchos los barcos que utilizan este río como auténtica "autovía" acuática para el tránsito de sus mercancías. La mayoría de ellos son alargadísimas embarcaciones, lo que da una idea de la gran carga que deben llevar.
Tras la exclusa hay que girar a la izquierda dirección Trstena, este es un tramo por carretera local. A unos 1500 metros hay una indicación para, girando a la derecha, retomar el DBT, pero continuo hasta Gabcikovo (Km 64) que es donde haré noche.
De hecho, aunque no son ni las siete de la tarde, ya es casi de noche. Nada más entrar en el pueblo veo el cartel que conduce a una bonita casa con jardín donde alquilan habitaciones, aunque me dice su dueña que esta ocupada. Fue una lástima porque era un sitio agradable y solo costaba 10 €. No tengo más remedio que hacer noche en la pensión Hóstád. Un lugar aceptable, sin más, que me costo 19,25 €, sin desayuno. En la habitación hay TV vía satélite pero el baño esta fuera.
 
He de reconocer que no pase una buena noche, por algún pequeño orificio de la ventana no dejaron de entrar unos temibles y grandes mosquitos que no me dejaron conciliar el sueño. Tuve que matar siete u ocho. La larga vigilia nocturna me va a hacer reflexionar sobre los horarios. No me gusta nada eso de que a las siete de la tarde sea de noche y , ni corto ni perezoso, decido al día siguiente adelantar en dos horas mi reloj, algo que agradecería durante todo el resto de mi viaje.

ETAPA 2: GABCIKOVO-KOMÁRNO ♦♦♦ Distancia: 63 Km
Perfil: Llano
 
Tras desayunar un buen croisant, voy a una tiendecilla a comprar un candadito y unas puntillas alargadas que harán las veces de piquetas para cuando tenga que poner la tienda. Las piquetas originales no me las dejaron llevar, los controladores de equipaje del aeropuerto de Sevilla, junto al embalaje de la pequeña tienda de campaña que llevo como equipaje de mano.
Deshaciendo el camino de entrada de ayer, alcanzo nuevamente el DBT a los 2,5 kilómetros de salir de Gabcikovo. Vuelvo a pedalear junto a la orilla del Danubio. Desde el Km 11 el arbolado que rodea al río es ya casi una selva en galería.
 
En el Km 15,5 encuentro a un tipo genial, un veterano cicloviajero, con alforjas, que viene de Budapest y se dirige hacia Alemania, en dirección opuesta a la mía. A la altura del Km 16 se cruza una carretera que a la derecha se dirige a un puente sobre el Danubio, el Donau. Mi camino continua de frente y un kilómetro después paso junto a un chiringuito donde la música "tecno" suena a tope, en contraste con la tranquilidad de estos parajes. Saludo desde la bicicleta, casi bailando,  y no dejo de recibir una gran ovación por ello... 
Desde el Km 25 el DBT, que hasta ahora era asfaltado, pasa a ser camino de tierra. En algunos tramos hay demasiada piedrecilla suelta que dan lugar a un pedaleo algo más dificultoso. En torno al Km 31 me desvío a un pueblecito muy cercano a la ruta, con la intención de almolzar. Como el supermercado estaba cerrado, no tengo más remedio que comer algo de pan y la lata de sardinas que llevaba, de guardia, junto a un paquete de patatas y una cerveza que adquiero en un bar, donde no había otra opción. Fue un magnífico almuerzo, ¡con cerveza de medio litro fresquita  a tan solo 70 céntimos!, improvisado en las mesas de madera de este bar, junto a unos parroquianos y el fondo de una iglesia rural típica de esta comarca. Eso sí, ¡la lata no tenía abre-fácil y hubo que "currarselo" para abrirla!, en el bar tampoco tenían abrelatas.
Vuelvo al DBT y en el Km 36,70 giro a la izquierda hacia una población con la intención de hacer el resto de la etapa hasta Komárno por carretera local debido a que el carril de tierra cada vez está en peor estado y cuesta lo suyo avanzar. Lo hago a sabiendas de que estas carreteras, que muchas veces se ven desde el DBT, son poco transitadas. 
En este lugar paro a tomar un café en un bar con mesas en el exterior al lado de unas  parras repletas de uvas tintas. La camarera, muy amable, me escribe en un papel el nombre del pueblo (Velké Kosilhy) y me prepara un café turco pues no lo hay de maquina. Es habitual por estas latitudes encontrar este tipo de café en muchos bares y restaurantes, es uno de los recuerdos del paso de los otomanos por estas tierras, siglos atrás. En España a este estilo de café lo llamamos café de puchero. La chica es muy amable y me regala unos cuantos racimos de uva de sus parras, junto a un recipiente para mojarlas. Todo por 60 céntimos.
Los siguientes 22 kilómetros, con una temperatura excelente, fueron por una carretera con un ancho arcén y un tráfico ligero, nada peligroso. Al separarme del río, cambia el paisaje. Abundan los cultivos de maíz y también algo de girasol, y hay muchos nogales y castaños al borde de la cuneta, por lo que voy vigilando a los peligrosos, para las ruedas de la bici, erizos del castaño. 
En el Km 59 se sitúa el cartel de entrada a Komárno, al que como podéis ver no le faltan ciudades hermanas. Unos tres kilómetros después hay que girar a la derecha en dirección a Centrum. Al bonito centro histórico de esta ciudad llegamos tras recorrer unos mil metros. Llego a una hora muy buena (siete de la tarde en mi "reloj particular", cinco de la tarde hora "real") para encontrar alojamiento sin prisas, por lo que me recreo paseando por la ciudad un rato antes de encontrar un buen y céntrico lugar: Penzion Duna. Dispone de un bonito patio con mesas, la habitación es grande y con baño incluido y en la zona de recepción puedes navegar gratis por internet.
Me ha gustado mucho el paseo que he dado por el casco histórico de esta ciudad. Se puede admirar la arquitectura de las casas, los tejados y fachadas de colores, los abundantes motivos ornamentales y la espectacularidad de algunos edificios e iglesias. Todo en una atmósfera muy calmada y relajante.
Komárno es una ciudad ribereña y fronteriza que al otro lado del río Danubio se denomina Komáron, y pertenece a Hungría. Lo que más destaca es su fortificación. La mejor conservada de Eslovaquia y el mayor complejo defensivo de todo el país. Fue construido entre los siglos XVI y XIX este impresionante bastión poligonal que en su día fue el mayor de todo el imperio austro-húngaro.
Durante el paseo, he entrado en el Hotel Panorama donde se estaba celebrando una boda. La persona que había en recepción hablaba un buen inglés y me ha estado explicando algunas características de la región y del país. Me contó que había estado viviendo varios años en Manchester (Inglaterra). Anzelma es todo un caudal de información práctica y tiene además el detalle de regalarme un buen mapa de carreteras de Eslovaquia y aconsejarme zonas para visitar por el país. Le agradezco mucho toda su información antes de despedirme, y no es para menos pues esta conversación (y el mapa) va a hacer que, muy probablemente, alargue mi estancia en Eslovaquia.

ETAPA 3 : KOMÁRNO-STÚROVO ♦♦♦ Distancia: 65,30 Km
Perfil: Llano
Amanece otro agradable y soleado día. Antes de empezar a pedalear hasta Stúrovo, voy a dar una vuelta por la fortificación, que no vi el día anterior. Salgo tan relajado que me equivoco de dirección y doy un rodeo antes de llegar, también aprovecho para hacer la compra en un super que vi abierto (muchos supermercados abren en días festivos en Eslovaquia). Ese día, el fuerte abría sus puertas al público un tanto tarde, por lo que no puedo visitarla por dentro. Cuando salgo de la puerta principal del fuerte, el "cuenta" ya marca 7,80 km.
Desde esta puerta principal salgo dando la vuelta a las alargadas murallas, en dirección al Danubio. Un poco después se encuentra la desembocadura del río Váh.  El río Váh es uno de los más importantes del país, al que atraviesa de norte a sur por su lado este. Por este río se puede disfrutar de una gran ruta de cicloturismo que discurre por caminos y carreteras de servicio asociados a él, cosa que puede comprobar "in situ" pues desde nuestra ruta se ve el panel informativo y el inicio de camino de tierra.
Tras recorrer 3 km desde el inicio de etapa, llegamos al Restaurante "Csarda" (Km 10,86), justo enfrente del Váh. Tras recorrer 300 metros, giramos a la derecha para cruzar el puente, nada más superado este, vemos de nuevo las indicaciones de la ruta del Danubio en un camino que sale a la derecha.
En el Km 16,70 me sorprendo al descubrir los restos de un antiguo campamento militar romano llamado Kelemantia (esta fue la provincia romana de Pananonia), en las cercanías de Iza
Continuo el plácido paseo entre verdes campos y las cercanías del gran río, hasta que en el Km 28,5, tras dejar atrás unas casas, el camino desparece por la presencia de una especie de estuario. En este punto hay que girar a la derecha por una tranquila carretera que unos dos kilómetros después nos deja en la población llamada Radvan nad Dunajom, una apacible localidad situada en la misma orilla del Danubio, con preciosas vista panorámicas. En un pequeño jardín muy sombreado junto a una iglesia y en frente del mismo río, disfruto almorzando los víveres del supermercado. Abundan los nogales en este pueblo, así como estas curiosas construcciones de madera.
La zona es de un clima atemperado, esto lo pude comprobar pues esa misma mañana había visto higueras y poco después de salir de Radvan nad Dunajom, pedaleo al lado de viñedos de ricas uvas que supusieron un excelente postre.
En el Km 33,40 hay que tomar el camino a la derecha que nos devuelve al DBT. En el siguiente tramo el paisaje es bellísimo: mullidos bosques, bonitas vistas de la otra orilla , siempre con el "aderezo" de atractivos barcos-restaurantes atracados en la orilla. Y siempre se puede disfrutar de la presencia de aves acuáticas, paseriformes y algunas rapaces.
En torno al Km 46,45 hay una magnífica playa fluvial con vistas, al otro lado del río, de una localidad húngara.
Los siguiente kilómetros el camino se hace un poco más complicado al haber muchas piedrecillas sueltas. En el km 58,50 se acaba el camino y empieza un tramo de cemento. Yo continúe y me fui a topar con la valla de una fábrica, tuve que deshacer el camino hasta, con la ayuda de un vigilante de esta que fui a encontrar después, salir a la carretera de Sturovo (Km 63,16). Aconsejo girar a la izquierda antes de llegar a este tramo cementado, para evitar este rodeo.
La etapa va a finalizar  poco después de entar en las primeras casas de Stúrovo. A la derecha encuentro la Ubytovanie "Afrodita". Una habitación en una bonita casa con jardines, estanques, frutales y parras.Un lugar agradable regentado por una hospitalaria familia. Los ubytovanie son habitualmente alojamientos de este tipo, particulares o familias  que alquilan habitaciones en su mismo lugar de residencia, por lo que el trato suele ser acogedor y es una buena manera de tener un contacto más cercano con los locales. Además, su precio es económico, en este caso fueron 12 €.
Hemos estado hablando gracias a la traducción al inglés de la hija de Zina. Zina me dice que habla húngaro además de eslovaco. El padre me recomienda rutas interesantes para hacer en bici por la región y la "traductora" me explica como llegar a Esztergom, una bonita localidad húngara al otro lado del río.
Para llegar a Esztergom hay que cruzar por el puente internacional de Maria Valeria (1895). Meritorio puente metálico, típico del siglo XIX, que fue destruido en la segunda guerra mundial (1944) para ser reconstruido finalmente en 2001 con fondos de la Unión Europera, Eslovaquia y Hungría. Las vistas del monumento más emblemático de esta ciudad, su basílica, son espectaculares desde el puente. Pasear por aquí es una delicia, sobretodo con las últimas luces del día. Se puede observar también su castillo y su museo.
 
Aunque el paseo fue relajado y con pocos transeúntes, se le ve un aire de sitio demasiado explotado por el turismo a esta ciudad.
A la vuelta a Stúrovo he terminado cenando en el Restaurante "Attila Miratii", un agradable lugar en el que, una noche más, doy buena cuenta de otro gran plato de "brynzodve Halusky" junto a una magnífica cerveza de medio litro y dos copas del vino de la tierra. Y es que el ciclista tiene que reponer lo que consumió durante el día...

ETAPA 4: STÚROVO-LEVICE ♦♦♦  Distancia: 67,20 Km
Perfil: Un tanto rompepiernas

Desayuno en un bar cercano a la ubytovanie y me sorprendo de ver a algunos locales libando cerveza del país a esa temprana hora. Antes de salir de Stúrovo callejeo un poco por su avenida hasta el paseo fluvial y poco después tomo la salida por una carretera secundaria que se dirige a Demandice, en este punto de salida de la ciudad el "cuenta" marca 3 kilómetros.
La carretera hasta Demandice es predominantemente llana pero se intercalan algunos tramos "rompepiernas", hay que trabajárselos...
Se pasa por algunas pequeñas localidades como Salta, donde hice acopio de víveres, Pastovce, Bietovce y Kubánovo. A nuestra derecha se encuentra el río Iper, que hace de frontera con Hungría. Es una zona de mucha influencia húngara, lo que se demuestra en que las señalizaciones de entrada a las poblaciones están escritos tanto en eslovaco como en húngaro.
La tranquilidad y el escaso tráfico son las notas dominantes de este tramo hasta Demandice, lo que unido a una excelente temperatura hacen del pedaleo una auténtica delicia. La única nota negativa la pone algún tipo de contractura muscular en mis piernas que hacen algo dificultoso el pedaleo. Posiblemente este pagando el esfuerzo de los grandes desarrollos de los días anteriores unido a la gran caminata internacional que hice ayer por la tarde noche.
En Demandice (Km 46,50) hago parada para comer. Encuentro una cervecería a la entrada del pueblo (en frente de una iglesia) perfecto para esto pues tiene alargadas mesas de madera en una agradable terraza con abundante césped donde puedo sacar la comida que llevo junto a la cerveza de medio litro y las patatas de sobre que les compro. El precio de la cerveza "topvar pivo" de medio litro, de barril, es de 0,60 euros. Mientras almuerzo, me voy dando cuenta de que el lugar no puede ser más auténtico, los paisanos de la mesa de enfrente se encuentran bebiendo cerveza en tranquila conversación en la que no dejan de escapar algunos sonoros eructos.
Tras el almuerzo, sesteo en un cercano parque muy sombreado y antes de empezar la jornada de tarde tomo un café en un bar a la salida del pueblo. Por el problema muscular se me hacen duros los siguiente kilómetros. En el Kilómetro 51 encuentro un centro termal al aire libre. Esta es una zona donde abunda el turismo termal debido a la riqueza mineral de las aguas de los ríos y manantiales de la región. Ni corto ni perezoso decido hacer una parada para disfrutar de sus aguas termales y de su piscina con circuito hidrotermal y terapéuticas cascadas.
 
En total estuve una hora y media al increíble precio de 1,50 euros. Este balneario y centro termal es uno de los más importantes de la región y se denomina "Santovka Wellness","petit hotel santé".
Tras el relax, vuelvo al sano deporte del pedaleo de una manera muy suave, voy avanzando poco a poco pues es lo que el cuerpo me pide tras la visita al balneario. Hay que superar algunas cuestas rodeados por unos bonitos y verdes paisajes agrícolas.
 
La tarde se va nublando y las temperatura ya empieza a refrescar algo. En el Kilómetro 64,80 encuentro la señalización de entrada a la ciudad de Levice, cuyo centro y final de etapa alcanzo en el Km 67,20, en una gran plaza cuadrangular. 
Como no encuentro alojamiento alguno por la zona céntrica, vuelvo a una ubytovanie que ví a la altura del Km 66,15, unos metros antes de llegar al cruce donde se encuentra la gasolinera. Se trata de la Ubytovanie V Súkromí (Fabro) regentada por una simpática eslovaca llamada Renata. Dispone de confortables habitaciones con baño incluido y TV satélite al precio de 16 euros. La casa, muy nueva, esta rodeada de un bonito y amplío jardín con fuente y un magnífico viñedo en la parcela de enfrente. La bicicleta la deje a cubierto en una especie de garaje-trastero muy amplio que me ofreció Renata.

ETAPA 5 : LEVICE-BANSKÁ STIAVNIKA ♦♦♦ Distancia: 44 Km
Perfil: Montaña
 
Antes de empezar la etapa ciclista del día, que me llevará hasta Banská Stiavnika, decido, también en bici, recorrer de una manera tranquila la ciudad de Levice a plena luz del día. Son unos 8 kilómetros -auténtica etapa prólogo del día-  en los que me ha dado tiempo de desayunar, conectarme un rato a internet en la oficina de turismo, ir a la estación de tren y visitar lo más reseñable de la ciudad.
Lo que más me ha gustado de Levice, ciudad bañada por el río Hron, es su abundancia de jardines, algunos de ellos son auténticos bosques urbanos, y su castillo fortaleza, situado en un cerro que domina la ciudad. Construido en el siglo XIII, es un placer pasear cerca de sus murallas tanto por fuera como por dentro. En la zona interior se encuentran restos del asentamiento romano que ocupo este lugar en la época de la Pananonia. Otro de los hitos reseñables en la historia de la ciudad es que en sus cercanías fue derrotado el poderoso ejercito turco en 1664.
En la estación de tren he tomado nota de la gran diversidad de conexiones ferroviarias, tanto trenes regionales como interciudades, de que dispone el país. Esto es todo un ejemplo a seguir en otros países, como por ejemplo España, donde cada vez se suprimen más líneas básicas y solo se favorece la presencia de trenes de alta velocidad a precios desorbitantes. Mi objetivo era conocer los trazados ferroviarios existentes por si algún día procede hacer algún tramo en tren.
Otra de las curiosidades de esta región -región autónoma de Nitra- es la existencia de una reserva del ya escaso bisonte europeo en Lovce, a unos 20 kilómetros al oeste de Levice.
Vuelvo a la ubytovanie y mientras preparo las alforjas, pregunto a Renata acerca del itinerario más recomendable hacia Banská Stiavnica. Nos sentamos en una mesa y no solo me aconseja el trayecto mejor para el día, sino también para los siguientes. 
Al rato nos despedimos, tras hacernos una foto en la puerta de la casa (Km 0) e inicio mi pedaleo saliendo dirección a Levice. Justo en el cercano cruce de la gasolinera, giramos a la derecha por una buena carretera de amplio arcén y poco transitada, aunque con algunos camiones que circulan muy rápido, por  lo que hay que ir con cuidado. En el Km 8,8 se toma el cruce a la izquierda dirección B. Stiavnika. Es una tranquila carretera local que pasa por la localidad de Bátovce (Km 12,40) y que abandonamos en el Km 16,35, donde giramos a la derecha. este último cruce ha sido por indicación de Renata, que lo aconseja por ser una carretera con casi nada de tráfico y de paisajes muy bonitos, cosa que voy a corroborar en los próximos kilómetros. El paisaje en este tramo se va cubriendo de zonas muy arboladas y boscosas. En el Km 19,10 alcanzamos el pequeño pueblo de Jablonovce. A su salida se inicia una gran subida de varios kilómetros que discurre por en medio de un bosque de robles, muy sombreado.
En Badán, en el Km 24,30 hay un cruce hacia la izquierda dirección B. Stiavnika. En este agradable pueblecito paro a tomar café en una tasca muy pintoresca, también aprovecho para fotografiar como se trabaja la madera en forma de figuras de animales, en su parque.
En los siguientes kilómetros el paisaje sigue siendo bastante espectacular entre bosques de robles, hayas y abetos en zonas algo más altas. Entre estos bosques se intercalan verdes praderas donde se ven algunos campesinos haciendo sus faenas agrarias.
 
Todo esto casi siempre es en ascenso ininterrumpido hasta llegar a una bonita área -también recomendada por Renata- donde se encuentran algunos lagos y bastantes servicios como restaurantes,casas rurales, campings, senderos señalizados, etc.
En el Km 38 llegamos de nuevo a la carretera que dejamos en el 16,35 y giramos a la derecha. Poco después de este cruce volvemos a pasar por otra zona con lagos e infraestructuras para el viajero, a la altura de la localidad de Stiavnické Banc.
 
En el Km 42,25 encontramos un cruce a la izquierda dirección Banská Stiavnika que es el que tomamos para, en menos de dos kilómetros, llegar a las primeras calles de esta bonita ciudad, concretamente establezco el final de etapa junto a un gran crucifijo (Km 44).
Unos metros más adelante encuentro una ubytovanie (Inggatciová) donde una señora me alquila una modesta pero amplia habitación por 12 euros. El lugar tiene un agradable jardín donde aparcar la bici y tender la ropa. Se encuentra a un paso del centro histórico, con buenas vistas de él desde su misma puerta que da a la calle.
Tras descansar un rato de la dura etapa del día (ha sido la primera etapa de montaña verdadera) salgo, con más hambre que nunca, a buscar un lugar para cenar y lo encuentro en el bonito restaurante llamado Restaurácia "U Böhma" donde por 7 euros se cena magníficamente:  una nutritiva y rica sopa (Kapustnica), pan casero (chlieb) en abundancia, los inevitables brynzodve halusky, una cerveza (pivo) de medio litro, una copa de vino tinto y los mejores creppes de chocolate (con nata y frutas) que he tomado en todo el viaje.
Durante la cena he estado charlando con dos franceses que se encontraban en la mesa de enfrente. Se trata de un padre que acompaña unos días a su hijo que se encuentra estudiando en la academia minera de Banská Stiavnika, la primera de sus características en todo el mundo (1763), reflejo del rico patrimonio minero del que dispone la comarca.
En mi ida y vuelta del restaurante ya he ido disfrutando del bellísimo y bien conservado casco histórico de esta ciudad, a la que dedicaré una visita a la luz del día siguiente.

ETAPA 6: BANSKÁ STIAVNIKA-BANSKÁ BYSTRICA66,50 Km (*)
Perfil: Predominio del llano
 
(*) Distancia real: 52,80 Km   Descontados los kilómetros que hice de más, por error, y los 8 kilómetros finales por B. Bystrica
 
Antes de empezar la etapa ciclista me dedico a visitar, andando, el centro histórico de Banská Stiavnika. Enclavada en un accidentado valle entre montañas, la ciudad dispone de una doble muralla que la defendían de los temibles ataques turcos, además de dos castillos. Podemos apreciar bonitas casas repletas de detalles en su decoración y de diferentes colores. Además de la espectacular estatua barroca de la Santísima Trinidad, podemos encontrar todos los estilos en diferentes iglesias y edificios: barroco, gótico, románico y renacentista. 
Como ya indique, es su patrimonio minero lo que le otorga además un plus diferencial a esta comarca. Aunque la minería se practica aquí desde la edad del bronce, es entre los siglos XIII al XVIII cuando se convierte en un negocio floreciente, lo que dio lugar a una gran riqueza a partir de la plata y el oro y que llevo a una reurbanización de la ciudad en el siglo XVI. Lo más curioso es el sistema de lagos subterráneos interconectados que discurren por debajo de la ciudad y de su comarca para facilitar la extracción y transporte de los metales extraídos. Por esto y por muchos más motivos esta comarca ha sido declarada Patrimonio de la UNESCO. Todo lo relacionado con la minería puede encontrarse en el museo minero de la ciudad.
Ya con la bici, salgo de la ubytovanie (Km 0) en dirección a la plaza donde se encuentra el gran monumento trinitario. Un local que allí encuentro me aconseja salir de la ciudad desde allí, por la calle que va hacia arriba. Cuando llego a las últimas casas de la población, diviso que el firme es un auténtico camino de cabras y además es en ascenso. Eso sí, solo es un tramo de unos pocos cientos de metros y rodeado de una exuberante vegetación y alguna que otra lámina de agua. El camino va a desembocar en una carretera secundaria, el giro es hacia la derecha. A la altura del Km 4,30 nos encontramos otro cruce, en este caso el giro es hacia la izquierda en dirección a Zvolen. Por esta carretera, con poco tráfico, vamos a realizar algo más de 18 kilómetros de la manera más suave pues la tendencia es a bajar y llanear, siempre rodeado de un verde y frondoso paisaje arbolado, yendo muchas veces por la misma orilla del río.

En el Km 22,60 llego a un cruce con una autopista. Por la autopista a la derecha se llega a Zvolen. Afortunadamente hay una carretera comarcal, sin apenas tráfico que sale a la derecha y que es la que hemos de tomar (en este cruce dí un rodeo  de algo más de 2 Km antes de acertar con la dirección correcta). Desde este punto hay unos 2,9 kilómetros hasta un nuevo cruce en el que hemos de tomar a la izquierda y cruzar el río Hron, ¡también me equivoque en esta encrucijada y realice otros 3,5 kilómetros extra!. Y es que el hecho de ser carreteras poco transitadas hace que sea difícil encontrar personas a las que poder preguntar. Aún con los errores comentados, no puede ser más bonito este tramo cercano a este caudaloso río eslovaco.

En el Km 34,45 (incluyendo los "extras" del día), ya en la población de Budça, encuentro un hermoso parquecito sombreado ideal para comer lo que acababa de comprar en el supermercado más habitual de Eslovaquia: "Coop Jednota", donde junto a la comida que acopio nunca suele faltar una medio litro de una fresca  cerveza del país. El panel señalizador de la entrada a Zvolen se encuentra en el Km 38. Es la zona industrial de esta ciudad que parece importante. Llegamos al cruce de la carretera (a la izquierda) de B. Bytrisca en el  Km 39,55, y los siguientes siete kilómetros (hasta el aeropuerto) son por una carretera muy transitadas, por lo que hay que ir con cuidado. A partir del aeropuerto la carretera se tranquiliza y podemos alcanzar el casco histórico de la ciudad de Banská Bytrisca tras recorrer 12 kilómetros, teniendo siempre a nuestra derecha, a escasa distancia, nuevamente al río Hron.

Es una hora más o menos temprana cuando llego al mismísimo centro de esta preciosa ciudad del centro de Eslovaquia. Me quedo bastante ensimismado con la belleza de la gran plaza de la ciudad y sus calles adyacentes, repletas de gente que salen del trabajo o simplemente, pasean por allí. Todos son eslovacos, o al menos eso me parece, es difícil ver turistas por aquí en temporada baja. Tanto me relajo que empiezo a deambular visitando la ciudad y sus mullidos y bien cuidados parques, sin preocuparme demasiado de encontrar un alojamiento. En esta relajada vuelta y en la posterior búsqueda de alojamiento "gasto" unos 8 kilómetros más de cubiertas...

Al final, casi de noche ya, he dado con un buen lugar: el "Youth Hostel YMCA", de la cadena de "hostels" privados YMCA, presente en varios países. Se sitúa muy céntrico pero a pesar de ello en una tranquilísima calle: Lazovna, 17. El precio de la habitación, que compartí con un checo de Praga, es de 11 euros. Para mí lo mejor de este lugar, muy correcto, fue la hospitalidad y la buena charla que tuve con la responsable del albergue, llamada Petra, y su compañera, que era de la bonita ciudad de Zilina, según me contó.

En el paseo nocturno que realizo por la ciudad me llama la atención la coexistencia de los viejos signos y símbolos de la época comunista con los religiosos del cristianismo y los novedosos que representan a la Unión Europea. Todo en pocos metros, unos enfrente de otros. Esto será una tónica generalizada en otras ciudades del país.
 
 
ETAPA 7 BANSKÁ BYSTRICA-BREZNO ♦♦♦ Distancia: 56 Km
Perfil de la etapa: Predominio del llano

Desayuno en una cafetería de la que quizás sea la gran arteria comercial de la ciudad, la Ulica Dolná. Previamente he vuelto a pasar por la plaza central de la ciudad (Námestie Slovenské Narodné Povstanie), repleta de interesantes monumentos y edificios. La plaza debe su nombre al levantamiento nacional eslovaco contra las fuerzas de ocupación alemanas, hecho que aconteció en el verano y otoño de 1944, durante la II Guerra Mundial. Fue en esta ciudad, también de gran tradición minera (banská es la traducción de minera), donde se origino la conciencia nacionalista eslovaca a mediados del siglo XIX.
Justo al final de la citada calle, se encuentra una plaza que da al río Hron, en este punto (Km 1,2 desde el albergue) giro a la izquierda por la acera que se encuentra junto al río. Cuando finaliza el acerado, es posible continuar por un camino también al lado del cauce.
A la altura del Km 3,95 (hay una negocio de neumáticos) giro a la izquierda buscando la carretera de Brezno, pero poco después vuelvo a este mismo punto (Km 6,65) pues me agobio del excesivo tráfico que hay en ese barrio. Retomo el camino junto al río hasta que este se transforma en un auténtico "patatal", por lo que a la altura del Km 8,10 cruzo una vía de tren buscando un camino de tierra que sale detrás de esta. Tras recorrer unos 350 metros, este camino desemboca en una carretera en la que giramos hacia la derecha, en dirección a Brezno.
Los primeros 3,5 kilómetros de esta carretera son muy transitados, aunque el arcén es muy ancho y seguro. En el Km 11,95 giramos a la izquierda por una carretera secundaria muy tranquila en dirección Slovenská Lupça. Es esta una carretera secundaria que marca una trayectoria por el valle del río Hron, no lejos de la carretera principal de Brezno, con la que más de una vez se va a cruzar.
Los paisajes que rodean a esta carretera son muy bonitos debido al verdor del paisaje, sus cauces de agua y sus masas arboladas. Pasaremos por Slovenská Lupça (Km 16) en cuyos alrededores se alza, en un promontorio, un imponente castillo del siglo XIII.
En el Km 21,70 giro a la izquierda para tomar una carretera local rodeada de un umbrío y espectacular paisaje. Por tramos como este, el aroma del bosque es embriagador. Esta carretera se dirige hacia Hiadel (Km 24,81), a la entrada de esta población deshago el camino hasta el cruce donde me desvíe (Km 27,90), disfrutando de nuevo del paisaje. En esta zona hay un panel informativo de que por estos parajes se desarrolló una batalla importante en la lucha de los partizanos eslovacos contra los nazis.
Desde el cruce anterior, que tomamos a la izquierda hay unos 170 metros hasta un cruce con la carretera principal, que tomamos a la derecha. En el Km 28,90 de nuevo salimos de la ctra. principal girando a la izquierda en dirección a Medzibrode (Km 29,90) donde hay un camping. En Brusno (Km 32,50) hago una parada para comer en la zona verde situada al lado de una iglesia, contigua al cementerio.
Un vez más compruebo la cercanía de los cementerios en los países del este. En cualquier localidad siempre se puede ver los campos santos apenas separados por una simple vallita de la calzada o en este caso de la iglesia. Es como si los paisanos de estos lugares tuviesen la necesidad de tener cerca a sus seres queridos aunque se encuentren en el otro mundo.
La ciudad de Brusno es conocida por sus aguas termales y medicinales, especialmente indicadas para el aparato digestivo.
En el Km 34,54 volvemos a cruzarnos con la ctra. principal, girando hacia la derecha. En este punto existe la posibilidad de hacer una ruta: el sendero de los partizanos, de cuatro kilómetros. 
Un kilómetro después, aproximadamente, giramos a la derecha en dirección a Nemecká. Las siguientes localidades por las que pasamos son: Predajná (giro a la derecha en el cruce que hay al salir del pueblo), Lopej (girar a la izquierda en el cruce que hay al salir del pueblo), hasta que en a la altura del Km 45,70 volvemos a la carretera principal, desde este punto hasta Brezno (Km 56) se puede ir con tranquilidad pues la carretera dispone de un buen arcén e incluso una gran acerado, siempre a la derecha, al igual que el cauce del río Hron que volvemos a disfrutar.
Unos 1150 metros después del panel de entrada a la población, encuentro la penzion/ubytovanie "Ulicka". Pregunto a un tipo joven que es el encargado y me da un precio algo caro para estos lares: 25 €. Le pregunto si hay algo más barato en la ciudad y en seguida efectúa una llamada telefónica desde su móvil. Me lo rebaja a 18 €. Lo dicho, en temporada baja-bajísima como es finales de Septiembre en Eslovaquia central, si podéis "sugerir"  algo, no lo dudéis. En esta ocasión el chico que me atiende quizás se ha "enrollado" más porque aprecia mi periplo viajero. Me cuenta que el también ha hecho algún que otro viaje en bici y con alforjas y me pregunta detalles sobre el mío.
Y no solo eso, con el mapa en mano, me ayuda a diseñar la ruta para los próximos días. Incluso barajamos la opción de entrar en Rumania vía Ucrania, aunque sería un corto trayecto por este país. Al final parece que la frontera ucrano-rumana que tendría que utilizar es solo bilateral (solo está permitido el paso de nacionales de ambos países) por  lo que desistimos de la idea, aparte de las dudas sobre si hace falta una "visa" de entrada al país aunque solo sea por unas horas.
Tras una buena ducha y comprobar la gran habitación a mejor pecio que he conseguido, salgo a cenar a un restaurante de la ciudad (Penzion "Alzbetka") y a "bajar la cena" con un paseo por la que me parece una atractiva y tranquila ciudad, con edificios de mucho interés.

ETAPA 8: BREZNO-DEDINKY ♦♦♦  Distancia: 73,50 Km
Perfil: Media montaña

Brezno es una ciudad pequeña y tranquila enclavada en un bonito valle entre montañas de mediana altura. En el pequeño paseo matinal que he dado, antes de salir, he podido apreciar con más detalle lo que a la luz nocturna no pude el día anterior. Me ha llamado la atención la antigua sinagoga, a pesar de su regular estado de conservación.
Aunque lo más llamativo de la ciudad es su gran plaza rectangular, con notables edificios como la torre situada en el centro (1830) y el hotel que se sitúa en la esquina. Cruzando el río, a la salida de la ciudad en dirección Polomka/Cervená, se puede apreciar esta bonita panorámica.
A nuestra izquierda se encuentra el Parque Nacional de los Bajos Tatras (Narodny Park Nízke Tatry) que es la cadena montañosa que ocupa el espacio situado entre los valles de los ríos Hron y Váh. Esta es una de las zonas más despobladas de Eslovaquia, incluso es difícil encontrarse excursionistas lejos de las pequeñas poblaciones de la comarca, pues muchos carteles advierten de la presencia de osos. Como resultado la zona se ha mantenido intacta, casi aislada y con una arquitectura que podríamos denominar pre-industrial en sus poblaciones.

Por la carretera principal, poco transitada por lo general, voy disfrutando de un bonito paisaje todo el recorrido que conduce hasta Cervená Skala, dejando atrás las pequeñas localidades de Benus, Polomka, Zavadka, Helpa y Pohorelska, siempre en las cercanías del río Hron.
En el Km 39 puedo visualizar el panel informativo de entrada al Parque de los Bajos Tatras. El paisaje va embelleciéndose cada vez más.
 
En Cervená Skala (Km 42) intento encontrar alguna tienda para comprar víveres pero no hay y tampoco me convence el pequeño restaurante del pueblo. En este lugar hay mucha actividad maderera como se puede apreciar al entrar en el pueblo. Pregunto a un paisano y me informa que a unos 6 kilómetros encontraré un restaurante.
El perfil desde Cervená es ascendente, por lo que cuesta un poco llegar al restaurante-pizzeria de Telgárt (Km 49,30). En esta población me llama la atención el gran porcentaje de etnia gitana que vive en pequeñas y humildes casas.
El restaurante tiene una agradable terraza, en un porche de madera, donde me siento a almorzar con la inevitable jarra de medio litro de buena cerveza eslovaca. Al poco llegan tres eslovacos que se sientan al lado y con los que inicio una conversación en inglés. En cuestión de minutos estamos compartiendo las cervezas y la charla en la misma mesa. Se trata de tres montañeros de Kosice (Duri, Mariáh y Bronko), que han venido el fin de semana a Telgárt como base de operaciones para realizar varios recorridos por el parque. Hemos estado hablando un buen rato de viajes y de más cosas y al final hemos intercambiado nuestros correos electrónicos. Antes de despedirnos, Duri me ha invitado a quedarme a dormir en su casa el Domingo, si es que estoy en Kosice.

Retomo mi "cabalgadura" tras abrigarme, pues en esta zona de mayor altitud la temperatura ha bajado sensiblemente y recorro los siguientes 7 kilómetros casi siempre en ascenso. Aunque es una carretera que hay que trabajársela, el paisaje es precioso. Bosques extensos de abetos, hayas y otras especies jalonan el recorrido junto a hermosas praderas.
 
En el Km 56,20 hay un cruce en el que giro a la derecha en dirección Dobsinka/Roznava. A partir de aquí el paisaje es cada vez más boscoso y de gran belleza. A pesar de que me van pesando algo las piernas, me siento feliz de estar en medio de estos parajes. En el Km 70,75 hay un  nuevo cruce que tomo hacia la izquierda en dirección a Dedinky. Unos 1750 metros más adelante tomo un pequeño atajo al salir de la carretera, cruzar la vía de tren (andando) y dar directamente a la carretera que cruza una presa. Se trata de un embalse que rodeo para llegar a Dedinky (Km 73,50), localidad situada en un entorno natural increíblemente bonito. Con el lago y la montaña al fondo, parece más bien una estampa de las montañas de Suiza.

En mi búsqueda de alojamiento no encuentro resultados. En todas las casas particulares que alquilan cuartos me contestan lo mismo: que están ocupadas. Es Viernes y se deduce que son gente de la ciudad que viene a pasar el fin de semana. Al final, decido volver a la altura del Hotel Priehrada, donde hay un camping. Me comentan en la recepción, que es la misma que del hotel, que esta cerrado, que puedo acampar libre. Hace tanto frío, a pesar de estar situados solo a 800 m. de altitud, que negocio una habitación en el hotel al precio de 18 euros, también regatee un poco al ver que es temporada baja.
El hotel se encuentra situado en un privilegiado enclave enfrente del lago. En su parte posterior se encuentran los telesillas que conducen a Geravy donde hay pistas de esquí de fondo.

Tras la ducha, voy a cenar a un lugar que ya localicé en mi búsqueda de habitación: Penzion Pastierna. Decidí entrar aquí pues vi un ambiente muy rural en su comedor, con una sencilla decoración de la comarca y un ambiente muy "campechano" entre clientes y el personal del restaurante. Al fondo del comedor, un local un tanto "cargado" y risueño  no para de hablar con los dueños y sus familiares. La comida es casera y el precio es barato.

A la vuelta al hotel, observo una de las noches estrelladas más espectaculares que jamás vi.

ETAPA 9:   DEDINKY-JAKLOVCE ♦♦♦  Distancia: 75,5 Km  
Perfil de la estapa: Ascenso inicial y llano-descenso el resto.
No puede ser más bonito el amanecer en este paradisiaco lugar. A la luz del soleado día, la belleza del lago resalta aún más.
Inicio mi noveno día de pedaleo por este país eslovaco, al que voy cogiendo cariño. Los primeros kilómetros son bordeando el lago, por la misma carretera de llegada de la etapa anterior. Al llegar al cruce de la carretera principal, se gira a la izquierda. Por esta carretera se pedalea con total tranquilidad, apenas hay tráfico. A la altura de Mynky paro a tomar un buen café junto a las galletas que siempre llevo en previsión de que no haya nada de desayunar en los bares, como fue el caso.
 
 
El paisaje que me rodea es bellísimo, siempre rodeado de cascadas y bosques de hayas, abetos, pinos y buenos bosques en galería en las cercanías del río Hnilec. El perfil de este tramo es de tendencia ascendente.
Hay un cruce en el Km 10,60 en el que se gira a la izquierda, en dirección a Spisská Nová Ves/Hnilcik.
 
A partir de este punto se inicia una subida continua aunque sin gran desnivel. En el Km 19,65 encontramos un nuevo cruce, siendo el giro en este caso hacia la derecha, en un descenso continuado hasta la localidad de Nálepkovo (Km 29). Se trata de una tranquila localidad entre las montañas, con vistas sensacionales. En el supermercado del pueblo realizo la compra de comida, entre una mayoría de gitanos. Es el típico ejemplo de la localidad rural del interior de las montañas en el que la población romaní se suele asentar.
 
En el Km 35,91, aprovechando una bonita ribera del río Hnilec, paro a comer y descansar. Corre con fuerza el agua fresca, lo que aprovecho para refrigerar mi cerveza de lata en diez minutos; ¡más no se puede pedir!
Encuentro una nueva bifurcación dentro de la población de Mnisek nad Hnilcom (Km 47,65), girando a la izquierda en dirección a Gelnika. El ambiente de esta zona no puede ser más rural y hasta me voy cruzando con campesinos que va en sus carros tirados por mulos.
A Gelnika se llega en el Km 63, en el que hay un cruce que tomamos de frente. Esta es una atractiva localidad rural con un impresionante castillo y un entorno natural privilegiado.
En el Km 69,66, ya en la localidad de Jaklovce, giro a la izquierda en dirección a Margecany (Km 72). Tras pedalear junto a un gran lago, alcanzo esta última población, en la que no encuentro alojamiento. Aunque he visto a mucha gente practicando la acampada libre (en Eslovaquia es práctica habitual, está permitido) en las orillas del lago, no me apetece dormir en la tienda por lo que no me queda más remedio que volver a Jaklovce, donde en sus afueras, vi la Penzion Bistro, que también es gasolinera y tienda. Por 12,28 euros (en Eslovaquia el euro es moneda oficial desde el 1-1-09 y trabajan habitualmente con los céntimos) me dan una más que aceptable habitación que da al lado del río.
 
Como en el pueblo no encuentro ningún lugar donde comer, en la tienda de la gasolinera me compro un par de sandwiches y unas patatas, junto a la inevitable fresca cerveza de medio litro, para celebrar la que quizás haya sido la más bonita pedalada desde que empecé esta gran ruta.

ETAPA 10: JAKLOVCE-KOSICE ♦♦♦ Distancia: 35,20 Km
Perfil: Terreno sinuoso, dificultad media.

Los primeros kilómetros del día son entre la niebla, conforme voy ascendiendo el puerto la bruma va intensificándose. En torno al Km 6 (desde la Penzion Bistro, desde donde tomamos en dirección a Kosice) se llega al alto. De vez en cuando hay un claro entre la niebla que proporciona unas bonitas vistas desde arriba. Los siguientes siete kilómetros, de bellísimas vistas, son en descenso hacia el río.
 
A la altura del Km 14,60 giro a la izquierda por una carretera secundaria que atraviesa la población de Kosická Belá. Es Domingo y los fieles se dirigen a la iglesia a escuchar misa, aunque algunos jovenes enchaquetados prefieren quedarse en la puerta. Tras salir del pueblo continuamos hasta el Hotel Dam, desde donde se  gira a la derecha hasta llegar  al cruce, de nuevo, de la carretera principal (Km 19). Allí giramos a la izquierda y tras un nuevo ascenso y posterior descenso por una zona boscosa muy bonita, llegar a la entrada de Kosice donde hay situado un carril bici (Km 31,80). Esta zona de la ciudad es muy verde y frondosa, se encuentra situada al pie de la montaña.
Aunque más adelante el carril bici se parece más bien a un acerado, continuando de frente no hay mucha distancia hasta alcanzar la Hlavna Ulica, calle del centro de la ciudad y final de la etapa del día.
Se me hace ciertamente extraño dejar la bici a una desacostumbrada por lo temprano, pero agradezco el poder dar un gran paseo por esta bonita ciudad, hacer la compra de víveres, reservar una habitación y comer en un sombreado jardín junto a la soberbia catedral de St. Elizabeth (siglo XV). De estilo gótico, nos encontramos ante la iglesia más grande de Eslovaquia y la catedral gótica situada más al este de Europa.
El paseo por sus calles peatonales repletas de casas decoradas al estilo de las ciudades del este de Europa y con agradables plazas de grandes fuentes es más que aconsejable. Junto a la mencionada catedral, la torre renacentista de Urbanova preside todo este entorno del casco viejo. En él podemos encontrar varios museos, galerías de arte, teatros y palacios. Arquitectónicamente hablando destacan edificios como el del Museo de Eslovaquia, el teatro nacional y el palacio de Jakabov.
A primera hora de la tarde llego al ubytovanie que me han aconsejado en la oficina de turismo: "Turistická Ubytovanie U.B.D", en la calle Ulica Tolsteho, 22 (a menos de 10 minutos a pie del centro). Es un buen lugar para dormir por solo 12,82 €. A pesar de su nombre más bien parece una acogedora residencia universitaria, con precios bastante económicos para periodos superiores a una semana.
El hecho de haber llegado tan temprano a la ciudad, hace que no me aloje en casa de Duri. Hasta por la noche no vuelvo a ver a los amigos montañeros que encontré en Telgárt, pues es a esa hora cuando regresan de su fin de semana en los Bajos Tatras. Hemos quedado en un restaurante llamado "Stará Sypka" (Ulica Fejova, 1) a cenar, como no, unos buenos brynzodve halusky. Me cuentan que el queso ingrediente de esta especialidad, la auténtica bryndza, es el queso de oveja elaborado con leche no pasteurizada, uno de los más apreciados productos eslovacos.

En nuestra charla también continuamos hablando de viajes:

J- A parte de las visitas a las bonitas zonas rurales de vuestro país, ¿hacéis algunas visitas a los países de alrededor?
D- Sí, hemos estado en Polonia, es un país muy interesante, aunque un poco frío..., también en Ucrania, aunque menos. La exigencia del visado coarta un poco la libertad de movimientos por allí.
J- ¿Y Hungría, tan cercana a Kosice?
M-  Sí que está cerca, pero no vamos mucho.
J- ¿Porqué?
M-  Bueno, nunca hemos ido mucho a Hungría, es un poco por...
J- ¿El peso de la historia? (*)
D- Sí. La verdad es que el carácter de muchos húngaros parece ser un poco el de nostálgicos de otros tiempos, ya sabes, el imperio austro-húngaro ocupo gran parte de Eslovaquia, y creemos que todavía hay un buen porcentaje de húngaros con afán un tanto expansionista. Es por eso que las relaciones entre nosotros son algo frías, aunque nunca se pueda generalizar, por supuesto.
J- El otro día ví un mapa vitivinícola de la Hungría del siglo XIX, es increíble, el imperio austro-húngaro llegaba a las mismas costas de Croacia y al sur hasta la bahía de Kotor, en Montenegro.
(*)Junio de 1920: El Tratado de Trianón supuso el fin a la I Guerra Mundial. Tras la época del gran imperio austro-húngaro, esto fue para Hungria  un motivo de trauma nacional pues perdía dos terceras partes de su territorio, incluyendo Transilvania, Eslovaquia y Croacia.

Tras la cena en este recomendable restaurante, me despido de los buenos de Duri y Mariáh, que cansados de un largo fin de semana, deciden volver a casa: 

J- ¡Me tenéis que devolver la visita! ¿Vale?
D,M- ¡Dóvidenia José!
J- Jakuiem!

ETAPA 11:KOSICE-SLOVENSKE NOVÉ MESTODistancia: 75 Km
Perfil: Predominio del llano
Me gusta la ubytovanie de Kosice: céntrica, tranquila, cómoda y barata; creo que podría ser el cuartel general desde el que conocer esta interesante región en un futuro próximo.
Los primeros kilómetros del día los realizo callejeando por la ciudad, primero por el casco viejo, después buscando la oficina de correos para echar una postal  y a continuación saliendo poco a poco hacia las afueras. En el Km 6,70, desde la ubytovanie, salgo del casco urbano tomando una tramo de autovía (con un aceptable arcén) dirección Miskolc, esta autovía la dejo en el Km 11,25 en el que giro a la izquierda por una carretera secundaria en dirección a Cana/Valaliky. Rodeado de un paisaje de carácter agrario pedaleo unos 8 kilómetros hasta que en Cana al llegar al cruce de Nizná Mysla (Km 19,35) giro a la izquierda.
En torno al Km 24 atravieso la pequeña población de N. Mysla. Es una delicia el observar el contraste de estos pueblos tranquilos, rurales, con un ritmo de vida más pausado frente a la vorágine que representa la gran ciudad y su caótico tráfico en sus accesos.
En el Km 26,90 llegamos a un nuevo cruce, en este caso giramos a la derecha en dirección a Stanec. Esta es la carretera que viene de Kosice y que he preferido evitar en su salida de la ciudad para huir del tráfico motorizado, para ello he dado un rodeo de unos 10 kilómetros extras respecto a esta vía más directa. Cuando se viaja en bicicleta siempre es mejor dar rodeos para evitar la vías de tráfico pesado.
Para llegar a Stanec hay una subida larga pero tendida. El bosque que nos rodea en la parte más alta de este ascenso alegra el pedaleo. Cuando llego a Stanec el "cuenta" marca 37 Km, cruzamos el pueblo y por la misma carretera llegamos a Slanské Nové Mesto (Km 41,50), pequeña aldea en donde se toma un cruce a la derecha en dirección a Kuzmice. Es una carretera comarcal sin apenas tráfico.
Va siendo hora de parar para comer y descansar cuando me encuentro una pequeña población que no figura en ninguno de mis mapas (Kalsa, Km 43,60), en donde tengo toda la suerte del mundo de encontrar abierta una pequeña tienda donde comprar víveres para el almuerzo:  

Restaurante: una pequeño parque de Kalsa anexo a una iglesia, con abundante sombra, fuentes y al lado del río.
Menú del día: Sardinas del Báltico, Klobasa (chorizo de la comarca), tomate y pan.
Bebida: Cerveza de medio litro, eslovaca, muy fresca y agua de la fuente.
Música: en las cercanías, algún gitano canta sus "mercaderías" frente a las casas de sus potenciales clientes.

Lo de la sombra y el agua cerca se agradece especialmente, pues en las horas centrales del día el tiempo es hasta algo caluroso. El tiempo continua siendo soleado y agradable, estoy teniendo toda la suerte del mundo.
Tras un sesteo, parto del pueblo continuando en la misma dirección por esa tranquila carretera.
El paisaje continua siendo agrario, cerealista, aunque a nuestra derecha se alzan algunos montes bajos que proporcionan un bonito contraste. En el Km 61 (creo recordar que a la altura de Michalany) hay un cruce que hemos de tomar hacia la derecha para llegar a un nuevo cruce (Km 64,85) que tomamos a la derecha en dirección a Slovenske Nové Mesto. Se trata de una carretera más principal. Un poco más adelante se encuentra Cerhov, que es donde se inicia la zona de cultivo del vino de Tokaj eslovaco. El Tokaj es un vino dulce de altísima calidad (y precio) que se elabora principalmente en el norte de Hungria, pero hay una pequeña extensión de viñedo en esta área fronteriza al sur de Eslovaquia, circunstancia poco conocida a nivel general.
Rodeado de carteles que anuncian las bodegas del Tokaj eslovaco, llegamos al final de la etapa en el centro de S.Nové Mesto en el Km 75.
Tras preguntar en una tienda, me informan de una ubytovanie cercana, se trata de la Ubytovanie-restaurante "Tulipan", que dispone de amplias y confortables habitaciones al precio de 13,28 €, y de zonas comunes con salones, nevera y posibilidad de cocinar. Desde su terraza, a unos metros, observo las últimas horas del atardecer en los montes húngaros, nos encontramos casi en la misma raya fronteriza, que en este caso la marca la línea férrea.

Tras un pequeño descanso y una gran ducha, bajo a cenar al restaurante "Tulipan". Su amable camarera me sirve una buena y abundante cena , incluida la cerveza de medio litro, por poco más de 4 euros. Lo mejor fue el postre: una copa de vino de Tokaj eslovaco de 5 puttonyos (un alto número de puttonyos significa una mayor dulzor natural y buena calidad). Una auténtica delicia para el paladar y el más original de los vinos que tuve la suerte de probar en este cicloviaje.
 

TRAMO II  Hungría

 
ETAPA 12: SLOVENSKE NOVÉ MESTO (ESLOVAQUIA) - MISKOLC (HUNGRÍA) ♦♦♦ Distancia: 107 Km  ◊◊◊ Perfil: Llano
Ante la previsión de una larga etapa, salgo temprano de la habitación y me encamino a la gasolinera del pueblo, único lugar donde poder tomar un café caliente y algo de desayunar. En la citada gasolinera guardo cola para el café, que lo sirve una empleada llamada Martina. Al lado, una amiga (Agnes), traduce en inglés nuestra conversación:

J- Un café, por favor.
M- Ahora mismo, por cierto: ¿De donde vienes con esa bicicleta?
J- De Bratislava.
M- Pero tu no eres eslovaco, ¿de donde eres?
J- Soy español.
M-¿No habrás llegado a Bratislava en bicicleta desde España?
J-  Jajaja..., no, vine en avión desde allí.
M- Es increíble, desde Bratislava en bicicleta y con esas alforjas, ¡que bueno!
J- La verdad es que ha sido una ruta muy interesante por buena parte de Eslovaquia, tenéis un país muy bonito.
Me sirve el café en vaso de plástico (viene de hacerlo de la maquina expendedora situada en un cuarto fuera de la zona de público, es una excepción dentro de las gasolineras en las que he tomado café) y me dice:
M- He visto que ojeabas las botellas de vino que vendemos aquí; ¿Te gusta el vino?
J- Sí, y mucho.
M- Espera, voy a traer algo para ti.

Va a la trastienda y vuelve con una botella de vino blanco en la mano:

M- Este vino lo hace mi familia, es del pueblo. Te lo regalo.
J-¡Muchas gracias!
M- De nada, ¡espero que te guste!
J- Gracias a ti también, Agnes, por traducir. Por cierto, estamos en una zona fronteriza, ¿Habláis la lengua húngara?
A- Sí, aquí lo habitual es que la gente sea bilingüe. La mayoría tenemos familiares al otro lado de la frontera y además el bilingüismo es habitual en gran parte del sur de Eslovaquia.
J- En tu caso "trilinguismo" pues también hablas inglés.
M- Jajaja... ¡solo un poco!
J- ¡Seguro que es mejor que el mío!

Nada mejor para viajar que el encontrarte, de vez en cuando, gente tan acogedora como esta. Agradeciéndole, de nuevo, el regalo a Martina, nos despedimos mientras inicio mi pedalear hacia la frontera.

En el Km 2,70 llego a la línea férrea fronteriza. Antes de empezar el pedaleo en Hungría, me doy la vuelta mirando a Eslovaquia; 11 días pedaleando por aquí me han hecho apreciar y mucho a esta pequeña nación europea.
Mis primeros kilómetros en Hungría son buscando un banco por las calles de Satoraljaújmely, a un paso de la frontera. Cambie euros que disponía. No aconsejo hacerlo en bancos pues se llevan más comisión (aunque no mucho) que las casas de cambio, pero en este caso no tenía opción. Tras el rodeo por el pueblo, el "cuenta" marca 4,85 cuando salgo en dirección Miskolc por la carretera 37. En el Km 8,20, girando a la derecha, sale un magnífico carril bici (del proyecto Eurovelo) que discurre paralelo a la 37, por él se llega hasta el Km 16,67, en el cual giramos a izquierda en dirección a Sárospatak.

Sárospatak (Km 18) es una agradable población con interesantes iglesias, jardínes y un castillo. En su famoso colegio protestante se han formado algunas de las personalidades del país en los últimos siglos. También es el lugar en el que hago mi primera compra de víveres. Los precios de los "super" son similares a los de Eslovaquia, muy asequibles. En este caso por 500 forintos (a 10/2009 un euro equivalía a 270 forintos) he comprado un buen almuerzo "campero".

Se sale de Sárospatak en dirección a Bodrogolaszi por una carretera secundaria sin apenas tráfico. Por esta discurrimos, atravesando algunas pequeñas poblaciones, hasta Bodrogkereztúr. Todo este tramo es totalmente llano y el tráfico motorizado es casi inexistente. En la citada población encontramos un cruce en el Km 43,15 con la opción de Tokaj a la izquierda y Miskolc a la derecha. Tomamos este última dirección y volvemos a la 37, carretera que en esta zona esta restringida a las bicicletas. A partir de aquí son algo más de 5 kilómetros por esta peligrosa carretera, a pesar del arcén, repleta de camiones hasta que llegamos al cruce (a la izquierda) de Mezózombor. A partir de aquí la carretera es secundaria y muy tranquila y el peligro de la 37 ya solo es un mal recuerdo.

Un poco antes de este cruce he parado a comer en una sombreado rincón, entre plantas, enfrente de los viñedos de una bonita bodega de vinos de Tojak, que tiene un restaurante anexo a ella. El vino del menú, como no podía ser de otra manera, es el de la familia de Martina.

Tras atravesar Mezózombor (Km 50,50) llego a Szerencs (Km 54). En la misma dirección en la que venía, atravieso por una calle principal toda la población, tras la oportuna parada en este caso para probar el primer café magyar de este viaje.
Szerencs es una ciudad con mucha vida que destaca por su industria azucarera, láctea y chocolatera. Tiene un castillo del siglo XVI y algunos bonitos jardines.

A partir de la salida de Szerencs (Km 54), en dirección Beckets, las carreteras hasta llegar a Miskolc van a ser todas seguras. Se trata de carreteras secundarias de un perfil 100% llano, como corresponde a la orografía de la región. Se atraviesan pequeñas poblaciones y planicies cerealistas que parecen nunca acabar. En las zonas cercanas a los ríos (uno de ellos es el Tisza, que atraviesa todo el país casi verticalmente), se disfrutan las vistas de zonas más arboladas y verdes. La zona es de un carácter tremendamente rural y agrario. Es frecuente ver carros tirados por mulos, también pasos a nivel ferroviarios.  En uno de los pueblos, pregunto a un señor sobre la dirección a seguir y el hombre me la señala con gestos. Es muy amable, me da la mano como con gratitud cuando soy yo el que está agradecido.

Rutómetro hasta Miskolc:

Km 62  CRUCE  Continuar de frente
Km 66,50 TAKTASZADA-Entrada
Km 66,60 CRUCE. Giro a la dereha en dirección: Tiszalúc 
Km 74,37 TISZALÚC-CRUCE. Giro a la derecha en dirección: Hernádnémeti
Km 83 HERNÁDNEMETI. A partir de aquí vamos a Miskolc dando un pequeño rodeo para evitar la carretera 37:
pasamos por Bócs, Sajólad,Kistokaj y Szirma.
Km 107 MISKOLC-Centro

Los dos últimos kilómetros antes de llegar al centro de Miskolc son por una autovía de entrada muy transitada. Son las últimas horas de la tarde cuando llego a esta importante ciudad del noreste del país. Un tanto despistado pues no dispongo de información de lugares para alojarme, echo un vistazo por una de sus calles más céntricas. Encuentro a un ciclista urbano al que pregunto sobre el asunto. Amablemente me acompaña a un hotel que conoce cerca de allí, pero los precios que me piden son un tanto desorbitados. Le agradezco su ayuda, pero prefiero buscar algo más económico. Tras algunas pesquisas, encuentro un bonito alojamiento a un precio más razonable, enfrente de un gran parque, en la Panzió "Fiáker". Dispongo de una habitación decorada al estilo siglo XIX , un excelente baño y la opción de cocina, lo que hace que compre la cena en una supermercado cercano; ¡hoy cenamos caliente sin tener que ir al restaurante!

ETAPA 13: MISKOLC-EGER ♦♦♦ Distancia: 68 Km
Perfil: Media montaña
Miskolc es la segunda ciudad del país en cuanto a población e industria. Pero lejos de la apariencia industrial y la ferviente actividad de sus alrededores,  merece la pena una detallada visita a su centro histórico. 
En mi visita a la ciudad, primero me he dirigido al mercado a desayunar. Un colorista mercado cercano a la estación de autobuses, en una gran explanada. La diversidad de tenderetes donde se vende de todo, me lleva a estar por allí un buen rato.
Después he recorrido la  Széchenyi utca, la calle principal repleta de edificios de los más variados estilos y colores. En sus alrededores podemos disfrutar de los notables edificios de los museos, algunas iglesias y el Teatro Nacional. En mi paseo, voy encontrando viejos, pero bonitos, tranvías y trolebuses callejeros, en la mejor muestra de los que es la "movilidad sostenible" que ya se practicaba en tiempos pasados en gran parte de Europa.
 
Desde la Panzió hasta la salida del casco urbano en dirección Lillafüred, incluyendo todo este pedaleo urbano, el "cuenta" marca 4 kilómetros.
Hasta llegar al zoológico de Miskolc (Km 13,70) pedaleamos por una carretera de tráfico moderado, rodeados de un paisaje periurbano. A partir de este punto terminan las edificaciones y nos encontramos inmersos en plena naturaleza, en un entorno muy verde y arbolado, con algunas cascadas, es el inicio del parque natural de los montes Bükk. El día es nublado y la temperatura va descendiendo conforme nos adentramos en el bosque y en la montaña, caen algunas gotas.
Ya en Lillafüred (Km 17,07) tomamos un cruce hacia la izquierda (a la altura de un lago) en dirección a Repáshuta-Eger. Lillafüred es una pequeña localidad con una variada oferta de turismo rural y de montaña, un auténtico pulmón verde para muchos húngaros durante el verano y centro de partida para las diversas excursiones que se pueden realizar por los montes Bükk (Bükki Nemzeti Park).
Tras dejar Lillafüred, nos adentramos cada vez más en un umbrío bosque y comenzamos un prolongado ascenso desde el kilómetro 19 hasta el 24, siempre por una carretera casi sin tráfico motorizado, una auténtica delicia. En mi pedalear, observo como operarios ejecutan una tala, bastante controlada, dentro del bosque.

En el Km 31,55 (justo al lado del cruce de Repáshuta) encuentro un calvero en donde decido parar a comer. Apuro lo que queda del vino de Martina cuando una ardilla, muy grande,  viene a saludarme a menos de dos metros.
A partir de este punto, seguimos pedaleando en dirección a Eger por la tranquila carretera en la que el perfil casi siempre es descendente. Se atraviesa Felsotarkany (Km 54,20) y posteriormente (Km 56 al 60) se puede ir por un buen carril-bici paralelo a la carretera. En el Km 61,95 encontraremos un cruce principal que hay que tomar a la izquierda. Por la transitada carretera hacemos 3 kilómetros hasta llegar a una confluencia en la que girando a la izquierda llegamos al centro de Eger recorriendo unos 500 metros. En mi caso tome dirección al "Kemping Tulipan" (Km 68). Me lleve una sorpresa en la ubicación de este pues se encuentra situado en un bonito valle rodeado de viñedos y de bodegas. Es el conocido Szépasszony-völgy ("el valle de las mujeres bonitas"), en el que aparte de los viñedos y múltiples bodegas, encontramos muchos restaurantes. Hay tres tipos de restaurantes en Hungría que aseguran que lo que se sirve es comida tradicional del país: son las csárdas, vendéglös y ettérem.

El camping dispone de la opción de dormir en caravanas y decido instalarme en una de ellas, a un precio solo ligeramente más caro de lo que sale acampar (2060 forintos/noche, menos de 8 € por una muy aceptable caravana modelo "Hobby de Luxe"). 
Como he llegado a una buena hora, decido dar un paseo por el casco histórico de Eger ( a 10 minutos andando desde el camping), uno de los más interesantes de todo el país. 
He cenado en un restaurante llamado Restaurante Szantofer, en la  Brody Sandor Utca. Este es del tipo vendéglö. Por 3100 forintos (poco más de 11 euros) he cenado casi opíparamente dos platos tradicionales húngaros y dos copas de dos buenos vinos del país, uno de ellos de la región: el famoso vino tinto de Eger, el Egri Bikáver "sangre de toro". El pan que acompaña es excelente ( a ver si de una vez aprenden los restaurantes españoles...) y además no lo cobran.
A la vuelta, paseo por las bodegas que rodean al camping y, en una de ellas, veo como entra un remolque de uva tinta. Me quedo observando la entrada de la uva en la tolva de la pequeña bodega situada en una cueva. Al momento una de las bodegueras me ofrece una copa del vino de la cosecha anterior. Le agradezco el detalle mientras saboreo el vino y me vienen a la mente todas las veces en que yo también he hecho vino en los últimos años.

El siguiente día, tras trece de pedaleo continuo, me tomo una jornada de descanso de bici y decido ir a Eger a callejear y visitar su bonito casco histórico. Eger es una de las ciudades más interesantes de Hungría. Todavía hoy es recordada por la heroicidad de sus ciudadanos en la defensa que hicieron del ataque turco en 1552. En esta ocasión frenaron al turco aunque 44 años después sucumbieron a un nuevo ataque. Su impresionante castillo-fortaleza (siglo XIII) fue en parte culpable de esta victoria sobre las huestes otomanas, por aquel entonces todo un imperio al acecho de Europa. Este, preside el casco viejo de una ciudad repleta de interesantes iglesias, palacios y jardines como el de Bishop. Un minarete turco, dicen que el situado más al norte de toda Europa, queda como recuerdo de la época de dominación turca. 

Otra de los atractivos de Eger es el de sus balnearios de aguas termales medicinales. La foto es de la segunda iglesia más grande del país, la basílica, de estilo neoclásico.

También he podido entrar en el Liceo, actual universidad, (en un edificio estilo barroco muy amplio e interesante) y navegar durante casi dos horas en uno de los múltiples ordenadores a disposición de los estudiantes, todo gracias al consejo de un estudiante al que pregunte por un cibercafé donde conectarme. He comprado aceite para lubricar la cadena de la bici y he almorzado en la Csárda Kulacs, situada en Szépasszony-völgy.Este lugar no puede ser más original en su decoración repleta de escudos de armas, espadas, tapices, etc.
Por la tarde me he dado un paseo por las colinas repletas de viñedos con sus uvas en estado óptimo para vendimiarse sino recolectándose en esos momentos. El viñedo se extiende mucho kilómetros alrededor en lo que es una de las zonas vitivinícolas de más calidad de Hungría. Voy pensando que a mejor lugar no he podido llegar para hacer una parada en este cicloviaje...

ETAPA 14: EGER-EGER ♦♦♦ Distancia: 84 Km
Perfil: media montaña
Hoy he decidido hacer una etapa con inicio y final en este bonito valle, con solamente "medias" alforjas, la otra mitad queda en la caravana. El objetivo es recorrer parte de los montes Matras, otro de las zonas montañosas del norte de Hungría, donde se encuentra la máxima elevación del país, el pico Kekes (1014 m).

La ruta tiene el siguiente itinerario: Kemping Tulipan-Eger (centro)-Egerbakta-Sirok-Parad-Tura Kemping-vuelta a Parad-seguir misma carretera de ida hasta unos dos kilómetros antes de Sirok, tomar allí el cruce en dirección a Tamaszentmaría-Tamaszentmaría-Verpelét-Egerszalók-Szépasszony völgy-Kemping Tulipan.

No recomiendo hacer este trazado hasta Sirok, pues es una carretera muy transitada. A partir de Sirok pasa a ser un carretera con poco tráfico. Aunque el trazado de la ruta no tiene un gran desnivel, sí que es en algunos tramos ascendente y la carretera es sinuosa. A la altura de Parad, me habría gustado continuar pues el paisaje era cada vez más verde y de montaña, pero he tenido que dar la vuelta pues no habría tenido tiempo de llegar hasta Matrafüred y volver a Eger. Me ha gustado mucho el tramo desde el cruce situado dos kilómetros antes de Sirok hasta prácticamente llegar al camping Tulipan. Encontraremos bonitos bosques, zonas de verdes pradera, lagos e innumerables hectáreas repletas de viñedos, ya en las cercanías de Eger.

En mi noche de despedida de Eger, voy a cenar a un cercano Vendéglo del valle, llamado "Kisvendéglo Legényfogó" donde por 2000 forintos (menos de 8 €) he probado una de las especialidades húngaras que más me gustan: Brassói pecsenye, que es un asado con carne en pedazos y patatas, un plato grande y rico, junto a unos creppes de chocolate (palacsinta) y una cerveza Soproni de medio litro. El vino del lugar lo he dejado para después de la cena, entrando en la bodega de Juhász Péter a realizar una auténtica degustación de hasta 4 tipos de vinos.
Allí, rodeado de zíngaros que realizan actuaciones musicales, he disfrutado sobre todo de dos de ellos: un Egri Bikáver de 2006 excelente (el sangre de toro es un coupage de diferentes uvas de la zona) y un magnífico Egri Cabernet Franc 2005, vino premiado en la feria de Burdeos. Todo esto con la inestimable ayuda de la amable Judith, de Debrecen, que trabaja en la bodega.

ETAPA 15: DEBRECEN-DORCAS KEMPING ♦♦♦Distancia: 28 Km
Perfil: llano

Abandono, no sin costarme cierto esfuerzo, el que ha sido mi alojamiento más prolongado de todo el cicloviaje, la caravana de este acogedor camping situado en medio del "valle de las mujeres bonitas". Después de desayunar en Eger y de dar otra vuelta por esta bonita ciudad, tomo camino a la estación de tren. Allí cogeré el tren que va hacia Debrecen, con escala en Füzesabony. Hasta esta localidad es un tren moderno, acogedor y amplío. Desde esta ciudad a Debrecen se trata de una vieja maquina que, sin embargo, es confortable. En los trenes húngaros, la bicicleta paga el 25% del billete normal de pasajero.
El trayecto del tren discurre por una de las regiones que han dado fama a la Hungria interior y rural, la región de la gran llanura; la puszta de Hortobágy. Región de los rudos campesinos de grandes bigotes, de pastores, caballos, reses y grandes lagunas. Todavía es posible observar la vestimenta tradicional de los nativos del lugar en algunas pequeñas localidades de la puszta.
La buena hora de llegada del tren a Debrecen y el agradable día, hacen que me recree en mi visita a la ciudad. Merece la pena recorrer la gran avenida que sale de la estación y termina en la gran iglesia de estilo neoclásico (Nagytemplom, siglo XIX). La arquitectura y los detalles de las casas y diferentes edificios públicos son bastante meritorias. Hay un gran colorido en ellas. 
Debrecen es la segunda ciudad del país y cuna del protestantismo hasta el punto de ser llamada por muchos "la Roma de los calvinistas". Siempre ha sido la ciudad alternativa a la capital, Budapest. De tradición universitaria y academicista, fue uno de los más importantes centros culturales del país. Por su tradición protestante la ciudad siempre ha sido la espina clavada del imperio de los Habsburgo. No es de extrañar que en Debrecen se promulgara, en 1849, el derrocamiento de los Habsburgo.
Casi todos los edificios más notables de la ciudad se encuentran en torno a esta gran avenida y sus alrededores. Detrás de la gran iglesia se encuentra el gran parque conmemorativo, el Museo Déri y la Academia Evangélica.
La vuelta por Debrecen, a veces andando, a veces a pie, y la busqueda de la salida de la gran ciudad consumen los primeros diez kilómetros del día. La señalización a seguir es la de Létavértes. A los 11 kilómetros de haber salido de la ciudad, hay un cruce en el que hacemos un giro a la derecha en dirección a Hosszupályi. Todo este tramo es muy agradable pues son pequeñas carreteras secundarias sin apenas tráfico y siempre rodeadas de un paisaje de coníferas y suelo arenoso, además de algunas zonas húmedas y muy verdes. En el Km 28 decido parar en el Dorcas Kemping para hacer noche. 
El camping está situado en una bonita y frondosa arboleda, cercano a una laguna. Cuando llego, parece un lugar desierto hasta que encuentro a un hombre en la cabina de recepción. Le pregunto por un pequeño bungalow o caravana y me oferta uno a 4200 ft. Como veo que el camping esta practicamente vacío (estamos a inicios de Octubre, temporada baja) le sugiero una oferta más económica. Efectúa una llamada telefónica y en seguida me baja el precio a 2500 ft, ¡bien!: por la módica cifra de 9 euros dispongo de una más que aceptable cabaña. El problema aquella noche era cenar caliente, estaba el restaurante del camping cerrado y pregunte al recepcionista donde ir. Afortunadamente, a unos dos kilómetros había una csárda. Fui dando un paseo a pie, ya nocturno. En medio de aquel denso bosque y por la noche, imprime respeto el paseo por aquellos parajes. Solo algún coche en la lejanía, era sábado y la gente salía a cenar, ponían la nota de ser un lugar "civilizado".
Aunque no fue la mejor comida de las que hice en Hungría, marcho contento a la vuelta a pie hacia el camping. Al día siguiente terminaría mi periplo húngaro y entraría en un país que siempre desee visitar: Rumania.

ETAPA 16: DORCAS KEMPING (HUNGRIA)-ORADEA (RUMANIA) Distancia: 70 Km
Perfil: Predominio del llano
 
Otro bonito día amanece para pedalear. La suerte que estoy teniendo con el tiempo es algo digno de ser altamente valorado: sin lluvia y con temperaturas primaverales casi todos los días desde que salí de Bratislava.
Desde el camping hasta Hosszupályi hay una distancia de siete kilómetros rodeados de frondosos bosques. En este pueblo desayuno y compro algunos víveres. Nada más salir de él, el paisaje cambia radicalmente y ahora pedaleo, siempre por poco transitadas carreteras secundarias, por medio de interminables campos de maíz, en lo que son las duras planicies de las tierras bajas del este de Hungría.
 
En el Km 22 alcanzo la población de Pocsaj y los siguientes kilómetros tras dejar esta se me hacen especialmente duros por el intenso viento en contra en medio de la llanura sin árboles. Lo único reseñable de este tramo es que el cuenta kilómetro se redondea al número 1000, desde que partí de Bratislava, a la altura del Km 31. También es destacable que en una pequeña población que atravieso, Bedö, su cartel de entrada está también en rumano; Bedeu, como sucederá en otras poblaciones de esta fronteriza comarca con Rumania.

En el Km 42,2 llego a un cruce en el que continuo de frente hasta llegar a un cruce ya dentro de Biharkerestes (Km 43,43). Es la hora de reponer fuerzas y en mi búsqueda de la gasolinera con el objeto de comprar la que será  mi última cerveza húngara, me pierdo un rato y acabo añadiendo hasta 6 kilómetros extras al cuenta; ¡lo que no sea por acompañar la comida con una fría cerveza de medio litro!
Tramo III    Rumania

Tras la comida y el breve descanso en una zona verde, retomo mi viaje desde el mismo cruce anterior (Km 49,43) en dirección Artaid/Rumania. Será en el Km 51,10 cuando me cruzo con la E42, que tomo a la derecha para hacer unos 3 kilómetros más hasta llegar  al paso fronterizo. En este tramo encontré muchos pequeños negocios relacionados con cambio de monedas, gasolineras, tiendas, etc. Eso mismo, cambiar los forintos que me quedaban, realizo justo antes de entrar en Rumania (Km 55).

Me siento contento de llegar a un  nuevo país, siempre se tiene la sensación inicial de entrar en "otro mundo". En el caso de Rumania esta sensación se acentúa, pues siempre escuche hablar a muchos viajeros de que es "otra historia" este país. También me viene recuerdos de no hace muchos años, cuando este quizás era el país más rígido de entre las dictaduras comunistas impuestas por el régimen soviético. La historia no es lejana, 1989, cuando se sucedieron los drásticos acontecimientos que finalizaron con la ejecución de Cesaescu. De Timisoara a Bucarest todo un país se rebelaba contra el régimen más radical de entre todos los del conocido como "el telón de acero".
Actualmente Rumania, desde Enero de 2007, pertenece a la Unión Europea. Vientos de cambio para un país que quiere avanzar en su desarollo pro europeo pero que a la misma vez se resiste a perder sus señas de identidad, que son muchas. Nos encontramos en una región con un rico patrimonio cultural (etnógrafico, artístico, religioso, musical...), fruto de un larga e intensa historia y de los diferentes pueblos que habitaron en ella.
El entorno natural de Rumania también es de gran riqueza y variedad. Abundan grandes zonas de montaña y bosques en las que flora y fauna son ricas, entre otras cosas es el país habitan casi la mitad de los osos y lobos de toda Europa. El eje principal de todo esto lo conforman las grandes cadenas montañosas pertenecientes a los Cárpatos, que delimitan a una zona alta y en donde abundan fértiles llanuras; la mítica Transilvania.
Desde la frontera hasta la entrada en Oradea, hay diez kilómetros por carretera con arcén de seguridad pero muy desigual y algo bacheado. Este es un sello característico del país: la mayoría de las carreteras tienen firmes irregulares y baches. Paro en una tienda de gasolinera a beber un refresco y compruebo algunos precios, verificando una clara tendencia a costar todo múltiplos de 4. En Rumania se están preparando para la llegada del euro, y a Octubre de 2010 un euro equivalía a 4,2 LEI.
Desde la entrada en Oradea hasta el centro de la ciudad, a la altura del río Crisu Repede, recorro 5 kilómetros. Oradea es una gran ciudad de más de 200 mil habitantes, una de las más importantes de la región del Banato. Esta gran región del oeste del país esta situada en la llanura Panónica (la antigua provincia romana de Pananonia), de la que también forman parte Hungría y Serbia.
En mi pedaleo urbano, empiezo a ver otro hecho característico del país rumano: la exisitencia de un gran número de perros abandonados que deambulan por las calles y jardines, buscándose la vida.
El centro histórico de Oradea (Km 70) es digno de una visita. Edificios singulares, cúpulas de grandes iglesias, estilo neoclásico en las fachadas, grandes plazas y avenidas. A la hora que llego, unas dos horas antes del anochecer, este escenario lleno de matices arquitectónicos resalta aún más. 
Otro cantar es la búsqueda de alojamiento. Buscando una dirección de un albergue, unos taxistas me han enviado a otro lugar, he dado la vuelta a un parque dos veces, para acabar preguntando en una residencia universitaria. El estudiante al que pregunto es muy amable y me lleva a el jefe de estudios, para ver si me puede ayudar en mi búsqueda. Poco después me veo pedaleando detrás de un coche donde van estos dos y otros dos estudiantes; me van a llevar a la calle de mis sueños: Teleului, 26. Varios kilómetros más y por fin llegamos a la residencia. Se trata de una residencia llevada por religiosos católicos. Pero hoy no es mi día: está completamente ocupada por asistentes a una reunión de jovenes de la Unión Europea que se celebra al día siguiente; ¡mala suerte!
Es curioso, pero cerca nos informan de otras residencias similares de otras confesiones religiosas situadas en la misma calle. En una de ellas no contestan al llamar y en la otra ¡están completos!...
Es casi de noche cuando en esta tesitura encuentro a Beatriz y Richard, dos rumanos que hablan español pues han trabajado varios años en Madrid. Tras unas iniciales palabras en inglés, Richard adivina que soy español. Al contarle mi situación, se ofrecen a ayudarme, y tras llamar por teléfono, me confirma que es posible alojamiento en un hotel en las afueras de la ciudad. Al ser un sitio lejano y casi de noche, se ofrecen a llevarme en su furgoneta, donde la bici cabe perfectamente y no hay que desmontar nada.
En el trayecto hacia el alojamiento, vuelvo a hablar en mi lengua nativa, cosa que no hacía desde hace 16 días. Me cuentan de su peripecia por España y de la experiencia positiva que ha supuesto para ellos. A pesar de que siempre tiene que ser duro trabajar lejos de su tierra, ellos tienen cierta nostalgia de su estancia en España. Tras una larga despedida, al fin puedo descansar en mi habitación de la Pensiunea Salomi.
Ha sido mi primer día en Rumania, y ya he tenido varias "curiosas" vicisitudes viajeras en un país en el que la gente que he conocido se ha mostrado extraordinariamente hospitalaria.

ETAPA 17: ORADEA-RIENI  ♦♦♦ Distancia: 90 Km
Perfil: Predominio del llano

No lejos de la Pensiunea, hay un centro comercial en donde he podido sacar dinero rumano (LEI) en su cajero. Son billetes de un tipo de papel que nunca he visto, muy liso. También he podido desayunar en una gasolinera-tienda próxima. Tras volver andando a la Pensiunea Salomi, preparo la bici y pedaleo los primeros siete kilómetros del día por el entorno urbano de Oradea, buscando la salida en dirección a Beius/Deva/Stei, por la carretera 76.
Esta carretera es la única que une las dos importantes ciudades de Oradea y Deva. Hasta el Km 20 el tráfico de esta vía es bastante intenso y abunda el tráfico pesado, hay que ir con mucho cuidado. A partir de este punto, no se debe bajar la guardia, pero el trasiego de vehículos disminuye notablemente. El trazado de la carretera es casi siempre llano, y pasa por varias pequeñas localidades donde es fácil proveerse de víveres.
 
En torno al Km 50 y como cosa excepcional, se sube un pequeño puerto en una bonita área boscosa. El paisaje predominante en esta etapa es agrario, tapizado de vez en cuando con alguna bonita iglesia de madera.
La ciudad de Beius (Km 65) es la más importante en esta comarca, desde ella hasta Stei, donde presuntamente acabaré la etapa, hay unos 21 kilómetros completamente llanos. Aunque llego a esta localidad, llamada Dr. Petru Groza en la época comunista, a una buena hora, no tengo éxito en mi búsqueda de alojamiento, he visitado dos lugares que son ciertamente caros. Como he visto unos kilómetros antes el cartel de una Pensiunea, vuelvo sobre mis propios pasos, o ruedas, hasta la pequeña localidad de Rieni, a 3 kilómetros aproximadamente, donde finalmente me alojo en la Pensiunea Betania.
La elección no ha podido ser mejor pues por un módico precio (30 LEI/ 7,5 €) me ofrecen una amplia y confortable habitación en lo que es una auténtica casa rural donde el trato es muy familiar por parte de Ecaterina, la señora de la casa. La casa es de campo y dispone de un corral donde las gallinas campan a sus anchas, incluso entran en la zona del patio interior de la misma. El patio es muy sombreado y está repleto de plantas y flores. Los balcones de la planta superior son todos de madera.
Tras una buena ducha y algo de descanso, pregunto a Ecaterina por si hay algún lugar en el pueblo donde tomar una masa de seara, osea, la cena. Ni corta ni perezosa, me dice que ella me prepara algo. Al poco, me sirve una cena consistente en productos de su huerta: tomates, pimientos, tortilla, queso fresco y tocino; todos son productos naturales con un sabor extraordinario. Con este buen sabor de boca y tras comentarle a la señora lo bueno de su masa de seara, me retiro a la habitación a descansar de los 90 kilómetros pedaleados durante el día.

Pensiunea Betania: Petrileni, 124 (Rieni), Manager: Cuc Marius, Telef: 004-0259/335196, e-mail: cucmarius@yahoo.com

ETAPA 18: RIENI-CAMPENI  ♦♦♦ Distancia: 85 Km
Perfil: Etapa de montaña
La señora Ecaterina me invita a café y tras preguntarme acerca de mi recorrido en bici, me regala unas pastillas energéticas y minerales. No me quiere cobrar la cena del día anterior pero yo le dejo 10 Lei de más. Antes de irme de su bonita pensiunea, me regala una publicación de lugares sagrados de la región de los que ella, como cristiana ortodoxa, es devota. Acepto de buen grado su obsequio, que me acompañara en los próximos días. Es una cordial despedida de una buena persona, con la que he estado comunicandome por el internacional lenguaje de los gestos.

Como la señora Ecaterina, un 70% de los rumanos se declaran cristianos ortodoxos. Durante los días que pase en Rumania pude observar que hay un buen número de ortodoxos que demuestran su fe de una manera muy ostentosa. Al pasar por lugares sagrados, se persignan muy llamativamente, aunque vayan en un autobús repleto de gente. Algunos rumanos me han comentado que a parte de la fe, pesan mucho los cuarenta años de comunismo, en los que los actos religiosos estaban oficialmente prohíbidos. Lo cierto es que es un país muy devoto, no dejaré de encontrar pequeñas y muy bonitas capillas situadas en zonas  tanto urbanas como agrarias y boscosas.

Inicio el pedaleo en dirección a Stei, el cuál atravesaré para en el Km 4,59 encontrar un cruce en el que giro a la izquierda en dirección a Cimpeni. Tras recorrer unos 4200 metros, llego a una pequeña población en la que desayuno en su ABC Bar. Este tipo de bares es frecuente en las pequeñas ciudades del entorno rural. Tienen la peculiaridad de que a la vez que bar, son pequeñas tiendas de alimentación en las que poder proveerse de víveres básicos para la "pedalada". Esta zona es de un carácter muy rural, las carreteras están muy poco transitadas por vehículos motorizados, y las gallinas o vacas discurren placidamente por el asfalto, sin mayor preocupación.

En los siguientes kilómetros atravesaré por otras pequeñas poblaciones hasta llegar al inicio, señalizado por un cartel, del Parque Nacional de los Montes Apuseni (Km 11,50). Los Montes Apuseni forman parte de los llamados Cárpatos Occidentales. Este entorno es de una naturaleza privilegiada en la que sobresalen las cuevas heladas, multitud de cascadas,desfiladeros y densos bosques de gran espectacularidad.
Y como montaña que es; ¡hay que subirla! El ascenso comienza aproximadamente en el Km 16,50. Desde este punto serán 14 kilómetros ininterrumpidos en lo que constituye la mayor escalada del cicloviaje hasta el momento.
 
Aunque durante unos 10 minutos tuve que hacerlo bajo una fina lluvia, la subida fue muy bonita debido al paisaje de bosques maravillosos que me rodeaba. Posiblemente a este grupo de cabras que encontré en pleno ascenso, les guste más todavía este paisaje.

En el Km 33,50 llego a la estación de esquí, a casi 1200 metros de altitud, hace frío. Los montes que la rodean alcanzan cotas de casi 1500, lo cual es suficiente en estas latitudes del centro de Rumania para la práctica de este deporte durante toda la temporada. A partir de aquí, y con el Raul Aries (río Aries) siempre cercano, se inicia un descenso ininterrumpido de diez kilómetros hasta Arisemi, la población más importante de esta montañosa comarca. Tras atravesarla, continuo bajando unos tres kilómetros hasta alcanzar la Pensiunea Juliana (Km 46,50), donde me han dicho que se puede degustar una buena cocina regional.
La comida resulto magnífica. Disfrute de dos platos de comida típica rumana que figuran en una guia de viajes , a saber:
Mamaliga branza si smantana (foto).- buenísimo. Es una especie de harina de maíz mezclada con agua caliente y que lleva queso de la zona de los cárpatos (brinza) y nata. 2º Frigariu.- carne en pincho, con verduras, como una brocheta. Bebida: cerveza Ursus, de medio litro. Postre: crepes de chocolate. Todo, pan casero incluido, por un precio de 30 Lei (poco más de 7 €).
 
Durante el almuerzo he conocido al comensal de la mesa de enfrente, un rumano que trabaja como camionero y que ha estado en España trabajando durante dos años. Me hablo de la cocina rumana y de el perfil de la etapa hasta Cimpeni, lugar al que me propongo llegar ese día. Las noticias son buenas pies me dice que  casi todo el camino será en descenso o llaneando, lo cual se agradece después de haber hecho una copiosa comida.
En el Km 51,50 se encuentra situada la localidad de Garda de Sus, donde me detengo a hacer fotos a su bonita iglesia ortodoxa y la capilla de tejado de madera que se encuentra al lado. Nada mas salir de ella, me encuentro a un paisano que va en su carro de madera tirado por un mulo. Será el primero de todo un muestrario de todo tipo de carros que encontraré en esa comarca, lo que constituye un signo de identidad en estos paisajes rurales de Rumania, donde la mayoría de la población vive de la agricultura.
A orillas del río Aries continuo en mi pedaleo por unos parajes de ensueño. Tal como me comento el camionero durante el almuerzo, casi siempre es descenso o llano, excepto en torno al Km 76, donde hay un nuevo ascenso, aunque de solo un kilómetro.
En el Km 82,85 encuentro un cruce que tomo a la izquierda hasta Cimpeni. Tras llegar a una iglesia (Km 84), pregunto por algún alojamiento y acabo llegando a la Pensiunea Balea, que me ha aconsejado la empleada de una tienda que hablaba español. Es otro caso de rumanos que conocí durante el viaje y que han trabajado en España durante un tiempo.No sería el último caso ni mucho menos.
En esta céntrica pensiunea-restaurante me han dado una muy buena habitación, con terraza incluida y accesorios como la TV satélite, por 60 Lei (15 €). Es amplia y su baño dispone de ducha-cabina. En las comarcas rurales del interior es más fácil encontrar buenos precios como este, aunque no será así en muchas ciudades, en donde los precios de los alojamientos en estas pensiuneas (serían un equivalente a nuestros hostales) no suele balar de 30-40 euros la habitación.
Ceno en la habitación, descansando de una memorable etapa ciclista , que no quería que acabase nunca. Tras la gran subida inicial, desde el Km 33 todo ha sido dejarse caer por una preciosa carretera secundaria rodeada de impresionantes desfiladeros y algunas cascadas, además de bosques de abetos, pinos y hayas. Para rematar, un día que empezó grisáceo y algo lluvioso ha abierto poco a poco hasta completar una tarde en la que finalmente se ha impuesto el sol.
ETAPA 19: CIMPENI-ALBA IULIA ♦♦♦ Distancia: 87 Km

Perfil: Media montaña

Tras salir de la Pensiunea, vuelvo al cruce desde donde entre en la ciudad el día anterior (Km 2) y en ese punto giro a la izquierda, rodeando Cimpeni, hasta girar a la derecha en el cruce (Km 6) en dirección Abrud. Hasta llegar a Abrud, pedaleo por una interesante zona minera, Rosia Montana, en la que no faltan paneles informativos sobre esta actividad, que ya se daba en la época de los dacios y que no dudaron en explotar los romanos. A su vez, también encontramos buenas salinas en esta región.
 
Estamos en territorios de Burebista y Decébalo, los grandes reyes dacios del siglo I D.C. Dacia conoció su pleno apogeo y desarrollo bajo el reinado de Decébalo (87-106 D.C.). Decébalo supo resistir a los romanos unificando a todas las tribus dacias y adoptando tácticas militares romanas. Tras varios intentos fallidos por parte de las tropas del imperio, no será tomada La Dacia hasta 106 D.C, estando al mando de las legiones el emperador Trajano, nacido en la Bética. Aún así, quedaran algunas tribus dacias que viviran en absoluta independencia de Roma en las regiones más al norte de Maramures, Crisana y al norte de Moldavia.
En Abrud (Km 16,88) hay un cruce en el que giro a la izquierda en dirección a Zlatna/Alba Iulia. A partir de aquí, la carretera secundaria es muy agradable para pedalear, cada vez es menos transitada y el paisaje cada vez más bonito. Desde el Km 23 al 28,5 hay un prolongado ascenso entre zonas umbrías de bosques de abetos y varios cauces de agua. Desde el alto, se puede disfrutar de un precioso descenso y llaneo hasta casi llegar a Zlatna (Km 47,5), siempre por un fenomenal entorno natural.
 
Zlatna, localizada en el centro del Valle Ampoiului, es una localidad muy rural. Se puede ver el frecuento trasiego de agricultores con sus aperos, carros tirados por mulos e incluso bueyes. La mayor parte de estos carros llevan un preciado cargamento de calabazas, otros transportan la cosecha de maíz. Muchos campesinos y viandantes de la comarca van cubiertos por el característico gorrito de forma semicircular. Cuando me cruzo con estos carros siempre intercambiamos un amistoso saludo.
 
El día esta nublado y un tanto caluroso, acaban cayendo algunas gotas cuando decido parar a comer en una agradable zona verde situada al pie de la carretera, en torno al kilómetro 58,5. En esta zona hay un banco, una mesa y un monumento en el que recientemente han sido depositados unos ramos de flores con una bandera húngara. Se puede leer en él: Pax, y detrás, 1848-1898. Se trata de un periodo de revolución de los húngaros del Banato y Transilvania, dentro de la época del imperio austro-húngaro.
Tras la comida y el descanso, retomo mi cabalgadura con el objetivo de llegar a Alba Iulia. En este tramo, el paisaje es agrario, se empieza a echar de menos a los bonitos bosques recorridos poco antes. En el Km 76,50 paro a tomar café y no me dejan pagar. Se trata de Aurica y su pequeño bar. Aurica es una rumana que ha vivido varios años en España, hablando perfectamente el español. Es otra de las rumanas que han vuelto a su país como consecuencia de la crisis económica de 2008. Es muy amable conmigo y me dice que agradece mucho el poder hablar en español de nuevo, cosa que hacemos durante un rato. Al otro lado de la calle, su madre tiene un pequeño puesto de fruta al pie de la carretera. Me ayuda en el tema de encontrar un alojamiento en Alba Iulia y me dice que si no encuentro nada económico que me puedo quedar en el bar a dormir, que por la tarde y noche está cerrado. Agradeciéndole la invitación y su ayuda, me despido de ella y su marido, también cordial conmigo.
Poco antes de llegar a Alba Iulia he decidido improvisar y tomar un tren que sale esa misma tarde para Sibiu y hacer noche en su céntrico albergue, para lo cual he llamado para confirmar la disponibilidad. Con un poco de pena, pues me apetecía haber conocido mejor esta ciudad.

Alba Iulia, la antigua Apulum, capital de la Dacia durante muchos siglos, debe su nombre a la conquista romana, en concreto a Julia Augusta, madre de Marco Aurelio. Durante la época romana despuntó como centro económico por los yacimientos de oro de la región y por su riqueza forestal, agrícola y salinera. Alba ha sido ya  una ciudad importante en la segunda mitad del pasado milenio en lo que se refiere a la unificación del estado rumano. Aquí se coronó, en 1600, a Miguel el Bravo como príncipe reinante de los tres principados, Valaquia, Moldavia y Transilvania. En 1918 se celebró la Asamblea Popular de Alba Iulia, donde más de cien mil representantes del pueblo votaron la unión definitiva de Transilvania al estado rumano. Este multitudinario acto se celebró en la llamada Llanura de los Romanos, situada sobre los restos de la vieja Apulum y la villa medieval.

Llego a la gara (Km 87), la estación de tren, tras haber recorrido algunos lugares de la ciudad, en su parte más moderna. Efectuaré un trayecto de 92 kilómetros hasta Sibiu para el cúal he comprado un billete que me ha costado 9,2 Lei. El tren es más bien lento, pues necesita tres horas y veinte minutos para cubrir todo el recorrido. Había que ver la pinta que tenía el tren por fuera, más bien parecía una chatarra oxidada. Sin embargo por dentro era otra cosa, pues sus compartimentos de seis viajeros eran confortables y me traían buenos recuerdos pues eran similares al de los trenes nocturnos de gran recorrido que utilizaba para recorrer Europa al inicio de la década de los noventa.
Aunque en la taquilla me han dicho que puedo llevar la bici gratis sin problemas en el tren, una vez dentro el revisor intenta sacar tajada conmigo. Hasta por tres o cuatro veces me indica que he de pagar "tax" por la bici. Le respondo que en la "ticket office no problem, free bicycle", también tres o cuatro veces, hasta que finalmente desiste. He sido firme porque he leído en una guía de viaje en bici por Rumania, en internet, que este caso es habitual. Otro revisor del tren habla un inglés similar al mío, tan solo "medianito", y charlamos durante un rato, me pareció un tipo simpático.
Bien entrada la noche llegamos a Sibiu, Transilvania. Desde la estación al albergue, situado en la céntrica "piata Mica", son poco más de 5 minutos en la bicicleta. El youth hostel  de Sibiu se encuentra en esta emblemática y bonita plaza del centro histórico de la ciudad. El edificio en que se encuentra es antiguo, con más de 450 años y tiene unas arcadas de estilo renacentista, donde se encuentra el Museo de la Farmacia. La habitación es amplia, pero los aseos son muy básicos. El precio es de 40 Lei/noche (con el carnet de alberguista). Hay un ambiente muy internacional en él, la única pega que le encontré es que debajo de el albergue se encuentra situada en una discoteca en la que no se cortan un pelo a la hora de darle volumen a la música hasta altas horas de la madrugada. Todavía resuenan en mis oidos la musiquilla del "tonight going a be a good night", rotundo éxito musical del otoño 2009 en Rumania.

El día siguiente lo dedico a visitar Sibiu. Sibiu figura entre las ciudades rumanas que mejor conserva su arquitectura medieval. Pasear por el casco viejo es una auténtica delicia. Callejuelas empinadas suben a la colina en donde se encuentra situado el centro histórico de la ciudad, Entre escalones y arcos nos podemos ir sorprendiendo con las vistas de sus principales torres y monumentos. La ciudad todavía es conocida con el nombre alemán de Hermanntadt. Desde el siglo XII la presencia de los germanos en la ciudad ha sido frecuente. Llego a ser una de las ciudades más importantes en la época del imperio austro-húngaro, y todavía hoy se puede escuchar hablar alemán entre los locales al pasear por sus calles.
En mi paseo por la ciudad he disfrutado mucho, aparte del centro histórico repleto de interesantes edificios, de la zona universitaria, con edificios de una valiosa arquitectura. Me ha impresionado la visita a la catedral ortodoxa de estilo neobizantino, sobre todo por sus frescos y ornamentación. Es un edificio del siglo pasado que imita al de Santa Sofía, en Estambul.
En la oficina de Turismo he podido navegar gratuitamente por internet durante 15 minutos. La oficina se encuentra enfrente del albergue, al otro lado de la Piata Mica (plaza pequeña). Durante mi paseo por la ciudad, me han parado hasta dos veces para preguntar mi intención de voto en las próximas elecciones rumanas, creo que debo tener pinta de rumano. En la estación de tren he encontrado a un chica de Singapur que me aconseja visitar Brasov, ella partía en esos momentos para Sighisoara. He almorzado en el Restaurante Grand Plaza, situado en la Strada 9 Mai, 60. Por poco más de 5 € al cambio ha sido una de las mejores comidas del viaje, típica rumana, casera, muy sabrosa:

Ciorba Taraneasca de Vacuta (sopa campesina de verduras y trozos de carne), sopa sabrosa y muy nutritiva.
Sarmalute de Porc cu Costita Afumata Mamaliguta si smantana (carne picada envuelta en hoja de col con guarnición de mamaliga, es como una polenta), el Sarmale es uno de los platos más típicos de la cocina rumana.
Pan casero en abundancia y cerveza rumana de medio litro, Cluc.

Ha sido una comida a la carta, aunque en muchos restaurantes se puede encontrar la opción del Meniul Zilei (menú del día) a buenos precios. Depende del lugar, pero este último suele ser más limitado y menos variado. Creo que por muy poco dinero más es mejor comer a la carta si es que se quiere probar la más auténtica cocina rumana.

Por la tarde, descanso un buen rato en el albergue. He conocido a dos compañeras de habitación. Son alemanas y han estado una temporada trabajando en una granja, en Medias (no lejos de Sibiu, en Transilvania). Como recompensa a su trabajo con las vacas y con la recolección de uvas, reciben alojamiento y comida en la misma granja. Me cuentan que para ellas esta es la mejor forma de viajar conociendo a fondo las comarcas que se visitan. No les falta razón. Al conocer que voy a visitar Brasov en los días venideros, me dejan la información de un buen albergue en esta otra ciudad de Transilvania, donde ellas se han sentido muy a gusto durante su estancia. Sin saberlo en esos momentos, esta dirección sería muy importante para mi en mi visita a Brasov.
La única nota negativa del día es que mi cuentakilómetros, que suelo utilizar también como reloj, ha volado desde la litera de arriba al suelo, y una borrosa mancha negra ha cubierto casi toda la pantalla. Temo que ya no voy a poder contar los kilómetros hasta el final del viaje.

ETAPA 20: SIBIU-INICIO CARPATOS MERIDIONALES  
Distancia: 69 Km ◊◊◊ Perfil: Predominio del llano
Con dificultad, consigo poner a cero el "cuenta", cuando salgo del albergue de Sibiu. El problema es que los números se ven con dificultad, a veces solo "medio" número, ¡pero el "computador de a bordo" sigue funcionando!
Me despido de esta medieval ciudad, donde Samuel Hahneman trabajo por dos años. Hahneman es el padre de la medicina homeopática, desde aquí mi reconocimiento a uno de los médicos que más han ayudado al bienestar de muchas personas en todo el mundo basándose en una medicina más personalizada y por supuesto, más natural: "Similia smilibus curantur".
La dirección a tomar para salir de la ciudad es hacia Cisnadie. En el Km 4,67 ya me encuentro saliendo del casco urbano de Sibiu y rodeado de un magnífico y umbrío bosque. La carretera es poco transitada y además algunos tramos los pedaleo por un senderito que discurre en medio del bosque, paralelamente a la carretera.
El perfil de este tramo es sinuoso, por colinas en sube y baja. En el Km 7,20 hay un cruce que tomamos a la izquierda en dirección a Cisnadie, a la que se llega en el Km 15. Esta es una bonita población con una bella iglesia del siglo XIII. 

En este punto hay que girar hacia la derecha en dirección a Sadu, continuando por una apacible carretera secundaria. En Sadu (Km 21,57) hay que tomar el cruce hacia la izquierda en dirección a Talmac. Allí, llegamos a un cruce en el Km 28,10, en el que los paisanos me dicen que he de girar a la derecha para encontrar la carretera secundaria que quiero tomar hacia Avrig. Es un tramo de 1400 metros de tráfico intenso, voy con cuidado. Por fin llego al cruce en el Km 29,50, hacia la izquierda, siguiendo la indicación en que se señala: "Monast.Targu 9". Esta tranquilísima carretera es la más bonita desde que salí de los Montes Apuseni. A la derecha va el río rodeado de un buen bosque en galería, a la izquierda disfruto de un bosque otoñal de múltiples colores. En torno al Km 33,5 de cruza un pequeño puente a la derecha y poco después de gira en dirección a Avrig, está señalizado. Cuando llego a Racovita (Km 35,50), pedaleo por la calle principal sin asfaltar, en lo que parece un pueblo un tanto olvidado.

Avrig (Km 41,50) lo cruzo hasta llegar al cruce a la derecha por la carretera principal (Km 43,75), única opción posible para llegar a Cartisoara. Esta carretera soporta mucho tráfico pero, al menos, tiene un buen arcén. Hace calor y como es la hora de comer, salgo unos metros de la vía, buscando una reconfortante sombra.
 
Cuando vuelvo a la carretera, intento poner tierra de por medio con la máxima rapidez posible. En la travesía de Scarieu sufro un percance al tener una caída. He oído que venía un camión por detrás y a la misma vez el arcén se ha estrechado en un lugar donde se iniciaba una curva en subida. En vez de pararme y dejar pasar al camión, como he hecho en muchas ocasiones, continuo dando pedales y no reparo en un estrecho hueco de un metro de profundidad a mi derecha, en el que caigo al hacer un pequeño movimiento de manillar. Al ser un hueco estrecho, la rueda delantera se ha quedado encajada y la caída ha sido menor. Al mismo tiempo me he librado de un zarzal gracias a esto. Como hay que ser positivo, dentro de lo que podía haber sido, hasta me puedo considerar afortunado. Me reincorporo con algo de dolor aunque este no tardara en desparecer.
 
Un poco después encuentro a un vendedor de queso al pie de la cuneta que me invita a probarlo; las heridas de esta manera curan mejor.
Por fin, en el Km 59,25, llego a la "tierra prometida": el cruce a la derecha hacia Cartisoara, donde recupero una carretera de las que me gustan, con muy poco tráfico, lo necesario para poder disfrutar de las imponentes vistas de las montañas que habré de atravesar al día siguiente. 
Cartisoara (Km 62,5) es el punto de partida para las excursiones a los montes Fagaras. En esta población encuentro una especie de oficina de información turística en la que también hay adosado un museo. Disfruto de una bonita exposición fotográfica de paisajes de los Montes Fagaras, pertenecientes a los Cárpatos Meridionales. La señora que atiende me convence para visitar un museo situado al lado, es peculiar pues lo explica todo con mucho orden, como si estuviera impartiendo una clase de historia. Lo hace en italiano, al saber que soy español. Se trata del Museo Badea Cartan, un famoso cazador y viajero rumano que vivió en la segunda mitad del siglo XIX. Dentro del museo se conservan interesantes objetos de la vida diaria de aquella época, así como una recreación de las diferentes estancias de las casas. Cuando acaba la visita, la señora exige los 5 Lei, que según ella, corresponden a la visita.
Como no es tarde y el pueblo no invita a quedarse al tener muy poca vida, decido avanzar algunos kilómetros más en una agradable tarde.
En torno al Km 69 hay una pensiunea que da a la carretera, dudo en si entrar pero al final decido seguir unos 1750 metros más hasta que encuentro a un ciclista que me aclarará un poco las cosas. Se trata de Gheorge, un joven arquitecto que ha estado trabajando en Italia. Me cuenta que desde ese lugar hay doce kilómetros de ascenso continuado con una pendiente media del 7%. Es  un tipo agradable con el que hablo un rato, no es nada fácil encontrar aficionados al ciclismo por estas tierras. Venía de hacer un gran ruta circular por todas estas montañas con su bicicleta de carreras. Vistas la situación, vuelvo a la pensiunea que ya vi.

En la Pensiunea Balea rau me han dado un gran habitación con baño incluido por 75 Lei. También he cenado en su restaurante junto a un grupo de aficionados al trecking que habían llegado ese viernes, la mayoría desde Bucarest, para hacer rutas caminando por la montaña. Lo más curioso es que parte de la música de fondo del local es del grupo "Las Ketchup", pero no su gran éxito internacional...

ETAPA 21: CARPATOS MERIDIONALES- BOSQUES DE VIDRARU Distancia: 66,5 Km ◊◊◊ Perfil: Etapa de alta montaña

Desayuno "cafea filtru" (algo similar al de puchero) y como no hay otra opción, la tarta de la casa, la misma que en el postre de la noche anterior. He dejado la pensiunea tras una larga y confortable "dormida" en la que he recuperado fuerzas que ya a estas alturas del viaje, tras recorrer casi 1400 kilómetros, van empezando a flaquear. Los primeros kilómetros me hacen recordar que no estoy del todo recuperado de la caída de ayer, siento la contusión en la zona del muslo derecho.

Aunque esto no me impide pedalear con normalidad y afrontar los primeros 11,60 kilómetros hasta alcanzar Balea Cascada. Una subida continua pero que se me hace muy llevadera pues voy poco a poco, sin exprimirme y disfrutando de un paisaje de bosque y montaña de primera categoría. En Balea Cascada se encuentra la estación de esquí y el inicio de los remontes hasta Balea Lac. Cuando llego allí me encuentro un auténtico mercado donde se puede vender de casi todo a los turistas de fin de semana, que en su mayor parte vienen de Bucarest.

Desde este lugar hasta Balea Lac, la cumbre, hay más de una docena de kilómetros de subida continuada. Aunque hasta el Kilómetro 17 continuo ascendiendo más o menos bien, a pesar de la dificultad que entraña este larguísimo puerto, a partir de este punto voy a sufrir de lo lindo, pues justo en este lugar se abre un amplio valle con poquísima protección frente al viento fuerte que sopla en contra. Además de fuerte, el viento cada vez es más frío, ¿pero donde me he metido?

Me pongo todo lo que de abrigo encuentro en mis alforjas, incluido pasamontañas y guantes, y avanzo como puedo frente al huracán helador. No tengo más remedio que bajar de la bici en algunos tramos pues el avance es nulo. La carretera empieza a trazar curvas cerradas y en los tramos favorables, donde menos viento en contra hay, voy sobre la bici. En torno al Km 20, cuando empiezo a salir del valle, ya puedo continuar la ascensión en bici. Una subida que nunca acaba, aunque más llevadera al ser una carretera de muchas curvas. Voy llegando a un arroyo cuyas aguas se reflejan intensamente al sol del mediodía y ya empiezo a divisar el final de la ascensión con la cercanía de los remontes de Balea Lac.

Llego a Balea Lac (Km 24), alcanzo la mayor altitud de todo el viaje, en torno a los 2150 metros. Ha sido una ascensión inolvidable, y sufrida, tras 24 kilómetros de subida en una bicicleta cargada con alforjas. He tardado tres horas y cuarenta y cinco minutos en cubrir esta distancia. En mis grandes rutas en bici anteriores he encontrado puertos duros, pero nunca uno tan largo y el haber llegado a más de dos mil metros tampoco lo recuerdo.

La naturaleza es una anciana dama con pocos pretendientes, y a los que aún desean beneficiarse de sus encantos los recompensa de manera apasionada. Es la recompensa que la naturaleza otorga a los ciclistas por el homenaje que le rinden con sus padecimientos. Por eso hay ciclistas. Sufrir es preciso; la literatura es superflua.

El ciclista (Tim Krabbé)

 

 

En Balea Lac hay mucha animación ese sábado, muchos coches con turistas locales han parado en el restaurante y en los puestos de comida y pequeñas tiendas que hay al lado del lago. Encuentro uno de "mici" (mititei), que son unas salchichas a la parrilla muy habituales, y ricas, en toda Rumania. Doy buena cuenta de algunas y de medio pollo, dentro de una zona protegida del viento y con mesas, donde encuentro a un israelita ,con acento sudamericano, con el que hablo en español durante un rato. Ha sido una suerte poder encontrar un sitio a resguardo del fuerte viento de la cumbre en donde poder descansar y comer caliente, pues nada más bajar de la bici, tenía hasta los dedos insensibilizados por el frío.

Con las fuerzas renovadas, emprendo el descenso, que se promete espectacular. Empieza este descenso entrando en un túnel. El túnel tiene una longitud de un kilómetro. Pongo todas mis luces y reflectantes pues la iluminación es escasa. Por seguridad, pedaleo por el acerado pegado a la pared. Tras descender tres kilómetros encuentro una señalización de cota 2000, en donde se encuentra situado un servicio de salvamento del parque. Realizo varias paradas en este tramo para deleitarme con las vistas. En una de ellas encuentro a una pareja de valientes compañeros ciclistas en pleno ascenso.

La carretera, afortunadamente, es muy buena y dispone de arcén de seguridad. Esta primera parte del descenso es realmente espectacular. Al fuerte desnivel se une un paisaje de gran colorido por el contraste de color de las hojas de los diferentes árboles del bosque de los montes fagaras. Una auténtica masa forestal en donde destacan los grandes abetos y un paisaje entre altas cumbres en el que nunca faltan caudalosos ríos y cascadas. La segunda parte del descenso es más suave, aunque el paisaje guarda similares características y la cercanía de los cursos de agua ponen un agradable fondo sonoro al pedaleo.

Todo el descenso cubre una distancia total de 24 kilómetros, los mismos que la subida. A partir del Km 48 la carretera va rodeando a uno de los lados del gran lago Vidraru, o mejor dicho, rodea a la gran masa de pinos y otros árboles que rodean a este. El perfil es predominantemente llano pero no tardan en llegar algunas subidas y bajadas de cierta entidad. También en este tramo la carretera empieza a tener más de un bache...

En el Km 65,5 encuentro un cruce en el que se indica "Pensiunea Vidraru". Giro a la izquierda por un camino que en 1000 metros alcanza la pensiunea. Este camino en medio del bosque es una auténtica maravilla de la naturaleza. En la pensiunea encuentro unos bonitos bungalows de madera entre el paisaje boscoso en los que me quedo. Su precio fue de 70 Lei, pero no incluía el derecho a ducha. Tras dar un corto paseo a pie por estos bonitos parajes, acabo el día cenado en el restaurante de la pensiunea, en un ambiente de restaurante familiar, todo muy sencillo, siendo una comida casera.

ETAPA 22: BOSQUES DE VIDRARU-CAMPULUNG

Distancia: 88Km

Perfil:Llano (hasta Curtea de Arges) y media montaña (resto)

 
Antes de llegar al cruce de la carretera (Km 1,2)  por la que llegué ayer, he garbeado unos 200 metros de más por uno de los caminos que salen del que va a la pensiunea y que están inmersos en un soberbio bosque de coníferas. Desde luego que este es un lugar para pasar unos cuantos días.
Continuamos en la misma dirección de ayer, hacia Curtea de Arges. En este tramo me llama la atención una pequeña y recoleta capilla a pie de carretera, no sería la última que encontraría. A partir del kilómetro 10 encuentro diferentes puestos y chiringuitos diversos de bebidas, comidas y tiendas.
En el Km 12 se llega a la presa del río Vidraru y desde aquí se inicia un buen descenso que nos llevara unos 8 kilómetros rodeados por un paisaje de cortados y como no, grandes árboles.

Desde el final del descenso hasta Curtea nos encontramos una comarca más poblada. Se trata de una zona fundamentalmente rural donde numerosas familias de pequeños agricultores venden los pequeños excedentes de  los productos de sus huertas en los puestos, innumerables, al pie de la carretera. Paro a comprarle queso y vino de la tierra a este paisano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El "cuenta" marca 39,45 justo al entrar en Curtea de Arges. No tardo en encontrar un buen parque, en el Boulevard Basarabi, con sombras para poder comer y descansar un rato. Se trata de un parque dentro del recinto de un monasterio y otros notables edificios de bella factura. El monasterio es originario del siglo XVI, pero fue casi completamente remodelado en la segunda parte del siglo XX. Su estilo es de acusado carácter bizantino, tal como se puede ver en la foto. Cercano al monasterio se encuentra el antiguo hospital del monasterio, ya mencionado en el siglo XVI.
Tras esta interesante visita, vuelvo al punto de entrada en la ciudad y desando el camino por el que llegue a Curtea, algo más de 500 metros hasta tomar un cruce a la derecha en dirección a Cimpulung (Km 41,25). Pedaleo ahora por una carretera sinuosa, de continuas subidas y bajadas largas. Atraviesa algunas pequeñas aldeas en las que la población predominante es claramente romani. El paisaje es muy campestre, de abundantes colinas, árboles y zonas cultivadas. Un bonito entorno que no pude disfrutar del todo debido a lo grisáceo del día. 

En este escenario voy a tener una de las anécdotas del viaje. En torno al kilómetro "sesenta y pico", subiendo una de esas largas cuestas, encuentro a tres gitanos que no dejan de gritar; dos de ellos van en el carro más desastroso, con todo tipo de cacharros polvorientos y oxidados, que he visto en toda Rumania. Se trata de una pareja mayor que se dedica a mirar y señalar mis alforjas, él, y a hacer la señal manual de dinero, "pelas", ella, la misma que no para de gritarme algo que no alcanzo a entender pero que empiezo a imaginar...
No es la única que vocifera puesto que el tercero del grupo, más joven, va corriendo al lado de mi bicicleta dándome golpecitos en la espalda e intentando darme la mano, lo que consigue pero al que se la retiro rápidamente porque esta a punto de tirarme de la bici; creo que este último llevaba una cogorza de mucho cuidado.
Visto el panorama, decido que no me voy a quedar a tomar café con ellos y pongo tierra de por medio, ¡creo que debí subir la interminable cuesta como si no llevaras alforjas detrás!
Una de las pequeñas capillas situadas a pie de carretera
 
En el kilómetro 78,70 abandono esta carretera y en el cruce giro a la derecha en dirección Brasov. Por esta carretera se llega al cruce de entrada a Cimpulung (Km 85), tras cruzar un puente alcanzamos el casco urbano de esta ciudad. Tras hacer tres kilómetros extras en el proceso de buscar un alojamiento, finalmente he encontrado uno bastante aceptable en la Pensiunea Elyon, donde por 70 Lei me han dado una buena y gran habitación con su baño incluido. La pensiunea esta justo al lado de un bar-discoteca, pero esa noche apenas voy a escuchar ruido alguno, posiblemente porque era domingo por la noche.

Cerca de la pensiunea, y tras dar un paseo por la ciudad, he cenado en el Restaurante Select, situado en la Str. Republicii, 18. Allí encontré a dos rumanos, uno de los cuales había trabajado en Italia. Me habla en italiano durante la cena y me recomienda buenas especialidades de la casa como la omeleta de sunka (tortilla de jamón) y los escalopes a la zíngara. Junto a una jarra de medio litro de vino tinto (un buen merlot de la región) y el magnífico pan casero del lugar, no me puedo quejar en absoluto de la compañía y de los 20 Lei que pague en total.

Lo único que no me ha gustado al volver al hotel es el regular estado de mi garganta, que ya había ido notando a lo largo del día.

ETAPA 23: CIMPULUNG-BRASOV  Distancia: 77 Km 
ETAPA SUSPENDIDA

ya sin bicicleta, el viaje continúa...

1) POR TRANSILVANIA

12-10-2009

Mis temores se confirman y cuando despierto mi garganta padece todo los síntomas de una faringitis. No tardo en visitar a una colega rumana en su farmacia, para comprarle algunos medicamentos de utilidad en estos casos. Para colmo, el día amanece lluvioso, frío y bastante gris, no se atisba una mejoría. Tras tomar las primeras dosis, preparo mi equipaje y la bici dispuesto a intentar la pedalada hasta Brasov, en la que quiero que sea mi última etapa en bicicleta, el broche de oro a este grandioso viaje.

Con todo mi arsenal de abrigo contra el frío puesto, pedaleo por la ciudad bajo la pertinaz lluvia y en sus afueras, tras recorrer tres kilómetros, lo doy por imposible, pongo pie a tierra con todo el dolor de mi alma. Ni tengo cuerpo ni fuerza mental alguna para seguir avanzando en un trazado en el que además tengo que atravesar más de un puerto de montaña, como el paso de Bran, antesala de la bellísima comarca en donde se sitúa el mítico castillo de Bran, el castillo de Drácula.

Tras regresar a la ciudad, acabo telefoneando a "mariahn", así se pronuncia, uno de los rumanos de la cena del día anterior. El se ofreció a llevarme en su coche a Brasov si así lo deseaba. Aparece al rato e introducimos la bici en el maletero. El trayecto hasta Brasov es de los más bonitos que vi en Transilvania, verdes campos, montañas, muchos bosques y colinas. Hay también muchas casas de campo con sus pequeñas granjas.

Hemos hecho alguna que otra parada, una en un bonito monasterio ortodoxo y la otra en las cercanías del castillo de Drácula. Este es el personaje literario inspirado en el príncipe Vlad "el empalador", el príncipe voivoda Vlad Tepes. El "empalador" es un personaje importante en la historia de Rumania, pues mantuvo "a raya" a los turcos invasores. Es por esta razón que es bastante respetado e incluso admirado. Otra cuestión es su carácter un tanto sanguinario, que le llevaba a empalar - introducir una vara de madera afilada a lo largo de todo el cuerpo- a sus víctimas y prisioneros. Parece ser que en este hecho se baso Bram Stoker, el creador del personaje literario de Drácula, para crear su malvado y vampiresco personaje, ya con otras connotaciones que se hicieron famosas gracias al cine. Todo esto ha llevado a convertir al personaje en un mito, además de a ser objeto de explotación comercial y turística. Aunque mi impresión particular es que no se debe de tomar demasiado a la ligera en Transilvania a "dracul", que significa diablo, pues en las zonas rurales de esta comarca la población, como en la famosa novela, no ha dejado de ser muy supersticiosa.

Llegamos a Brasov. Tras despedirme y pagarle la gasolina a "mariahn", monto la rueda delantera de la bici y me encamino a la cercana estación de tren, donde tomaré un autobús urbano que me llevara al albergue que las alemanas que conocí en el albergue de Sibiu me recomendaron.

Sin mayor problema, gracias a la amabilidad del conductor del autobús, he introducido la bici en este sin pagar ningún extra. Me ha dejado en Piata Unirii, situada en un bonito barrio con excelentes vistas de la montaña boscosa, muy cercana. Se trata del barrio de Schei, una de los barrios más antiguos de Brasov, en donde se pueden contemplar grandes puertas de madera en las viviendas, patios y entradas de carruajes. Esta era la zona en la que vivían los valacos cuando tenían prohibido vivir en las ciudades húngaras y alemanas de Transilvania. Desde 1211 en que llegaron los primeros caballeros teutones, los alemanes han tenido una importante presencia en la ciudad hasta tal punto que durante muchos años el nombre de la ciudad era el de Kronstadt. Tal como ocurre en Sibiu, no es extraño escuchar el alemán entre algunos de sus habitantes.

Hasta el albergue, situado en la calle Vasile Saftu, hay poca distancia. Se trata del "Guesthouse Gabriel", un agradable lugar, con patio a la entrada, en un sitio tranquilo y con la parada del autobús en frente. Su dueño, Gabriel, parece un buen tipo. Cuando llegue estaban montando la calefacción en las diferentes habitaciones, justo a punto antes de la llegada del frío intenso que se pronosticaba para los próximos días.

A pesar de mi regular estado de salud, mejorado tras descansar un buen rato en el albergue, decido dar un paseo por Brasov esa misma tarde-noche, para descubrir una bellísima ciudad y tomar una de esas reconfortantes y muy nutritivas sopas caseras rumanas, ciorba.

2) ESTANCIA EN BRASOV

Durante los días que pase en Brasov pude hacer un poco de todo: descansar y recuperarme de la faringitis en el confortable albergue de Gabriel, leer y sobre todo pasear por esta bonita ciudad.
La ciudad se encuentra rodeada de montañas, en las laderas del monte Timpa. Estas laderas, repletas de abetos, finalizan en el mismo casco urbano, lo que hace de Brasov una ciudad especialmente bella.
Con más de 300.000 habitantes, nos encontramos en una de las ciudades más importantes del país. La ciudad ha sabido conservar un estilo arquitectónico alejado de la arquitectura "progresista" de Cesaescu, que tanto daño urbanístico provoco en tantas ciudades del país. Su casco viejo ha resistido, más bien que mal, el paso del tiempo, además de restaurarse correctamente los edificios más necesitados. Partiendo del auténtico centro neurálgico de la ciudad, la Piata Sfatului (1520), podemos contemplar la zona de más valor artístico de Brasov, donde se encuentran los edificios más singulares, como la Biserica Neagra (Iglesia negra), de 1385, joya del gótico rumano. 
Paseando por las calles y callejuelas en torno a esta plaza, encontraremos un sinfín de artísticos edificios y viviendas de gran valor, además de museos, iglesias y tabernas con sabor antiguo. Otra de las zonas más interesantes de Brasov es su perímetro amurallado. Estas murallas hicieron de Brasov una de las ciudades mejor defendidas de toda Rumania. Podemos encontrar bastiones y torres en su recorrido, en algunas de ellas hay pequeños museos y lugares expositivos. Desde las murallas de la zona sur de la ciudad se puede ascender hasta el monte Timpa (900 m.), en un recorrido pleno de exuberante vegetación que corona en un mirador con vistas espectaculares de la ciudad. 
También en la zona amurallada, especialmente interesante es el Museo de la Ciudadela y Fortificaciones del país de Birsa (Muzeul Bastionul Tesatorilor), con una maqueta a escala de la ciudad en el XVII, armas, sistemas de defensa e instrumentos de tortura. Cercano a este museo podemos ver una de las puertas más bonitas del casco viejo de la ciudad, la Poarta Ecaterinei, del siglo XVI, con una torre central rodeada de cuatro más pequeñas.

13-10-2009
He visitado el céntrico mercado de la calle Nicolae Balcescu, 62. Era un antiguo centro comercial, el único, de la época comunista, ahora rehabilitado. Un lugar en que te puedes perder entre los tenderetes de artesanía, alimentación, puestos de mici, puestos de todo tipo y una gran frutería. Es una auténtica delicia deambular sin prisas por un lugar así. Allí pude comprar, previa degustación por invitación, un excelente queso de oveja (a 20 Lei/Kg, menos de 5 €/Kg.) y pan casero. También disfrute de la cata de algún que otro vino rumano en una tienda de vinos del país, mayoritariamente a granel. Y a unos precios muy bajos para lo que estamos acostumbrados en España. Aunque lo mejor de estos sitios, para mí, es el contacto directo con los locales, además elaboradores de sus propios productos.
La visita concluye con un par de ricos mici, en mitad de uno de ellos llega una fuerte tempestad acompañado de una tromba de agua que nos obliga a refugiarnos como podemos bajo las lonas de los tenderetes, muchos de las cuales, salen volando.

Esa misma tarde llega al albergue de Gabriel un viajero japones llamado Jushi. Como buen japones que es, viaja con todo su bagaje electrónico que incluye cámara fotográfica y ordenador portátil tipo "netbook". Me ha estado enseñando innumerables fotos del gran viaje que se encuentra realizando por el mundo. De 61 años de edad, retirado, casado y con hijos, Jushi es un tipo aventurero que no se conforma con una aburrida y ociosa vida en su país y por eso se ha ido a descubrir mundo. Compartimos fruta y una cerveza durante nuestra charla en la gran habitación del albergue en la que nos encontramos,en la que hace un par de horas han instalado la nueva calefacción tubular.

Esa tarde, ya algo más recuperado, decido ir a la estación de tren a ver los horarios para Constanza (en la costa del Mar negro) y comprar el billete. tengo que estar allí el Domingo pues al día siguiente sale mi vuelo de retorno a España, vía Pisa (Italia). En el paseo desde la estación al centro fui notando el brutal descenso de las temperaturas y a la vez un cielo nublado que acaba en lluvia. Poco antes de llegar al lugar que Gabriel me ha recomendado para cenar (Restaurante Sergiana), entro en un cajero para sacar dinero pues me queda lo justo, y para mi más desagradable sorpresa observo que se traga la tarjeta sin darme la opción a recuperarla. Problema importante al ser la única que llevo. Tras observar durante un rato que nadie acude al cajero, llamo al operador del sistema 4B y al banco para anularla temporalmente. De momento queda aplazada la cena en Sergiana para otro día. Con la esperanza de recuperarla a primera hora del día siguiente, regreso al albergue.
14-10-2009
Disfrutando del paseo por esta bonita ciudad, me encamino al banco, Alphabank. Allí estoy 10 minutos antes de que abran y cuando pregunto por la tarjeta perdida, una chica llamada Alina me dice que la han encontrado pero que solo me la devuelven si mi banco les envía un fax certificando que yo soy su poseedor. No tengo más remedio que llamar varias veces, muchas, al banco hasta que por fin me contestan. Todo esto desde una cabina al aire libre, pues he agotado todo el crédito de mi móvil y con temperaturas en torno a los cero grados. Tras contarle la situación y pedirme la operadora muchos datos míos para el envío de la certificación por fax, esta operadora me dice al final que no me asegura que la envíen pues esto depende de medios de pago...
Ni aún comentándole que me encuentro en el extranjero , sin dinero y en una ciudad donde no conozco a nadie que me puede alojar se han ablandado. Menos mal que Gabriel ya me dijo la noche anterior que le pagase cuando recuperase la tarjeta, que no había problema. Si por el banco fuera ya habría tenido que dormir en la calle esa misma noche, con temperaturas bajo cero.
Tras ir al banco otra vez, compruebo lo que ya me esperaba, no les ha llegado nada de OPENBANK, mi banco, del grupo SANTANDER.
He querido detallar todo este asunto porque aunque, sabemos que los bancos no son precisamente "hermanas de la caridad", a veces creo que "se pasan un poco"; ¿no os parece?. Así funciona el BANCO DE SANTANDER y sus secuaces.
Esa tarde, como me preguntan, cuento a Flavia (del albergue) y Gabriel, lo acontecido.
Vuelvo al rato al banco por si ha "sonado la flauta" pero como suponía, Alina vuelve a decirme que no han enviado nada, por lo que acudo a una casa de cambios cercana y cambio algunos euros que me quedaban tras salir de Eslovaquia, al menos con ese dinero tenía para una alimentación básica.

Paso la tarde en el albergue, descansando y leyendo. Es agradable poder charlar con los viajeros que andan por allí, ahora es Ciryel el que me cuenta sus andanzas. Este francés de 27 años es de la estirpe de los aventureros. Tras ser militar durante varios años, ahora se dedica a viajar por el mundo, dice que con algunos ingresos que ahorro. Aunque no le entiendo todo (hablamos en una mezcla "popurri" de francés-español-inglés) me cuenta varias de sus anécdotas viajeras. Se le ve un tipo "de mundo", un tanto parlanchín, pero buena persona.

Esa misma tarde, Gabriel se interesa por mi situación pecuniaria. Tras escucharme, me dice que me puede ayudar, que tiene un amigo en alphabank. La cosa es que al rato salimos en su "dos caballos", sí, ese es su coche "oficial", a buscarlo
Vaya aventura, subirse en un coche, en una gran ciudad, con un rumano de "pro" al volante, sorteando como un auténtico piloto de carreras todos los atascos, rotondas, entrando por atajos que yo creo que solo conocía él. Antes de visitar a un amigo me lleva a un mercado en el que tenía que hacer compras, cosa que aprovecho yo también. En nuestro camino por el mercado, Gabriel va saludando a muchos de los que tienen allí su tenderete. Se trata de un mercado enorme, con todo tipo de puestos de alimentación, menaje, flores, frutas, carnicerías, etc. Y unas especies de magdalenas locales, buenísimas y "tiradas" de precio. Empieza a diluviar al salir del mercado, la experiencia automovilística en Brasov incrementa su emoción...
Tras negociar con el amigo de la amiga de Gabriel que trabaja en alphabank, desgraciadamente no conseguimos nada. Ya solo me queda la opción de utilizar los servicios de una agencia de envío de dinero al extranjero. Esa misma tarde, lloviendo y con un frío "que pela" y desde una cabina al aire libre hablo con mi hermano Antonio, que al día siguiente a primera hora va a hacer la gestión de hacer el envío, "escapándose" un rato de su trabajo. Por e-mail, desde el albergue, le comunico mis datos y el de una dirección de Brasov (la del albergue) por si es necesario.
Poco antes de acostarme, observo desde la gran ventana de la habitación del albergue como la lluvia se ha convertido en nieve. En Transilvania y con el otoño recién estrenado, no es del todo extraño este fenómeno meteorológico, según me cuentan.

15-10-2009  Vistas, desde el albergue, del barrio de Schei nevado

Amanecer nevado. Aunque no ha sido mucho, lo caído durante la noche y las primeras horas de la mañana le dan una bonita pincelada blanquecina al barrio de Schei y al casco antiguo, por el que vuelvo a pasear.
En el albergue, el bueno de Yushi sigue enseñándome más y más fotos a la vez que me sorprende con los muchos países en los que ha estado durante su "grand tournee". Aunque hablamos en inglés, balbucea algo de español y de vez en cuando me suelta alguna que otra palabra o expresión, sonriendo después pues se muestra orgulloso de sus avances.
                         Piata Sfatului
 
En torno a las dos de la tarde recibo un e-mail de confirmación de Antonio, con los datos de la transferencia de "western union" y una clave de confirmación. Parece que al fin todo se va a resolver con los 180 euros que me envía, más que suficientes para estar en Rumania hasta el día 19 al mediodía, que es cuando sale el avión desde Constanza.  A primera hora de la tarde puedo conseguir el dinero en una sucursal de "western union" en la misma Piata Sfatului. 
Voy a celebrarlo al mercado de la calle Nicolae Balcescu, comprándole de nuevo más queso de oveja a su elaboradora, que se alegra bastante de volver a verme, también aprovecho para comprar vino y un CD de música tradicional rumana que me ha recomendado la vendedora de una librería-tienda musical de estos almacenes.
A última hora de la tarde, me dice Gabriel que dos españolas viene de camino al albergue. Como bromea mucho, no le tomo muy en serio. Finalmente era verdad, se trata de dos viajeras de Granada, Lucrecia y Luisa, a las que recibimos, Gabriel y yo, con mucha alegría. En mi caso por encontrarme paisanas, cosa que no me ha ocurrido en todo un mes de viaje. Gabriel le da las indicaciones de la estancia y de paso le "vende" un circuito por algunos lugares de la zona al día siguiente. Yo por mi parte las recibo con un poco del buen queso y vino que compré en el mercado, y proponiéndoles ir a cenar al "Sergiana", que me recomendó Gabriel como un buen lugar para disfrutar de la gastronomía típica rumana. Las dos aceptan y esa misma noche nos vemos cenando en un bonito lugar, muy típico rumano pero nada turístico, lo que demuestra que la mayoría de comensales eran locales. La comida fue buena, de calidad y abundante. Y regada con buenos vinos rumanos. No pude estar más contento aquella noche, cenando con mis dos nuevas amigas viajeras (me contaron su peripecia en Bucarest, de donde venían y que ha sido el principio de su viaje que esperan acabar en Polonia). Después del mal trago del cajero, los incidentes posteriores y el frío polar que pase durante todas estas gestiones, fue casi como un premio, ¡una cena triunfal!

16-10-2009

Con el inicio del día, empiezan a caer copos de nieve de nuevo, y en este caso la nevada es importante hasta el punto de que algunas horas después se acumularon en torno a 20 ó 30 centímetros de nieve. Tanto desde la ventana del albergue como de un autobús (billete a 1,5 Lei) que tome hacia las afueras de Brasov (el que pasa por la zona universitaria), disfruto de la gran nevada.
Si ya había disfrutado bastante de pasear por esta bella ciudad, el hacerlo con un manto de nieve llega a ser espectacular.
Esa misma tarde he estado buscando un ciber-café con impresora, para confirmar e imprimir los dos vuelos de Ryanair: Constanza-Pisa y Pisa-Sevilla. A pesar de ser una gran ciudad con todos los servicios, no me ha sido nada fácil poder efectuar esta gestión. Por otro lado he estado verificando los horarios de tren Brasov-Sighisoara, pues al día siguiente voy a ir a visitar Sighisoara  junto a las "granaínas" y Ciryel.
También recibo un e-mail de Modesto, un amigo de toda la vida, en el que me comenta la presencia de un amigo del trabajo esos mismos días en Brasov.
3) SIGHISOARA


17-10-2009

En el andén de la estación de Brasov nos encontramos esperando el tren que nos llevara a Sighisoara, ciudad natal de Vlad Tepes. Mientras conversavamos, aparece por allí un compatriota:

JA- Perdona, ¿es este el andén correcto para el tren que va a Sighisoara?
JI- Sí (un español en Brasov, pienso, no es muy habitual...), ¿No seras tu Juan Antonio Maldonado, el compañero de trabajo de Modesto?
JA- ¡Sí!,  ¿y tu eres José Ignacio? , ¡ja-ja-ja!, vine a preguntaros pues escuche que hablabáis español.
JI- ¡Ja-ja-ja!, Pues sí,  soy José Ignacio, el amigo de Modesto. Me envío un e-mail hablando de tu viaje por estos parajes. ¡El mundo es menos que un pañuelo!
JA- Sí que lo es, ya me había advertido Modesto que andabas por aquí.
JI-¡Como has visto a mi también!, este Modesto es un fenómeno...
JA-Claro que sí, ¡hasta lo vamos a llamar ahora mismo para decírselo!

Y ni corto ni perezoso, efectúa la llamada a Motril (Granada), que es donde ambos viven y trabajan.
Ademas de Juan Antonio, yo también me alegré mucho de hablar con mi viejo amigo Modesto desde este lugar tan lejano y en este contexto tan singular.
Después estuvimos hablando un rato de los viajes que nos habían llevado hasta ese lugar y en ese momento. Para celebrarlo, Juan Antonio, un amigo de este, Lucrecia, Luisa, Ciryel y yo,  nos hicimos una foto de recuerdo.

El viaje en tren, de unas dos horas de duración, en un tren de calidad media (ni el más lento ni el más rápido), es bastante agradable pues se pueden contemplar bonitos paisajes campestres de Transilvania. La nieve se ha derretido completamente debido al ascenso de las temperaturas en la tarde anterior, ahora predomina el verde de los campos.
En Shighisoara nos dirigimos primero al albergue Cristina, un agradable lugar en el que van a hacer noche Lucrecia y Luisa. Hemos ido en el coche de los propietarios, que estaban en la estación de tren buscando clientela. Al tener ellas buenas referencias de este albergue, no lo han dudado un momento, y han acertado de pleno porque el lugar es tranquilo, limpio y con un patio en el que incluso se pueden ver fósiles marinos  en las rocas del citado patio.
Nos hemos dado un buen paseo por el casco viejo de la ciudad y hemos comprobado in situ el ambiente de ciudad vieja, en calma, que exhala Sighisoara, que  es  una de las ciudades mejor conservadas de Transilvania y toda Rumania, de una inconfundible traza medieval. Su ciudadela está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Es una auténtica delicia pasear por sus callejones, calles de piedra escalonadas, arcos, torres almenadas y suntuosos edificios. En medio de este "tour" callejero hemos comido en un no menos bonito y céntrico restaurante, en cuyos bajos se puede encontrar una bonita bodega de paredes de piedra repleta de instrumentos y armaduras medievales.
A última hora de la tarde, tras disfrutar de un café en un pub de una decoración a tono con la ciudad, regresamos a la estación de tren donde Ciryel y yo tomaremos el que nos llevara de nuevo a Brasov. Allí nos despedimos, largamente, de nuestras amigas y entramos en el tren.
Se trata de un oscuro y un tanto viejo tren en el que a los 15 minutos nos enteramos, gracias a unos viajeros locales, que no va a Brasov, sino que viene de allí ; ¡saltan las alarmas! ya que he de tomar un tren muy temprano desde Brasov a Constanza al día siguiente, obligación ineludible pues si no, no puedo tomar el avión al día siguiente. Al hablar con el revisor, este nos ofreció una alternativa de poder tomar otro tren desde Medias. Aunque nos costo el importe de otro billete, al menos lo pudimos arreglar y a última hora de la noche estábamos en Brasov.
Como ya no había autobuses, tuvimos que coger un taxi desde la estación al albergue. Después de varios días en Brasov, casi afirmaría que el recorrido que hizo el taxista era, más que otra cosa, un rodeo para alargar la carrera.
Antes de acostarme, dejo todo preparado pues a las cinco de la mañana he de abandonar el albergue; me despido de Ciryel y Gabriel, a los que espero volver a ver en alguna ocasión.

4) DE TRANSILVANIA AL MAR NEGRO
18-10-2009
Muy de madrugada, vuelvo a montar en bicicleta después de varios días. El recorrido hasta la estación fue rápido, apenas había tráfico a esas horas, aunque hubo un cruce en que dude sobre la dirección a tomar y tuve que preguntar. Al final llegué a la estación con tiempo de desayunarme un buen croissant de chocolate y tomar un café de maquina expendedora.
Una vez en el tren, al ver que va casi vacio, introduzco la bici en el mismo compartimento. Con el tren ya en marcha no tardará en pasar el revisor y decirme, como no podía ser de otra manera, que tenía que pagar un recargo por la bici,

"In the ticket office they said me : no  bicycle tax ", 

esto fue lo que le repetí las tres veces que vino a intentar hacer negocio con mi bicicleta, hasta que ya no hubo una cuarta vez, afortunadamente.

El tren Brasov-Constanza es de los antiguos de largo recorrido, de lo que llevan compartimentos de seis personas, en confortables butacas con respaldo. Tarda unas 8 horas en cubrir su recorrido vía Predeal-Sinaia-Ploiesti-Bucarest. A su paso por las dos primeras localidades, zona montañosa, observo la nieve acumulada de la gran nevada de los días pasados. La llegada a Bucarest es por suburbios industriales y barriadas con monótonos edificios de la época comunista. Tras dejar Bucarest, no tardamos en recorrer una zona baja, con abundancia de marismas; es el delta del Danubio, cuyo cauce podemos contemplar muchas veces desde el tren. Curiosamente es el Danubio el que acompaño mis primeras pedaladas en este viaje y el que vuelvo a tener por testigo al final de la expedición.

Llega el tren a Constanza, histórica capital del Mar Negro (Marea Neagra), a sus orillas. Pienso al verlo, que es el tercer mar que veo en mi vida, tras el Mediterráneo y el Océano Atlántico. Preocupado por la caja de cartón que he de buscar para introducir la bici en el avión, no puedo ver mucho de esta importante ciudad rumana. Tras comer un kebab, me encamino hacia el aeropuerto de Constanza, un plus de 25 kilómetros en bici, por una transitada y  peligrosa carretera, sobre todo a la salida de la gran ciudad. He parado en una zona de hipermercados para ver si me hago con una caja, pero no ha sido posible. Cuando llego al Aeropuerto "Mihail Kogalniceanu", 25 km al sur de la ciudad, releo las condiciones de transporte de bicicletas de Ryanair y compruebo que no es obligatoria el introducir esta en caja de cartón, por lo que decido que la tienda de campaña va a ser donde la embale; problema resuelto. 

Como tengo tiempo de sobra, hasta me aconsejan un lugar cercano para comer algo, pues el restaurante del aeropuerto está cerrado. Exactamente a un par de kilómetros escasos encuentro, a la entrada de una pequeña localidad, un puesto de exquisitos mititei en donde puedo disfrutar de casi media docena de estos con una buena cerveza rumana.

El regreso al aeropuerto es una situación un tanto peculiar. Practicamente no hay nadie esperando a tomar aviones pues no salen hasta el día siguiente, el primero es el mío, vuelo a Pisa, casi a las 13,30 horas. Estoy solo en el vestíbulo, con el restaurante y todas las tiendas del aeropuerto cerradas, allí dormí tranquilamente en el saco de dormir.

EPÍLOGO: PISA

Con un poco de retraso llegamos a Pisa pasadas las cuatro de la tarde. Como tengo el siguiente vuelo al día siguiente por la mañana, aprovecho para hacer noche en Pisa, concretamente en el ostellio "il convento", situado en la calle Vía Pietrasanta, 15 (Madonna del acqua). Se puede acceder directamente en autobús (1 €)  desde el aeropuerto. Allí entro con mi bicicleta embalada al autorizarme el chófer sin ningún problema a hacerlo y sin pagar recargo alguno (a ver si van aprendiendo en España...).  Este ostellio se encuentra a unos 10 minutos andando de la Piazza Miracoli, la más conocida de Pisa, donde se encuentra situada la legendaria torre inclinada y otros bellísimos e históricos edificios. Con el disfrute del paseo por esta zona y por el resto del meritorio casco viejo de la ciudad de Pisa, acabo este inolvidable viaje apreciando un contraste total respecto a lo vivido en Europa del este a lo largo del último mes.
"El final de un viaje puede ser el principio del siguiente"

EUROPA DEL ESTE EN BICICLETA: DATOS DEL VIAJE

 

Total Kilómetros recorridos: 1.520

Países recorridos: Eslovaquia, Hungría y Rumania.

Recorrido en bicicleta: Bratislava-Gabcikovo-Komárno-Stúrovo-Levice-Banská Stiavnica-Banská Bystrica-Brezno-Dedinky-Jaklovce-Kosice-Slovenske Nové Mesto-Miskolc-Eger-Montes Matras-Eger, Eger a Debrecen en tren, Debrecen-Oradea-Stei-Cimpeni-Alba Iulia, Alba Iulia a Sibiu en tren, Sibiu-Cirtisoara-Curtea de Arges-Cimpulung.

Número de etapas: 22

Perfil de las etapas
 
  Perfil completamente llano: 5
  Perfil predominantemente llano: 6
  Perfil sinuoso: 4
  Perfil de media montaña: 5
  Perfil de montaña: 1
  Perfil de alta montaña: 1


Media diaria: 69,09 kilómetros

Bicicleta utilizada: ORBEA

Modelo: EIBAR

Tipo: cicloturismo/híbrida (cuadro Trekking trad c/d)

Suspensión: delantera

Neumáticos: Tioga 700x400

Manillar con potencia alta (ajustable)

Número de pinchazos: 0

 

 
 
 
Europa del Este en Bicicleta

 
© José Ignacio Idígoras santos, 2010


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