Pedaleando por el mundo

                      MALTA Y SICILIA

 
 
Hace miles de años, en uno de los períodos glaciales de la tierra, el Mar Mediterráneo descendió en su nivel unos 150 metros respecto a la actualidad. En aquella época se podía ir caminando desde Malta hasta Sicilia por la plataforma continental, no sumergida.
( "Secretos del Mediterráneo" de Lluís Ferrés Gurt )
 
Prólogo

Martes, 28 de septiembre de 2010

Menos mal que en la oficina de turismo del aeropuerto de Malta me han recordado que en todo el archipiélago se conduce por la izquierda, siguiendo una costumbre que trajeron los británicos. Aunque es algo que sabía, no lo recordaba en esos momentos. En esta misma oficina me obsequian con un mapa del archipiélago que mejora al que ya traía desde casa. Las tres islas del archipiélago son : Malta (la mayor), Gozo y Comino (un pequeño islote entre ambas).
 
Tras llegar desde el aeropuerto de San Pablo (Sevilla) tras dos horas y media de vuelo, me he dedicado a montar la bicicleta. Se trata del procedimiento habitual: sacarla de la gran caja de cartón, montar la rueda delantera, los pedales, el sillín, inflarla y montar las alforjas y demás enseres: mi casa móvil durante un mes largo.
Una vez todo preparado, me dispongo a hacer la etapa "prólogo", una nocturna desde el aeropuerto hasta La Valleta, la capital del estado maltés, situada a unos 9 kilómetros. Con todas mis luces y chalecos fluorescentes voy para allá pedaleando por el margen izquierdo de una no muy transitada carretera, en esos momentos: "cycling on the left side".
Poco después de entrar en la ciudad, paro a cenar en la terraza de un local que sirve kebabs. Es mi segundo contacto con los locales hablando maltés entre ellos. En Malta hay dos lenguas oficiales: el maltés y el inglés (otra herencia de los británicos).
Durante mis días en Malta, pude observar que en la práctica lo que se habla entre los nativos es su lengua de toda la vida que no es otra que la maltesa, aunque el idioma inglés es conocido por la mayoría de los habitantes de la isla; son bilingües. El maltés es una lengua de origen semítico pero muy latinizada, tal que utiliza el alfabeto latino.
 
Tras reponer fuerzas, el empleado del local me explica como llegar a la dirección de la "guesthouse" que había apuntado tras buscar en internet. Se trata de "Coronation Guesthouse", en la 10, Mikel Anton Vasili Street , que es una estrecha calle (triq en maltés),  peatonal y escalonada, típica del centro histórico de La Valleta. Como estaba cerrada, un cliente desde el balcón me ayuda a contactar con el dueño y me ofrecen una aceptable habitación con desayuno incluido al precio de 14 €, creo recordar. Los baños son comunes y el ambiente es el de un albergue de viajeros y además es tranquilo; me gusta.
 
 
ESTADÍSTICAS DEL CICLOVIAJE MALTA Y SICILIA
 
Distancia total: 1.215 Kilómetros
 
Número de etapas: 23
 
Media diaria: 52,9 kilómetros
 
 
 
MAPA DEL TRAZADO DE LA RUTA
 

Ver Malta y Sicilia en bicicleta en un mapa más grande


Miércoles, 29-09-10.
Paseando por La Valleta 

Durante el desayuno conozco personalmente al dueño de la guesthouse, un maltés un tanto barrigón de unos sesenta y pico años.
Este día lo dedico a pasear por La Valleta, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. 
La ciudad se empieza a edificar en 1566, tan solo unos meses después del gran asedio de los turcos. El sitio de Malta fue una de los episodios más importantes en la lucha por el poder en el Mediterráneo en el siglo XVI. Son los Caballeros de la Orden de San Juan los que,  junto a 1000 soldados españoles y unos 3000 milicianos malteses, defienden heroicamente la isla  tras meses de ataques y escaramuzas de los más de 30000 turcos venidos en una gran flota de más de 200 barcos. Finalmente, España envia un ejercito, desde Sicilia,  en apoyo de los caballeros y entre ambos consiguen derrotar al turco.
Los Caballeros llegaron a la isla en 1530 tras aceptar la donación que les hiciera el Rey de España, Carlos I, tras su expulsión de la isla de Rodas por parte de los turcos. Fundada en Jerusalén (siglo XI) con carácter hospitalario, pasa a transformarse en militar con fines de defensa frente a los musulmanes y posteriormente frente al imperio otomano.
La ciudad debe su nombre al primer Gran Maestre de la orden de San Juan en Malta: Jean Parisot de la Valette, gran valedor y benefactor de la isla.
Debido a la posición estratégica de la isla en medio del Mediterráneo, Malta ha sido siempre objeto de deseo de todos los pueblos del Mediterráneo desde épocas remotas. Ha pasado de unas manos a otras continuamente , experimentando todo tipo de vicisitudes a lo largo de la historia y esto es la causa de que la isla y sobre todo la bahía cercana a la capital, sean un auténtico fortín amurallado.
Por estas zonas amuralladas frente al mar, voy dando un paseo con magníficas vistas desde las zonas más altas de estas fortificaciones, que son de un color entre pardo y amarillento, característico de la roca caliza propia de la isla.
Empiezo a caminar por el Fuerte de San Andrés, donde un obrero de una obra cercana me habla de la dificultad de trabajar la piedra caliza típica de muchas edificaciones de la isla, facilmente erosionable. No le falta tiempo para hablarme de sus viajes por Andalucia y recomendarme como plato tradicional maltés el de conejo. Observo como dos buzos efectúan una inmersión en las limpias y transparentes aguas cercanas al Fuerte de San Elmo. Este es un impresionante baluarte que precisa ser recorrido con calma por la zona baja de sus murallas, por las piedras y peñas de su orilla al mar.
El casco viejo de La Valleta está repleto de multitud de artísticos edificios en los que predomina el estilo barroco. Estrechas calles llenas de locales y turistas de un día, procedentes de los numerosos cruceros que aquí hacen escala, dan mucha vida a la capital. Es un perfecto lugar para disfrutar de los detalles de la arquitectura de las casas y los edificios públicos e innumerables iglesias y esculturas callejeras.
Me ha gustado especialmente pasear por la zona de la antigua aduana y por la del puerto internacional de La Valleta, en donde pude observar  la presencia de una auténtica "mole", un  hotel flotante de 8 pisos y azotea...
Y si hay algo que da una nota característica a la ciudad, parte de sus cabinas de teléfono al estilo londinense, son sus coloridos autobuses de estilo años sesenta. Recorren todos los rincones de la isla a través de numerosa líneas, proporcionando un eficaz y económico servicio.
He almorzado un buen plato de pasta en una taberna cercana a la Aduana: "Golden The Anchor", en donde solo había malteses hablando en su lengua nativa y un español "leyendo" un periódico local en la misma lengua...

Por la tarde y noche he disfrutado de las vistas inmejorables desde los jardines de "Upper Barraca Gardens", en donde se celebraba un concierto de música clásica al aire libre. Posteriormente, al llegar a la gran plaza del Palacio del Presidente (Palacio del Gran Maestre) me he encontrado a vigilantes en la puerta del Palacio y a dos personas que parecen ser periodistas y a los que les pregunto: 

J- Hola, ¿No es posible acceder a la entrada al Palacio?
P- No, lo siento, se esta celebrando una reunión del Parlamento maltés.
J- Vaya, no sabía que estaba tan cerca de las altas esferas en estos momentos...
P- ¡Jajaja!, pues sí, por eso nos encontramos aquí esperando para cubrir la información cuando salgan.

Como veo que esperan, me dedico a charlar con ellos

J- Es la primera vez que visito Malta, ¿Podría hablar con vosotros ahora?
P- Sí, claro, ¿De donde eres?
J- Español
P- ¡ah!, español, vienen mucho por aquí a aprender inglés.
J- Sí, los he visto esta tarde, a grupos de jóvenes hablando español entre ellos por las calles de la ciudad.
P- ¿tu también has venido a lo mismo?
J- No, aunque debería, mi nivel de inglés es tan solo mediano. Me encuentro de viaje, pienso recorrer todo el archipiélago en bicicleta.
P- ¿en bicicleta?, ten cuidado con el tráfico en Malta, aunque en Gozo puedes ir más tranquilo, te aconsejo que vayas a esta última, es muy bonita isla para recorrerla en bicicleta.
J- Os agradezco esta información, es de importancia para mi, ya se que debo ir vigilante por las carreteras maltesas. Por cierto, os quería preguntar acerca de los caballeros de la Orden de Malta, veo referencias por toda la ciudad a ellos, aparte de los edificios relacionados con la orden, como este: ¿Qué opinión os merece?
P- Son un auténtico referente en Malta, la orden hizo mucho en el pasado por el bien de la isla. Una buena parte de los malteses la aprecian y la respetan, no solo por su cariz religioso católico. Malta es un país 100% católico y hace tan solo unos meses estuvo por aquí el papa.
J- Muchos son los pueblos que han pasado por aquí, pero veo una importante herencia británica: el idioma, la conducción por la izquierda, las cabinas de teléfono al estilo de Londres..., ¿se sienten los malteses identificados con esto?
P-No mucho, nosotros nos sentimos mediterráneos y no nos gusta demasiado la tendencia invasora de algunos estados, principalmente guardamos un nefasto recuerdo de los tres años de ocupación francesa. Ellos echaron de la isla a los caballeros y posteriormente no aportaron nada, hasta la posterior llegada de los ingleses.

En esos momentos son avisados de que tienen que prepararse:

J- Bien, os agradezco vuestra información, ha sido todo un placer poder hablar con vosotros.
P- Gracias a ti, así las esperas son más entretenidas.
J-¡ Suerte con el trabajo!
P- ¡"Shau"! (es así como suena "adiós" en maltés)

No lejos de allí he dado con un restaurante donde tienen algunos vinos interesantes, no podía ser de otra manera llamándose: "Reserva".
Mientras ceno y pruebo un buen vino local "Antonin Mata" D.O.K. Superior (de Marnisi), conozco a dos viajeras italianas.
Una de ellas, Chiara, me cuenta su reciente experiencia en el camino de Santiago, concretamente ha andado el tramo de Astorga a Santiago. No será la última italiana/o que ha hecho o tiene proyectos de hacer la peregrinación a Compostela que me encontraré durante el viaje. De un camino que ya conozco, me habla ahora de otro por conocer; Sicilia, de donde Chiara me aconseja, con mucho énfasis, algunas zonas que visitar.

Al regreso a la "guesthouse" , al intentar recargar la batería del móvil no termino de encontrar el acoplador para el enchufe típico maltés de tres orificios rectangulares, parece ser otra herencia inglesa.

 

TRAMO I → MALTA
 
Distancia: 203 Kilómetros
Número de etapas: 4 
 

Nota importante: En la siguiente descripción de la ruta se hacen referencias a determinados puntos con una indicación, en paréntesis, de la distancia recorrida en Kilómetros. Se han incluido para dar una orientación general de las distancias parciales en cada etapa, no con el fin de ser un libro de ruta exacto.

Jueves, 30 de Septiembre de 2010

ETAPA 1: LA VALLETA- ACANTILADOS DE BLUE GROTTO

Distancia: 48,70 km

Perfil: Predominio del llano

Primer día del viaje en bicicleta; la esencia del viaje. Malta es una isla pequeña, sus dimensiones son de unos cuarenta kilómetros de largo por veinte de ancho. Gozo es algo menos de la mitad que Malta. Estas distancias cortas proporcionan la posibilidad de planificar una ruta circular pero con abundantes desvíos a puntos de interés, siempre cercanos.
Los datos demográficos de este pequeño país de la Unión Europea hablan de 400.000 habitantes, 370.000 de ellos viven en la isla de Malta y unos 30.000 en Gozo.
En el desayuno, mi casero me explica donde se sitúa el embarcadero del barco que hace el trayecto de Malta a Catania (Sicilia). Se trata de Kordin, por lo que decido hacer la primera etapa en bicicleta por la isla en la dirección Kordin-Vittoriosa-Xguajra (costa norte). La salida desde el centro de La Valleta (Km 0 en "Coronation Guesthose") no es fácil, hay un tráfico intenso y los camiones y furgonetas de reparto  se andan sin contemplaciones  al volante. En el desvío hacia Kordin, el tráfico se aligera bastante. Me ha costado un par de cruces erróneos encontrar el embarcadero. Allí me dicen que no puedo comprar el ticket Malta-Catania, que he de hacerlo en La Valleta, en la zona del bastión de Santa Bárbara. Más adelante y tras realizar algunas pesquisas terminaría dando con la dirección del agente marítimo que vende los billetes de Grimaldi Ferries en La Valleta.
Entre Kordin y Birgu (Vittoriosa) recibo la primera muestra de hospitalidad local cuando al comprar un plátano en un puesto de frutas callejero, el dueño se niega a cobrármelo.

Visito Vittoriosa y durante un buen rato disfruto de un paseo por su valioso casco viejo, donde predomina el arte barroco, y sus panorámicos paseos marítimos desde donde se contemplan preciosas vistas de La Valleta y sus fortificaciones.
En Zabbar almuerzo lo que he comprado en una Pastizeria (comida para llevar), tan habituales en toda la isla y una de las mejores opciones de comida rápida, caliente y sabrosa, basada principalmente en comida italiana: pastas, arancinis, risotto, dulces..., para "chuparse los dedos" a bajo precio. 

 

 
En el Km 22,80 llego a Xguajra, primer contacto con la costa norte de la isla de Malta. Tras dar una vuelta por su paseo marítimo, tomo un camino de tierra a la salida en dirección este. Este camino discurre pegado al mar y se puede disfrutar de tramos solitarios donde predomina la rasa, auténticas playas de piedra. Tras hacer unos tres kilómetros por él, se llega a Marsaskala. Cruzar esta población es una delicia por su excelente paseo marítimo, de unos tres kilómetros de longitud. Una vez que salimos de Marsaskala seguimos las indicaciones de St. Thomas Bay (Km 30,60), en donde paro a tomar café en un chiringuito de playa. Desde la bahía de Santo Tomás hasta la siguiente población, Marsaxlokk, hay que recorrer algo más de cuatro kilómeros por una carretera secundaria en muy mal estado, aunque sin tráfico motorizado alguno.

 

Hay que disfrutar del paso por esta población pues tiene un muy bonito puerto pesquero (foto). Junto a  la Marsaxlokk Bay pedaleamos hasta llegar a Birzebbuga (Km 36,75). Desde allí hay casi cuatro kilómetros por una mala carretera secundaria hasta el cruce con una carretera principal que va hacia el aeropuerto. En este cruce (Km 40,70) giramos a la derecha y podemos ir por carril bici un pequeño tramo. Encontramos una rotonda (Km 41,50) que hacemos hacia la izquierda en dirección a Zurrieq. Hasta esta población hacemos algo más de tres kilómetros por una, como no, pésima carretera muy bacheada, pero tranquila.

Desde aquí hasta el final de etapa, los acantilados de Blue Grotto, pedaleo por una panorámica carretera costera. Las vistas de este promontorio con cuevas marinas son magníficas a última hora de la tarde.

Blue Grotto (Km 48,70) es un pequeño pueblito con vocación vacacional en donde se pueden encontrar un par de restaurantes y algunas casas, junto a un pequeño puerto pesquero. 
Como no hay ningún lugar para pernoctar, busco un escondrijo en el mismo acantilado. Allí, a resguardo del viento y con unas vistas de la puesta de sol inmejorables, establezco mi "hotel mil estrellas", el mejor alojamiento posible. Muy cerca queda el único restaurante abierto del pueblo, llamado "Tax-Xiha". Cuando llego me dicen que lo que hay es una celebración familiar y que no sirven cenas. Al salir del local sale una chica a buscarme y a decirme que sí, que me pueden dar de cenar. Agradezco su atención probando la especialidad de la casa (el conejo) junto a media botella de un buen tinto maltés y un gran postre de chocolate. Todo esto desde una terraza con vistas al mar. Finalmente, acabo jugueteando a los globos con los niños de la celebración del cumpleaños.
 
Viernes, 1 de octubre de 2010

ETAPA 2: ACANTILADOS DE BLUE GROTTO - GHAJNSIELEM

Distancia: 57,95 km

Perfil: Combina tramos llanos junto a otros de subidas y bajadas "rompepiernas".

Una buena subida de 650 metros me devuelve a la carretera costera por la que llegué ayer. Tras girar a la izquierda, en el km 1,90 se inicia un camino que pasa por zonas con importantes yacimientos megalíticos. Se trata de Mnajdra y Hagar Qim. Valiosos restos datados entre el 2400-2000 A.C., construidos con la característica piedra caliza de la isla y en un emplazamiento privilegiado frente al mar, en una ladera.

Por este camino se pueden ver las ruinas, aunque los recintos están vallados para su protección y hay que pagar para visitarlos. En el km 4,15 finaliza el camino costero-megalítico y giro hacia la derecha por una carretera local. Buscando las carreteras más secundarias para llegar a Mdina y Rabat, me pierdo en más de un cruce ya que la señalización no ayuda en nada. Finalmente llego a Rabat (km 13,10), ciudad repleta de iglesias barrocas, museos y jardines , además de muchos grupos de turistas llegados en autobús.
Esta ciudad se formo como una prolongación de Mdina, la antigua capital de la isla. Mdina se caracteriza por su arquitectura medieval y barroca, con una catedral situada en la parte alta de la ciudad que es la imagen más típica del lugar y desde el que se divisan hermosas panorámicas de los campos malteses.

Tras dar un paseo por el casco viejo de Rabat, me dirijo Dingi, de donde parte una carretera a los acantilados de Dingi Cliffs, los más altos de la isla. Merece la pena acercarse hacia ellos, andando,  desde la Ermita de la Magdalena pues las vistas son interesantes.
 
Vuelvo a Rabat para buscar la carretera que enfila hacia Mgarr por un pavimentado realmente pésimo: repletas de baches y con mucho tráfico, siendo especialmente peligroso el de las furgonetas de reparto; ojo avisor si pedaleáis alguna vez por aquí.

De Mgarr (km 38) pedaleo hasta Zebbiegh (km 40) en donde disfruto de la comida del super. Desde aquí hasta Melieha continúa el tráfico intenso aunque, al menos, la carretera es más ancha. Desde Melieha (km 50,40) pedaleo, ya por buena carretera y en descenso, hasta el puerto de Cirkewwa (km 56,40) de donde parten los barcos para la isla de Gozo. Antes de llegar, encuentro uno de esos típicos autobuses isleños.

Es un servicio de ferries muy frecuente y el billete se saca a la vuelta. El barco que me transporto a Gozo era muy grande y con todos los servicios a pesar de ser un trayecto corto de tan solo media hora. En la espera me encuentro a un Noruego que se acerca a mi interesándose por mi bicicleta y mi circunstancia viajera. Parece un tipo cordial y hablamos durante un rato; el se dispone a darle la vuelta a Gozo en una pequeña scotter alquilada.

Durante el viaje disfruto de un café mientras practico mi inglés con mi joven compañera de butaca. Esta maltesa me confirma el bilingüismo de Malta y me habla muy bien de nuestro común destino isleño: la isla de Gozo.
En la travesía entre ambas islas se puede disfrutar de las vistas de la tercera isla del archipiélago maltés: Comino, una pequeña isla deshabitada  con espectaculares cuevas marinas que se pueden visitar en pequeñas travesias en barcos.
 
Llegamos al puerto de Gozo, Mgarr Harbour, y desde aquí se inicia un ascenso hacia la localidad de Ghajnsielem. Tras recorrer poco más de kilómetro y medio y justo a nuestra izquierda se encuentra situado el lugar en el que voy a dormir: Casa de San Giuseppe, magnífico albergue juvenil en una casa antigua.

Es como una casa palaciega o castillo, con bonitos patios y jardines, huerta, decoración medieval, lámparas gigantes, de gran amplitud y dos plantas, además con una fachada con vistas al mar. Se trata de uno de los albergues más originales que he conocido en toda mi vida.
Me recibe un curioso tipo que me da las instrucciones pertinentes para alojarme y me informa del precio: 15,50 € con desayuno incluido.
Esa noche ceno en una cercana pizzeria que me han recomendado dos viajeros del albergue: ""Pizzeria "Rexy".
 
Sábado, 2 de octubre de 2010

ETAPA 3: GHAJNSIELEM - GHAJNIELSEM

RUTA CIRCULAR ISLA DE GOZO

Distancia: 53, 60 km

Perfil: Tramos llanos junto a otros de subidas y bajadas de nivel medio.

Gran "breakfast" el del albergue, de todo y se puede repetir. Magnífico ambiente viajero en el que puedes conocer gente mientras desayunas en sus amplias mesas. A mi me tocaron una pareja de belgas, una australiana que me comentó sus recientes andanzas por la costa atlántica lusitana (mi preferida de toda la vida) y un tipo de Manchester. No hay mejor manera de empezar un día en el que planeo darle la vuelta a la isla sin alforjas ya que me alojo dos noches en este auténtico palacio maltés que lleva el nombre de mi patrón.

Tras ir primero al puerto para obtener información de la isla y un buen mapa, parto de la casa de San Giuseppe a descubrir la isla en un recorrido circular con algunas desviaciones: Casa de San Giuseppe-Ghajnsielem-Xaghra-Malsarforn- línea costera hasta desvío a Gharb-San Lawrenz (km 23)-Azure Window/Fungus Rock-San Lawrenz-Vitoria (km 32)-Xlendi (km 36) -Sannat-Acantilados de Ta´cenc-caminos con fenomenales vistas costeras y de la isla de Malta-Xewkija-Ghajnsielem-Casa de San Giuseppe (km 53,60).

Cerca de Xaghra se encuentran las ruinas megalíticas de Ggantija temples. Se trata de los templos megalíticos más antiguos del mundo ya que están datadas en el 4000 A.C., anteriores a las pirámides egipcias.



Las carreteras de la isla son de escaso tráfico motorizado. Vi muchos jeeps descapotables repletos de turistas y pude constatar que es una isla ideal para la practica del submarinismo pues ví muchos buzos y pequeñas empresas especializadas que organizan "diving tours". En este paraíso del submarinismo encontré a una pareja de catalanes que han venido a pasar 8 días en la isla de Gozo para practicar submarinismo y senderismo. Algunas carreteras secundarias se encuentran, al igual que en Malta, en muy mal estado. Desde Marsalforn la carretera-camino de tierra costera es de las mejores de la isla por sus vistas y por las originales salinas de Xwejni Bay .
Tras recorrer varios kilómetros junto al mar, giré a la izquierda por unos caminos que llevan hasta Gharb.
 
Tras hacer una parada para comer de "super" en una céntrica y tranquila plaza de San Lawrenz, inicio el descenso hacia unos de los más emblemáticos lugares de Gozo: Azure Window; una espectacular formación rocosa sobre el mar.
En la explanada cercana, cientos de turistas venidos en autobuses de dos plantas descapotables, ponen una ruidosa nota de color.  Escucho hablar varios idiomas, entre ellos el mío, por parte de pepe, el paisano de la camiseta de nuestro querido equipo verdiblanco.
 

Pepe ha venido a Malta a hacer un cursillo de inglés de 15 días subvencionado por una beca. Como él, muchos españoles eligen este pequeño archipiélago para mejorar su "english" y para participar de una de las costumbres nacionales de Malta: La "Festa". Como no pude coincidir con ninguna, ya tengo motivo de sobra para un  nuevo viaje a Malta. Son celebraciones en las que se come, se canta y se convive, entorno a la celebración de alguna festividad religiosa. Son organizadas a un nivel vecinal, de asociaciones, etc, por lo que son tremendamente populares y una de las mejores formas de conocer a los malteses.

Tras un breve paso por la capital de Gozo (Victoria), me dirijo a los acantilados de Ta´cenc vía Xlendi (este último pueblo no me agrado mucho, quizás demasiado cemento de nueva hornada en él). En los impresionantes acantilados de Ta´cenc encontré a un pastor, descalzo, que me contó que era el acantilado de mayor altura del archipiélago. Las dimensiones de la isla de Gozo, a lo ancho, permiten ver la costa norte desde la punta sur de Ta´Cenc.


 
Desde estos acantilados pedaleo hasta Xewkija. Una vez allí he seguido un camino (de ida y vuelta) con vistas fenomenales de la costa de Malta, Gozo y Comino. Las últimas horas de la tarde proporcionan un bonito matiz a este paisaje.
Tras una buena pedalada, una mejor cena nuevamente en la Pizzeria Rexy. Recomiendo la especialidad de la casa: Ravioli relleno con queso de Gozo, delicioso y generoso plato. Además en este lugar te obsequian con entrantes gratuitos y su personal es bastante servicial. El vino tinto de la cena fue un "Emanuel Delicata", de una bodega maltesa de la zona de Paola.

Al regreso al albergue, me encuentro nuevamente con Dave, el tipo de Manchester. Tenemos una larga y viajera conversación; Dave me ha aconsejado varias opciones de interesantes viajes en bicicleta y caminando por su país. Por mi parte, he completado el intercambio con otras sugerencias viajeras por los caminos de Iberia.
 
Domingo, 3 de octubre de 2010

ETAPA 4: GHAJNSIELEM - LA VALLETA

Distancia: 42,50 km

Perfil: Predominio del llano.

Nuevo y animado desayuno en mi despedida de la bonita isla de Gozo. A las andanzas de Dave, se unen los comentarios de Crisod, la australiana, del pequeño tour marino que hizo a la isla de Comino y sus cuevas costeras. Y una mochilera china de cuyo nombre no me acuerdo.

Tras despedirme de toda esta gente, monto de nuevo mis "queridas" alforjas: ¡cuantos cicloviajes las contemplan y ahí siguen con todos sus remiendos! Una vez recorrido el escaso kilómetro y medio hasta el puerto, nuevamente un buen barco me devuelve a Malta, el precio del billete de ida y vuelta es de 5,80 € (octubre 2010). Las vistas de la pequeña isla de Comino son una auténtica alegría para los ojos.

Ya en Malta, desde Cirkwewa-centro consigo apañar una carretera secundaria que me evita tener que hacer toda la subida por la carretera principal (nº1). Antes de llegar a Melieha giro a la izquierda por una bacheada carretera secundaria hasta alcanzar la auténtica punta de Armier Bay (km 8). Desde este punto, donde se ubica una pequeña capilla y la estatua de una virgen, las vistas desde el acantilado merecen la pena. Este es un espacio acogido a la Red Nature 2000 pues una especia de ave denominada Yelkouan Shearwaters cría en este acantilado, el 10 % de la población mundial vive aquí. En este entorno se sitúa una zona de acampada libre (desgraciadamente repleta de basura) y cercano a una antigua torre de vigilancia podemos encontrar un camping.

Tras volver a la carretera principal, accedo a Melieha centro (km 15,50) por una carretera más secundaria en subida. Retorno a la principal para alcanzar St. Paul Bay (km 19,20). En un banco a la sombra y enfrente de la bonita bahía, encuentro mi mejor restaurante para dar cuenta de las vituallas que compre en Cirkewa.

Continuando por el paseo marítimo de esta población y la de Bugibba, una vez retornado a la nª1, encuentro una piscina natural en una recogida cala justo enfrente del "Coastline Hotel" (km 24,15). Entre sus limpias y frescas aguas me doy un perfecto baño cuando más lo necesitaba, pues hacía calor. Los siguientes cuatro kilómetros son por una costa muy virgen y los pude disfrutar desde la acera, panorámica, situada al lado de la carretera. La carretera se desvía de la costa (km 28,10) y entra en una zona más urbanizada hasta llegar a Msida (he evitado pasar por la zona de Paceville y Sliema que son las más turísticas de la isla).

En Msida (km 36) voy recreándome y haciendo algunas fotos por su casco viejo y paseo marítimo. Su casco urbano se une al de La Valleta (km 38,50). Me recreo pedaleando y haciendo fotos por algunas zonas de la capital antes de retornar al que ya es mi alojamiento oficial en la capital maltesa: "Guesthouse Coronation" (km 42,50). Desde la pequeña azotea contigua a mi nueva habitación puedo disfrutar de unas bonitas vistas del anochecer de La Valleta y sus fortificadas bahías. 

 

 

Lunes, 4 de octubre de 2010
De La Valleta a Catania en barco

Tras cinco días en las islas maltesas, abandono este pequeño pero interesante país. Ofrece mucho más de lo que sus proporciones representan. Una isla que la historia ha señalado especialmente pues en ellas tenemos documentada la presencia de numerosos pueblos: culturas del neolítico, cartagineses, romanos, vándalos, ostrogodos, bizantinos, árabes, normandos, catalanes, aragoneses, franceses y británicos. Finalmente, en 1964, Malta alcanza su independencia de Inglaterra.

Un alemán muy locuaz anima el desayuno de los viajeros que nos encontramos en "la coronation" esa mañana; en la otra mesa un británico que parece ser  amigo de nuestro orondo casero.
Tras una nueva pesquisa que realice al pasar en bici por una agencia de viajes de Rabat, al final pude conocer donde comprar el billete de barco a Sicilia. Se trata de la oficina de "Sullivan Maritime", situada en 21-22, St. Barbara Bastion, una calle cercana al bastión de Santa Bárbara de La Valleta. El barco de la compañía Siciliana "Grimaldi Lines"sale de Kordin a las 13,00 h y el coste del billete es de 40 euros; por la bicicleta no se paga nada y además te proporcionan un buen amarre de la misma. El trayecto desde Malta hasta Catania (este de Sicilia) tiene una duración aproximada de seis horas. Un auténtico crucero para ser disfrutado.

Y a fe que sí, que lo disfrute. Desde la salida del bastión maltés hasta las estribaciones del Etna siciliano. A parte de esa sensación de amplitud que otorga el navegar y solo ver agua por los cuatro puntos cardinales, pude disfrutar de una magnífica nave por la que puedes dar múltiples paseos o descansar en sus confortables butacas interiores.

Ya había conocido, en la espera de Kordin, a una joven viajera australiana y a su padre, maltés. Durante la travesía me encontré a Gianfranco, un italiano del Veneto que había venido a hacer un cursillo de inglés en la isla durante un mes. Hablamos varias veces a lo largo de toda la travesía y me contó, entre otras cosas, su  afición al buceo y al esquí. También hice "buenas migas" con Dyck, un holandés que me contó sus peripecias viajeras como marinero pues ha estado en diferentes embarcaciones navegando por las costas francesas y ha vivido y navegado en Mallorca, Malta e Indonesia. Y su aspiración es tener en el futuro su propio barco con el que surcar los mares más recónditos. Este tipo de 48 años al que le gusta conversar, parece ser un auténtico nómada de los mares y tiene una novia que siempre le espera en Francia. Todo un aventurero de la vida; Dyck "el holandés errante".

La bruma de última hora de la tarde no nos impide ver del todo la figura del Etna cuando ya nos acercamos al puerto de Catania. Su altitud, por encima de los tres mil trescientos metros, hace que su silueta presida muchas panorámicas desde la ciudad siciliana y de buena parte de la isla. Su gran actividad a lo largo de los siglos han provocado grandes desastres en Catania y sus alrededores. Aunque Catania está marcada a fuego por el Etna, esta ciudad siempre ha sabido resurgir de sus cenizas.
"La Signora" llaman los cataneses al volcán.

Tras el desembarco ya nocturno en tierra italiana, un trayecto no demasiado largo me lleva al Ostello del Plebiscito. El albergue se sitúa en la transitada via plebiscito, en el número 527, a unos 10 minutos a pie del centro de la ciudad. Durante este trayecto nocturno en bici circulo con mucho cuidado pues el tráfico es intenso y los conductores y motoristas se saltan a la torera muchas de las normas de circulación; debe ser una de las señas de identidad de los cataneses. En más de una ocasión puse pie a tierra y fui caminando por la acera. 

Tras establecerme en este recomendable albergue, inaugurado hace poco tiempo, después de la reconfortante ducha salgo a dar un paseo y a cenar. Encontré un lugar de lo más recomendable llamado "Trattoria da Concetto Scapellato L´Originalle", en la misma via plebiscito y no muy lejos del "Ostello". Un lugar sencillo pero repleto de locales y algunos viajeros, en donde por 5€ hay un buffet libre de "primo", primer plato para elegir entre muchas opciones de ensaladas, patatas, empanados, verduras, tortillas, setas, etc. Hay opciones de carne a la brasa (que asan en la misma calle) como la de dos filetes de ternera ,"vitelo", que comí. Junto a un cuarto de litro de vino tinto casero todo salió por once euros.
Esto es fundamental en un viaje en bicicleta y con alforjas: ¡comer bien siempe que se pueda que después siempre lo vamos a necesitar!

 

TRAMO II → SICILIA ORIENTAL E
 
 
INTERIOR
 
 
Distancia:  586 Kilómetros
 
 
Número de etapas: 11 
 

 

Martes, 5 de octubre de 2010
Paseando por Catania
 

Catania fue fundada por los griegos venidos de la Calcídica en el 728 A.C. Fue una de los asentamientos griegos en la costa oriental siciliana en lo que supone el inicio de su expansión por la isla a partir del 735 A.C.

A los pies del Etna, la ciudad ha sufrido reiterados seísmos y ríos de lava a lo largo de la historia. La catástrofe de 1693 tiene consecuencias en la mayoría de los monumentos que conserva la ciudad pues se encargó su reconstrucción al genial arquitecto Giovanni Battista Vaccarini.

Debido al hecho de ser el primer lugar de Sicilia donde se estableció una universidad (1434) la ciudad siempre ha mostrado un espíritu inquieto y emprendedor que la ha separado un tanto del carácter típicamente siciliano, más apegado a las tradiciones. Por las calles de Catania se disfruta de una mayor relajación en las costumbres que en otras ciudades de la isla.

Gracias a los consejos y el mapa que me da Angela, una catanesa molto gentile del Ostello, inicio un paseo a pie por esta interesante ciudad en el Monasterio Benedictino, actual sede de humanidades de la Universidad de Catania (desde 1977). Notable fachada la del edificio y para no perderse la biblioteca. Los jardines del claustro merecen un tranquilo paseo entre plantas adaptadas al cálido clima catanés. Anexo al monasterio se sitúan los restos de una Domus romana.

 

 

Durante mi sosegado paseo de varias horas por Catania, pude disfrutar del bien conservado anfiteatro romano que se encuentra en medio de una céntrica plaza, de tomar un café machiato en la terraza de una cafetería situada en frente del Teatro Bellini, de las estrechas y de irregular firme callejuelas del casco viejo y del centro neurálgico de la ciudad: La Plaza del Duomo y su cercano mercado del pescado "Pescheria", de los más singulares de Sicilia. Para reponer fuerzas de tanto caminar, nada mejor que un pranzo constituido por una pizzeta y un arancini; sabrosos y económicos tentempiés que se pueden encontrar en numerosos locales de la ciudad, los famosos tavola calda.

 

Miércoles, 6 de octubre de 2010.

ETAPA 5: ACIREALE-PASSOPISCIARO (Agriturismo Etnawine)

Distancia: 54,50 km

Perfil: Media montaña. 
 

Para evitar el tráfico que hay a la salida de las grandes ciudades, realizo el tramo Catania-Acireale (15 km) en tren, tras recorrer en bici los tres kilómetros que hay desde el ostello a la portuaria estación central. El billete de tren cuesta 2,10 € y el suplemento por llevar la bici 3,50 € (se puede transportar la bici por un periodo de 24 horas en cualquier tren).

 

El top cero del cuentakilómetros en la isla de Sicilia es en la stazione de Acireale y mi camino sigue las indicaciones de Acireale , a cuya plaza central se encuentra a 2,2 km. Es una plaza amplia y repleta de monumentos interesantes, de estilo barroco fundamentalmente. En la portada principal de una de las iglesias de la plaza se encuentran los invitados de una boda esperando el inicio de la celebración.

Esta ciudad es conocida por la calidad de las aguas de sus fuentes termales, por los limoneros que pueblan sus campos y su buena repostería.

 

Por una calle a la derecha, en contramano, que baja desde la plaza principal, pedaleo hasta llegar a una escalera de caracol (Km 2,8) que supone el inicio de un sendero (sintiero) empedrado y en descenso. Nos encontramos en la Riserva Naturale Orientata La Timpa, una zona protegida repleta de vegetación mediterránea justo en frente del Mar Jónico. Tras recorrer un kilómetro por el sendero empedrado se llega a la pequeña localidad de Santa Maria La Scala, tras una pequeña vuelta por ella inicio la subida hasta llegar al cruce de la carretera (strada) provincial de Riposto, cuyo cruce se sitúa en el km 5,30. Girando a la derecha en este cruce, se recorre una tranquila carretera regional con buenas vistas, cercanas al mar, hasta llegar a Riposto (Km 19).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tras abandonar esta población continúo por la misma strada en dirección a Fiumefreddo. La carretera va muy cercana a la playa, lo que aprovecho para hacer la parada del pranzo (de las viandas que compre en el super) en la misma playa, solitaria (Km 24,30). En el Km 27,50 finaliza la carretera costera y girando en dirección Fiumefreddo/Piedimonte llegamos a la primera localidad en el Km 30.

 

Al finalizar el paso por Fiumefreddo, se inicia la subida (salita) continua de 5 kilómetros hasta Piedimonte Etneo. Como su nombre indica son las laderas montañosas del gran volcán; el coloso Etna. La subida es dura y la carretera no es muy ancha por lo que hay que ir con cierta precaución debido a que suele haber tráfico. Vamos dejando atrás al mar, del que podemos ver bonitas panorámicas conforme ganamos altura y a su vez entramos en un paisaje en el que abundan los viñedos y ya se ven algunas zonas de lava petrificada de color negro-grisáceo.

 

A partir de Piedimonte (Km 35) continua la subida aunque se suaviza. Bonitos paisajes nos rodean hasta llegar a Linguaglossa (Km 40). Es una comarca muy apacible que todavía no ha sido descubierta por el turismo. En la localidad se pueden apreciar muchas casas y calles construidas con piedra de lava

Tras dejar atrás Linguaglossa, disfruto de los siguientes kilómetros de bonitas vistas de las colinas repletas de viñedos y frutales. En la mayoría de los viñedos observo que a pesar de la fecha, 6 de octubre, todavía no han vendimiado. Paro a probar la uva tinta en uno de ellos y me parece que poco le falta pues tiene un buen dulzor y una conserva una adecuada acidez; ¡que buen vino tiene que salir de estas uvas bien maduras y sanas!.

 

Passopisciaro (Km 53) es otra pequeña localidad al pie de carretera. Desde aquí continuo en dirección a Randazzo hasta llegar a la Azienda Agrituristica "Etna Wine" (Km 54,50) que supone el final a una bonita primera etapa cicloviajera por tierras sicilianas. En esta Azienda podemos poner la tienda en una zona verde cercana a magnífica piscina y con vistas a las laderas del Etna y a los viñedos de la propiedad, muy cerca de la casa y la bodega. No puede ser mejor el lugar para acampar.

 

Me ha recibido el capataz de la finca, un rumano llamado Giovanni. El precio por acampar es de 6 euros la noche. Tras darme una buena ducha, le comente que iba, andando, al pueblo a cenar algo. El pueblo esta a 1,5 kilómetros y se ha ofrecido a ir a recogerme en su coche cuando terminase de cenar. Mi cena fue en la única pasticceria que encontré abierta. Allí pude dar cuenta de buenos arancinis y pizzetas, junto a un excelente vino tinto (vino rosso) de la comarca: Cottanera 2009 de la Indicazione Geografica Tipica Barbazzale. Este vino ha sido elaborado con una uva auctóctona de esta comarca llamada Nerello Mascalese y el viñedo es de la cercana población de Castiglione de Sicilia. Los suelos de lava y el afinamiento de algunos meses en madera otorgan características peculiares a este vino muy frutal y con un sabor en boca original; excelente.

 

Tras el buen sabor de boca, llamo por teléfono a Giovanni y al momento aparece por la pasticceria junto a Michele, uno de los dos hermanos Grasso, dueños de la finca. Me comenta que es el encargado de la parte de viticultura del negocio y hablamos de vinos en general y de los vinos de su comarca; Michelle es un tipo agradable y aprecia mi interés por el tema. Al despedirme de ellos, Giovanni me pregunta:

 

G- ¿Quieres hacer la vendimia mañana o pasado?

J- Pues eso estaba pensando en deciros, si te parece preferiría hacer la vendimia pasado mañana.

G- Muy bien, puedes ir un rato y hacerte unas fotos con los vendimiadores.

J- Gracias, pero si voy prefiero hacer la jornada completa con ellos.

G- ¡No hace falta tanto!

J- Giovanni: ya he vendimiado antes y también he hecho mi propio vino; es una labor que aprecio. Por otro lado es mi manera de respetar a los vendimiadores, ya sabes lo duro que es ese trabajo.

G- Lo que tu veas Jose, pero en ese caso diselo a Michelle mañana.

J-  Eso haré, mañana, cuando regrese de mi vuelta en bicicleta por la comarca.

 

A la tienda de campaña me voy a dormir contento, para mi es imposible encontrar mejor sitio para quedarme unos días, en medio de esta bonita finca de viñedos a punto de ser vendimiados y con unos propietarios muy hospitalarios.

 

Jueves, 7 de octubre de 2010

 

ETAPA 6: PASSOPISCIARO-PASSOPISCIARO (Agriturismo Etnawine)

RUTA CIRCULAR POR LA COMARCA AL NORTE DEL MONTE ETNA

Distancia: 65,85 km

Perfil: Montaña.


Lo bueno que tienen este tipo de etapas circulares es que se evitan llevar las alforjas, simplemente con una pequeña mochila o bolsa basta.

 

El Kilómetro cero es la misma finca. Una vez en la puerta de la Azienda, se toma dirección a Randazzo.  A los tres kilómetros hice una parada para desayunar (prima colazzione) en un bar de carretera en la pequeña aldea de Montelaguardia. Muchísimas viñas nos rodean en este tramo, así como zonas en las cuales hay acúmulos de lava volcánica petrificada, quizás de algunas de las recientes erupciones del Etna en los últimos años. 

 

Randazzo (Km 7,3, cruce de Santa Domenica) es una bonita ciudad medieval de unos 12000 habitantes. Merece dar una vuelta por su casco viejo en donde se puede disfrutar de esta bonita iglesia, la chiesa de Santa Maria (siglos XIII-XVII).  

Tras un "extra" de 2,3 km de vuelta por el pueblo, desde el cruce a Santa Domenica (Km 9,6) se inicia una subida continua, hay que superar un puerto. Al final del ascenso llegamos a Santa Domenica Vittoria (Km 16,10), localidad por la que me pierdo en algunos tramos mientras busco la carretera de salida del pueblo en dirección a Rocella Valdemonte.

La salida del pueblo es en un prolongado descenso. Por una tranquila carretera secundaria pedaleamos hasta llegar a un cruce (Km 27,70) que tomamos a la derecha. Desde este punto se observa la estampa de la localidad de Rocella, encaramada en una inclinada ladera rocosa. 

 

Tras tomar el cruce, pedaleamos un tramo corto por camino de tierra, cruzamos un puente y llegamos a un cruce con otra carretera secundaria (Km 28, 35), en el que giramos a la derecha. Otro bonito tramo, por poco transitada strada, rodeado de magníficas vistas hasta llegar a Moio Alcantara (Km 35) y en la misma dirección llegar al centro de la localidad de Francavilla di Sicilia (Km 45). Esta área es la conocida como la comarca de Alcántara y se caracteriza por su mayor verdor y arbolado, sus abundantes riachuelos y zonas en las que la lava primero y el agua después, han horadado cañones ciertamente espectaculares como el de las gargantas de Alcántara, a 5 kilómetros de Francavilla.

 

Como era buena hora para comer y hacer un descanso, tuve la suerte de encontrar un restaurante llamado "IL Palmento". Un local original que recrea una antigua bodega y con jardines en su fachada principal. Allí me atendió una simpática y muy servicial señora llamada Liliana. Por 11,5 € el menú fue más que generoso e ideal para matar el hambre de un ciclista en etapa de montaña, a saber:

 

Penne arabiata, spinaci al burro, panini, pane y un cuarto de vino rosso servido en jarra de barro.

 

A parte, Liliana me invita a un postre de uvas y manzanas y un licor de almendras de Marsala. Al ser el único cliente del restaurante la señora se para a hablar conmigo y me cuenta que lleva más de treinta años trabajando en su restaurante familiar de comida casera. Cuando le cuento acerca de mi viaje en bicicleta por Sicilia me responde con un tajante:

 

"Piano piano si arriva lontano" 

 

Repuestas las fuerzas, doy una vuelta por esta bonita localidad enclavada  a los pies de una colina presidida por un convento del siglo XVI. La salida es por la strada de Castiglione di Sicilia, con una fuerte subida inicial recompensada con unas extraordinarias vistas de la comarca. En el Km 51 llego a Castiglione, el más bonito pueblo que hasta ahora he conocido en Sicilia. Situado en lo alto de un monte, las vistas desde su cima son espectaculares y el casco viejo es de un gran valor artístico. Me recreo en este lugar callejeando y haciendo muchas fotos. Incluso me rondó la idea de hacer noche aquí, pero al final continúe. El deseo de hacer la vendimia al día siguiente fue la razón principal de mi decisión.

 

 

Salgo de Castiglione(Km 54) por la misma carretera por la que llegué y el el Km 55,3 en el cruce giro a la izquierda para hacer varios kilómetros por una secundaria muy tranquila, rodeado de campos de rocas volcánicas. Un nuevo cruce hacia la izquierda (Km 61,07) me lleva por otra carretera local, rodeada de viñedos, hacia Passopisiciaro (Km 65) y por la carretera principal de Randazzo hasta mi finca preferida "Agriturismo Etna Wine" (Km 65,85).

 

Tras una reconfortante ducha caliente, voy a ver la bodega del viñedo en la que se encuentra en esos momentos entrando uva hacia la tolva de recepción. allí encuentro al otro hermano Grasso, Mario, con el que charlo un rato sobre la elaboración de su vino. Además de la conversación sobre enología, Mario es un apasionado de la historia de la comarca, de la que me va contando retazos.

¡Que aroma a bodega!, los depósitos están ya en plena fermetación y el carbónico desprendido me recuerda los años en los que he elaborado vino, una de las mejores formas, a mi entender, para saber algo de vinos.

Tras departir con Mario, Giovanni y otros operarios de bodega, Michelle Grasso me hace la propuesta de hacer la vendimia.

Al día siguiente, a las siete de la mañana, debía de estar preparado para ello.

 

Viernes, 8 de octubre de 2010

Una Vendimia a los pies del Etna

 

Aunque no tengo un apropiado vestuario de vendimiador, con lo más campero que encuentro entre mi equipaje de alforjas, salgo de la tienda al amanecer preparado para ir a cortar la uva, la buena uva, Nerello Mascalese. Mario me acerca a la parcela donde ya están los vendimiadores, que han llegado en coches compartidos entre ellos.

Una bonita, pero dura, jornada de vendimia: de siete y media a dos y media de la tarde, siendo bastante calurosa la última parte. Los vendimiadores eran casi todos temporeros que igual van a la aceituna que recogen frutas. Les ha resultado curiosa mi presencia toda la mañana con ellos y  me hacen muchas preguntas en italiano. Recalco lo de "en italiano" pues eran todos sicilianos y entre ellos hablaban su lengua autóctona que no se parece mucho al italiano. De hecho, las estadísticas hablan de que en familia el 73% de los sicilianos hablan en su lengua. Y lo que más merito tiene es que ni es el siciliano objeto de reivindicación alguna ni se enseña en las escuelas. Perdura por tradición cultural hereditaria y acoge un buen número de palabras procedentes del griego y bastantes influencias del español.

 

Mis compañeros de faena han sido muy acogedores conmigo y en el breve descanso de media hora que se hizo, me invitaron a compartir sus viandas y vaso de vino. Giovanni, el rumano, trabajaba con el remolque yendo y viniendo a por la uva recortada y Michelle vino de vez en cuando a controlar el estado de la uva y a vendimiar, también. Según las estimaciones de Giovanni, recogimos 1600 kilos entre los 8 vendimiadores en toda la mañana. ¡ Me alegro mucho de saber que he aportado 200 kilos de uva para la elaboración del tinto 2010 de esta casa! ¡Habrá que probarlo!

 

La uva Nerello Mascalese es autóctona siciliana y es de maduración muy tardía, llegando a alcanzar graduaciones potenciales de 14 y 15 grados alcohólicos al calor y amplia luminosidad del verano isleño, sería muy difícil una correcta maduración en zonas más frías. Proporciona vinos plenos de aromas y sabores varietales y también posee una buena capacidad de envejecer debido a su carga tánica, dando lugar a excelentes crianzas. Los Grasso tratan la uva en bodega con suaves procesos mecánicos, clásicos, buscando vinos de alta calidad y despreciando la posibilidad de obtener mayores rendimientos. Poseen prensa de viga, estilo romana, y envejecen algunos de sus vinos rossos en barricas de castaño, árbol habitual en la comarca.

 

Tras la dura jornada, tuve la suerte de disfrutar de un refrescante baño en la magnífica piscina de la finca. Este baño se vio interrumpido por la llegada de Giovanni, que me comunico la invitación a comer con los dueños de la Azienda  en la casa de campo de la finca.

En la comida, aparte de los dos hermanos y yo, estuvieron Mario (auxiliar de la finca), Giovanni y su mujer, también rumana, que fue la cocinera y que trabaja también en "Etna Wine". Mientras dábamos cuenta de una buena pasta y unos filetes,  Michelle sirvió una de las botellas del vino blanco que ellos elaboran y Mario animaba il pranzo con sus ocurrencias  y cuando se ponía más serio con un tema que le gusta: los temas históricos. No dejó de mencionar la época de dominio español en Sicilia, el Papa Urbano II y la primera cruzada, Troina, las cacerías de Carlos V y Felipe II por estos pagos, el Almirante Nelson...

 

Esa misma tarde estuve en la bodega en donde puede ver y hablar con Mario de la elaboración y a última hora vuelvo a dar una vuelta al pueblo a probar otro vino de la comarca y una cena ligera. Como ya he aprendido el camino, evitando la carretera, no ha sido necesaria la ayuda de los amigos de la Azienda.

 

Sábado, 9 de Octubre de 2010

 

ETAPA 7: PASSOPISCIARO-CESARÒ

Distancia:  36 km

Perfil: Media Montaña.

 

Ha estado lloviendo buena parte de la noche, confirmando las previsiones meteorológicas que anunciaban la llegada de lluvias en los próximos días. Cuando salgo de la tienda esta goteando. Preparo todo para dejar la Azienda tras tres noches aquí. Hablo con Giovanni para pagarle y no me quieren cobrar ni un céntimo de euro. Tras saludar a Mario y hablar unos momentos sobre la evolución de la vinificación, no tardo en despedirme de ellos, esta es la foto del momento, bajo una lluvia algo más intensa. A parte de Mario, Paolo y yo, no podía faltar la querida perra de la bodega: Lessi.

Fue una cálida despedida y me voy con cierta pena. En estos días me he sentido muy a gusto en este bonito lugar con la excelente acogida de los fratelli Grasso y sus colaboradores. A continuación podéis visitar su web:

 

www.etnawineagriturismo.com

 

Con una lluvia que se va intensificando, salgo a pedalear por la carretera que va a Randazzo, a 750 metros de altitud. Tras  la prima colazzione en el mismo lugar que el día anterior y alcanzo la población citada (Km 7) en un recorrido idéntico al de ayer hasta este punto. Desde Randazzo hay que tomar la strada que va a Cesarò, una buena carretera poco transitada. Llueve a ratos pero la temperatura no es fría, lo más molesto es el agua que "sueltan" los neumáticos de la Orbea.

A partir de Randazzo hay un buen tramo en el que predomina el llano y el descenso. El paisaje es de montaña pero no se puede disfrutar del todo por la lluvia y cierta neblina; hay más bien que adivinar lo bonito que podía haber sido.

 

A unos 12 kilómetros de Cesarò hay un puente que está en obras y he de hacer alguna que otra pirueta para soltear el desnivel del terraplén formado por la tierra de la obra. A partir de este punto y hasta Cesarò vuelve a predominar la subida, aunque sostenida. Conforme voy tomando altura la niebla se va haciendo más espesa y en los últimos kilómetros antes de llegar a Cesarò no se ve a más de diez metros.

Menos mal que apenas hay tráfico motorizado y pude pedalear con cierta tranquilidad.

Debido a las pésimas condiciones meteorológicas decido quedarme en Cesarò pues si continuo es para mojarme, pasar frío y no ver absolutamente nada de esta interesante región del Parque de Nebrodi; la Sicilia más verde, repleta de espesos bosques de robles, castaños y hayas (Parco Naturale Regionale dei Nebrodi).

 

Así que nada más entrar en la población (en sus afueras) encontré a pie de carretera un lugar para  quedarme: el Hotel-restaurante "Fratelli Mazzurco". Este es un lugar muy recomendable con buenas habitaciones, nuevas, con baño incluido y otras prestaciones. El restaurante del lugar tiene una amplia carta donde sirven comidas caseras (a buen precio) y sus platos de pasta son muy buenos y generosos. Eso lo comprobé en primera persona los dos días que me quede allí a la hora del pranzo. Debido a la nutrida asistencia de locales en su restaurante, debe ser uno de los mejores lugares para comer por esta comarca.

 

Descansando, secando la ropa, escuchando música, leyendo  y aprendiendo italiano paso el día en este confortable hotel, mientras espero que levante una espesa niebla y lluvia que se han afincado en este elevado pueblo, situado a 1.150 metros de altura.

Esa tarde-noche fui a dar un paseo al pueblo, bajo la lluvia, con un paraguas prestado por los Mazzurco. Esta bella instantánea es la imagen de aquella tarde.

Domingo, 10 de Octubre de 2010

 

Atrapado entre la niebla

 

El día amanece lluvioso y con espesa niebla, así que decidí quedarme otro día en el hotel (posibilidad que ya había sugerido). Negocie el precio por si accedían a rebajarme  y me hicieron la oferta de 60 euros las dos noches con desayuno incluido (frente a los 70 del precio normal).

Tras dar una vuelta por el paese, a la hora de comer me he encontrado al llegar al restaurante un autobús repleto de sicilianos con hambre. Menos mal que los camareros del restaurante, muy apañados, me han conseguido una tavola. No se me olvidan los Macheroni a la Norma que almorcé. Es una de las especialidades de la casa típica siciliana y sus ingredientes son: tomate, berenjenas, albahaca, huevo duro y queso ricotta. Un contundente plato acompañado de pan casero y un cuarto de litro de vino rosso, hacen que se quede uno más que satisfecho. Todo por 9 €.

Tras la comida, el postre consistente en un pastel de chocolate. Hay para elegir todo tipo de buenos postres y helados en las mamparas de los Mazzurco, de cara al público. En una mesa del bar donde doy cuenta de él, entablo conversación con dos italianos de Udine. Uno de ellos, Viller, habla español y se muestra contento de poder conversar conmigo. Ha trabajado tres meses en el área de la Línea (Cádiz) y me cuenta sus batallitas por allí; se ve que le ha gustado la comarca.

 

En mi vuelta vespertina por el paese encuentro a una banda de música local efectuando un ensayo. Una chica de la banda me cuenta de que va la historia y me recomienda algunos lugares de la comarca que son interesantes. Tras contarle la ruta prevista en mi viaje en bicicleta su respuesta es algo así como: "¡Vaya donde te vas a meter!".

 

Lunes, 11 de octubre de 2010

 

ETAPA 8: CESARÒ - NICOSIA

Distancia:  58 km

Perfil: Montaña

 

 

Mientras desayuno en la cafetería del hotel y me vuelvo a encontrar con el amigo Viller, el cielo de Cesarò continua muy gris, aunque la niebla casi ha desaparecido, por fin. Tras prepararlo todo, decido salir y continuar "il giro di tavola calda", aún con un tiempo bastante amenazante; será lo que dios quiera.

Pongo a funcionar el cuentakilómetros en el Hotel Mazzurco y giro en dirección a Cesarò, no sin antes parar a hacer la compra en un super a pie de carretera. No haréis mal negocio si probáis el prosciutto crudo (jamón serrano) de la comarca, así como su formaggio pecorino (queso de oveja).

Tras dos días en Cesarò, tengo la primera vista panorámica del pueblo, ya sin niebla.


En Cesarò (Km 1,45) hay un cruce en el que giramos a la izquierda (a sinistra) en dirección a San Teodoro, población a la que se llega tras recorrer un kilómetro. Para ir en dirección a Cerami por la carretera más secundaria hemos de girar a la izquierda (Km 2,78) siguiendo la señalización de Lago di Ancipa. Se trata de la strada provinciale SP 167, donde apenas circulan vehículos, si acaso algunos agrícolas. Esta vía es como un camino asfaltado, aunque a veces el asfalto esta levantado o muy rugoso, pero para ir en bicicleta no hay ningún problema.


El día continúa nublado y cae alguna gota de agua, pero no pasa de eso. El entorno es muy salvaje a nuestra derecha, rodeados de frondosos bosques del parque de Nebrodi. A nuestra izquierda se ve alguna que otra finca cerealista y de pastos para el ganado.

Disfrute enormemente este tramo: avistando aves rapaces a diez o veinte metros, otros pájaros, grandes sapos, curiosos cerdos grises con manchas y algún que otro perro grande celoso de su territorio que me plantea una carrera, una vez vistas la longitud de sus colmillos.


Hay que tomar la precaución de no tomar un cruce a la izquierda a la altura del Km 12, siempre hay que continuar de frente para llegar al Lago di Ancipa (km 25,90) que han convertido en embalse.

Tras cruzar el embalse se inicia una fuerte subida de 2,4 kilómetros en los que las vistas son panorámicas conforme se va ganando altura. En el Km 29,30 giramos a la derecha (a destra) en el cruce señalizado a Cerami. Este tramo nos ofrece bonitas vistas de toda esta montañosa área siciliana en la que no falta la silueta de algún que otro pueblo encaramado en las cimas de escarpados montes como Troina, Capizzi, etc.


En el Km 32,39 se llega al cruce con la strada statale SS 120 y giramos a la derecha para llegar a Cerami (Km 35,30). Las vistas de Cerami (970 m.) y su entorno montañoso son espectaculares tanto a su entrada como a su salida. Tuve la suerte de encontrar una tienda de comestibles en los que comprar tomate y fruta, llamada "Carmelina", cerca de una pequeña plaza en donde se encuentra la Chiesa de S. Biagio, del siglo XVI.

Fue allí donde comí y donde apareció un tal Giuseppe que se arrimo "a pegar la hebra" conmigo. Este siciliano, de aspecto sesentón, ha sido emigrante durante 14 años en Alemania, Grecia y España. Giuseppe hablaba algo de español y me preguntó acerca de mi viaje, aconsejándome algunos lugares así como que no dejase de probar el vino de Ragusa que era el mejor de la isla para él.


Tras un breve descanso tras la comida, reemprendo la marcha en la misma dirección hasta salir de Cerami (km 36,80). Desde este punto se inicia un descenso espectacular rodeado de un paisaje de grandiosas vistas. El pronunciado descenso finaliza en el Km 44,44 y justo en ese punto se inicia una subida de pendiente media hasta el Km 50,50. Siempre rodeados de bonitas vistas de montaña y ya con algunos ratos de sol. Desde este último punto hasta el final de etapa en el centro de Nicosia (Km 58), el perfil es predominantemente llano.


El punto final de la etapa es en el caffe centrale de Nicosia (700 m.), situado en su plaza principal (Piazza Garibaldi), donde se encuentra el comune (ayuntamiento). Allí tomo un caffe Machiato (0,60 €) y antes de buscar alojamiento doy un paseo, bajado de la bicicleta, por esta bonita ciudad repleta de antiguos y bellos palacios e iglesias. Me dejo llevar por el encanto de este lugar, una ciudad de interior fuera de los circuitos turísticos (ojala que por mucho tiempo). En mi paseo, pregunto a un paisano por algún lugar para dormir y curiosamente era un foráneo italiano alojado en el albergue "Casa del Pellegrino". Resultó que el albergue estaba en la misma piazza Garibaldi, en el número 16. Allí me quede a dormir (25 €/noche), en un edificio restaurado que antiguamente fue un orfanato. Lo regentan una comunidad de religiosos. Hay que pedir la llave en el edificio contiguo. Desde la habitación que me ofrecen, tengo una magnífica vista de la plaza principal de esta ciudad.  Desde allí contemplo el desarrollo de la passegiatta vespertina por parte de los locales. La passegiatta es toda una institución en Sicilia y se trata de los paseos que al atardecer realizan sus habitantes, normalmente repitiendo de un lado a otro pequeños tramos de plaza o de una calle peatonal determinada.

 

Uno de los edificios más reseñables de la piazza es la catedral normanda de San Nicola (siglo XIV) y el anexo palacio del siglo XIII. Imprescindible diría yo que es pasear por las empedradas callejuelas de Nicosia y sorprenderse por una monumentalidad de aire añejo, sin restaurar, que transmite el lugar. En mi búsqueda de algún lugar para cenar fui disfrutando de todo este entorno, hasta parar en una Tavola Calda (Caffe Italia) que estaba decorada por una  flamante bicicleta de los años 50. Y por dar detalles de interés: arancini a la catanesa, pizzeta porción grande de 1/4 y un dolci con panne di Spagna; todo por 3,90 €. Si te gusta el vino, todo esto lo bajas bien con un excelente vino (copa grande de 200 ml) rosso Nero de Avola de Siracusa (3 €). 

 

Martes, 12 de octubre de 2010

ETAPA 9: NICOSIA - PIAZZA ARMERINA

Distancia: 77 km

Perfil: Montaña.Por los montes sicilianos, desafiando a los elementos.

 


Aunque el día amanece con negros nubarrones, decido salir a pedalear hacia, en principio, Enna, ciudad que todas las guías de viaje de Sicilia aconsejan visitar. Hasta salir del casco urbano de Nicosia hay unos 2,25 kilómetros. Desde este punto hay un descenso continuado de tres kilómetros hasta iniciar un puerto (Km 5,25). Se trata de un puerto tendido pero largo, no se corona hasta el Km 13,90. Las vistas que se contemplan en la subida son magníficas, aunque la niebla empieza a aparecer y las anula. En los alrededores de la cima apenas se ve a más de diez metros. 
 
 
Con todas las luminarias y reflectantes funcionando, inicio un descenso que finaliza en el Km 21,60 y vuelta a empezar la subida hasta un cruce, ya dentro de la localidad de Leonforte (Km 25,75). En este cruce giramos a la izquierda por la SP 33, en descenso hasta la altura de la estación de tren (Stazione) y a partir de ahí se inicia un nuevo ascenso de un desnivel importante.
 
 
El día continua brumoso y de vez en cuando cae una fina lluvia, aunque no llega a hacer frío. En el Km 45,25 se llega a un cruce importante pues se indica la dirección a Enna, ya cercana. A pesar del mal tiempo, no se si es que a uno se crece ante las malas condiciones atmosféricas, decido continuar para intentar llegar a Piazza Armerina, unos 30 kilómetros más de camino, por lo que en el citado cruce giro a la izquierda en dirección Enna Bassa/Pergusa. En este tramo hasta Pergusa la lluvia vuelve a aparecer con más intensidad y la niebla se espesa nuevamente; hasta llega a hacer frío. Bastante empapado y con las manos frías encuentro un lugar en el que secarme un poco y comer en la Tavola Calda da Carlo de Pergusa, a pie de carretera (Km 54,5).
 

Tras el reconfortante tentempié caliente y el merecido descanso, continúe la pedalada del día acompañado por la fina lluvia y la niebla. A la media hora ya empieza a despejarse un poco el día, aunque continúa nublado. Los primeros nueve kilómetros desde Pergusa son por una zona menos montañosa, más abierta y cerealista. A partir del Km 63, aproximadamente, el paisaje se hace más arbolado con la presencia de masas de pino y eucalipto, primero, y con un bosque caducifolio después, más frondoso. En el Km 73, 20 se sitúa un cruce en el que giro a la derecha en dirección a Piazza Armerina (697 m.),  a cuya plaza central (Piazza Garibaldi) arrivo cuando el "cuenta" marca la bonita cifra de 77 kilómetros.
 

 
Allí, en el caffe centrale, saboreo un caffe machiatto y la chica que me sirve me regala una granada. Tras descansar un rato en las mesas de fuera con vistas a esta bonita plaza, encuentro una oficina de turismo cerca en donde consigo buena información de la comarca. Su empleada, Catty, se interesa mucho por mi periplo viajero y entablamos una larga conversación pues su empresa organiza rutas en bicicleta por Sicilia. Además de eso me proporciona una buena información: entre S. Michele y Caltagirone (que es la dirección que llevo) hay una vía verde de 15 kilómetros, conocidas en Italia como Ferrovia perduta. 
Su amabilidad conmigo le lleva a regalarme un libro temático, sobre la Villa Romana de la ciudad (Villa Romana del Casale), el más importante enclave romano por su elevado número de mosaicos bien conservados. Al despedirnos nos intercambiamos los correos electrónicos; quien sabe si volveré alguna vez a Sicilia para disfrutar de sus salvajes rutas en bicicleta por los lugares más recónditos de la isla de la Trinakia ( nombre dado por los griegos a Sicilia porque sus extremos son como tres puntas ).

Como Catty me ha confirmado, puedo hacer noche en un ostello: Ostello del Borgo. Este albergue juvenil de la REAJ es un edificio antiguo y muy bonito, anterior sede de un convento. Por 17 € puedes hacer noche en una habitación de seis camas (aunque en mi caso estaba sola para mi) con la prima colazzione incluida. En mi caso solo podía hacer una noche pues al día siguiente, por obras, cerraban durante 24 horas el albergue, según me contó la recepcionista del mismo.

En la habitación descanso un buen rato de la dura etapa del día, auténtica "etapa reina" del cicloviaje. Después di un paseo vespertino por la bellísima y vieja ciudad de Piazza Armerina. Andar por sus irregulares callejuelas rodeadas de iglesias y antiguas casonas es un auténtico placer; sí aprecie mucho Nicosia, quizás más de Piazza Armerina. No solo su pintoresco casco viejo, sino la atmósfera que transmite el lugar y, como no, la amabilidad de la gente con la que estuve tratando. Y es que uno empieza a apreciar mucho esta isla y el carácter hospitalario de muchos de sus habitantes.

Un ejemplo de esto último fue la charla con Giovanni en su enoteca de la piazza Garibaldi. Allí me invito a una copa del buen vino rosso de la uva Nero de Avola. Mientras bebíamos su vino, hablamos de enología y viajes. Giovanni piensa ir a España a hacer el camino de Santiago. Al rato se une otro cliente y amigo de Giovanni que es ciclista aficionado y que ya realizó el camino de peregrinación jacobeo.

Cuando le comente que existía la posibilidad de hacer una segunda noche en Piazza Armerina, me ofreció a un buen precio el alojamiento tipo Bed&Breakfast que el regenta: Umberto 33, sito en la via Umberto, 33 (www.umberto33.com). Como no tenía la certeza de hacer una segunda noche en este lugar, le dije que al día siguiente a primera hora iría a la enoteca a confirmarlo o no.

 

Miércoles, 13 de octubre de 2010

Piazza Armerina y Morgantina

El día amanece lluvioso y yo me encuentro un tanto cansado de la etapa del día anterior por lo que pienso que "no hay color"  y decido quedarme un día a disfrutar de esta bonita ciudad y también visitar los renombrados mosaicos romanos de la Villa del Casale. 
Durante el generoso desayuno del "convento", conozco a una viajera suiza llamada Paola. Vamos hablando de nuestros respectivos viajes y de las visitas a corto plazo. Paola, que es una enamorada de Sicilia, ya ha estado anteriormene en la Villa del Casale y ha decidido en esta ocasión visitar el recinto arqueológico de Morgantina, antigua ciudad griega del siglo VI a.c.
Como hemos tenido buen "feeling" durante el desayuno, le he pedido acompañarla en su coche a visitar las ruinas y ella ha accedido gustosamente. Para mi no puede ser mejor el cambio de planes: buena compañía, buena visita cultural y ¡a salvo de los fuertes chubascos del día!. En el desplazamiento en coche hacia Morgantina (a unos 15 kilómetros), tenemos oportunidad de conversar.
Paola Scaburri es una chica suiza que vive cerca de Zurich y es agente de viajes. Dos meses al año los dedica a viajar. Ha estado en diferentes destinos repartidos a lo largo de los cinco continentes; estamos ante una gran viajera independiente. Habla italiano, lengua en la que nos vamos entendiendo, con alguna pequeña ayuda del inglés.
 
El recinto arqueológico de la vieja ciudad griega está cerca del pueblo de Aidone, donde se sitúa un interesante museo arqueológico que se puede visitar por el mismo precio de la entrada a Morgantina (4 € a octubre de 2010).
Los restos de esta vieja ciudad abarcan una gran extensión de terreno y desde ello se pueden divisar preciosas vistas del valle y el lago que se encuentra al fondo. Dentro del recinto destaca su viejo teatro del siglo VI a.C. , las escalinatas del ágora, los templos, la murallas y un importante número de casas. El paseo por todo su perímetro es muy aconsejable ya que mezclados con los restos existe una verde y exuberante vegetación, un tanto salvaje.
 

Durante el paseo con mi amiga suiza, se entremezclan ratos de un cálido sol con periodos de fina lluvia y algo de neblina. A la vuelta en coche hacia P. Armerina, el recorrido en bajo una auténtica tromba de agua. Ya es casi la hora del pranzo cuando nos despedimos ya que Paola se encuentra en los últimos días de su viaje y antes de finalizar me cuenta su intención de permanecer un día en un idílico Bed&Breakfast que ya conoce, en un perdido acantilado costero cercano a Agrigento. Además de aconsejarmelo para cuando llegue a aquellas latitudes, me aconseja otro alojamiento en una ciudad que dice que no debo perderme: Palazzolo Acreide. ¡Estoy de suerte pues ese es el camino que llevo!
 

Tras tomar un pranzo ligero en una tavola calda, me voy al alojamiento de Giovanni, en ese momento se encontraban almorzando:

G-  Ciao Jose! ¿Como no fuiste esta mañana como me dijiste ayer?
J- Mi scusi Giovanni,  pero cambie de planes. Fui con una chica suiza a visitar las ruinas de Morgantina, en la que hemos estado casi toda la mañana.
G- Muy bien, buena visita. Pero el problema es que han llegado nuevos clientes y me he quedado sin habitaciones.
J- Nada, ya buscaré algo, ha sido culpa mía.
G-¡No, no!, sube por favor, puedo conseguirte una habitación en el B&B de un colega.
J- Gracias.

En la cocina de la casa de Giovanni su familia se encontraba sentada a la mesa.

G- Mira, esta es mi mujer y su hermana, ¡sientate a comer algo con nosotros!
J- Bueno, comí ya algo, pero no os pienso hacer el feo, muy amable por la invitación.
G- Ve sirviéndote lo que quieras, voy a llamar a mi amigo para reservarte una habitación.

Mientras hablamos de todo un poco y pruebo algunas de sus viandas, le ha dado tiempo a Giovanni de conseguirme una habitación. Giovanni me da a probar el vino tinto que elabora (una pequeña producción de 1000 litros/año). También elabora 200 litros anuales de aceite de oliva virgen extra.  

G- ¡Ya está! ¡te he conseguido una camera en uno de los mejores B&B de Piazza Armerina. Es un lugar en las afueras de la ciudad que te va a encantar, además mi amigo ha rebajado el precio para ti. Le he comentado acerca de tu viaje en bicicleta por la isla y quiere tener un detalle contigo.
J- ¿Está situado muy lejos de la ciudad?
G- A unos tres kilómetros, pero no te preocupes que yo te acerco.
J- Es una distancia corta,  mejor voy detrás tuya en la bici.
G- Molto bene!



Todo un detalle el que ha tenido conmigo este buen tipo siciliano. A la sobremesa hemos hablado de su próximo viaje a España y quedo con él en enviarle información sobre la ruta jacobea y la Vía de la plata, por la que también me ha preguntado. Y como no, también hemos charlado de vinos, aceites y los productos de su cosecha. En eso de elaborar pequeñas partidas de vino tenemos muchas cosas en común.
Tras aparecer su hija pequeña con una bicicleta rosa y hacernos un par de fotos, me despido de la familia de Giovanni. El me acompaña a recoger mis bártulos y la bicicleta en el Ostello del Borgo. Curiosamente ahora si me ofrecen la posibilidad de hacer una segunda noche, pero les hago saber mi situación por la que no me quedo.

Tras recorrer el camino al B&B  "La Casa sulla colina d'oro", Giovanni quiere presentarme a su amigo que es catedrático universitario de psicologia, Luciano, pero no se encuentra en esos momentos. Nos despedimos tras agradecerle mucho su ayuda y amabilidad, hasta la tarde, en que volvería a la enoteca. En "la casa de la colina", Luisa, me enseña las dependencias del lugar; un lugar ciertamente sensacional por sus vistas de la ciudad, sus jardines y habitaciones (www.lacasasullacolinadeoro.it). 
Sobre un precio de 45 € la esplendida habitación, Giovanni ha logrado dejarlo en 30 € tras hablar con Luciano.

Esa misma tarde doy un largo paseo por Piazza Armerina. Impresionante la situación del duomo, en la parte más alta de la abrupta colina en la que se asienta la ciudad. Su cúpula alcanza una cúpula de 76 metros de altura. El centro del casco viejo de Piazza presenta una parte construida por los normandos, de planta regular, seguida de incorporaciones tardomedievales. Hay muchos monumentos mediavales, barrocos y ochocientistas. 
 

A los pies de la catedral, en una bonita plaza los ancianos conforman una perfecta passeggiata de un lado a otro de la peatonal plaza. Deambular por estas sinuosas callejuelas repletas de bonitas casas, al anochecer, es algo que no se olvida. En medio del paseo, escucho un murmullo; ¿será una manifestación?
 
No, se trata de la procesión de la Virgen de Fátima, llevada en andas por unos portadores que gritan ¡viva María! al alzar el paso de la virgen. Esta es la Sicilia profunda, que conserva sus tradiciones. Como tradicional es encontrar en las paredes de las calles muchas esquelas de ciudadanos fallecidos o que celebran el aniversario de su muerte.
 

Antes de volver a "La casa sulla colina", paro a charlar un rato y despedirme del bueno de Giovanni. No sin antes comprarle un litro de su vino tinto, aunque el me lo quería regalar. Al llegar a la casa, conozco a mi anfitrión, Luciano, un tipo acogedor que me ha ofrecido la posibilidad de hacer una conexión a internet.

 

 

 

Jueves, 14 de octubre de 2010

ETAPA 10: PIAZZA ARMERINA-CALTAGIRONE

Distancia: 33,70 km

Perfil: Media montaña, con predominio del descenso. 

El desayuno en la casa de la colina es impresionante por cantidad, variedad y calidad. Incluso los croisants son caseros (cornetto casericcio). A parte del desayuno, me llevo también el almuerzo en una bolsa (queso, pan, chacinas, etc.). Al inicio del desayuno se encuentra Luciano entre nosotros, pero no tarda en despedirse porque va al trabajo. Nos acompaña una pareja de holandeses, también encantados del lugar y como no, de la prima colazzione.

Tras ajustar los frenos e inflar los neumáticos de la orbea, salgo de este agradable alojamiento en un día que ¡por fin! es soleado. Mi destino final del día es incierto, haya que dejar siempre una oportunidad a la improvisación.

Desde la casa de la colina hasta el cruce de la carretera de Gela recorro los primeros 500 metros de la etapa. En ese cruce se gira a la derecha dirección a Gela. Por buena carretera con tendencia descendente se llega al cruce de St. Michelle en el Km 13,20, en ese punto el giro es a la izquierda. Se trata de la strada 124 por la que ascendemos entre un bonito paisaje hasta llegar a St. Michelle di Ganzaria, situado en una colina que domina todo la fértil campiña. 

Salimos del pueblo siempre en dirección Caltagirone por la S 124 y en torno al Km 21,50 podemos hacer un giro a la izquierda que nos conduce a la ferrovia perduta (via verde) de la que me hablaba Catty, de Piazza Armerina. Cuando llegamos al cruce con la antigua via de tren realizamos el giro hacia la izquierda y a unos 200 metros cruzamos un túnel. Los casi cinco kilómetros de via verde son perfectos para disfrutar de la fauna local compuesta de gran cantidad de lagartijas, palomas bravías y alguna que otra liebre. Como la vía esta un poco abandonada y hay tramos por los que se avanza con algo de dificultad, la dejo en torno al Km 26,95, en un punto en el que hay conexión con la strada de Caltagirone. 
 
 
 
 
Tras recorrer unos 5 kilómetros en los que hay que subir una buena cuesta, se llega a Caltagirone (Km 31), situada a 608 metros de altitud. Doy una vuelta por esta barroca ciudad que destaca por su prolífica producción de azulejo decorado. En torno al Km 33,70 paro a hacer el pranzo en un magnífico mirador. Antes de empezar a sacar las viandas, repentinamente aparca un coche que pasaba por allí y se baja de él un siciliano llamado Cicio.
 
 
Cicio se presenta como aficionado a la bicicleta, concretamente a la de corsa (carreras). Es muy locuaz y me aconseja la ruta que debo de hacer hasta Palazzolo Acreide, que es la dirección que llevo. A la vez, me vende como nadie su alojamiento para esa noche. No le respondo automáticamente aunque lo doy casi por seguro. Me deja una tarjeta del alojamiento y le digo que ya aparecería en un rato por allí. Pienso que me merezco hoy un descanso y toda la tarde libre para conocer esta bonita ciudad, considerada capital siciliana de la cerámica.
 
 
Tras la comida voy a "Carruggiu Casa Vacanze", situada en la via Bongiovanni, 48, en pleno casco viejo de la ciudad y muy cerca de la gran escalinata de 142 peldaños decorada con azulejos que da fama a esta localidad. Es un auténtico apartamento con una cocina bien equipada y con el desayuno incluido. El precio, que según él era rebajado, creo recordar que fue de 30 €. Creo que fue sincero pues el lugar es muy amplio, nuevo y confortable (http://www.carruggiu-casavacanze.com/).

 

Esa tarde la aprovecho para hacer la colada (aprovechando el secador del baño), descansar y dar un maravilloso paseo por otra bonita ciudad de Sicilia, aunque un poco más turística. La ciudad del azulejo y la cerámica también destaca por su tradición belenística de elaboración de figuras. Otra de las cosas más curiosas del lugar, y tiene que ser algo digno de contemplarse, son las celebraciones de San Giacomo (24-25 Julio) en las que los 142 escalones se iluminan con miles de velas de colores.

 

Aprovechando la bien equipada cocina del apartamento, he cenado lo que compre previamente en el "super": Maiale, patattine y vino rosso de la uva Sangiovesse.

 

 

Viernes, 15 de octubre de 2010

ETAPA 11: CALTAGIRONE-PALAZZOLO ACREIDE

Distancia: 72 km

Perfil: Montaña. 

Marco el Km 0 en la Piazza Marconi. Desde allí hay que tomar dirección Siracusa, tras superar la gasolinera, hay que girar a la derecha y llegamos a un túnel que cruzamos y volvemos a girar a la derecha. En el Km 6,81 hay un nuevo cruce que debemos de tomar a la izquierda. Se trata de la S124 Siracusana. Por esta carretera vamos a hacer casi todo el recorrido hasta Palazzolo Acreide. Por lo general tiene poco tráfico y se puede ir con tranquilidad disfrutando del paisaje.


La primera población que cruzamos es la de Grammichelle (520 m.), que destaca por su bonita gran plaza central. Salimos de Grammichelle por la misma S124 en dirección Vizzini y el paisaje de montaña que nos rodea cada vez va proporcionando mejores vistas panorámicas. Nos encontramos en las primeras estribaciones de los Montes ibleos (Monti ible). Los tres kilómetros anteriores a Vizzini (Km 32) son ya espectaculares, como lo es la propia ciudad, edificada sobre una inclinada ladera. 
 
 
En Vizzini (619 m.) doy una vuelta de unos tres kilómetros por su casco viejo, algo único. También aprovecho para comprar viandas a una simpática siciliana que me ha servido uno de los mejores prosciutto crudo de la isla.
Vizzini es una más de esas recogidas y poco conocidas bellísimas ciudades sicilianas. Aquí no ha llegado el turismo y eso se respira al pasear por sus calles, repletas de detalles en sus casas, iglesias y restos arqueológicos romanos.
 
 
Salgo de Vizzini cuando el cuenta marca 35 kilómetros. Continuando por la S124 se inicia una subida prolongada pero tendida, en la que las vistas del paisaje son inolvidables. Pedaleamos por la zona alta de una de las divisorias de aguas, lo que nos permite disfrutar de las vistas de los valles ibleos. En torno al Km 42, 5, en una zona ya muy alta (en torno a 900 metros), realizo la parada del pranzo aprovechando un momento soleado de un día que se va nublando. Las vistas del "restaurante" son inmejorables pues a pesar de la bruma llego a divisar el gran volcán, el Etna. Posiblemente en días más claros también se pueda divisar el Mar Jónico. Nos encontramos en las cercanías del Monte Lauro, un volcán que es la cima más alta de los Montes Ibleos.

En torno al Km 44,4 hay un cruce. Si giramos a la derecha va directamente a Palazzolo Acreide, pero para pasar por Buccheri, hay que seguir de frente. Hasta llegar a Buccheri (Km 49) seguimos disfrutando de un paisaje umbrío y boscoso a un lado y abierto a magníficas vistas al otro; el altiplano ibleo.
 
 
En la plaza central (Piazza Roma) de Buccheri (820 m.) paro a tomar un machiatto y a esperar que pase la tormenta que parece se avecina. Allí conozco a Maurizio, un local que ha estado en España haciendo el camino de Santiago y trabajando por una temporada. Una nueva charla viajera tengo con él; en este caso "lo mando a la vía de la plata", la información que quedo en enviarle es sobre la legendaria calzada del occidente Ibérico



Salgo de la cafetería y el tiempo continúa muy amenazante. Todavía en la ciudad, a la altura del hotel, empieza a llover fuerte y la temperatura cae en picado. Me permiten refugiarme en sus reconfortantes sillones del hall por unos diez minutos; una muestra más la cordialidad del pueblo siciliano. 

Una vez que dejo el hotel se continua una bonita subida (salita), con inmejorables vistas de la vieja ciudad medieval y barroca.
Conforme se asciende el paisaje se hace más árido e inquietante. Nos encontramos en una zona volcánica, abierta por su altitud y expuesta a los vientos. Como contraste, todo el paisaje que la rodea es caudalosos riachuelos y frondosos bosques. También destacan sus cuevas y cavidades, al ser una zona de suelo calcáreo. La comarca es fascinante, desde sus remotos orígenes (la necrópolis de la cercana Pantalica esta datada en el siglo XIII a.C.) hasta sus tradicionales chozas de piedra de pastores de montaña o la presencia de neveros, utilizados hasta bien entrado el siglo XX. La denominación Monti Ible se deriva de que fueron los ibleos los primeros pobladores de esta región y de toda la isla. Cualquier buen aficionado a la arqueología debe obligatoriamente visitar estos pagos.
 
 
Tras llegar al alto se inicia un prolongado descenso antes de afrontar la subida final a Palazzolo Acreide (697 m.). Los tres kilómetros finales antes de entrar en la ciudad (Km 64,30) son de subida continúa pero tendida. Nada más llegar al paese, disfruto de un buen pastelito y doy una pequeña vuelta por el pueblo hasta dar con el desvío hacia "Villaggio La Torre" en donde hay un camping. Desde la salida del pueblo hasta allí son 1900 metros "extra", también por otra bonita carretera de montaña. Una vez llegué no encontré vida por ningún lado; tutto chiuso!. Una auténtica pena pues el lugar era muy agradable: una colina en un bosque de pinos con una exuberante pradera verde. Así las cosas retorno al pueblo para dar por concluida la etapa en el Km 70, ya en el centro de Palazzolo. 

Allí  no tardo en encontrar la dirección de alojamiento que me proporcionó Paola, la suiza. Se trata de toda una gran casa de dos plantas y un rellano con cocina equipada y todas las comodidades.  El chico que me atiende (hay que preguntar en el estanco de la plaza) me la ofrece al precio de 50 € por dos noches. Se encuentra situada en pleno centro neúralgico de esta bonita ciudad, en la Piazza del Popolo, con vistas a la plaza y a su imponente Chiesa de San Sebastiano (www.casavacanzeacrai.com).


Sábado, 16 de octubre de 2010
Siracusa y Palazzolo Acreide

Aprovechando mi cercanía a Siracusa (a tan solo 40 kilómetros de Palazzolo) y las buenas comunicaciones por autobús entre ambas ciudades, dedico el día a visitarlas. He tenido suerte de elegir este sábado de octubre como día sin bicicleta pues el tiempo es inestable, con algunos ratos de lluvia.
Tras hacer la prima colazzione en una cafetería de la Piazza del Popolo, voy dando un paseo por esta interesante ciudad barroca mientras compro algo de fruta y me informo de los horarios de autobús, que me permiten estar más de siete horas en Siracusa; tiempo perfecto para visitar la que dicen que es una de las más interesantes ciudades de la antiguedad clásica.

La vieja colonia greca a orillas del del Mar Jónico rezuma grandiosidad tanto en su isla de Ortigia como en el recinto arqueológico que la rodea. Fundada por los griegos de Corinto en el 734 a.C., fue una de las grandes ciudades de la cultura helénica del mediterráneo. Rival de Atenas y Cartago, siempre estuvo en el punto de mira por su importancia y siempre lucho por la unidad de Sicilia. Por avatares de la historia, acabará uniéndose a los cartagineses en la lucha frente a los romanos. Esta alianza, con  la que colaboro el gran sabio Arquímedes con sus inventos para defender la ciudad del asedio romano, resulto fallida pues en torno al 200 a.C., la ciudad cae en poder de Roma.
Se dice que tras tomar la ciudad, los romanos quedaron tan impresionados de la riqueza cultural y monumental de está que a partir de aquí Roma toma como referencia cultural el modelo helénico, que copia para sí y que ayudará a propagar por todo su futuro imperio.
 
 
El paseo por las callejuelas y abiertas plazas de Ortigia es un salto en el tiempo: del templo de Apolo griego al barroco, pasando por el gótico catalán y el estilo normando. Como un compendio de varios de estos estilos se encuentra su impresionante Duomo, situado en una bellísima plaza. De fachada barroca (reconstruida tras el terremoto de 1693 para sustituir la de factura normanda), la iglesia fue construida en el siglo VII sobre las ruinas del templo griego de Atenea (siglo V a.C.) del que todavía permanecen las impresionantes columnas dóricas en su interior. Fue iglesia bizantina y todavía conserva algunos caracteres de esta época en su interior.
Es de lejos el templo que más me ha impactado en todo el viaje.



El recinto arqueológico, cuya entrada es conjunta y permite también visitar el Museo Arqueológico, es imprecisdinble. Uno de los mayores teatros griegos del mundo helénico lo preside. Todavía se celebran representaciones en sus vetustas gradas. El anfiteatro romano, entre las hierbas y matorrales, tiene todo el encanto, así como perderse por la zona de los altares de Hieron II y sobre todo por el gran recinto de las latomias.
 
 
Estas son las canteras de las que se extraían los materiales para la construcción de todas estas ciudades, teatros y monumentos. Con el tiempo se convirtieron en lugares de enterramiento, necrópolis, e incluso habitáculos humanos pues suponen multitud de cuevas artificiales. El paseo por estas latomias, en un entorno de bosquetes y matorrales, tiene un punto de aventura.
 
 
La visita a las catacumbas de San Giovanni también me han dejado huella. Sobre un impresionante laberinto de túneles del viejo alcantarillado griego, se encuentran cientos de tumbas de los mártires cristianos (siglo IV). En la entrada a estas cuevas, se sitúa una iglesia cuyo techo cayó. Allí volvemos a repasar la mezcla de estilos arquitectónicos: columnas dóricas, gótico catalán y elementos normandos. Nada más entrar en las catacumbas podemos apreciar capiteles bizantinos en la cripta y frescos de época normanda. Hasta hace no mucho, los huesos de los mártires ocupaban la mayoría de las tumbas. Debido a la visita de muchos morbosos turistas que se los llevaban, hoy en día se han retirado los que quedaban y solo han dejados algunos de muestras para enseñar a los visitantes.
 
 
Las visitas a las catacumbas siempre son guiadas. Como me supo a poco la visita, esperé al siguiente grupo y así pude disfrutar más tiempo de este recinto único e inquietante. Así se lo conté a una pareja de catalanes que hicieron la segunda visita conmigo junto a tres turistas más (dos italianos y un británico).

Todavía me queda tiempo de dar un paseo con cierta tranquilidad hasta llegar a la parada del autobús que me devolvería a Palazzolo Acreide.
Tras descansar un rato de todo un días de "pateo", no tardo en salir a la busqueda de un restaurante en el que reponer fuerzas. Tuve la suerte de dar con uno de cocina casera: Trattoria "La Casareccia" ("antichi sapori iblei"), en una estrecha callejuela en pleno casco viejo de Palazzolo.
 
María, la chica que me sirvió la cena, me aconseja bien y la cena resulto magnífica, tanto en calidad como cantidad:

Gran plato de pasta casera muy sabrosa.- 6 €
Patate lesse (unas patatas asadas muy ricas).- 2 €
Cubierto, pan casero y un cuarto de litro de buen vino rosso.- 2 €

Si alguién va por allí ¡que pregunte por "Mari"!

Nada mejor que bajar la cena que dando un paseo nocturno por el casco viejo de Palazzolo. Ciudad de numerosos palacios e iglesias barrocas debido a que este fue el estilo arquitectónico vigente cuando aconteció el terrible terremoto de 1693, que destruyo gran parte del sureste siciliano. Se respira una atmósfera muy campechana en el ambiente, al estilo tradicional de las ciudades sicilianas del interior, alejadas de los circuitos turísticos. La vida más despacio, como en un pasado no tan lejano. En mi vuelta a la Piazza del Popolo pude contemplar una de las más llamativas passegiattas de toda Sicilia. Niños, jóvenes, adultos, viejos; todos paseando en tramos cortos y vuelta a empezar...
Todo lo contrario a Siracusa, siempre  repleta de turistas de multiples nacionalidades.

 

 

Domingo, 17 de octubre de 2010
 
ETAPA 12: PALAZZOLO ACREIDE-NOTO
Distancia:  42 km
Perfil: Media montaña, con predominio del descenso.

 
La misma cafetería en la que desayuné ayer me sirve para conectarme un rato a internet : entrar un poco en el mundo y dar noticia del desarrollo del cicloviaje. Poco después vuelvo a pasear por Palazzolo y pude disfrutar de la visita a la Casa Museo di Antonio Ucello, un interesante museo etno-antropológico situado en una bonita casa (entrada libre).
Lo más interesante del día fue la visita matinal que realizé a la ciudad griega de Akrai, origen de la actual y situada en las afueras, en un promontorio. Una  visita a esta ciudad fundada en el 664 a.C. por los griegos de Corinto. A reseñar su interesante teatro excavado en la roca , así como el Bouleteurion y el templo de Afrodita. Este último debió ser grandioso, es una pena que no se haya conservado mejor, pero con la llegada de los árabes ( año 827) la ciudad fue arrasada casi en su totalidad. La ciudad no se empezó a excavar hasta inicios del siglo XIX, gracias a la iniciativa de Gabrielle Judica.
 
 
Personalmente lo que más me impacto fue las mil y una oquedades por las que perderse en medio de su Latomias (las antiguas canteras), repletas de sepulcros y algunos relieves sobre la roca. Tiene un aire un tanto misterioso encontrar este tipo de monumentos entre las vegetación. También fue usado este lugar como vivienda en la época de los bizantinos. No lejos de este recinto, se encuentra la necrópolis helenística y el santuario, il santoni, dedicado a la diosa Cibeles. Estos dos últimos no pude visitarlos pues no se encontraba abierto al público por esas fechas.
Tras el paseo, paro en la Pasticceria Caprice (corso Vitorio Emanuelle, 21). Lugar para probar sus deliciosos pasteles, helados, pizzetas, arancinis, sicilianas, etc. Está todo muy bueno y es económico, como pude comprobar en el pranzo (1 pizzeta y 1 siciliana) que, posteriormente, hice en la casa rural antes de iniciar la etapa ciclista del día.
 
 

Cuando empiezo a dar pedales son cerca de las dos de la tarde de un día templado y con menos riesgo de lluvia que el anterior. Desde el Km 0 en Piazza del Popolo tomo por la via C. Alberto y la Chiesa de S.Michelle hasta salir de la ciudad (Km 1,45) y llegar a un cruce (Km 1,7) en el que giro a la derecha en dirección Ragusa/Falabia. Se inicia en este punto una carretera comarcal sin tráfico (SP 90) y en descenso hasta el Km 9-10. Un poco antes, un paisano que lleva un pequeño remolque de aceitunas recién recogidas me confirma que llevo la dirección correcta hacia el cruce de la carretera de Noto, pues apenas hay señalización. La carretera es como un camino asfaltado por un paisaje totalmente de montaña y de campos de olivos.
 
 
Como la carretera se encuentra al pie de laderas de fuerte pendiente, en épocas de lluvia se acumula el barro en algunos tramos, hasta cubrir totalmente la sección de la vía. Este fue el caso en algunos tramos, pues había llovido con cierta intensidad los días anteriores.
El el Km 19,55 encontramos un cruce en el que giramos a la izquierda, ahora circulamos por la SP 18, en algo mejor estado, por un territorio bastante llano rodeado de un adorable paisaje de olivos, algarrobos, robles, almendros y cítricos (naranjos y limones). 
En un algarrobo muy sombreado me refugie de la lluvia que empezó a caer durante unos diez minutos. Poco después vi a esta familia haciendo la recogida de la aceituna. Les pedí permiso para hacerles esta foto que es un bonito cuadro de las faenas agrícolas típicas del campo. A parte de aceptar con agrado, todos me saludaron y preguntaron por mi  mi procedencia.
 

En el Km 32,75 encontramos un nuevo cruce en el que giramos a la derecha, ya por una strada statale más principal con poco arcén pero sin mucho tráfico. Se inicia es ascenso a Noto. En el Km 40,65 hay un nuevo cruce. Girando a la derecha vamos hacia Noto centro, al que llegamos en el Km 42.
En el centro neurálgico de la ciudad (Piazza 16 Maggio) paro a tomar café en el bar "El teatro", que tiene mesas fuera. Por casualidad encuentro a dos cicloviajeros allí con los que comparto un buen rato de charla. Se trata de Sebastien (Suiza) y Lilly (Alemania). Se encontraban realizando un viaje de 9 días por la isla y ese misma noche habían sido invitados a cenar y dormir en Noto por un veterano ciclista siciliano del lugar que habían conocido durante la ruta. A parte de lo anecdótico de su historia del día, Sebastien es todo un cicloviajero intrépido que ha realizado grandes "travesías" ciclistas. Recuerda con orgullo, y me recomienda, su cicloviaje entre Peru y Ushuaia, en la Patagonia, la ciudad más austral del continente americano.
 

Tras despedirnos y desearnos suerte para nuestros respectivos viajes, salgo a buscar el Ostellio della gioventù de la ciudad, pero está cerrado. La búsqueda de alojamiento la combino con la contemplación de los edificios barrocos de esta notable ciudad y a su captura fotográfica. Efectúo llamadas sin éxito a varios B&B y finalmente consigo hablar con los propietarios del B&B "IL Giardino", situado en la via De Sabata, 6. Resultó ser que el dueño era el mismo que el del bar "El teatro", lugar donde tendría que ir a desayunar al día siguiente. Un tipo curioso este siciliano, llamado Sebastiano, de un acento característico típico del interior de la isla, que a veces me recuerda el del  andaluz que se come las sílabas de algunas palabras al hablar (http://www.ilgiardinobeb.com/).
La cena la efectuó en el confortable B&B. En una calle cercana a él, se encuentra una pizzeria de la que me llevo una extraordinaria pizza (por grande y por buena) por poco más de 3€ (Pizzeria San Prietto, via Roma, 62).

Lunes, 18 de octubre de 2010
Tromba de agua en Noto
Tras disfrutar del desayuno en mi ya conocido cafe del teatro, me dispongo a dar un paseo por la ciudad cuando me sorprende la lluvia. Regreso al B&B cuando se desata una tremenda tormenta con aparato eléctrico que dura casi toda la mañana. He hablado con Sebastiano para permanecer un día más en "IL Giardino"., en donde hago la comida que compré en un cercano super , con el perfecto complemento de un excelente vino rosso que recomiendo:

"Cantine Nicosia  Nerello Mascalese" (2008) , elaborado en Trecastagni. (3,3 €/botella). 

Aunque por la tarde continúa la lluvia, esta se hace más intermitente y débil, y puedo dar un magnífico paseo por Noto, ciudad declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Como otras ciudades del sureste siciliano, Noto fue reconstruida casi en su totalidad tras el gran terromoto de 1693 por  maestros del barroco como Gagliardi, Sinatra o Labisi, creando este jardín de piedra, tal como lo definió el eminente Cesare Brandi. Teatros, bibliotecas, palacios (impresionante balconada la del palacio Nicolasi) y una imponente catedral con una piedra coloreada de un matiz especial a la la luz del escaso sol que se infiltro tímidamente aquella tarde.
 

Esa tarde pude practicar mi escaso italiano hablado con los encargados de la billeteria del palacio Nicolasi, así como con Graziella. Graziella es la encargada de una enoteca en la que he probado el famoso vino de Noto, un vino moscatel con denominación de origen de la región. Tras dar un paseo por los jardines situados al final del casco viejo, he vuelto a la enoteca a comprarle medio litro "para el camino".
En mi camino de regreso, paro en otra pizzeria de asporto (tiene pizzas para llevar), para acompañar al buen vino tinto adquirido esa misma mañana.

 

Martes, 19 de octubre de 2010

ETAPA 13: NOTO-PORTOPALO DI CAPO PASSERO (AZIENDA

AGRITURISTICA "IL RANCHI")

Distancia: 59,55 km

Perfil: Predominio del llano

En un día que amanece variable, decido continuar el viaje. Desde el B&B salgo de la ciudad (Km 2) en dirección Pachino/Portopalo. En el Km 7,28 encuentro un cruce en el que continúo de frente para llegar a Calabernardo en el Km 8,15. ¡Es mi reencuentro con el Mar Jónico después de dos semanas! Desando el camino hasta regresar al cruce anterior (Km 8,97). En este punto giro a la izquierda y al poco la carretera se convierte en camino. Se disfruta de una pequeña cala cercana al ir por este tramo de tierra pero llega un momento en que se corta (Km 12,22). Vuelvo a desandar el camino hasta encontrar un cruce (Km 14,07) en el que hay señalizado el giro hacia Pachino, que es el que utilizo.


A la altura del Km 15 giro a la izquierda por un camino de tierra entre almendros que va hacia la denominada Colonna Pizzuta. Parece ser que fue erigida en el siglo III a.C. para celebrar la victoria de los siracusanos frente a los atenienses. Celebro el acontecimiento con un buen puñado de ricas almendras recolectadas del árbol. Continúo por esos caminos en dirección a Eloro, otra antigua ciudad corintia del siglo VIII a.C, de la que todavía se mantienen intactas algunas zonas en un emplazamiento único en la misma playa. Toda esta región es muy rica en variados restos arqueológicos.


El Km 22 supone el regreso a la carretera de Pachino, en este caso el giro es hacia la izquierda. En este tramo hay desvíos a sitios interesantes como la spiaggia de Calamosche (sabinar y acantilado) y el asentamiento romano de Telaro. No utilizo ninguna de estas opciones y en el Km 27,70 (*) si efectuo un giro a la izquierda en dirección a la Reserva de Vendicari. En el Km 29,17 se sitúa la entrada a la reserva. El encargado me dice que está prohibido entrar en bici por lo que la dejo allí aparcada a su cuidado. Doy un agradable paseo por caminos de tierra y una plataforma de madera que cruza los lagos de la reserva, ya cercanos a la costa en donde se sitúa una antigua factoría de atún (tonnara). Esta reserva es un auténtico paraíso para la avifauna e incluye una isleta en la que hay una antigua torre aragonesa.


Vuelvo al cruce de la carretera de Pachino (*) en el Km 30,64 y a partir de aquí empieza a hacer cada vez más viento y empieza a lloviznar. Hay un momento en el que la lluvia aprieta y en la gestión de buscar resguardo de esta, casi sufro una caída absurda, aunque un buen golpe en la espalda si me ocasioné. En el Km 37,15 realizo un giro a la izquierda en dirección a San Lorenzo. A la altura de la spiaggia de San Lorenzo (Km 42,20) hago la parada del pranzo de lo comprado en el supermercado de Noto. Consigo una silla y un resguardo mínimo, pero suficiente, para protegerme de la fuerte lluvia que se desencadenó.

Al reanudar la marcha, lo hago enmedio de una carretera-piscina en la que he de ir con el máximo cuidado de no naufragar. Eso sí, apenas hay tráfico hasta llegar a Marzameni, un viejo burgo medieval de pescadores, un lugar de otro tiempo, sin duda (Km 43,50). Sensación que se refuerza bajo la lluvia.


Tras disfrutar del lugar y tomar un reconfortante caffe machiato, visito la tonnara del lugar, en donde me invitaron a una degustación un delicioso paté de bottarga-pistaccio. En esta exposición al público de productos de la mar de la tonnara se ofrecen los más diversos y frescos manjares, merece la pena una visita.

Desde la salida de Marzameni, la carretera costera hasta Portopalo ofrece sensacionales vistas. Aunque continúa el viento y la lluvia intermitente, me encanto este tramo, que conduce al lugar mas sureño de toda Sicilia, un paraje de belleza salvaje. Poco antes de entrar en Portopalo (Km 52), nos encontramos otra vieja tonnara con restos de asentamientos greco-romanos en sus inmediaciones. Con el arco iris por testigo, al fondo se divisa el cercano islote de Capo Passero.


Por esta localidad di varias vueltas, infructuosas, mientras buscaba alojamiento. Cuando el "cuenta" marca 57,5 kilómetros salgo de la localidad en dirección isola delle correnti pues me informo de un camping situado en esa zona. Cuando llego al camping (muy atractivo, en un inmenso pinar) se encuentra cerrado. Acudo a la cercana Azienda Agrituristica "IL ranchi", que son los mismos propietarios del camping y allí cuento mi circunstancia a una empleada que sale a recibirme.

Esta chica polaca, llamada Margarita, me ofrece la posibilidad de acampar gratuitamente en un pequeño prado situado cercano a la casa rural-restaurante, tras unos árboles. En compensación a su ayuda, un rato más tarde voy a efectuar una fenomenal cena en este agradable lugar.


Miércoles, 20 de octubre de 2010

ETAPA 14: PORTOPALO DI CAPO PASSERO - SCICLI

Distancia: 72 km

Perfil: Predominio del llano

Los primeros kilómetros de la etapa son por la carretera que va a Pachino, por un monótono paisaje. Aunque el día es soleado voy a sufrir el viento en contra que va a predominar durante casi todo el día. Llego a Pachino por una entrada secundaria,girando hacia la derecha en un cruce que encuentro a la altura del Km 5,69. Tras desayunar en Pachino (Caffe Treves, Km 7,25), vuelvo al mismo cruce para girar a la derecha. En el Km 10,70 se llega a un cruce de una carretera más principal en el que giro a la izquierda en dirección a Ispica. Esta es una strada muy transitada que afortunadamente abandono en el Km 13 en donde se sitúa el cruce a la izquierda hacia Marza. Tras girar nuevamente a la izquierda en el Km 14,87, llego a Marza (Km 18,15) por una zona en la que predomina el ecosistema de marisma y algunas salinas.

Marza es una residencial zona de playa sin mayor interés. Realizo un pequeño desvío a su playa y tomo una fotografía del Mediterráneo, en un día que empieza a nublarse. Aunque no esta muy bien señalizada la salida hacia Pozallo para seguir la carretera costera, consigo salir de Marza en el Km 21,80 al girar hacia la izquierda en el cruce en el que se puede apreciar la señalización.

Aunque la carretera es costera, en sus primeros kilómetros es difícil verla pues la primera línea de playa ha sido ocupada por residencias particulares valladas. El viento en contra se hace cada vez más fuerte y el mar se embravece.


En Pozallo (Km 37) doy una vuelta por su amplio paseo marítimo y por la ciudad. Aprovecho para hacer la compra de la comida del super, que realizo en un dique de madera del puerto, frente al mar. Salgo de Pozallo (Km 42) por la zona donde se sitúa el embarque de los barcos que van a Malta. Hay un momento en que la carretera por la que circulo en dirección a Marina di Modica, me introduce en la autostrada, por la que recorro 2,5 kilómetros hasta salir por el desvío a Marina. En Marina (Km 51,63) la señalización no es mejor que en poblaciones anteriores y me resulta complicado continuar por la strada costera. Marina di Modica es un lugar de veraneo sin mayor interés. Eso sí, durante el café que tome en un restaurante situado en una plaza frente al mar, pude disfrutar de toda la fuerza del oleaje de un mar más encrespado de lo normal.


Perdiéndome nuevamente a la salida de Marina, finalmente consigo encontrar ¡un carril bici!. Bonito tramo pero corto, tan solo dos kilómetros. Una vez abandonado el carril bici (Km 56,55) continúo por la strada paralela en dirección a Cava d'Aliga. Afortunadamente, puedo disfrutar de tramos más salvajes de costa, con la playa tan solo a unos metros y algunas zonas de prados cercanas al mar.


En el kilómetro 66,20 decido girar a la derecha en el cruce que va hacia Scicli. Abandono la costa nuevamente en este caso para visitar y hacer noche en esta ciudad de la que he leído que es un lugar que merece la pena de conocer. Tras una subida de no mucho desnivel, llego a Scicli-centro en el kilómetro 72. No está mal en un día que, aunque llano, ha sido de fuerte viento en contra. Repongo fuerzas en una fruteria antes de emprender la busqueda de un alojamiento. Como casi todos los días, las respuestas de los dueños son negativas. Mientras voy de un sitio a otro voy descubriendo una ciudad fascinante, encajada entre altos riscos de rocas imponentes y montes de vegetación mediterránea. Como en las anteriores ciudades que he visitado (Palazzolo Acreide, Noto) el estilo predominante es el barroco, debido a la reconstrucción tras el famoso terremoto de 1693. Se respira una atmósfera totalmente provinciana, aquí tampoco ha llegado el turismo.


Finalmente, y con la ayuda de algunos nativos del lugar que me lo han recomendado, he dado con el B&B llamado "La casa di Pam", que atiende una amable siciliana llamada Pamela (www.casadipam.it).

Esa noche, fui a dar una pequeña vuelta por la ciudad mientras encargaba la correspondiente pizza de asporto. El paseo por sus estrechas calles de tenue iluminación rodeado de las imponentes vistas del entorno de la ciudad tiene un halo casi mágico. Lección de historia, Scicli fue una de las primeras ciudades de Sicilia. Ha sido datado como un asentamiento de los sicanos (1800 a.C.), del que derivo el nombre actual de la ciudad.


Jueves, 21 de octubre de 2010

ETAPA 15: SCICLI - MODICA - AGRIGENTO

Distancia: 16,70 km

Perfil: Media montaña


Como no va incluido el desayuno, cerco una cafetería para disfrutar del caffe y un buen cornetto. Al llegar a la plaza principal del pueblo, veo como los alumnos de una escuela y su profesor están dando allí la clase de gimnasia.

Me había levantado temprano para hacer una amplia visita a esta ciudad, tal como lo merece. Aparte de toda la monumentalidad de la arquitectura barroca y ese aroma auténtico que transmite el lugar, me ha impresionado la ladera del cerro de San Mateo. Caminar por el empedrado por la que se accede a ella y por los caminos que rodean la vieja iglesia en semiruinas ofrecen unas vistas inmejorables de la ciudad. Un poco más arriba se encuentra las ruinas de una castillo medieval que fue sede de reyes normandos. Alrededor de él hay innumerables oquedades: cuevas, sepulcros y habitáculos trogloditas. Hasta mediados del siglo XX, algunos de ellos fueron habitados por familias del lugar.



Tras la impactante visita, vuelvo a mi querida bicicleta para intentar llegar durante ese día a Agrigento, ayudándome en esta ocasión del transporte público.

Tramo I: Scicli-Modica; 10,70 Km

Tras despedirme de la buena de "Pam", pongo el "cuenta" a cero en la puerta de su casa.La dirección a tomar es Modica Bassa. Hay que tener cuidado (en mi caso fue un cruce situado en el Km 1,5) de girar hacia la izquierda en ese punto, pues se trata de una bella carretetera secundaria con muy poco tráfico. Sin embargo, la otra opción es más transitada y lleva directamente a la parte alta de Modica.

Esta carretera es de las más bonitas por las que he pedaleado en Sicilia. Las vistas te alegran especialmente la subida, continúa, hasta llegar a Modica (Km 10). Se trata de una zona de monte mediterráneo con pinares, frondosos bosques de ribera y altos riscos calcáreos.


Lo primero en Modica fue ir a su estación de tren (Km 10,70) a conocer los horarios de trenes a Agrigento. Allí me explicaron que parte de la vía se ha hundido y que hasta un lugar llamado Canicatti el servicio de trenitalia sería, excepcionalmente, en autobús. En total sería un trayecto de 215 kilómetros.

Tramo II: Modica-Canicatti (autobús)/Canicatti-Agrigento (tren)

Me dio tiempo de comer mientras esperaba el autobús, que llego con 40 minutos de retraso. El billete me costo 10,70 €, aparte del precio de la bici que como ya señalé, es de 3,50 € por una duración de 24 horas. No hubo ningún problema para colocar la bici a mi gusto en el maletero, todo lo contrario, el chófer fue todo amabilidad.


De las bonitas vistas de Modica y otras ciudades del interior (Ragusa Ibla, Buttera) pude disfrutar plácidamente desde el bus. Eramos pocos viajeros (una media de 3 o 4) pero bien allegados. Tuve ocasión de parlar con una siciliana, Bianca, que tomaba diariamente ese bus y que me ayudo a conocer la comarca por la que transitábamos.

En la parada de descanso, fuimos junto al chófer a tomar café los tres pasajeros. Para mi sorpresa, el chófer no me dejo pagar, ¡ vaya simpática familia que encontré en aquel autobús!

El tramo entre Licata y Canicatti es de colinas de viñedos, un bello paisaje agrario.

Casi a la seis de la tarde llegamos (tan solo el chófer y yo) a Canicatti, en media hora salió el tren para Agrigento. Un confortable tren regional que tardo una hora en llegar.

Tramo III: Agrigento centrale-Camping Valle dei templi (San Leone); 6 Km

Es ya con las primeras horas de la noche cuando realizo el descenso casi continúo, hasta este camping. En torno al Km 3,5 se sitúa la entrada a las famosas ruinas de la ciudad griega de Agrigento. Pedaleo al lado de uno de las columnas de uno de sus imponentes templos, iluminadas. Es como un aperitivo de la visita que me esperaba al día siguiente. 

 

 

UN POCO DE HISTORIA DE SICILIA

(Fuentes: propias y La guía del trotamundos Sicilia edicion 2009)

Parece ser que los primeros pueblos que se asientan en la isla son los sicanos, venidos del norte de África o de la península Ibérica. Estamos hablando de hasta 3000 años a.C., con asentamientos documentados en Sicilia. Los siguientes en arribar son los sículos, de probable origen indoeuropeo. En la zona oeste, área de Segesta y Erice, se asientan los elimos. Este asentamiento no deja de ser un misterio pues cabe la posibilidad de que sean troyanos emigrados desde Asia menor tras la caída de la ciudad. 
No va a ser hasta el 900 a.C., cuando un imperio en expansión como el de los cartagineses establecen sus primeras factorías en la zona oeste de la isla: Motya (Mozia), Panormos (Palermo), Solus (Solunto).
A partir del 735 a.C empiezan a llegar los primeros colonos griegos, que en pocos años van a fundar las ciudades de Naxos (Giardini-Naxos), Syracousai (Siracusa), Zankle (Messina), Katana (Catania), Akrai (Palazzolo Acreide), Aidone (Morgantina), etc. Los griegos se hacen fuertes en el lado oeste de la isla y poco a poco van extendiéndose hacia el oeste, lo que con el tiempo dará lugar a choques comerciales y bélicos con los de Cartago, que a su vez aspiran avanzar en sus posiciones. Estas ciudades griegas prosperan en poco tiempo debido al impulso del comercio y crecen tanto en población como en riqueza monumental y artística. Y en la base de todo se desarrolla profundamente la cultura helénica, la piedra angular de toda la cultura occidental.En el siglo V a.C. se estima ya una población de 1.300.000 habitantes en la isla.
La Trinakria es la bandera de Sicilia 

 
Los romanos no tardan en tomar conciencia del importante emplazamiento estratégico y económico que supone Sicilia y tras las guerras púnicas, se asientan en la zona cartaginesa desde el siglo III a.C. Por otro lado, el enfrentamiento con los griegos del oeste está servido. La toma de la emblemática y grandiosa ciudad de Siracusa marcará un antes y un después en el avance colonizador de los romanos, pasando a partir de aquí a ser también ellos propagadores de la rica cultura helenística.

Roma se asienta siete siglos en la isla hasta el derrumbe de su imperio. Los romanos ven en Sicilia uno de los graneros del imperio y mantienen a la isla en ese papel un tanto secundario que le va a acarrear problemas con múltiples rebeliones de esclavos a lo largo de su dominación.
Tras la caída del imperio, dos pueblos venidos del norte (vándalos y godos) ocupan temporalmente la isla hasta la llegada de los bizantinos (535) al mando de Belisario. Los bizantinos, herederos de Grecia, se sienten en la isla como en territorio propio durante tres siglos, hasta el año 827, en que se produce la invasión de los árabes. No van a permanecer mucho tiempo en la isla (dos siglos aproximadamente) pues en torno a mediados del siglo XI se produce la llegada a Sicilia de un pueblo venido del norte de Europa: los normandos.

Este es un pueblo escandinavo que se asentó en Francia y que accedió a Sicilia al impulso de las cruzadas medievales. Roger II se convierte en el primer rey de Sicilia. Hay un impulso en el desarrollo de la isla y en el arquitectura, como de puede apreciar en el arte normando de edificios y monumentos de Palermo, Cefalú, Monreale, como ejemplos más significativos. La etapa normanda se prolongará por cuestiones dinásticas con otra casa europea: la de los germanos de Suabia. Uno de sus reyes, Federico II (nacido en Palermo) relanzará el desarrollo de la isla y de sus artes.

Por una serie de disputas dinásticas e intrigas, tras las llamadas "vísperas sicilianas", serán los aragoneses los que toman el poder en la isla. A partir de aquí el dominio español, con algunas interrupciones, dura hasta 1860 con el desembarco de Garibaldi. A partir del siglo XV Sicilia pasa a depender del llamado virreinato español , junto a Nápoles, de las dos Sicilias. Durante su estancia, los españoles hicieron de Sicilia una base importante de reaprovisionamiento para la defensa ante el avance de los turcos por el Mediterráneo, sobre todo en Messina. Solo un rey español, Carlos I, visito la isla en todos estos siglos; todavía es recordada su visita a Palermo. Tan larga estancia en la isla ha dejado secuela: algunos vocablos y palabras del español se fueron añadiendo a la lengua siciliana, por otro lado, hay una influencia de tradiciones propias de los españoles como son la de las celebraciones religiosas populares que todavía se mantienen en toda la isla, tales son procesiones de semana santa.

El 11 de mayo de 1860 marca una fecha en la historia de Italia cuando "Garibaldi y sus mil", desembarcan en Marsala para tomar Sicilia (con el consentimiento de sus habitantes) y posteriormente dar el salto a la península itálica. Es el proceso de unificación de Italia. Las condiciones económicas de muchos de sus habitantes no mejoran con el nuevo status y a finales del siglo XIX y principios del XX se produce una emigración masiva hacia América, sobre todo a Estados Unidos. El mismo viaje pero en sentido contrario es el que realiza el ejercito norteamericano en 1943 cuando desembarca en la isla y la toma en poco tiempo. Parece ser que los capos de la mafia ayudan a los norteamericanos a tal labor y estos van a colocar a varios de estos en puestos importantes del poder.

Las aspiraciones de mayor autonomía respecto a Roma de una buena parte de la sociedad siciliana van a traer como consecuencia la creación de la región autónoma de Sicilia en 1946. En esta mitad del siglo XX e inicios del XXI las luchas de poder en la isla se han centrado en los hechos relacionados con la mafia y la lucha antimafia. Esta situación llega a su punto culminante con el asesinato por parte de la mafia, en 1992, de los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. Años despúes el aeropuerto de Palermo es nombrado con el apellido de ambos y se ha celebrado en la misma ciudad, en 2000, la conferencia de la ONU sobre lucha contra el crimen organizado. Algo parece que está cambiando en Sicilia en relación a la Mafia.

 

 

Viernes, 22 de octubre de 2010

Agrigento y sus impresionantes ruinas

 

El camping en que me alojo tiene unas buenas instalaciones, es sombreado y de precios moderados (9,5 €/día). En esas fechas era muy tranquilo, pero por su cercanía a las ruinas, debe ser bastante masificado en la época estival (www.campingvalledeitempli.com). A poca distancia del camping hay un restaurante y una pizzería, aparte de supermercados y cafeterías.


Cuando salgo de la tienda descubro que me falta uno de los botines, que aparece tras un rato buscándolos, tras unos arbustos. Seguro que algún perro "campista" se ha entretenido en jugar con ellos.

Mientras desayuno en la cafetería cercana al camping, me llama la atención una noticia del Giornale de Sicilia que dice textualmente: "Agrigento es la más mafiosa de las ciudades sicilianas".

Tras el desayuno, caminando me dirijo a apreciar las bellezas de la Grecia clásica en una de sus ciudades claves en Sicilia: Akragas. La entrada al denominado "valle de los templos"me costo 10 € y es válida para todo el día. Se puede visitar también el magnífico museo arqueológico. En una primera parte disfruto de los templos de Hércules, Concordia y Hera. Los dos últimos mantienen gran parte de su estructura original. La visión que tuve del de Hera, a lo lejos, me resultó fascinante.


Akragas fue fundada en 581 a.C. por colonos griegos de Gela, Creta y Rodas. Vivió una época de esplendor bajo el reinado del tirano Terón. Debido a sus conflictos permanente con los cartagineses, la ciudad fue arrasada por estos en el 406 a.C. Natural de Akragas era el famoso filósofo Empedocles.


Tras la formidable visita, realizo otra no menos interesante al Museo arqueológico. Me sorprende la gran cantidad de restos de varias épocas que alberga, así como de las ánforas y jarrones con motivos helénicos. Impresiona la exposición de uno de los atlantes, figuras colosales (de casi 8 metros de altura) que mantenían los pilares del templo de Zeus.

Tras llegar a Agrigento, ciudad natal del nobel italiano Luigi Pirandello, encuentro una pizzeria situada en un lugar que parece una cueva (Restaurante Nobel). Merece la pena conocer este local por lo original que es. Además no es caro, por 8 euros puedes comer una excelente pizza y un cuarto de litro de vino de la casa.


El paseo por Agrigento tampoco tiene desperdicio. Es una pequeña ciudad de aire medieval, estrechas callejuelas y una arquitectura diversa: gótica, el estilo regional "chiaramonte", normando y barroco. Las vistas desde su parte alta, cerca del interesante duomo, son espectaculares pues se divisa toda la zona del valle de los templos, la playa y el mar.

En la segunda parte del la visita al valle de los templos, pude disfrutar de los restos del que fue uno de los más grandes templos de toda la antiguedad clásica: Zeus Olimpico. No ha quedado gran cosa pues fue duramente castigado por los cartagineses, pero solo con ver los atlantes tumbados se puede hacer uno a la idea. Con las últimas horas del día, disfruto fotografiando los restos del templo de Cástor y Polux.

Antes de salir de esta lección de historia, me uno a un grupo de italianos que realizan una visita nocturna por el recinto. Me sirvió para conocer más la historia de la ciudad y aprender un poco más de italiano.


Un autobús me devuelve al camping aquella noche, en la que pude volver a cenar una buena pizza de asporto comprada en una pequeña pizzeria cercana al camping. Hablando de la famosas pizzas al horno de leña (forno di legna) con el señor que me la preparó, me señala que la mejor de todas las leñas usadas para tal fin es la de almendro.

TRAMO III → OESTE DE SICILIA
 
 POR LA COSTA
 
 
Distancia:  426 Kilómetros
 
 
                  Número de etapas: 8
 
 
 

Sábado, 23 de octubre de 2010

ETAPA 16: AGRIGENTO-TORRE TOBIA

Distancia: 94,40 km

Perfil: Sinuoso. Predominio del llano junto a zonas de pendientes de nivel medio.

 

Invitado por dos caravanistas italianos (Gisela y Giovanni), desayuno con ellos. Son una simpática pareja de Brescia, ya retirados, que dedican buena parte de su tiempo libre a viajar con su autocaravana. Mientras tomamos café, me ayudan a identificar al "ladrón de zapatos" del camping, un escurridizo perro negro ¡que no es el suyo!. Me cuentan que ellos también han practicado el deporte de la búsqueda del zapato perdido en su primer día de estancia allí, dos meses atrás. Una bambina que pasaba por allí en esos momentos nos hizo la foto antes de despedirnos.
 

Por fin parece que el día es estable y soleado, tras las perturbaciones de los días pasados.
Pongo el "cuenta" a cero en la salida del camping y giro hacia la derecha en dirección Valle de los templos. En el Km 1,8 se encuentra el cruce de la SS 115, en el que hay que girar a la izquierda dirección a Trapani. Es una carretera principal en la que hay que ir con cuidado pues a la altura de Puerto Empedocle se estrecha el arcén. 
 

En el Km 12,75 giro a la izquierda en dirección a Scala dei Turchi ("la cala de los turcos"), una zona de playas aisladas en un litoral medianamente bien conservado. Pedaleo por unas tranquilas carreteras comarcales con buenas vistas del litoral. Realizo una serie de giros para visitar las cercanías de la cala de los turcos y posteriormente continuar hasta donde acaba la carretera, en el sugerente paraje de Capo Rosello. Allí pregunto por la posibilidad de continuar en dirección a Siculiana, pero me dicen que es imposible. Por lo que doy la vuelta hasta el cruce del Km 12, 75, al que llego cuando el "cuenta" marcaba 24,40 kilómetros. Giro a la izquierda y retomo el camino por la SS 115, siempre dirección Trapani. 
 

En el Km 31 giro a la derecha para entrar en la pintoresca población de Siculiana. Durante su travesía, paro en un puesto de frutas callejero a comprar pomodoro y banana. En el Km 34,15 vuelvo a encontrar la SS 115 y giro a la derecha. La carretera es muy buena y con amplio arcén. Discurre entre modernos viaductos que dan lugar a una serie de vistas panorámicas, en un paisaje de naturaleza calcárea, dominado por los tonos grises y ocres de las paredes rocosas.
En el Km 42,50 se encuentra otra pequeña población llamada Montallegro, dominada por las ruinas de una fortaleza en lo alto de un peñasco.
Unos 4 kilómetros más adelante encuentro un bonito lugar entre olivos para hacer la comida. Cerca se encuentra un viñedo y al fondo disfruto de las bonitas vistas de un lago, el Laguetto Gorgo, en el que adivino una numerosa avifauna. Tras sestear un rato en medio del olivar, me reincorporo a la SS 115 en un largo y apacible tramo que me conducirá a Sciacca. La tarde no puede ser mejor y disfruto de las diferentes tonalidades de los campos al atardecer ¡y del viento a favor!
 

De lejos, se adivina la presencia de una ciudad, Caltabellota, literalmente colgada en una promontorio rocoso. Habrá que visitarla en otra ocasión.
En el Km 75 efectúo la entrada a Sciacca por la desviación Sciacca-este. Dos kilómetros más adelante entro en una ciudad que me sorprende por su belleza y su emplazamiento. Por un lado se sitúa una hermosa bahía, en el otro, un imponente espolón rocoso llamado Monte Kronio (386 m.). La ciudad es un tradicional centro termal y dispone de bellas plazas y jardines. Su arquitectura es de callejuelas medievales y con valiosas iglesias y palacios de los siglo XIII y XIV, algunos de estilo chiaramontino.
 


Aunque intento encontrar algo para hacer noche aquí, los precios son excesivamente altos y decido continuar unos cuanto kilómetros más, aprovechando que quedaba tarde por delante. En total son más de seis los kilómetros que recorro en la visita a la ciudad, el "cuenta" marca 83, 5 Km cuando salgo de ella en dirección a Capo San Marco.
 
 
Más adelante (aprox. Km 86,7) encuentro un cruce en el que ¿giro a la izquierda?, no tengo bien esta anotación. Lo cierto es que voy por una strada secundaria en la que todos los B&B que se anuncian y a los que llamo me ofrecen alguna excusa para no alojarme, hasta que por fin llamo a uno denominado "Turismo Rurale Torre Tobia" que me confirma la posibilidad de hacer noche. Se encuentra en el muy respetable Km 94,40 de la etapa del día y su punto final, ya casi de noche.

Menos mal que he llamado previamente porque salen dos perros como enloquecidos a recibirme, uno de ellos un rotweiler con pinta de alta agresividad. Si no estuvieran advertidos, quizás ya se habría lanzado el fiero perro sobre mi. Como puedo, me defiendo detrás de la bicicleta hasta que llega la casera del lugar que los tranquiliza. Tras los momentos de "estress perruno", me ofrecen una buena habitación en una bonita casa de campo restaurada para turismo rural. El precio fue de 40 €  la noche con desayuno incluido, tras regatearle un poco a la baja,  en esta comarca no hay nada que sea barato.

 

Domingo, 24 de octubre de 2010

ETAPA 17: TORRE TOBIA - SELINUNTE

Distancia: 35,60 km

Perfil: Predominio del llano.

Esta noche ha vuelto a llover con cierta intensidad. Tras desayunar en la casa rural y llevarme una pequeña provisión de dulces del desayuno, me despido del casero de la casa, rogándole que retenga al rotweiler hasta mi salida de la finca.
Nada más salir de la finca, giro a la derecha por una strada estrecha entre olivos. En algunas parcelas estaban recogiendo la aceituna en esos momentos. En Sicilia hay también una importante producción de aceite de oliva virgen extra de muy buena calidad.


En el Km 4,98 se encuentra un cruce en el que giro a la izquierda en dirección a Porto Palo. Por tranquilos y plácidos campos discurre esta carretera local hasta llegar a un nuevo cruce (Km 13,82) en el que giro a la izquierda por un carril bici paralelo a la strada. Este carril finaliza en el Km 15,63, coincidiendo con la entrada a la localidad costera de Porto Palo. Continuando de frente llego a una gran playa en donde se encuentra un restaurante familiar ("Miranare"), en el Km 16,30. Como la cena del día anterior fue nula, realizo un segundo desayuno en este emplazamiento privilegiado frente al mar. 


Porto Palo es un lugar auténtico, nada tiene de turístico. Doy una vuelta por su espigón y paso un rato charlando con un pescador de Palermo.
Hasta el cruce del Km 13,82 regreso por el mismo camino y allí (Km 21,82)  giro a la izquierda en dirección a Selinunte. Nuevamente circulo por una carretera local rodeada de un bonito paisaje de viñas y olivos, en un día nublado en el que el sol se cuela tímidamente algunos minutos. Me cruzo con un pequeño pelotón de ciclistas de carretera. No me contengo y les dedico una frase:  

é piu facile senza bagallo!!!



En nuevo cruce en el Km 30, giro a la derecha en dirección a Selinunte. Si optáis por girar hacia la izquierda, la carretera os llevará a una reserva natural llamada "Riserva Foce Fiume Belice" (desembocadura del río Belice). En el cruce del Km 32,90 el giro es hacia la izquierda. Poco después de este giro encuentro a un cicloviajero alemán llamado Udo. Paramos a saludarnos y a hablar de nuestros viajes durante un rato, fue una pena llevar direcciones opuestas pues parecía un buen tipo al que acompañar algunos días. Tras 5 días en Sicilia, ya solo le quedaban dos y tenía que volver a Palermo a coger el avión. Udo me regala la entrada para las ruínas de Selinunte, pues no se la pidieron al entrar en el recinto arqueológico. Esta es la foto del espontáneo encuentro de los cicloviajeros.



En el Km 35,60 pongo punto final a la etapa en el camping Athena, a la entrada de Selinunte. Un camping abierto por estas fechas no es cosa tan habitual, aún estando cerca de la costa. Aprovecho la circunstancia y lo celebro, tras montar la tienda, almorzando una buena pizza y un buen vino, en su restaurante, que tiene una amplia carta y unos precios muy asequibles. No así el camping ( 15 € por una persona y tienda pequeña).

Tras una siestecilla en la tienda, salgo para el pueblo con el objeto de visitar las famosas ruinas de la ciudad griega de Selinunte. El emplazamiento, cerca de la playa, de la ciudad es magnífico. Lo que más destaca en Selinunte es el impresionante templo dórico de Hera (templo E), del siglo V a.C. Obra maestra y fotogénico como ningún otro. En 1960 fue puesto de nuevo en pie, tras ir recuperando sus partes poco a poco durante las excavaciones. Todo un trabajo, pues son nada menos que 38 columnas enormes y el basamento superior.
Sin embargo el recinto arqueológico es muy amplio y se puede hacer una auténtica ruta de senderismo arqueológico por él. la zona de las murallas y las calles de la ciudad merecen un detallado paseo. Las ruinas llegan a la misma playa, una selvática playa que se ha conservado bien pues forma parte del recinto arqueológico. 
 

Selinunte fue fundada en el siglo VII a.C. por los colonos griegos de Megara Hyblaea. Llego  a ser una importante ciudad que albergo a más de 80.000 habitantes. Las disputas con su rival de siempre, Segesta, y con los cartagineses, le llevo finalmente a su decadencia. En el 250 a.C. la ciudad es abandonada y sus habitantes trasladados a Lilibeo (Marsala). En época bizantina fue nuevamente habitada, aunque no por mucho tiempo
.


Caen las primeras gotas de lluvia cuando empieza a anochecer en el recinto arqueológico, que me resisto a abandonar, preso del encanto de esta milenaria ciudad junto al mar. Poco después de llegar al camping, empieza a llover con fuerza. Esta lluvia es persistente y se mantiene casi toda la noche. La Pioggia

Lunes, 25 de octubre de 2010

ETAPA 18: SELINUNTE - MARSALA

Distancia: 76 km

Perfil: Predominio del llano.

Un nuevo amanecer nublado, pero ya sin lluvia, me acompaña al despertar. Los primeros momentos del día son para secar la tienda y deshacer el campamento.
 El "cuenta" vuelve a cero en la salida del camping y los primeros 2, 7 kilómetros son por la misma carretera que me condujo al camping, para girar a la izquierda en ese cruce en dirección a Triscina. Una plácida strada local me lleva, entre olivos en plena recogida de la aceituna, a un nuevo cruce (Km 8,42) en el que giro a la izquierda dirección Triscina.
Nada más entrar en Triscina (Km 13), para a tomar la prima colazzione en la "Antica gelateria del corso", que tiene mesas al aire libre. Salen algunos tímidos rayos de sol. Justo en este punto hay un cruce que tomamos a la derecha para atravesar esta población, un lugar de veraneo. La playa queda tan solo unos metros a nuestra izquierda.



Trefontane (Km 19,50) es la siguiente localidad costera, sin mayor interés que la anterior. Dos cruces (Km 21,15 a derecha y 23,50 a izquierda) nos dirigen a Torretta Granitola (Km 29,40). Tras una pequeña vuelta por esta pequeña población, alcanzo la torre que le da nombre en el Km 30,60. Transcurre bien el día, pero el viento es siempre en contra, no es fácil avanzar.
Al lado de la torre se inicia la SP 38 a Mazara del Vallo, una maravillosa carretera provincial a escasos metros del mar: ¡los siguientes ocho kilómetros son de playa virgen!.



Solo con las primeras casas de las afueras de Mazara (Km 38,50) se pierde este salvaje paisaje marino. Sin embargo, un agradable lungomare (paseo marítimo) nos conduce hasta el centro de la ciudad, volcado al mar (Km 41, 5).
Muy cerca del paseo marítimo he encontrado un supermercato que me ha venido fenomenal para comprar la comida que poco después he disfrutado, sentando en un banco frente al mar.



Mazara del Vallo es uno de los principales puertos pesqueros de Italia. Muchos de los barcos están situados en un amplio canal. El centro histórico de Mazara merece una visita en la que destaca su catedral (originaria del siglo XI), los restos del castillo normando del Conte Ruggero 1071-72) y los jardines que se sitúan en ese entorno.
La visita a la zona portuaria tiene su encanto, aromatizado por el olor del pescado, la madera vieja de los barcos y la sal. Cerca, se encuentra el barrio de los tunecinos. Hasta cerca de 10.000 viven en Mazara que es su entrada natural en Italia, debido a la cercanía con el norte de Túnez. La mayoría de ellos son pescadores.
Tras las lógicas vueltas por el agradable casco viejo, he llegado al puerto pesquero (Km 44), donde he tomado un café mientras un pescador reparaba las redes de su pequeña barca.



Reanudo la marcha con la idea de llegar a Marsala esa tarde. Me lleva un rodeo (las señalizaciones del senzo unico), salir de Mazara. Cuando arribo a la carretera local costera(Km 46,50) pienso que ya es fácil, pero no iba a ser así. Tras recorrer unos 2,5 kilómetros por ella, está se bifurca y no hay señalizaciones por lo que pregunto a unos locales pero no consigo apañar una strada secundaria que sí puedo ver en mi mapa. Desgraciadamente acabo en la SS 115 (Km 56,15), por la que tengo que pedalear cuatro kilómetros, sin arcén y con un tráfico intenso.
 
En el Km 60, 35 giro a la izquierda en dirección a Petrosino, ya por carretera local. Un nuevo cruce en el Km 61,85, hacia la derecha, me lleva por una deliciosa carretera local rodeado de viñedos y pequeñas casas. Ya se palpa la cercanía de la ciudad de Marsala, conocida por sus tradicionales vinos generosos.
 
El siguiente cruce (Km 67,57) es hacia la izquierda, siendo a la derecha el siguiente (Km 68,09). Ahora circulamos por la SP 21 que nos llevara hasta Marsala. Desde el Km 70 la carretera de hace costera, con unas bonitas vistas y más bien poco tráfico. Al fondo, entre la bruma, se puede apreciar una de las montañosas islas Égadas. 
Marsala (Km 74) nos recibe con su lungomare, siguiendo por él, en tan solo dos kilómetros nos plantamos en frente de La Porta Garibaldi, entrada al casco viejo de la ciudad.



Nos encontramos en el origen de Italia como nación. En 1860, Garibaldi desembarco en el puerto de Marsala con sus mil, ocupo toda Sicilia (con el buen recibimiento de los locales) y salto a la península para llegar a Roma. Cuando llegué a Marsala, se estaban celebrando los actos conmemorativos del 150 aniversario de la unidad de Italia. Todo empezó aquí.



En pleno centro de la ciudad, via XI Maio nº 100, se sitúa una oficina de información (Pro-loco) en donde su personal me ha conseguido abundante información de la región, así como un B&B. Para llegar al B&B, primero tenía que ir a la lavandería del dueño del alojamiento, un tal Giorgio Pecorella. Una vez allí, este tipo joven me insta a que le siga tras su coche para llegar al B&B Da Pecos, situado en la via Lilybeo, 4. 
(www.bedandbreakfastdapecos.com). Es una calle cercana al centro y al puerto, muy bien situado. Nada más llegar se desencadena una fuerte tormenta que va a durar casi toda la tarde. Gran fortuna, tuve, de estar a resguardo en aquella tarde "de perros".

Por 20 €/noche, con la prima colazzione incluida, he encontrado una acogedora casa y una amplia habitación. En ella se puede conocer a otros viajeros, como fue esa noche el caso de Cristina, brasileña, y un amigo siciliano llamado Giuseppe.  Ambos me invitaron a cenar esa misma noche una reconstituyente sopa y el siciliano descorcho un buen vino tinto de su tierra, crianza del 2005.
Martes, 26 de octubre de 2010
Marsala, tierra de buenos vinos.

Como el día continúa con negros nubarrones, viento y fuertes tormentas, hablo con Giorgio para continuar un día más. Tras el reconfortante desayuno (autoservicio al gusto), aprovecho para dar un gran paseo por la ciudad y también cumplir con algunas obligaciones: check-in del billete de avión de retorno (desde un ciber café), comprar algo de ropa, etc.

Casi al mediodia, he entrado en un lugar de productos típicos de Marsala y su dueño, Domenico, me ha invitado a un buen Marsala vechio y a unas ricas pastas de mandorla (almendra). Es un lugar (via Pascasino) muy recomendable por su gran variedad y por sus precios (al estar fuera de la zona más comercial de la ciudad). Antes de irme del local, le he comprado 3/4 litro de vino tinto Nero de Avola sfusi (a granel).

Me ha gustado mucho la zona arqueológica de Marsala, frente al mar. Es una zona con restos del asentamiento púnico y una nave púnica del siglo II a.C., aunque muchos de los restos proceden de la cercana Mozia, el enclave estratégico de mayor importancia de los cartagineses en el oeste siciliano. No es de extrañar pues cuando Mozia, importante factoria cartaginesa, fue destruida por los siracusanos (379 a.C), sus habitantes se van a asentar más al sur, dando origen a Lilybeo, la actual Marsala. A lo largo de la actual Marsala también  se pueden encontrar vestigios de las civilizaciones romana,de los normandos, árabes y españoles.
Desde esta zona, las vistas de las islas Egadi, entre las nubes y las grandes tormentas, son fascinantes.



Cuando la lluvia da un poco de tregua, vuelvo por la zona de la via Pascasino, en donde ya había "controlado" una tavola calda en la esquina con la la Piazza Marconi. Allí realizo il pranzo de arancinis y pizzetas, cálidas y sabrosas. Los dueños del local entablan  una piccola tertulia conmigo. Es toda una alegría para mi poder conversar en italiano, aunque a un nivel básico; ¡los veintidós días en Sicilia se van notando!
Más tarde, otro chaparrón me lleva a refugiarme en la Biblioteca comunale de Marsala, en donde aprovecho para ver interesantes libros que hablan de la legendaria ciudad de Mozia, así como otras de Sicilia.



Esa noche he ido a cenar a un lugar llamado Trattoria da Pino, situado en la via Sibilla, muy cerca del B&B da Pecos. Allí he probado una de las especialidades regionales: cuscus de pesche (cuscus de pescado). Es un sitio acogedor con una atmósfera espontánea gracias a la personalidad de sus dueños. Allí he conocido a una pareja de australianos que viven en Londres y que también estaban contentos con la elección del lugar para cenar.

Ya de vuelta en el B&B, me he encontrado con Cristina, la brasileña, que terminaba de cenar y la he invitado a compartir conmigo el vino rosso que le compre a Domenico esta mañana. Cristina viene con cierta frecuencia a Sicilia, lugar de origen de su abuelo. Ella se siente mitad siciliana, mitad brasileira, y me cuenta curisosidades de ambas regiones.Tenemos una larga charla contando anécdotas de viaje, riendo  y hablando de lo divino y de lo humano, mientras disfrutábamos del vino.
 

Miércoles, 27 de octubre de 2010

ETAPA 19: MARSALA - TRAPANI

Distancia: 38 km

Perfil: Llano.

La noche ha discurrido entre fuertes tormentas de gran aparato eléctrico y una gran cortina de agua. Al despertar, vuelvo a atacar la cocina del B&B para preparar otro buen desayuno. Tras despedirme de Cristina, que salía para Siracusa, y aprovechar la llegada de Giorgio para abonarle mi estancia, preparo los "avíos". Una vez en la puerta de la casa, con la bicicleta ya montada, se desencadena una nueva tromba de agua de larga duración.

Mientras esperaba para salir en el rellano, una vecina, de unos sesenta años, se distrae hablando conmigo.

Cuando está pertinaz lluvia se debilita algo, salgo a pedalear en dirección al lungomare, puedo hacer hasta 2,5 kilómetros junto al mar (con fuerte viento en contra) hasta llegar al Km 3,6 en el que se encuentra un cruce en el que hay que girar a la izquierda para poder salir de Marsala y continuar por la carretera costera en dirección a Mozia/Trapani. 
Vuelve a llover fuerte y me refugio en una bodega que se encuentra al lado del cruce: "Cantine Mothia". En su bonito acceso cubierto estoy algo más de media hora "disfrutando" de las precipitaciones; la tormenta que no cesa.
Cuando vuelvo a mi cabalgadura, el panorama es complicado: balsas de agua y un fuerte viento racheado; la más traicionera cara de Eolo para los ciclistas.


En el Km 6,5 hay un nuevo cruce. Girando a la izquierda en dirección a Mozia se puede disfrutar de una tranquila y panorámica strada costera, por un tramo de casi diez kilómetros. El día va estabilizándose, aunque permanece completamente cubierto. Las vistas de las islas Egadas, entre los clarosocuros del día, son espectaculares. 


A partir del Km 11 se sitúa el área de lo que fue el importante enclave estratégico de los fenicios y cartagineses en Sicilia: Mozia (fundada en el VIII a.C.). Actualmente hay dos embarcaderos desde los cuales se puede acceder a algunas de las islas, desabitadas, del pequeño archipiélago de Stagnone: Mozia, Isola Longa, Santa Maria y Schola. Todo el entorno natural de estas islas es de gran belleza y constituyen una Reserva Natural al ser uno de los humedales más importantes de Europa por su riqueza en aves, tanto nidificantes como migradoras.


Arqueologicamente hablando es en la isla de Mozia donde hay más ejemplos de restos fenicios y púnicos, entre los que sobresale una estatua del siglo V a.C: il giovinetto di Mozia, que se puede ver en el museo Villa Giuseppe Whitaker, rico mercante que excavo el asentamiento en el siglo XIX. Cerca, los restos de un santuario fenicio dedicado a la diosa Tanit.
En el Km 12 se sitúa otro embarcadero y a la altura del Km 14,65 podemos ver la strada púnica. Una original carretera submarina que era utilizada por carros en la época cartaginesa ( y hasta hace no mucho) une la costa con la isla de Mozia. Cerca de este lugar, encuentro un agradable lugar junto al mar para hacer el mejor de los almuerzos en ruta, frente a este histórico asentamiento de gran belleza natural. 
¡Hasta sale el sol un rato!


Los siguientes kilómetros son ya por el emplazamiento de las salinas de Trapani. Una serie de molinos y de pequeñas montañas de sal dan una colorida nota a un paisaje realmente bello, sobre todo cuando el tímido sol de aquella tarde hace su aparición.
En el Km 16 se encuentra un cruce que hay que tomar a la derecha en dirección a Trapani, desgraciadamente no se puede continuar por la línea costera, momentáneamente. Un  nuevo cruce en el Km 18,5, hacia la izquierda en dirección a Trapani, nos lleva hacia la strada provinciale, que tiene un buen arcén. Dejamos a un lado el aeropuerto (Km 20 aprox.) y llegamos a la localidad de Marausa (Km 25,1), donde disfruto de un reconfortante café y pastel en una cafetería.


Entre los Km 32 y 34,5, aproximadamente, la carretera se vuelve a hacer costera y pedaleamos por las salinas nuevamente, por un carril bici paralelo a la strada, que bordea la salina. Con un poco de atención se pueden contemplar abundantes ejemplares de flamencos (fenicoteri).
En el Km 34,60 hay un cruce (en un polígono industrial de las afueras de Trapani) en el que girando  a la izquierda accedemos a Trapani-centro en torno al Km 37,30.

En este punto nos encontramos en la zona portuaria del centro de la ciudad. Mientras continuamos pedaleando, a nuestra izquierda están anclados enormes barcos mercantes y de pasajeros. Nos encontramos en una ciudad eminentemente portuaria y en uno de los puertos más importantes del Mediterráneo. Por fin ha salido el sol y el colorido de este puerto es sensacional, entre el ajetreo y actividad propia de un día laborable. Desde este zona salen los barcos que van hacia las bellas islas Egadas y a la más lejana de Pantelleria.



Disfrutando del embriagador carácter portuario de la ciudad vieja (situada en la punta de una península), pongo punto final a la etapa a la altura de la Piazza Casina delle Palme. Se trata del Km 38 de la etapa y del Km 1034 del cicloviaje de Malta y Sicilia. ¡Tras 19 días de pedaleo, puedo celebrar los mil kilómetros!

Esa noche me alojo en un bonito lugar recomendado por la "Guía del Trotamundos". En principio me iba a alojar en el Albergo Messina, pero este se encontraba completo y en el mismo edificio se sitúa el B&B Ai Lumi. Es más caro que el anterior pero merece la pena, es un bonito edificio con patio interior y decorado a la antigua; abunda la madera. Hay que decir que sus dueños son muy amables y que el desayuno del día siguiente fue opíparo. El precio de la habitación creo recordar que  fue de 40 €.
¡Ojo que el nombre engaña! ¡es B&B pero no incluye desayuno!. En mi caso fui invitado al presentar la mencionada guia del trotamundos.
Un reconfortante baño caliente y un paseo por la ciudad fue lo que hice aquella tarde. Me gustó el casco antiguo de Trapani.
Después he encargado una pizza de asporto y una birra para dar buena cuenta de ellas en mi lujoso hotel, situado en pleno centro histórico de Trapani (Corso Vitorio Emanuelle, 75).

Jueves, 28 de octubre de 2010

ETAPA 20: TRAPANI - CUSTONACI

Distancia: 27 km

Perfil: Predominio del llano.



Desde la tarde anterior había valorado la posibilidad de visitar las islas Egadas, pero los servicios estaban suspendidos por el temporal. Cuando encontré un barco para el jueves, de Ustica Lines, me lleve la desagradable sorpresa que para poder llevar la bicicleta habría de pagas dos billetes. Como era mi intención hacer varios traslados entre las islas, el precio se disparaba y tampoco me quedaban muchos días de viaje, por lo que decidí no ir a las Egadas; sería en otra ocasión. Una vez más, te encuentras con empresas que ponen trabas a las bicicletas y sin embargo ninguna a esos vehículos contaminantes que tanto abundan.
Al menos me hice con los horarios de los barcos y con una idea que me ilusiona bastante: visitar la lejana y semisalvaje isla de Pantelleria algún día, cuna de unos de los mejores vinos dulces del Mediterráneo.



Tras el copioso desayuno en el que conocí a dos españoles que estaban de puente, sitúo el Km 0 de la etapa en la oficina de turismo de la Piazza Casina delle Palme. Los primeros kilómetros los dedico a bordear la ciudad por su orilla: Viale Regina Elena, Mercato del pesce (bonita zona del puerto viejo de pescadores), hasta llegar a una bonita torre situada en una lengua de tierra (Torre di Ligny). Las vistas del embravecido mar con espectaculares olas rompiendo continuamente son espectaculares. Tras pasar cerca de dos bastiones defensivos, vuelvo al interior de la ciudad, momentáneamente, para continuar por el lungomare hasta la salida de la ciudad (Km 5).



En el Km 7,5 encuentro una rotonda en la que giro a la izquierda en dirección a San Vito lo Capo, por una carretera costera. En el Km 9,77, en un lugar donde se sitúa un hito llamado "Stela di Anchese", frente al mar, paro a comer las viandas que compre poco antes en una tavola calda. A estas alturas ya me voy dedicando a la buena vida, tras tantos kilómetros recorridos el cuerpo es lo que te pide. Tras la comida me doy un auténtico baño de sol (¡cuanto lo echaba de menos!) y una buena siesta.



Reanudo la marcha y llego a un pequeño pueblito pegado al mar: Pizzolungo (Km 10). Bonagia se sitúa en el Km 14. Es otro pueblo pesquero con una vieja tonnara y bella torre. En esos momentos se estaba hundiendo un pequeño barco pesquero y los pescadores estaban echando una mano para salvarla. A esta altura, a nuestra derecha se sitúa la histórica ciudad de Erice, dominando toda la espectacular fachada costera desde lo alto de un elevado promontorio rocoso.
 


En el Km 18,75 encuentro, iban en dirección contraria a la mía, a una pareja de cicloviajeros canadienses. Estaban buscando el camping cercano y les acompañe (hice un desvío de poco más de 1500 metros) para cambiar impresiones viajeras.
Ya llevaban cinco meses de cicloviaje por Europa. Habían disfrutado enormemente, según contaban, con el viaje ibérico por Asturias, Galicia, Portugal y Andalucía. También en Francia, Eslovenia y Croacia. Como son sitios en los que he estado con la bici, tenemos una buena charla.
En el camping Lido Valderice deciden quedarse y yo continuar sin destino cierto. Tan corta distancia recorrida me saben a poco.



Tras retornar al punto de encuentro con los canadienses, continúo por la misma strada, que un poco más adelante ofrece unas bellísimas vistas de la bahía (Golfo di Bonagia), rematada por el impresionante Monte Cofano. En el Km 22,65 giro a la izquierda en dirección  a Custonaci, ciudad situada en un alto, que domina bonitas vistas del entorno. Es la única ascensión del día.
Como ya he decidido tomármelo con calma, me niego a hacer más kilómetros hoy. Decido buscar algo para quedarme y tras una vuelta por los alrededores y por el mismo casco urbano de Custonaci, encuentro un buen lugar en el B&B La Pergola (Km 27) , tras llamar por teléfono al número que figuraba en su puerta. (www.bedandbreakfastminaudo.it)


Es un buen albergue en el que negocio dos noches con su dueño , un tipo joven llamado Francesco. El lugar es más que amplio, limpio y totalmente recomendable. Creo que no hay mejor sitio para establecer mi cuartel general para al día siguiente inspeccionar toda la zona del Monte Cofano. 25 €/noche con prima colazzione incluida. Y se puede dejar la bici en un amplio garaje trasero. (www.bedandbreakfastminaudo.it)

Mientras espero a que preparen la habitación, me quedo hablando un rato con un amigo de Francesco. Al hilo de la huelga de no recogida de basuras que sufría Nápoles, me cuenta que el origen de todo eso es la mafia napolitana (la camorra), que es mucho peor que la siciliana, es algo que afirma con rotundidad.
 
Esa misma noche realizo mi búsqueda habitual de una pizzeria para llevar. Encuentro una en la misma calle (via Sgugina), a unos doscientos metros de "La Pergola". Se llama "Pizzeria Margherita", y enfrente hay una animado bar-tavola calda en donde es posible conectarse a internet al módico precio (para Sicilia) de 2 €/hora. Es lo que hice durante un buen rato, aparte de practicar el italiano con Julia, la camarera. Esta rumana de Brasov es una tipa simpática y se alegra mucho cuando le cuento mi experiencia bicicletera por Transilvania y su ciudad natal, en octubre de 2009.

 

Viernes, 29 de octubre de 2010
Custonaci y Monte Cofano



Como monumento más reseñable de Custonaci hay que señalar la bellísima iglesia del Santuario della Madonna y el pavimento original situado frente a él. Un poco más abajo, un bonito jardín es un excelente mirador del entorno paisajístico de primera: la bahía y el Monte Cofano.
La abundancia de mármol por estas tierras ha hecho de Custonaci "La ciudad del mármol" de Sicilia. Varias canteras se sitúan en su termino municipal.
A unos 350 metros de "La Pergola" hay un supermercado "Conad", con mucha variedad. Aprovecho la ocasión para comprar víveres para dos días y una buena botella de vino siciliano. Tras dejar la compra en el B&B, salgo a dar un paseo por la zona de la ya referida iglesia y los jardines. El día es soleado, tras muchos días cubiertos y con lluvia. 

El objetivo del día era andar por los senderos de la Riserva Naturale Orientata Monte Cofano. Me hice con amplia información sobre estas rutas en el B&B. En mi camino hacia la reserva, intento el auto-stop pues son unos tres kilómetros por carretera hasta el inicio del sendero (il sintiero). Tengo la suerte de que el primer coche al que intento parar ¡es el de Francesco!
Durante el trayecto, Francesco me comenta que en dos días se va una semana de vacaciones a Tunisia, con su hermano. Es un tipo abierto, que se ve que disfruta con la oportunidad de conocer gente. Me pregunto sobre mi viaje y aunque le sorprendió un tanto mi experiencia, me dio la impresión de que la valoro. Y es que a muchos italianos (y no italianos) les cuesta mucho que le saquen de la "macchina" (el coche).

Francesco me deja al inicio del sendero , en contrada Scurati, justo donde está el parking. El sendero que realicé fue sencillamente espectacular. Bordea el mar en más de la mitad de su recorrido y posteriormente se introduce en la montaña, para descender hasta el punto de inicio; es un sendero circular, aunque al final hice una pequeña variante. En total, a un ritmo medio, se puede completar en cuatro horas.
 

El tramo que bordea la costa es un sube y baja por el acantilado que forma la impresionante mole calcárea del Monte Cofano (657 m.) en su caída hacia el mar. Con un fondo de vistas espectaculares de la costa, se pasa por torres defensivas, tonnaras, grutas rupestres e incluso las ruinas de una antigua ciudad griega (Eraclea di Sicilia). Al parecer fue fundada en el 510 a.C. y duro poco; en el 480 a.C. fue destruida por los cartagineses.
 

En las cercanías de la Torre della tonnara di Cofano paré a darme un baño en un agua fresca y transparente, en una playa de rocas repleta de fauna marina: crustáceos, moluscos, estrellas de mar, etc. Después hice  el mejor pranzo a un metro del agua cristalina. Inolvidable paraíso.


La segunda parte del sendero es el ascenso hasta Baglio Cofano, por una zona de rica flora mediteránea y unas vistas espectaculares conforme se va ganando altura. 


El descenso posterior al inicio del sendero es por una zona más expuesta y con menos vegetación. En las cercanías hay una zona de canteras de mármol y entre las rocas contemple un buen número de cabras. Antes de volver al punto de inicio, se puede hacer un giro a la izquierda en dirección a la Grotta Mangiapane, una gruta inmensa en la que se representa todas las navidades un Belén (presepe) viviente. Visite el lugar y pude ver como conserva parte de la ambientación del Belén durante todo el año.

Desde esta gruta, hay un camino directo hasta Custonaci. Son unos tres kilómetros, pero cuando recorrí unos 500 metros un señor mayor con una furgoneta destartalada se ofreció a llevarme, al requerirselo. Unos 300 metros más adelante, les ayude a subir una moto estropeada en el furgón. Durante el trayecto pude apreciar, una vez más, la calidez del pueblo siciliano; aunque les dije que no era necesario me dejaron en la misma puerta del B&B "La Pergola".

 

Sábado, 30 de octubre de 2010

ETAPA 21: CUSTONACI-SAN VITO-TORRE DELL'IMPISO-SAN VITO-CAMPEGGIO "EL BAHIRA"

Distancia: 54 km

Perfil: Media montaña.

Tras el impas senderista, hoy toca continuar pedaleando. Me habría quedado otro día en este adorable rincón de Sicilia, pero el viaje de Francesco supone el cierre de "La Pergola" por unos días. Tras el buen desayuno y una nueva compra de víveres, inicio la etapa 21 de la vuelta a Malta y Sicilia.

Desde el B&B empiezo la pedalada del día con un kilómetro de una buena subida tras la cual predominará el descenso y el llano hasta Castelluzo (Km 9). El paisaje es magnífico: muy floreado, con olivares y por una zona de serrania de naturaleza caliza.
Desde Castelluzo se inicia un descenso que acaba en la línea de costa. Por este tramo se puede disfrutar de las maravillosas vistas del Golfo del Cofano, entre el Monte Cofano y la punta de San Vito lo Capo. El único factor discordante del día lo pone un fuerte viento racheado que entra desde el mar y que me hace ir con cierta precaución.

En el Km 14,8 se encuentra el cruce del Campeggio "El Bahira", por una estrecha carretera costera pedaleo los 1750 metros hasta su entrada(Km 16,55). Este tramo no tiene despedicio, a nuestra derecha se eleva una elevada pared de piedra en donde es frecuente ver la evolución de las cabras montesas y de los aficionados a la escalada. A mi paso encontré este nutrido rebaño de ovejas, al fondo se puede observar la otra cara del Monte Cofano.


Estos escaladores viene desde diferentes puntos de la isla a establecer su cuartel general en este camping, un amplio y sombreado recinto entre el mar y el farallón; auténtico rocodromo de estos aficionados.
Decido acampar y continuar el resto de la etapa sin alforjas, tan solo con una bolsa para llevar lo necesario para el día. Desde el camping retorno al cruce y desde allí giro a la derecha en dirección a San Vito lo Capo (Km 22). Una vez en esta turística localidad (aunque en octube está muy tranquila) llego hasta la playa y allí giro a la derecha en dirección: Tonnara y Torre dell'Impiso. Siempre costeando y con un escenario de imponentes montañas a mi derecha, llego a la tonnara de San Vito (Km 26).


Esta vieja tonnara data del año 1412, aunque hay restos arqueológicos del siglo V a.C. en este mismo lugar. En una verde pradera frente al mar y la tonnara, con una de las mejores vistas de todo el viaje, realizo uno de los mejores almuerzos en ruta de todo el viaje. En la foto podéis ver el mejor menú del ciclista en ruta: prosciutto crudo, sardinhas portuguesas, pomodoro, agua, panne e vino.


Recorridos unos dos kilómetros siempre en dirección Torre dell'impiso, se inicia una fuerte subida de unos cuatro kilómetros, un auténtico puerto. La dureza del terreno se ve recompensada con la grandiosidad de este ecosistema montaña-costa. Cuando arrivo a la mencionada torre, el "cuenta" marca 34,55 Km y decido dar la vuelta en ese punto para continuar por el mismo camino de ida hasta el camping "El Bahira"(Km 54).



Si hubiera continuado un poco más hacia adelante, habría llegado al inicio de la Reserva Natural "Lo Zingaro". La habría cruzado, por caminos de tierra, hasta llegar a Scopello, pero no permiten la entrada de bicicletas en la reserva.
Esta reserva natural abarca un tramo de 10 kilómetros de costa totalmente salvaje; monte mediterráneo en estado puro, como puras son sus aguas.Una gran variedad de aves se pueden contemplar paseando por los múltiples senderos habilitados para disfrutar de este valioso entorno natural. En una de las cuevas del parque (grotta dell'Uzzo), se han documentado los restos del asentamiento humano más antiguo de Sicilia. No es de extrañar que el hombre se asentará en este paraíso desde hace ya muchos miles de años.


Esa tarde-noche, disfruto de una espectacular puesta de sol desde el campeggio. Posteriormente, cuando voy a probar la ducha de agua caliente, esta no funciona y el responsable me abre uno de los muchos bungalows del camping para poder hacerlo. Al preguntar por el restaurante más cercano para ir a cenar, me comenta que hay uno cercano pero que está cerrado.
Así que tuve que ir hasta un pequeño pueblo llamado Makari, a unos tres kilómetros, para poder cenar en una pizzeria llamada "Azzurra Makari". Fue una bonita ruta de senderismo nocturna casi siempre por tranquilas vías y caminos junto a la bahía del Cofano.


 

Domingo, 31 de octubre de 2010

ETAPA 22: CAMPEGGIO "EL BAHIRA" - CASTELLAMMARE DEL GOLFO

Distancia: 43,35 km

Perfil: Montaña.

Aprecio mucho el emplazamiento de este camping en un entorno natural privilegiado. Es un sitio para quedarse varios días, sin duda.
Sin embargo mis días en Sicilia están ya contados pues el día 3 de noviembre tengo un vuelo de vuelta a España. Así que emprendo una nueva pedalada siciliana en la que el primer tramo, hasta pasado Castelluzo (Km 6,75), es el mismo de ayer en sentido contrario. El viento es en contra desde la salida del camping y una vez pasado el pueblo es un auténtico vendaval que apenas me permite avanzar mientras voy ascendiendo; es el scirocco en plena actuación en un día bastante cubierto.

Es a la altura del Km 11,25 en donde hay que girar a la izquierda por una carretera local en regular estado, circunstancia señalada al principio en un panel (Divieto di transito per caduta masi). Tome la decisión de ir por aquí para evitar el gran rodeo que supone alcanzar la S 187. Debido al irregular estado de esta vía, apenas hay tráfico; es como un camino forestal en el que solo encuentro algunos grupos de cazadores en vehículos con tracción. La subida es fuerte y prolongada (más de 4 kilómetros). Hay que tener cuidado de pegarse mucho al lado derecho pues hay frecuentes desprendimientos en épocas de lluvia. En todo este tramo hasta hacer cumbre, las vistas son fenomenales.


En torno al Km 16,50 se inicia un tramo, ya en descenso, de tierra (sterrato). Predomina la piedra suelta de todos los tamaños.



En el Km 19,99 se llega al cruce en el que se sitúa el Castello di Badia. Allí hay una familia de Caltanisetta con las que dialogo brevemente. Es puente de ogni santi  (de todos los santos) y muchos locales lo aprovechan para viajar por la isla. Dentro de esta vetusta fortaleza hay una familia viviendo y una señora que, tampoco se deja cobrar, me regala cuatro tomates.


En este cruce tomo dirección Scopello (a la izquierda) para recuperar la línea de costa. Los siguientes siete kilómetros son por una tranquila strada secundaria rodeado de hermosas vistas panorámicas. El giro es a la izquierda en el siguiente cruce (Km 26,97) en dirección a Scopello, para posteriormente girar a la derecha en el cruce del Km 27,85. Alcanzo la vieja Tonnara de Scopello, rodeada de farallones rocosos (Km 28,80). 


Estamos casi en el límite este de la Riserva dello Zingaro. Avanzo un poco más en dirección a la reseva hasta encontrar en el Km 30 un acceso señalizado al mar (strada acceso al mare). Tras un pronunciado descenso de 800 metros consigo el mejor premio posible de una adorable cala de arena blanca y aguas azules y transparentes. Al fondo se divisa la Torre dell'impiso. Allí doy cuenta del pranzo, seguido de un paseo por la zona  rocosa de la playa, que deja descubrir una amplia fauna marina entre sus recovecos.



Tras disfrutar de este microparaíso, vuelvo a mi cabalgadura para desandar el camino y tomar el desvío hasta la población de Scopello (Km 32,50), en cuyo centro se sitúa el Baglio Isonzo, del siglo XIII. Los baglios son unas típicas construcciones que abundan en esta región. Normalmente son casas de labores agrarias con un patio interior rectangular.

Salgo de scopello buscando la carretera que se dirige a Castellammare del Golfo, donde pienso hacer noche. En el Km 35,60 se sitúa la espectacular spiaggia de Baia di Guidaloca en donde se sitúa un camping que, desgraciadamente está cerrado. Hubiese sido un gran lugar para hacer noche. Los tres siguientes kilómetros, buscando la SS 187, son terribles por el fuerte scirocco que vuelve a soplar. El cálido viento del sur casi me tira de la bicicleta en dos ocasiones. El tramo de esta strada hasta Castellammare es de un buen arcén y de no mucho tráfico, no perdiéndose nunca fenomenales vistas de la bahía de Castellammare.


En el Km 41,65 se sitúa un cruce hacia Castellammare-centro. Supone un descenso importante hasta el casco urbano. Pongo punto final a la etapa en el Corso Bernardo Matarelli, a unos 100 metros del puerto, en donde se encuentra la cafetería "Bar Quemado". Tomando un caffe, pregunto al dueño por una lugar para dormir y me facilita una dirección que sería muy acertada. Se trata de Affittacamere Paradiso, un lugar cercano a la cafetería y en la que su dueño, Camilo, me ofrece una excelente habitación con baño incluido y terraza por 25 €. Se sitúa en la via Guzzari, 45. (www.affittacamereparadiso.com)

Tras descansar y dar un corto paseo nocturno por esta bonita ciudad, encuentro un lugar para cenar llamado "La Trattoria dei 4 canti", en el Corso Gaibaldi, 73. He tenido suerte de entrar a probar suerte en el lugar pues conozco allí a dos compatriotas viajeras llamadas Ines y Shira. Estas madrileñas están de puente de todos los santos por la comarca y me recomiendan que pida el menú que ofrecen por 15 €, de las que ellas estaban acabando de dar cuenta en esos momentos. Todo un éxito el haberlo pedido pues incluye 4 platos de antipasto tipici, un primero de pasta alla grasa (con carne y patatas) y un segundo de un suculento pollo a rosmarino (al romero), aparte de abundante pan, vino y un postre dulci panna cotta. La atención del servicio del restaurante es muy acogedora, este es un restaurante para no perdérselo.

Al despedirse las dos viajeras, un tanto cansadas y sin alojamiento,  les dejo los datos de Camillo, el dueño de la Affittacamere Paradiso, lo que me agradecen mucho. Un poco después de acabar la cena, Florentina (la chica rumana que me atendió) me invita a dos excelentes limoncello. ¡Viva Sicilia!

Lunes, 1 de noviembre de 2010

ETAPA 23: CASTELLAMMARE DEL GOLFO - SFERRACAVALLO

Distancia: 58  km

Perfil: Predominio del llano.

Debajo de la puerta me encuentro una nota de despedida de Shira e Inés, veo que han sido madrugadoras.

Amanece entre nubes y claros un precioso día para pasear por unas de las más bonitas ciudades costeras de Sicilia. Eso sí, el scirocco sigue trabajando fuerte. Desayuno en el "Bar Quemado" y doy un paseo por la ciudad, recreándome en la zona del puerto.

 

 

 

 



Un viejo castillo aragonés del siglo XIV y un entramado de calles estrechas y empinadas rodean la zona que rodea al puerto. Por su situación entre las montañas y el mar, las vistas desde el puerto y desde la zona alta son encantadoras. La ciudad fue de siempre el puerto de salida al mar de la importante ciudad griega de Segesta, en el interior.

Al regresar a la "paradiso" para prepararme para salir, conozco a dos cicloturistas alemanes que ya estaban en disposición de hacerlo. Me preguntan acerca de la zona de Trapani, a la que se dirigen. Tras un simpático intercambio de opiniones ruteras, inician su pedaleo.
Antes de salir, Camillo me agradece el haberles enviado a las dos españolas a su alojamiento. 


 
 
-Grazie mille!
-Niente!

Como es día festivo en Italia -ogni santi- las carreteras por las que pedaleo a lo largo de toda la etapa van a estar poco transitadas: sono afortunatto! 



El trayecto sigue siempre la carretera más cercana a la costa hasta Sferracavallo excepto en los tramos de desviaciones de las poblaciones que se atraviesan. En Balestatre (Km 15) observo lo nutrido de visitantes que se encuentran los puestos de flores. Entre esta población y Trappeto (Km 18,5) sufro un amago de lluvia en dos ocasiones, aunque al final solo caen algunas gotas. Pero el scirocco no da tregua, mamma mia!



En el Km 24,8 hay un cruce importante. Giré a la izquierda en dirección Terrasini/Palermo por la SS 113, de un excelente piso y mejor arcén. En este tramo, a nuestra derecha se sitúa un enorme farallón rocoso, a nuestra izquierda siempre el Mar Tirreno que es la denominación que recibe esta zona del Mediterráneo.

En Terrasini centro (Km 33,87) se sitúa un desvío a la Riserva de Capo Rama. No intente la visita pues ya no disponía de tiempo. Hasta Cinidi (Km 37,5) encuentro una zona de mucho tráfico. Desde esta localidad a la de Villagrazia di Carini (Km 45) el tráfico vuelve a sus parámetros normales y atravieso la zona cercana al aeropuerto de Palermo, junto al mar.

En Villagrazia celebro el kilómetro número 1000 en Sicilia y el 1203 de todo el cicloviaje. Lo hago dando cuenta del pranzo en un sombreado parque. Voy siendo consciente del gran viaje, sin apenas incidentes, que estoy culminando. Es una sensación alegre por la valoración de todo lo vivido, pero triste porque llega a su fin. La primera impresión supera a la segunda, es extraordinaria la sensación de libertad que da viajar de esta manera; en bicicleta y sin prisas. Para ir sin prisas en un viaje de tan largo recorrido la primera premisa es tener tiempo, muchos días disponibles. El reloj no te puede mandar, han de ser tus sensaciones particulares las que se impongan. Para horarios estrictos ya están los quehaceres cotidianos, la rutinaria vida de diario. Ese sistemático mundo del que intento huir con los viajes en bicicleta.

Capaci (Km 52,50) es un bonito pueblo de pescadores entre la falla rocosa y el mar. En un bar de su calle central tomo un caffe machiatto con sabor triunfal. Son pocos lo kilómetros que me quedan para finalizar y me invade cierta sensación de felicidad por el trabajo bien hecho que estoy culminando. Telefoneo a mi familia para dar noticias de mis últimas pedaladas.

En el Km 53,82 giro a la izquierda en dirección Isola della femine. Este tramo cercano al mar y con las vistas del islote, es bastante entretenido. El nombre del islote de la fémina es de incierto origen sobe el que se barajan algunas opciones. Esta desabitada y alberga una antigua fortaleza. A ella solo se puede acceder en barca. En esta zona (en torno al Km 56) se sitúa un camping a pie de playa. Por este tramo encontré a un ciclista local con el que intercambie algunas impresiones y que se despidió de mi con el consejo de que acelerase pues se aproximaba una tormenta. Las vistas vespertinas de los montes que rodean Palermo decoran este tramo final del día.


Continúo mi marcha hasta el Ostello Baia del Corallo, que según mis cálculos se sitúa antes de llegar a Sferracavallo. Pasé por delante y no lo ví, por lo que llegué al inicio de la localidad mencionada cuando el "cuenta" marcaba la cifra de cincuenta y ocho kilómetros. 
Punto y final del viaje; Km 58 de la etapa 23 y  Km 1215 de todo el viaje.
GIRO DI TAVOLA CALDA: FINALE!

Tras preguntar a un local, este me hace dar la vuelta y a unos 900 metros (al final de la cuesta) encontré un fenomenal albergue juvenil. Unas vistas impresionantes de Sferracavallo, sus espectaculares promontorios rocosos y su bahía van a poner el colofón a las dos últimas noches del viaje.

Por 13,5 € me dan una habitación con fabulosas vistas y con el desayuno incluido. Al entrar en el albergue conozco a un argentino de viaje por Italia que me da consejos para visitar en bici algunas zonas de su país. Una hora y media después de mi llegada al ostello, se desencadena una colosal tormenta que deja decenas de litros en poco más de media hora; tenía razón il ciclista ¡ A esto se le llama llegar a tiempo!
Cuando decido salir al pueblo a cenar algo, todavía llueve. Un mejicano amigo del argentino, César, me presta su paraguas (ombrello).

La zona portuaria de Sferracavallo tiene varios restaurantes a un precio un tanto desorbitado. La zona interior del pueblo es otra cosa. Finalmente encontré, a pie de puerto pero un poco apartada, una panineria-spaguetteria llamada "Al Genio del Panino" donde por 12 € me quede más que satisfecho cenando spaguetti vongole (con almejas), panino pattatine y la inevitable birra Peroni de 2/3 de litro.

Al regreso al ostello dí un  pequeño paseo por la playa rocosa que rodea a este, en una noche templada pero que continuaba algo tempestuosa.
Martes, 2 de Noviembre de 2010.
La vieja Panormos

De Sferracavallo a Palermo hay una distancia de unos 15 kilómetros que, para evitar el tráfico de las grandes ciudades, decido hacer en autobús. Muy cerca del ostello se encuentra la parada (fermata) del número 628 que nos lleva al estadio de Palermo. Desde allí, el 101, llega a la stazione centrale. Por 1,3 € puedes hacer los dos trayectos, en los que fui hablando con dos palermitanas. Una de ellas, una simpática universitaria que iba a mi lado en el 101, ejerce de experta guida turistica de su ciudad conforme vamos pasando por algunos edificios y monumentos de la ciudad.
En las cercanías de la stazione centrale hay multitud de cafeterías y tavola calda. En una de estas últimas tomo un segundo desayuno consistente en un delicioso arancini que me dará energías para empezar un largo paseo por la capital de Sicilia (720.000 habitantes). 
 
 
Palermo fue fundada por los cartagineses (Panormos) en torno al siglo IX a.C. La mayor importancia la va a alcanzar en la época de los árabes y posteriormente con la presencia de normandos y españoles. De estas época datan sus monumentos más importantes y el diseño y arquitectura de la ciudad en estilos árabe, bizantino, normando y un gran desarrollo del barroco en la época española.
 
 
En el paseo que pude dar fui constatando la presencia de todas estas influencias. Me impresiono bastante los diferentes estilos de la gran catedral, en el que predominan las líneas normandas. Los mercados populares de interminables puestos en los que se vende de todo en un ambiente que recuerda el de los zocos. El barroco cruce de de quattro canti y las viejas iglesias como San Cataldo y La Martorana. Los teatros de líneas neoclásicas y la gran cantidad de fachadas y casas palaciegas, muchas de ellas con el encanto de las ronchas y la vegetación salvaje que se abre camino entre sus piedras.
 
 
Un poco apartado del centro, en la via Enrico Amari, 104, se encuentra la Osteria lo Bianco. Un lugar sencillo y sin pretensiones para comer bien y barato. A su sencilla decoración y sus manteles de hule, se une el acogedor trato, espontáneo, de sus dueños. El abundante pranzo consistió en tres platos y abundante pan y vino tinto; todo por 10 €. A la sobremesa estuve hablando  con la señora de la casa, que me comentó sus viajes y algunos datos referidos a la historia del negocio familiar de casa de comidas.

Tras la comida, continúo el magnífico paseo por la ciudad y dejo para el final la zona del puerto. Es una zona que creo que merece una visita pues sigue otorgando a la ciudad ese carácter portuario y popular que la define. Frente a zonas de descampados y algunos monumentos en ruinas (fruto de los bombardeos de la II guerra mundial) se encuentran bonitas y estrechas calles, plazas e iglesias góticas como la de San Francesco de Assisi (del siglo XIV).
 
 
Después de este gran paseo de varias horas por Palermo, ya de anochecida y poco antes de tomar el autobús de regreso, tengo toda la suerte del mundo al encontrar dos grandes bolsas de tela, muy consistentes. Serán el "envase" en el que empaquetaré mi querida bicicleta orbea para poder introducirla en las bodegas del avión que habría de tomar al día siguiente. Convenientemente envueltas, llevo mi preciado botín en el 101. Antes de tomar el 628, encuentro un supermercado en el que compro un vino Nero de Avola para la última cena del viaje en Sicilia.

Ya en el ostello, decido ir en bici a Sferracavallo a comprar una pizza que comer en el salón del albergue, con vistas fenomenales de la bahía.
Mi sorpresa cuando preparado para dar cuenta de la cappricciosa y el vino rosso, encuentro a cuatro romanas en la mesa de enfrente con sus correspondientes pizzas. Tras invitarlas a compartir el que resultó un excelente vino, acabamos todos en la misma mesa, charlando durante un buen rato para celebrar el encuentro. ¡todavia no acredito que pude conversar tanto tiempo en mi corto italiano!  Lo que da de sí un mes en Sicilia...

Epílogo
Miércoles, 3 de Noviembre de 2010.

 
Y llegó el último día. Monto de nuevo mi cabalgadura para hacer el trayecto en bici hasta el aeropuerto de Palermo. Serán unos quince kilómetros que recorro, con tiempo sobrado,  disfrutando de las vistas de la isola della femine y del ajetreo diario de los pescadores. Sin embargo, los cuatro últimos kilómetros antes de llegar a Falcone-Borselino son de auténtico sprint pues son por autostrada, cosa prohíbida a las bicicletas. No había otra opción de llegar y me la jugué; un desafortunado encuentro con los carabinieri habría supuesto una sanción segura.
En las afueras del aeropuerto, justo enfrente del mar, desmonto la bici y la introduzco en las bolsas de tela. Tengo tiempo para comer y para tomar un café antes de embarcar. Una vez en el avión, pude ver lo nunca visto en los últimos años de tanto control al pasajero. Una pareja viene charlando alegremente con una botella de vino de 3/4 litro y un par de vasos; así entran en el avión y hasta me ofrecen un trago cuando los observo, risueño...

J- ¿Pero como habéis conseguido meter esto en el avión?
P-  Non é strano; questo é la Sicilia!
J- Questo é la Sicilia!  Si signore! 
P- Saluti!
J- Saluti! Arrivederci Sicilia!
 
 
© MALTA Y SICILIA EN BICICLETA
 2011 José Ignacio Idígoras Santos