Pedaleando por el mundo

LA RUTA DEL DUERO EN BICICLETA

A finales de Abril de 2007 un grupo de cicloviajeros

procedentes de diferentes puntos de España se dieron

 cita en Duruelo de la Sierra (Soria) para iniciar una 

gran ruta internacional en bicicleta que les llevaría,

siempre siguiendo el cauce del Río Duero, hasta la

 ciudad de Oporto, ya en la desembocadura de este

 gran río peninsular.

El Duero empieza a encañonarse cuando se acerca a la frontera portuguesa

 

PROLOGO: Sábado, 21 de Abril de 2007

A primera hora de la mañana me encuentro con Carmen y Juan en la sevillana estación de tren de Santa Justa. Tras una serie de preparativos previos y después de introducir cuatro bicicletas en el coche-furgoneta que acabamos de alquilar, partimos rumbo a tierras sorianas. En las afueras de Madrid, recogemos a la cuarta pasajera, Nuria. El coche ya esta completo de ciclistas y bicicletas, alforjas, cascos, etc.

Es casi de noche cuando, recorridos casi 790 km, llegamos a Duruelo de la Sierra, tranquilo pueblo de la montañosa área de Los Picos de Urbión. A muy pocos kilómetros se encuentran las fuentes del Duero, motivo por el cual hemos decidido tomar este lugar como punto de partida de la expedición LA RUTA DEL DUERO EN BICICLETA.

Tras dejar todo el bagaje en el hostal no tardamos en buscar un sitio para cenar. Una alegría contagiosa acompaña la cena y no es para menos pues la ilusión, por lo que ha de venir en los próximos días, es grande. ¡Y que mejor manera de empezar un viaje que disfrutando de la gastronomia y vinos de la comarca! Esto es algo que se va a repetir a lo largo de todo el viaje. Venimos a disfrutar, no a acumular kilómetros sin más.

Tras la cena, el paseo por el pueblo nos lleva a descubrir, rodeando la vieja iglesia de orígen prerrománico, una gran número de tumbas antropomórficas excavadas en la piedra.

TRAZADO DE LA RUTA DEL DUERO


Ver LA RUTA DEL DUERO EN BICICLETA en un mapa más grande

Nota importante: En la siguiente descripción de la ruta se hacen referencias a determinados puntos con una indicación, en paréntesis, de la distancia recorrida en Km. Se han incluido para dar una orientación general de las distancias parciales en cada etapa, no con el fin de ser un libro de ruta exacto.

 

 

ETAPA 1: DURUELO DE LA SIERRA→SORIA (55 Km)

Esta primera etapa tiene su previa. Tras darme un madrugón, he de ir a llevar la fiat "doblo" a Soria, hay que devolver el vehículo de alquiler. Por supuesto, mi bici me acompaña en este trayecto. Allí he quedado con Ramón "Ramonet" , de Castellón, el quinto expedicionario. El resto del pelotón "Duero" (Carmen, Nuria y Juan) va saliendo algo más tarde desde Duruelo. Ramonet y yo hacemos el recorrido Soria-Duruelo (por Abejar-Covaleda), para una vez allí, comenzar oficialmente la ruta. Ramonet introduce una novedad en el modo de llevar el equipaje. No lleva alforjas sino un carrito. Este es un sistema muy práctico y que quizás permita más comodidad y posibilidad de llevar más cosas. Ni que decir tiene que su carrito va a dar que hablar en lo que queda de ruta...

En un determinado punto del camino, algo después de pasar por el Embalse de la Cuerda del Pozo, ¡nos encontramos!. Esto fue un encuentro inesperado pues el recorrido inicialmente previsto de la etapa discurría por Vinuesa-El Royo-Hinojosa, pero según nos comentaron los compañeros, no fue posible debido a que un puente estaba cerrado por obras.

LLegamos a Duruelo y descansamos y comemos en el mismo restaurante de la cena de la noche anterior, en el pueblo se van enterando de nuestra aventura por el río.

 

 

Esta zona de Duruelo está enclavada en la sierra de su mismo nombre, que forma parte del entorno de la Sierra de Urbión. Se caracteriza por grandes extensiones de pinares en las cotas medias y bajas, predominando el pino albar, alto y con una bonita corteza asalmonada en sus partes superiores. Es un entorno de aires puros y aguas cristalinas que descienden desde las grandes reservas de nieve de las zonas altas, que superan los 2200 metros. El punto más alto es el Pico de Urbión. Muy cerca de este, nace una pequeña cascada de agua que no tardará en convertirse en el largo y caudaloso Río Duero.

Al final, debido a las obras en el citado puente, hemos de hacer el mismo recorrido pero a la inversa (para mí, por tercera vez, una de ellas en coche). Solo al final de la etapa, podemos salir de la N-234 y hacer los últimos cinco kilómetros por una pista de tierra hasta la misma entrada en Soria, a la que llegamos en el ocaso.

Tras llegar al hostal en que se alojan nuestras amigas y Juan, nos damos una buena ducha y no tardamos en ir al restaurante que han buscado Nuria y Carmen, que nos esperan para cenar. La cena fue divertida, contando las experiencias del que es nuestro primer día, continuada de un paseo por el casco histórico de la ciudad Soriana, entre sus buenas muestras de arte románico.

 

ETAPA 2: SORIA→ BERLANGA DE DUERO (88 Km)

Un soleado día nos acompaña en nuestra salida de Soria. Tras buscar un bar para desayunar e intentar ver los desajustes en la bici de Nuria, acabamos saliendo en dirección al puente que cruza nuestro Río Duero y por el paseo a la orilla del mismo llegar hasta  la Ermita de San Saturio. Es obligatorio entrar aquí: se trata de una cueva por la que conforme se va ascendiendo se va transformando en una ermita propiamente hablando, con buenas vistas panorámicas del Duero y de Soria desde la parte superior. Tras dejar San Saturio, cruzamos el puente y por agradables caminos cercanos al río, continuamos varios kilómetros hasta salir a la Nacional 111, que es la que conduce a Almazán. Son unos 5 Km por esta vía, de amplio arcén, hasta llegar al cruce de Tardajos (Km 12,10). Desde aquí y hasta Almazán iremos por pequeñas carreteras comarcales con vocación de caminos rurales, circulan muy pocos coches por estos apacibles paisajes rurales: estas son las rutas que nos gustan más.

El recorrido es vía Tardajos-Ituero-Cubo de la Solana. En Tardajos, Nuria identifica la llegada al pueblo de un camión repleto de frutas y hortalizas. Nos incorporamos a la cola para hacer la compra de algunos víveres necesarios para ir "tirando" en un día donde el calor va apretando. Va a ser en Cubo de la Solana (Km 30) donde encontraremos un bar, el único del pueblo, donde tomar un bocata y algo frío, en una especie de bar social donde hasta hay algunos ordenadores para conectarse a internet y poder ver el correo. De Cubo de la Solana a Almazán (Km 48) la comarcal va cercana al río y a un frondoso bosque de pinos, en un trayecto que disfrutamos "a tope", sin apenas tráfico motorizado.

Almazán es la segunda ciudad más importante de la provincia de Soria, tras la capital. Es una histórica y monumental ciudad repleta de importantes edificios de diferentes estilos arquitectónicos, destacando el estilo románico. Como muchas ciudades situadas a orillas del Duero, esta fue una ciudad fronteriza entre los reinos cristianos y los musulmanes durante la edad media, con el consiguiente desarrollo de edificaciones de carácter defensivo y el favorecimiento de influencias de los reinos del sur, como es el caso de los rasgos mudéjares de algunos de sus edificios medievales. Por Almazán damos un paseo para visitar la ciudad y paramos a tomar café y refrescos en un bar situado en la misma plaza principal. La salida de Almazán es muy agradable, discurrimos ahora por las cercanías del río (por la parte del casco antiguo) hasta llegar a un puente peatonal que cruza el río. A partir de aquí vamos  por carriles bici y caminos bien acondicionados entre los chopos, hasta llegar a una zona donde el camino de hace más dificultoso, bacheado. Este camino, entre tramos muy arenosos y piedras, nos conduce, tras ir separándose del cauce, hacia un camino de tierra en perfecto estado. Al llegar al camino giramos a la izquierda dirección Centenera de Andaluz. Este es otro camino "5 estrellas" para el cicloturismo: cercano al río y entre zonas de abundantes pinos que se entremezclan con campos de cereales, en zonas donde abunda el llano. Cuando lleganos a Centenera de Andaluz (Km 69), la tarde está ya muy avanzada. Vamos con la esperanza de hacer noche en un albergue en el siguiente pueblo: Andaluz, a unos 10 km del anterior. Las noticias que nos dan en Centenera no son buenas: parece que para hacer noche en ese albergue hay que llamar a Soria para pedir las llaves, ya que el encargado de estas marcha del pueblo a media tarde. También nos dicen que no hay bar en el pueblo...

Proseguimos nuestro pedaleo vespertino, con cada vez menos luz, disfrutando del ocaso. Hay un cruce que nos lleva a la duda y conseguimos parar a un tractorista que pasaba por allí. Ramonet se acerca a preguntarle.

A Andaluz (Km 79) llegamos casi de noche, y allí se confirman nuestras sospechas de ausencia de alojamiento. Ya es de noche y las temperaturas de frescas van pasando a frías en pocos minutos, lo que nos lleva a utilizar todo nuestro repertorio invernal que teníamos en el fondo de las alforjas, debido al calor del día. También instalamos nuestras luces y reflectantes, los últimos 9 kilómetros hasta el siguiente pueblo, Berlanga de Duero, son completamente de noche y por carretera, eso sí, sin tráfico alguno. En este trayecto vamos disfrutando de una de las mejores noches estrelladas que hayamos visto en mucho tiempo. Entre estrellas, astros, satélites que circulan a gran velocidad y constelaciones varias que nuestra amiga Carmen va identificando, alguna hasta afirma avistar OVNIS...

Cerca de las 11 de la noche cuando llegamos a Berlanga de Duero (Km 88). No tardamos en encontrar una casa rural, aunque nos dicen que es temporada baja y que no dan alojamiento. Se lo piensan dos veces al ver nuestra situación y acceden a preparar dos habitaciones. La Posada de Berlanga es un buen sitio pata dormir a 25 euros por persona en habitación doble, incluyendo el desayuno.

Tras una ducha, algunos salimos a tomar algo ligero y dar un pequeño paseo por este también meritorio e histórico pueblo rodeado de murallas. A la vuelta a la Posada vemos que no se abre la puerta principal y que nos dejamos la llave dentro. Llamamos a Nuria desde una cabina de teléfono, será una llamada en la que se recordará mi conversación con su contestador...

Al poco, volvemos a la posada y esta vez sí, tanto Carmen como yo sabemos que no nos quedaremos en la calle en esa fría noche de finales de Abril. 

ETAPA 3: BERLANGA DE DUERO → EL BURGO DE OSMA

(28 Km, aprox.)

Tras la exigua cena de anoche todos tenemos hambre y "arrasamos" con el desayuno en la posada. Antes de abandonar nuestra casa del día de hoy, vamos a dar una vuelta por el pueblo para conocerlo antes de abandonarlo. Berlanga de Duero es la primera localidad de la provincia soriana declarada Conjunto Histórico Artístico, un lugar repleto de históricos edificios coronados por un sensacional y alargado castillo. Su plaza porticada es otro elemento a destacar. Aunque lo que más me ha admirado de este lugar es su "magia", algo difícil de explicar pero que determinados lugares te transmiten.

En nuestra visita por el pueblo alguien ha encontrado un simpático muñeco de trapo de Obelix, el famoso galo devorador de jabalíes de las historias de Asterix. Con intención de adoptarlo como mascota del viaje nos lo llevamos. Cuando regresamos a la posada con intención de montar las alforjas en las bicis, Carmen detecta un pinchazo en una de sus ruedas. Tras repararlo iniciamos la marcha y justamente al salir del pueblo, al cambiar, rompo el sistema de cambio de mi bici, ¡avería importante al canto!

Tratamos de ajustar la cadena a piñón fijo para poder continuar hasta la siguiente localidad importante, en este caso El Burgo de Osma, y allí instalar una pieza nueva. Pero nuestras habilidades con el tronchacadenas que lleva Ramonet, dejan bastante que desear y al final tengo que ir sin cadena hasta el citado lugar, a unos 25 km. Durante el buen rato intentándolo, solo conseguimos llenarnos las manos de grasa, y comprobar como Juan, que no se las lleno, es un "buen" director de operaciones mecánicas...

Con paciencia y como el que va dando una paseo por el campo consigo arribar al Burgo. La mitad de los kilómetros he podido ir montado sobre mi bici pues fueron cuesta abajo. Para ir por el camino más directo he ido por una carretera más principal que la que teníamos marcada en nuestra ruta, que discurría desde Berlanga por Aguilera, Morales, Recuerda y Gormaz, antes de llegar al Burgo de Osma. Sensacional trazado que me he perdido, y no solo por pasar por uno de los parajes más bonitos de estos campos como son la vistas del gran castillo de Gormaz (370 metros de longitud e innumerables torres fortificadas), fortaleza inexpugnable enclavada en lo alto de un monte, sino por la visita a una de las pequeñas bodegas-cueva tan habituales de la comarca, donde Carmen y Nuria han podido hacer una paradita vinatera, como procede en estas tierras de buen vino de la Ribera del Duero.

Gormaz es un lugar repleto de historia, a los pies de su castillo podemos hacer un viaje en el tiempo: Edad del bronce, una necrópolis de la Edad del Hierro, un castro celtíbero, una villa romana, restos visigodos y el nombrado castillo árabe, por donde batallaron, entre otros: Galib, Garci Fernández y el Cid.

Finalmente nos volvemos a encontrar todos en El Burgo, donde justo cerca del hostal que contratamos para dormir, hay un taller donde me instalan un nuevo cambio y a Nuria le confirman la causa de sus males pedalísticos de los últimos días: el buje está partido.

El Burgo de Osma es otro de los lugares imprescindibles en la Ruta del Duero. A orillas del río Ucero, esta ciudad desborda arte por sus cuatro costados. Conjunto Histórico-Artístico donde es casi imposible enumerar todas sus excelencias. Lo mejor es callejear e ir descubriéndola poco a poco, disfrutando de sus calles y plazas, como en la que se sitúa la catedral, un compendio de arte románico-gótico-barroco-neoclásico que impresiona. La calle situada entre la catedral y la plaza mayor es porticada y repleta de casas nobiliarias de gran valor artístico.

Durante la cena del día de hoy hacemos repaso a los diferentes incidentes del día. A los ya referidos se unen la rotura de un calzón de Juan, la rotura de una patilla de las gafas de sol de Nuria y parece ser que el "troncha" de Ramonet tampoco acabo muy bien parado después de las fallidas operaciones con mi cadena. Es extraño esta acumulación de pequeñas, y no tan pequeñas desgracias, en tan breve periodo de tiempo, algo nos escama, nos intriga, pero; ¿qué será?

ETAPA 4: EL BURGO DE OSMA --- ARANDA DE DUERO (69 Km)

Desayunamos en el mismo hostal donde pasamos la noche y donde su propietaria nos encontró un buen espacio a cubierto para dejar las bicis. En el desayuno empezamos a ver más claro el tema de la mala suerte del día de ayer. Llegamos a la conclusión que el gafe es el muñeco de trapo de Obelix que recogimos en el paseo matinal por Berlanga, o lo que es lo mismo "LA MALDICIÓN DE OBELIX", que se ha cebado con todo el grupo sin dejar a nadie indemne. Ni que decir tiene que lo primero que hacemos es deshacernos del gordo, antes de que continúe haciendo de las suyas.

Nuestra amiga Nuria, tras la confirmación del mal estado de su buje, decide ir hasta Aranda de Duero en autobús, pues allí hay una buena tienda-taller de bicis donde arreglar la pieza. Por otro lado, Juan, que es madrugador nato, se ha adelantado y lo encontraremos más adelante. Ambos, casualidades del viaje, van a tener un curioso e inesperado encuentro a lo largo del día...

Partimos Carmen, Ramonet y yo en dirección a San Esteban de Gormaz vía La Rasa-Pedraja. Los 3-4 primeros kilómetros tras salir del Burgo se pueden hacer por un precioso camino de tierra acondicionado que discurre paralelo al cauce del río Ucero hasta llegar a un puente. Desde este punto hasta San Esteban todo el recorrido es por tranquilas carreteras comarcales por las que apenas circulan vehículos.

San Esteban de Gormaz (Km 17) es otro de los puntos claves del viaje por el Duero. Es la cuna del románico soriano y también esta declarado Conjunto Histórico-Artístico. Ciudad que fu frontera durante mucho tiempo entre los reinos cristianos y musulmanes, durante la reconquista. De esto da buena fe la existencia de dos castillos y una fortaleza, todos milenarios. Es imprescindible la visita a San Miguel, la primera iglesia porticada de Castilla, que es de aspecto medieval por su excelente demostración de románico complementado con una ornamentación mudéjar. Esta iglesia románica va a ser la fuente de inspiración de muchas otras en Castilla, desde que en 1081 fue edificada. Un poco más adelante, y siguiendo su estilo, podemos encontrar la también meritoria iglesia de Santa María del Rivero.

A la vez, nos encontramos en otros de los enclaves importantes del Cid en su camino del destierro. Junto a Berlanga de Duero y Burgo de Osma, San Esteban es la tercera localidad importante en el que coinciden las rutas del Duero y del Cid. Esta última tuve la suerte de recorrerla en bicicleta en septiembre de 2004 (desde Burgos hasta Valencia), por lo que me resultan lugares realmente familiares.

Su puente, plaza mayor, arcos y calles estrechas y en cuesta, suponen un viaje al pasado. Entre el paseo, podemos entrar en algunas de sus pequeñas bodegas instaladas en cuevas y probar el magnífico vino joven de la Ribera del Duero que por aquí se elabora, mientras charlamos con su elaborador, siempre dispuesto a compartir un vaso, o unos cuantos...

Tras cruzar el puente sobre el Duero, salimos de San Esteban en dirección a Soto de San Esteban. Vamos por una carreterita comarcal sin tráfico alguno, muy agradable. Tras cruzar Soto, a la altura del Km 27,30 abandonamos la comarcal por un camino que sale a la derecha junto al río.

El camino no está en perfecto estado pero su cercanía al Duero nos hace disfrutar mucho de las vistas, por este tramo el bosque en galería del río es muy exuberante. Salimos a la comarcal por la que discurríamos tras hacer unos 3,5 km, siendo los últimos a campo a través, pues se pierde el camino y tenemos que introducirnos algunas decenas de metros por un campo de trigo.

El día se esta nublando más de la cuenta, puede que esto acabe en agua más adelante, venimos comentando en los siguientes kilómetros de auténtica felicidad por esta deliciosa carretera sin tráfico. Al poco, vamos divisando al fondo la figura de un ciclista pedaleando en sentido contrario al nuestro. Conforme se acerca se confirman nuestras sospechas, se trata de chema, el sexto componente del pelotón Duero, que se incorpora al grupo. Ha venido pedaleando desde Aranda de Duero, aunque en principio nos iba a esperar allí, pero se ve que el cuerpo le pedía pedalear...

Chema es un veterano ciclista cántabro curtido en mil y una carreras de bicicleta. Ha corrido en muchas pruebas tanto en España como en el extranjero, como ciclista amateur. Tiene un aire de ciclista a la antigua, de los de bicicleta de carreras, las de toda la vida. Esto es algo que confirma su neumático de repuesto situado entre las alforjas, atravesándolas.

Poco después celebramos su llegada con una buena comida campestre de lo que compramos en el super de San Esteban, ¡con vino tinto de la tierra incluido! Aún así, el tiempo sigue inquietando mientras almorzamos, aunque nos libramos. No así cuando reiniciamos la marcha, nos cae una tormenta de las buenas, un auténtico caño de agua, donde cada uno hace lo que puede para salvarse, aunque nadie se libra del remojón de primera categoría, estábamos en medio del campo sin resguardo alguno. Llegamos a Langa de Duero (Km 38,5) con las ultimas gotas del temporal y allí nada mejor que un café bien caliente y una maquina de la de los aseos para secar. La temperatura ha caído varios grados cuando salimos del bar y es necesario abrigarse.

Hasta Zuzones vamos por el arcén de la N-122, y desde allí hasta La Vid por carretera comarcal, desde aquí hasta el cruce de Vadocondes lo hacemos de nuevo por la N-122. En La Vid merece la pena pararse a visitar su monasterio, todo un remanso de paz y espiritualidad en medio de los buenos viñedos ribereños. Como buenos son los buenos vinos que elaboran en Bodegas Cachopa, situada justo en el cruce de Vadocondes y que visitamos mientras nos volvía a llover. Otro lugar pintoresco este de Vadocondes, son lugares con ese aspecto de todo antiguo, medievales. Tras salir de Vadocondes vamos en dirección Zazuar, por una estrecha carretera. En torno al Km 58,5 sale un camino de tierra a la izquierda que es el que tomamos, es un camino junto al canal de riego por el que hacemos, bajo una lluvia débil pero pertinaz, unos 3,5 km hasta que finaliza. En este punto giramos a la izquierda por pista asfaltada que seis kilómetros después nos dejará en la entrada de Aranda de Duero (Km 69).

En Aranda las noticias se suceden: Nuria ya llegó y ha contactado con la tienda de bicicletas para dejar solucionado el problema mañana a primera hora. Por otro lado ha llegado a Aranda, desde Sevilla, el séptimo rutero del Duero: José Expósito.

Tras ubicarnos en dos hostales diferentes (se ve que el grupo va creciendo), Nuria ha hecho las gestiones pertinentes para encontrar una pizzeria donde cenar. Resultó ser un buen lugar donde cenamos pizza, ensaladas, pastas, etc, regado por unos buenos rosados y en un buen ambiente tras la bonita y dura jornada. Cuando regresamos a los hostales para descansar nos vamos dando cuenta de que, definitivamente, la aventura por el Duero va tomando forma.

ETAPA 5: ARANDA DE DUERO --- PESQUERA DE DUERO

(59,30 Km)

Nos amanece otro grisáceo día en el que lo primero que hacemos es ir a la tienda de bicicletas donde la operación es positiva para Nuria, pues ha hablado con la tienda donde adquirió su bicicleta y el fabricante para beneficiarse del periodo de garantía del velocípedo y no tener que abonar la reparación del buje.

La salida de Aranda se ve acompañada de las primeras gotas y poco a poco la lluvia se va haciendo pertinaz, no nos abandonará en un par de horas y media. Lo mejor para salir de Aranda dirección Roa es hacerlo por el polígono industrial. Una vez finalizada su calle principal, se transforma en un camino que es el que seguimos y que nos llevará hasta la carretera secundaria que va hacia Berlangas de Roa. Desafortunadamente este tramo, aún siendo una carretera secundaria, es muy transitado además de molesto para el pelotón, pues el firme mojado provoca el agua-planning de los coches y camiones.

En Berlangas de Roa hacemos una parada Ramonet y yo, un poco cansados de tanto mojarnos. Sin embargo el resto del grupo prefiere continuar bajo la lluvia, ante la noticia de que se esta cociendo un buen guiso de lentejas en Pesquera de Duero. Allí está Juan, que sigue su trayecto con adelanto respecto al resto del grupo y que ha gestionado el alquiler de una casa rural para pasar el resto del día y hacer noche.

Llegando a Roa, localidad situada en un alto, cesa la lluvia. Desde Roa vamos por una tranquila carretera secundaria hasta Valdearcos de la Vega (Km 38,85), pasando por Mambrilla de Castrejon. Tras un comida campera en la tranquila plaza de esta localidad, el trazado hasta Peñafiel sigue discurriendo por casi solitarias carreteras, pasando por la localidad de Bocos de Duero. Esta zona es la conocida como Valle del Cuco, tierra de plácidos campos de cereales, pinares y viñedos, con una amplia gama de posibilidades para hacer rutas, señalizadas, de senderismo y bicicleta.

Llegando a Peñafiel, unos se va sorprendiendo de la imponente figura de su largo castillo encaramado sobre un alto promontorio que domina al pueblo. Fue construido en el siglo X y hoy día alberga un interesante museo del vino.

Al otro lado destaca otro castillo, el de Curiel de Duero; no cabe duda que pedaleamos por la vieja Castilla. Es muy recomendable una visita al casco antiguo de Peñafiel, que gira entorno a su emblemática gran plaza rectangular, la plaza del coso. Muy cerca de allí he quedado con la ciclista que completa el pelotón del Duero, se trata de Isabel, toda una campeona y vieja compañera de rutas (la ruta del Cid, parte de la vía de la plata, la costa de Huelva, etc.). Esta simpática "chicarrona del norte" (es de Irún), tiene todo un historial cicloviajero en sus piernas.

De Peñafiel a Pesquera de Duero (Km 59) hay unos 5 km por un carril-bici que, entre viñedos, va paralelo a la carretera. Nos encontramos en uno de los pueblos con más tradición de buenos vinos en toda la Denominación de Origen de Ribera del Duero. Entre otras, aquí destacan bodegas como las del ya mítico Alejandro Fernández, creador del excelente tinto Pesquera.

A orillas del mismo río Duero, el amigo Juan nos ha negociado uno de los mejores alojamientos de la ruta, y una de las mejores comidas entre las referidas lentejas, la ensalada y unas buenas chuletas, todo eso regado con diferentes vinos de la comarca. Una buena cena, buena charla y mejor ambiente para celebrar que el pelotón de ciclistas del Duero se encuentra, por fin, ya al completo.

ETAPA 6: PESQUERA DE DUERO --- LAGUNA DE DUERO

(66 Km)


Poco después de salir de la casa rural, nos hacemos unas fotos del grupo, antes del inicio de una nueva etapa ciclista por nuestro río Duero.
Salimos por la carretera local dirección a Valbuena, pero antes, giramos a la derecha en dirección al Monasterio de Santa María de Valbuena, situado en el Km 10,40. Desde aquí sale un sendero junto al río por el que recorreremos cuatro kilómetros por un muy bonito paisaje entre el bosque en galería.
Al finalizar el sendero, giramos en dirección a Valbuena de Duero, para continuar hacia Olivares de Duero. En Olivares decidimos ir a Quintanilla de Onésimo a comprar víveres para nuestro almuerzo en ruta. Volvemos a Olivares y giramos ahora en dirección a Villabánez. Nuestra intención inicial era cruzar el río e ir por Sardón de Duero, pero no encontramos el cruce.
Llegar a Villabánez no es fácil, la carretera se inclina más de lo que esperábamos, también se produce un pinchazo de José Expósito, que se mete en problemas mecánicos antes que en visitar bodegas.

Tras cruzar Villabánez (Km 38,50), hacemos una parada para comer en una zona ajardinada enfrente de una ermita. Vamos dando cuenta de lo que compramos hoy y de lo que sobro de ayer, acompañado del vino sobrante de la cena que yo me encargue de transportar en mis alforjas. Son estos momentos de paraditas más o menos largas de los mejores de cada día. Hay hambre en el grupo después del esfuerzo y sobre todo buen ambiente. Estas comidas campestres son más divertidas que hacerlo en un restaurante y además son un acto de relajación total, aquí el sonido de fondo no es otro que el de los pájaros cantando o el del viento sobre las ramas de los árboles, frente a la contaminación acústica que supone el alto volumen de los televisores en los salones de muchos restaurantes.

Tras el merecido descansito después del condumio, retomamos nuestras monturas dirección Tudela de Duero (Km 48,35), donde paramos a tomar café. Saliendo de Tudela, después del puente se gira a la derecha para tomar un camino que, entre un extenso y denso pinar, nos dejará en Herrera del Duero (Km 55,64). Avanzamos por la vía principal de esta localidad hasta llegar a una carretera que cruzamos por un camino de tierra que justo en este punto traza una pronunciada curva. Cuando llegamos a una bifurcación el camino a elegir será el que discurre entre pinares y cruza una finca (¡cuidado con los perros!).
Tras atravesar este nuevo camino entre los pinos (Km 61,53), recorremos unos 500 metros por asfalto hasta llegar a un cruce de una carretera muy transitada, que atravesamos para seguir de frente, de nuevo por un camino, hasta que unos 1000 metros más adelante llegamos a otra carretera que tomamos a la derecha y, tras unos tres kilómetros, llegamos al centro de Laguna de Duero, población muy cercana a Valladolid y final de la etapa de hoy.

Es justo cuando me piden la documentación en el hostal que me doy cuenta de que no la llevo encima. Empiezo a pensar donde la he podido dejar y se me ocurre que fue al sacar dinero en Tudela, a unos 17 km. Decido ir hasta allí a ver si por suerte aparece, pero no es el caso. Al pasar por la finca donde encontramos los perros, uno de ellos se dirige en gran carrera y con bastante agresividad hacia mi cuando me ve, tengo que pedalear muy rápidamente  para no ser alcanzado y decido poner fin a mi intento de recuperar los papeles. Por un momento he acelerado a tope mis pulsaciones y es que el perro no venía en plan de broma ni mucho menos... He anulado la tarjeta y verificado que nadie la ha utilizado para comprar, cosa que habría sido fácil al disponer del D.N.I. También he puesto una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil. Diez meses más tarde me enviarían el carnet de identidad, por correo, a casa.

Es por todo este desgraciado incidente que llego algo tarde a la cena que el grupo esta haciendo en un Kebab de Laguna de Duero. Tras el mal trago, y un tanto agotado y hambriento, me uno a la fiesta. En este caso la cena tiene sabor a despedida, pues la mitad del pelotón se marcha: Nuria, José Expósito (alías "el breve") y Chema. Mi tocayo ha estado poco tiempo, y no ha pisado bodega alguna, pero nos ha dejado a casi todos pasmados con su coloquial charla, en Pesquera,  sobre sus grandes experiencias viajeras y montañeras. Chema no se va de cualquier manera, este ciclista de pro retorna a Cantabria en su velocípedo, nada de coche, autobús o tren. Ya nos contó su magnífico recorrido de vuelta al final de la cena. Y Nuria, que se ha portado como una auténtica campeona pues ha sabido luchar contra los elementos a los que se vio sometida: una bici en mal estado que dificultaba la marcha, unos días de frío y lluvia que no le suelen sentar nada bien, etc. Al final bien que se desquitaba con sus negociaciones para encontrarnos a todos buenos lugares para cenar, otra de sus preferencias. Juan, nuestro destacado compañero en ruta, confirmará el día siguiente su retorno a casa. Las causas laborales, una vez más, están detrás de este masivo éxodo.
 
 

ETAPA 7: LAGUNA DE DUERO → CASTRONUÑO

(76 Km)

 
Para completar la primera semana de pedaleo, continuamos en ruta: Carmen, Isabel, Ramón y José I. Preguntamos para salir de Laguna de Duero y nos informan que lo mejor es hacerlo, en la dirección de nuestra ruta ribereña, por el pinar de Antequera.
Cuando llevamos recorrido algo más de 4 kilómetros, vamos pedaleando paralelos a una acequia. En el Km 5,67 llega un momento muy divertido pues nos vemos obligados a cruzar las vías del tren con las bicis a cuestas y el carrito de Ramonet desmontado.
 
Tras recorrer unos 3 kilómetros desde las vías del tren, cruzamos el puente romano de Puente Duero y giramos en dirección a Villanueva de Duero por carretera secundaria con poco tráfico. Es en el Km 13,64 vemos un cartel del GR-14 (Sendero del Duero) que se dirige a Aniago. Tomamos este camino a la derecha y vamos a hacer, entre unos bonitos pinares (Pinar del Esparragal), casi 14 kilómetros para regresar al mismo punto. Hubo un momento en que el camino no continuaba en la dirección del río, sino en sentido contrario, por lo que no tuvimos elección. Desde este punto crítico, retomamos la carretera que nos dejará en Villanueva de Duero tras recorrer algo más de 2,5 Km. Unas primeras gotas de agua nos empiezan a caer antes de llegar al pueblo, por lo que, aprovechando que es hora de descansar y comer algo, apañamos un restaurante "Casa Carmelo" con un más que aceptable menú a 7 €. Nunca te da más alegría encontrar un sitio así que cuando además de algo hambriento, te empieza a llover. Esta lluvia fue moderada durante un buen rato, pero cuando retomamos nuestras bicicletas ya había escampado, tuvimos buena suerte.
Salimos del pueblo por un camino al lado de la iglesia que nos han recomendado. Resulto ser un camino muy bonito y en buen estado, que discurre muy cerca del río en varios de sus tramos. Todo un placer para ser pedaleado a un ritmo suave.
A 8,5 kilómetros de distancia desde "Casa Carmelo" encontramos un cruce con carretera. Giramos a la derecha para tras recorrer poco más de 4 kilómetros llegar a Tordesillas.
Tordesillas es una emblemática población castellana, con mucha historia. Esto se puede ver en sus viejos y nobles edificios e iglesias. Su plaza porticada es una de las  más bonitas de la región. Alfonso X el Sabio le otorgo fuero propio y mercado franco en 1262. Pero es en 1494, en la época de los grandes descubrimientos ibéricos, cuando la ciudad pasa definitivamente a la historia, con su célebre tratado firmado por Juan II de Portugal y los Reyes Católicos de Castilla. Se establecía una linea de demarcación de lo descubierto y por descubrir por ambos reinos, situada a 370 leguas al oeste de la isla de Cabo Verde, asignando los territorios al E a Portugal y al O a Castilla. Tordesillas marcó la división del mundo en dos partes en aquella época.
En Tordesillas arreglamos un pinchazo de Carmen y después tomamos un reconstituyente café en la bonita plaza porticada. Salimos de Tordesillas por la carretera N-120 dirección Salamanca. Poco después de pedalear 3,5 Km giramos a la derecha por un bonito camino (repleto de charcos tras las fuertes lluvias) al lado del Duero que va hacia Herreros. Atravesamos esta pequeña población y llegamos a Pollos (a unos 8,75 km del cruce anterior). Aquí finaliza el camino, tomamos una carretera comarcal, sin mucho tráfico, que va hacia Castronuño.

Castronuño es el centro de un entorno natural con gran abundancia y variedad de aves: La Reserva Natural de Las Riberas de Castronuño, donde nidifican e invernan aves acuáticas (porrones, cormoranes, garzas reales, ánades reales, patos cuchara, martinetes, etc). El buen estado de conservación del Duero por estas latitudes y su diverso bosque en galería, contribuyen enormemente a esta gran diversidad avícola.

A Castronuño llegamos casi al anochecer y decidimos hacer noche en un tranquilo paraje en las afueras del pueblo, en nuestras tiendas de campaña. Fue algo que nos ilusionó especialmente, ¡era la primera vez en toda la ruta en que íbamos a utilizarlas!
Ya de noche, con algo de frío y un tanto cansados, iniciamos la búsqueda de algún lugar para cenar. En principio no tenemos suerte, ha ocurrido un fallecimiento en el pueblo y dos de los tres restaurantes del pueblo están cerrados por esto. El tercero resulta ser un lugar de cierta categoría llamado "La Malvasía", y allí que nos sentamos y nos dimos uno de los mejores "homenajes" de toda la ruta del Duero. El resto de las mesas del restaurante se encontraban repletas, era sábado por la noche, de un  nutrido grupos de "quintos" en plena celebración, no faltaron ni los cánticos ni la lectura de poemas relativos al acontecimiento.

 

ETAPA 8: CASTRONUÑO → ZAMORA (62 Km)

Poco a poco vamos despertando dentro del improvisado campamento. Mientras desmontamos las tiendas, vamos comentando los incidentes típicos de una noche de acampada libre. Al final todos contentos pues nadie vino a molestarnos, ni animales de cuatro patas ni de dos...
Lo primero que hacemos es cruzar el pueblo. Nada más salir de él, pedaleamos por la carretera comarcal, muy tranquila, que va hacia Toro por Villafranca de Duero (Km 7,8). El día nos amanece nublado y se mantiene nuboso, algo fresco pero no nos llega a llover en este primer tramo. Hemos pasado por una gran presa sobre el Duero que estaba dando salida al agua, lo que fue una imagen bastante espectacular.
Ha habido un momento que hemos salido de la carretera y hemos pedaleado casi dos kilómetros por un camino de tierra junto al río (Km 18,35, giro a la derecha: GR-14 o sendero del Duero). En este pequeño tramo de camino hemos encontrado a este curioso agricultor en vespino, que nos ha regalado unas lecgugas de su huerta.
Tras volver a la carretera, pedaleamos 2,5 km hasta lograr finalizar la cuesta por la que se accede a Toro (Km 23).
En Toro hemos estado mucho tiempo,tanto de visita turística como haciendo acopio de víveres y comiéndonos parte de ellos. La ciudad, encaramada en un alto que domina un precioso valle, es bastante interesante y muy notable artísticamente hablando.
Destaca la Iglesia de Santa María o Colegiata que fue construida entre los siglos XII y XIII, por lo que guarda elementos tanto románicos como góticos. Es un momumento que nos llevo a contemplarlo con el máximo detenimiento, le dimos más de una vuelta.
Una de las principales características de Toro son sus iglesias, una singular mezcla entre los estilos románico y múdejar, que le dan un aire especial al paseo por la ciudad. Rodeando el casco histórico todavía encontramos bastantes tramos de la muralla medieval y una serie de arcos por los que se accedía a ella, entre los que destaca el Arco del Reloj, centro neurálgico del casco viejo y desde donde sale una calle peatonal en la que, entre sus soportales, se encuentran innumerables tiendas, restaurantes, bares y enotecas. En estas últimas podemos disfrutar de la gran calidad de los vinos tintos de la comarca, acogidos bajo el sello de calidad de la Denominación de Origen Toro.
Otro lugar donde podemos contemplar extraordinarias vistas de la vega que rodea a Toro es en la zona del mirador del Espolón. También podremos ver el puente medieval, de 22 arcos, construido entre los siglos XII y XIII.
Si nos dirigimos hasta la plaza de San Agustín se puede admirar el castillo de la ciudad, también del siglo XII, época dorada toresana.
Después de esta interesante visita, seguida de una buena comida en el mirador del Espolón y un reconfortante sesteo, salimos de Toro en fuerte descenso que nos conducirá a un puente de hierro. Nuestro camino ribereño nos llevará por unas apacibles carreteras que pasan por Peleagonzalo y Villalazán. Desde el último cruce a la derecha que tomamos en dirección a Villaralbo recorremos 1500 metros hasta tomar una carretera, a la derecha, que va cercana al río. Por ella pedaleamos algo más de 5 kilómetros antes de llegar a Zamora. Se trata más bien de una pista asfaltada y practicamente no circulan vehículos, es la mejor manera de llegar a la vieja ciudad zamorana, a la que accedemos por un puente de hierro que cruza nuestro querido río Duero.
Poco después llegamos a la plaza mayor (Km 62). Muy cerca de allí nos alojamos en el Hostal La Reina, en un lugar inmejorable y que además ¡incluye parking para bicicletas gratuito!. Es algo que hay que subrayar, habitualmente no recibimos los cicloviajeros este buen trato para nuestras bicicletas. Gracias, Pedro.

Zamora supone el fin de una gran ruta ciclista para nuestra compañera Carmen que tras 8 días de pedaleo ha cubierto 500 kilómetros siguiendo el cauce del Duero, dándonos la impresión de poder haber hecho muchos más si no tuviera que volverse por motivos laborales.
Su único día complicado ha sido el último precisamente, debido a una barriga "floja" que le ha supuesto más de un parón indeseado a lo largo de la tarde, camino de Zamora. Eso le motivo cierta debilidad que ha hecho que al final no pueda disfrutar de la cena y el paseo nocturno que por Zamora hemos dado.

Zamora es una de esas viejas ciudades con aire medieval que no se olvidan facilmente. Hay que señalar que Zamora es cumbre del arte románico. Esta ciudad posee la mayor concentración urbana de este estilo arquitectónico de España, una veintena de templos románicos, entre los que destaca su impresionante Catedral, todo un deleite para la vista. Mejor que citar todas estas maravillas del románico es perderse por su casco viejo e ir descubriéndolas una tras otra, recreándose en los mil y un detalles con que este arte nos obsequia, sobre todo en sus fachadas. Otra de las zonas reseñables del paseo por Zamora son las estrechas calles en pendiente hacia el río, que rodean toda la parte vieja que da a este.
Tres museos habría que aconsejar en Zamora: el auténtico tesoro que representa su Museo Catedralicio, el Museo de Zamora (con restos arqueológicos de diferentes épocas) y el Museo de la Semana Santa, que alberga la mayoría de las representaciones pasionistas de esta importante festividad zamorana.
 
ETAPA 9: ZAMORA - MORALINA DE SAYAGO (53 Km)
 
Tras el desayuno, acompañamos a Carmen a la estación de autobuses. Con unos cartones, algo húmedos por la lluvia, conseguimos hacerle una especie de caja donde poder introducir la bici para que pueda ir en el maletero del autobús. Una vez que marchó nuestra campeona, la ruta del Duero continua con Isabel, Ramonet y José I.
Tras hacernos unas fotos en la Plaza Mayor (Km 0), salimos del casco antiguo buscando el puente sobre el Duero que cruzamos y giramos a la derecha. Iremos algunos cientos de metros cercanos al río, con bonitas vistas del casco antiguo zamorano.
Al salir de Zamora, en la misma dirección que llevamos, nos encontramos pedaleando por la carretera secundaria que va hacia Carrascal (Km 7,5), donde los paisanos nos señalan un camino en buen estado que desemboca en la carretera 527. En este cruce (Km 11,66), giramos a la derecha y llegamos a Pereruela (Km 19,25), donde damos una vuelta para encontrar alguna tienda de alimentación y buscamos un parque para hacer nuestra comida diaria al aire libre, que casi siempre suelen ser la mejores.
De Pereruela salimos por la misma carretera (dirección Bermillo de Sayago) y tras recorrer casi 7 kilómetros llegamos a un cruce que tomamos a la derecha dirección a Arcillo. Hacemos 1,45 kilómetros por esta carretera local y justo después de unos pinos, sale una pista de tierra a la izquierda que es la que tomamos. Tras hacer unos 1,76 kilómetros llegamos al cruce con La Calzada Mirandesa. Esta será nuestro camino a seguir en los próximos 10-11 kilómetros, aunque nosotros nos perdimos un rato por otros caminos y al final hicimos unos 2,5 km de más, eso sí, muy bonitos y aventureros: un gran rebaño de vacas, con sus terneras, que ocupaba todo el camino, una señora que encontramos para preguntarle acerca del camino y a la que tuve que alcanzar dejando la bici y atravesando una pradera encharcada, etc, etc.
De vuelta al señalado cruce, todo es felicidad, pues a lo bonito del camino se une el hecho de saber que vamos en la dirección correcta, más en una tarde que amenaza claramente agua.
El tramo de la Calzada Mirandesa es de los más bonitos que hemos hecho desde que iniciamos la ruta. Esta antigua calzada romana unía Miranda do Douro (Portugal) con Zamora.
El tramo que hicimos se encuentra bien señalizado y es ciclable, aunque tuvimos que pasar por algunas zonas puntuales cercanas a los arroyos que estaban anegadas, lo que hizo que desarrollásemos toda nuestra imaginación para superarlas sin mojarnos o llenarnos de barro. Estos son momentos de dudas pero divertidos... ¡sobre todo cuando se cae alguien!
Unos de los puntos más interesantes de la Calzada Mirandesa fue el paso por el puente romano de la Albañeza.
La llegada a Abelón nos vino fenomenal pues nos pudimos refugiar de la lluvia que en esos momentos empezaba a caer. Un magnífico soportal de una edificio público y un bar cercano nos servirán para esperar que cese la precipitación, lo que llevo más de una hora.
Reanudamos nuestra ruta, ya por una tranquila carretera comarcal, hacia Moral de Sayago. Es ya tarde y tras la lluvia se han colado algunos dorados rayos solares, dando lugar a un atardecer con unos matices únicos. Hace frío y decidimos buscar algo en Moral para dormir, pero no hay nada. Nos dicen que sigamos a Moralina de Sayago, que allí hay una casa rural. Hacemos estos 5 últimos kilómetros del día por estos tranquilos parajes. Poco antes de llegar a Moralina, entramos en el Parque Natural de los Arribes del Duero, una de las áreas que más expectativas ha generado en la expedición.
En Moralina encontramos el centro de turismo rural Las Arribas, una bonita casa rural de piedra. Sin embargo solo les queda una habitación libre y además es individual. Tras hablar con el responsable y hacerles ver nuestra situación, decidimos quedarnos los tres en la individual, haciendo el más original reparto de "camas" posible: Isabel, única dama de la expedición, arriba, en la cama individual. Todo el suelo habitable que quedaba disponible lo ocupamos Ramonet y un servidor, haciendo uso de nuestros sacos y aislantes. Eso sí, ¡nuestra fenomenal ducha caliente no nos falto!, ni la cena...
La cena fue, quizás, la mejor de toda la ruta del Duero. Buen vino de la comarca, buen postre, una gran ensalada, arroz y una pierna de cordero exquisita como plato estrella. Todo por 15 €. En un bonito comedor y con un personal bastante cercano, que nos informo de muchas características de esta perdida región de Los Arribes, o "Las Arribes" como nos dijeron que se debe nombrar esta comarca.
Tras un bonito día de cicloviaje y este "homenaje", ni Ramonet ni yo nos enteramos que dormimos en el suelo de la habitación aquella noche.

ETAPA 10: MORALINA DE SAYAGO-VILLARINO DE LOS AIRES (72,50 Km)

El Parque Natural de Los Arribes del Duero ocupa una estrecha franja de unas 106.105 ha. de extensión en los límites occidentales de las provincias de Zamora y Salamanca, allí donde ambas provincias delimitan con el cauce del Duero, único accidente natural que las separa de Portugal. Es por tanto internacional el tramo que el río Duero recorre por toda esta comarca. Se trata de un territorio bastante bien conservado y de gran belleza, caracterizado por el profundo encañonamiento del cauce del río Duero y sus afluentes, con cortados que llegan a alcanzar los 400 metros de desnivel.
Esta topografía de valles encajados,resguardados de los vientos y con una alta insolación, ha favorecido un microclima templado respecto a las latitudes en que se sitúa, favoreciendo la presencia de especies típicamente mediterráneas y donde encontramos cultivos de olivos, vides, almendros y otros frutales. Estos cortados también alojan a gran cantidad de diferentes especies de aves, algunas bastante difíciles de ver en otros lugares de la península.Podríamos citar algunas tan significativas como la cigüeña negra, la chova piquirroja, el buitre leonado, el alimoche, el águila real, el halcón peregrino y el azor  Este importante enclave, por sus valores naturales, tiene su continuación al otro lado de la frontera con otra área protegida: el Parque Natural das Arribas do Douro. Ambas zonas conforman el Parque Natural do Douro Internacional.
Tras la gran cena de anoche y la mejor "dormida" de algunos, volvemos a nuestras monturas tras el generoso desayuno en la casa rural. Hasta Torregamones y el posterior cruce de la carretera que va a Miranda do Douro, pedaleamos por apacibles comarcales sin tráfico alguno, pero bajo una fina lluvia. La carretera de Miranda es más principal y tiene algo más de tráfico, pero se va bien. Será en torno al Km 9,3 cuando giramos a la izquierda dirección Badilla/Fariza por otra tranquila carretera comarcal. Antes de llegar a Badilla, tomamos a la derecha (Km 12,67) el GR-14 o sendero del Duero, que recorre 200 km de norte a sur a lo largo de todo el parque. Este sendero está muy bien señalizado y tiene tramos perfectamente ciclables frente a otros de carácter más bien senderista y en los que hay que bajarse de la bici.
Por este muy bonito camino haremos 3,1 kilómetros hasta llegar a Cozcurrita. En esta pequeña aldea se encuentra una estación biológica internacional, lo que da idea de la importancia de este entorno natural. Desde aquí hasta Fariza volvemos a la carretera comarcal. Desde Fariza retomamos al camino, al GR-14, por el que hacemos 14,55 fantásticos kilómetros.
El paisaje plenamente primaveral (jaras, cantuesos, genistas, amapolas...) que nos rodea es sencillamente espectacular, todo esto vertebrado por frecuentes cursos de un agua muy cristalina y el fondo muy verde de su abundante hierba. Pasamos por pequeñas y sencillas aldeas poco pobladas y con un carácter muy rural como son Mámoles y Fornillos de Fermoselle.
En este último pueblo (Km 32,63) paramos a comer algo en el único local abierto en todo el pueblo. Se trata de una tienda regentada por un tipo un tanto curioso que, practicamente, no tiene de nada... menos mal que ese día nos "pillo" con los estómagos llenos. Algo más de un kilómetro tras salir de Fornillos y llegamos al cruce con una carretera comarcal que tomamos a la derecha y que nos llevará hasta Pinilla de Fermoselle (Km 39). Decidimos continuar por carretera hasta Fermoselle, pues apenas hay tráfico y ya habíamos recorridos mucho kilómetros por el GR-14. Esto de dosificar los tramos de camino, siempre que haya una alternativa de carretera no peligrosa, es una buena opción, pues estos bonitos senderos son más para caminantes e ir con bicicletas con alforjas a veces lo hacen demasiado duros, aparte de que es frecuente tener que bajarse de la "burra".
Fermoselle es la capital de Los Arribes zamoranos. Allí disfrutaremos del paseo ciclista por la ciudad y de una espontánea visita a una pequeña bodega artesanal, donde probamos sus vinos. Aunque estos eran a granel y sin pretensiones de grandeza, hay que señalar que esta localidad se encuentra en la zona acogida bajo la Denominación de Origen de Los Arribes del Duero, que potencia el vino de la comarca y, en especial, la variedad autóctona Juan García, base de estos vinos.
De Fermoselle salimos en dirección a Trabanca por carretera en largo descenso hacia el río Tormes que cruzamos para llegar a la provincia de Salamanca en una zona de muy bonito paisaje. Nada más cruzar el río iniciamos un largo ascenso rodeado de amplios robledales de roble melojo (Quercus Pyrenaica). En esta ascensión empiezo a notar molestias en mi rodilla derecha. Llegamos a Trabanca (Km 64,2) y desde allí tomamos dirección a Villarino de los Aires, también por otra tranquila carretera comarcal en este caso más llana, aunque mi rodilla cada vez va a más en sus molestias. A Villarino de los Aires llegamos bajo una fina lluvia y algo tarde, después de una etapa que ha sido dura por lo quebrado del terreno en sus últimos 30-35 kilómetros. Allí nos alojamos en un albergue situado a la entrada del pueblo a la izquierda (Santa Catalina). Por menos de 15 € tenemos una amplia habitación con buena calefacción y duchas, además del desayuno incluido. Lo único malo es que para llegar al pueblo, donde fuimos a cenar, hay un "trecho". Esta caminata fue el remate para mí pues la rodilla no me permitía andar bien, fui casi cojeando y además nos cayó una abundante lluvia de la que solo podíamos defendernos con un paraguas "triplaza". Menos mal que mereció la pena encontrar el bar llamado "El Corcho", donde pudimos apaciguar nuestra hambre de ciclistas en ruta con una cena caliente además de cerveza, vinos de la tierra y el fondo de un buen partido de fútbol, semifinal de la copa de Europa.
 
ETAPA 11: VILLARINO DE LOS AIRES-SAUCELLE (63 Km)

Tras el desayuno del albergue, iniciamos la etapa de hoy bajando hasta el pueblo, repitiendo el accidentado trayecto que nos llevo por la noche al bar. En la farmacia de Villarino logro comprar una pomada antiinflamatoria para mi maltrecha rodilla. Los primeros kilómetros son por la carretera comarcal que nos lleva a Pereña (Km 7,75). Este tramo lo pedaleo con mucha calma para evitar a que se empiece a cargar de nuevo la articulación. Gracias a Dios, y a la pomada, poco a poco la musculatura se tonifica y las molestias son menores, hasta llegar a un punto en que no siento ninguna molestia.
Salimos de Pereña por la misma carretera y en el kilómetro 15,70 giramos a la derecha en dirección a Masueco (Km 17,10). Desde Masueco a Aldeavila de la Ribera circulamos por un carril-bici. En este tranquilo pueblo serrano vamos a estar un rato y aprovechamos para hacer la compra. Nos informamos en su oficina de turismo de un lugar interesante: El Picón de Felipe, un "arribe", según nos dicen, bastante espectacular.
Para llegar a él, salimos del pueblo por una pista asfaltada señalizada en su principio por un panel informativo del sendero. Tras pedalear algo más de 800 metros sale un camino señalizado, a la derecha, por el que hacemos 4 kilómetros hasta llegar al Picón, que es un mirador con vista extraordinarias del valle encajonado del Duero. Allí disfrutamos del escenario y aprovechamos para comer en el mejor "restaurante" al aire libre, con toda la suerte del mundo pues justo al finalizar el almuerzo se desencadeno una auténtica tormenta con tromba de agua incluida. Nos mojamos y mucho, pero al menos no fue con la comida en la mano. Del Picón se sale por un sendero por el que recorremos unos 1000 metros hasta llegar a una carretera que nos llevara, de nuevo, a Aldeavila de la Ribera (Km 34,25).
Estos últimos 6 kilómetros de carretera han sido duros, una fuerte lluvia y el agua-planning correspondiente, nos han puesto como "sopas". La llegada al pueblo nos vino fenomenal, pudimos secarnos (yo hasta tuve que sacar la toalla y cambiar de muda) y entrar en un bar a esperar que amainase la lluvia y tomar un café caliente más reconfortante que nunca. Fuera hace frío, cuando salimos para reanudar nuestra etapa hasta Saucelle, fin de etapa del día en la que hemos reservado por teléfono una habitación triple en su hospedería municipal. Serán 29 kilómetros por tranquilas carreteras secundarias. En este tramo, muy bonito por el paisaje que nos rodea, atravesamos las pequeñas poblaciones de Zarza, Cerezal y Vilvestre. Aunque nos libramos de la lluvia casi todo este trayecto, en los últimos kilómetros antes de llegar a Saucelle esta vuelve a reaparecer y nos tenemos que refugiar en una parada de autobuses durante un rato.
La hospedería de Saucelle es más que recomendable, hemos conseguido una gran habitación para tres y por la noche nos han preparado una buena y generosa cena . El restaurante de la hospedería tiene grandes ventanales donde podemos observar un magnífico paisaje. El otro paisaje de la cena, fue la retransmisión televisiva de la otra semifinal de la liga de campeones. Este es el fútbol que apreciamos y no ese absurdo e idiotizado que a diario venden los medios.

ETAPA 12: SAUCELLE - VILA NOVA DE FOZ CÔA (65 Km)
 
El buen desayuno de la hospedería y sus buenas vistas nos alegran y dan fuerzas para empezar un nuevo día de "cabalgada". Reseñar que por menos de 25 € por persona hemos tenido una buena habitación, cena y desayuno; ¡ojala que este tipo de sitios fueran más abundantes! 
Aparte del lugar, hoy la expedición del Duero está especialmente contenta, pues tras 12 días de pedaleo ¡por fin entramos en Portugal!
Aunque los primeros kilómetros del día continúan siendo en la provincia salmantina, en un espectacular descenso en fuerte pendiente, de más de 9 kilómetros, hasta la presa de Saucelle, que es la que marca la frontera hispano-lusa. Las vistas del descenso son impresionantes, aunque uno no debe relajarse demasiado pues el gran desnivel y el gran número de curvas lo harían extremadamente peligroso. Es una cuesta en la que hay que "gastar mucho freno".
En la mitad del puente de la presa, se encuentra una línea divisoria con una E a un lado y una P al otro.
Entramos en Portugal por la zona protegida del Parque Natural do Douro Internacional, la continuación portuguesa das arribas do Douro. Asimismo, entramos en la zona amparada bajo la Denominación de Origen vinícola más antigua del mundo: D.O.C. Vinho do Porto (1.757). En las escarpadas orillas del alto Douro, se asientan las viñas que dan lugar a uno de los más reconocidos vinos del mundo. Normalmente se sitúan en laderas de gran inclinación, por lo que su cultivo y recolección se hace en unas condiciones bastante dificultosas. Es esta orientación lo que permite a estas uvas, expuestas a una alta insolación, obtener gran cantidad de azúcares y compuestos de calidad que después pasarán al vino. El valor que representa este entorno das arribas junto a los bancales y laderas donde se sitúan los cultivos de vid y otros, se ha puesto de manifiesto con el reconocimiento del Paisaje Cultural de la Humanidad del Alto Douro-Vinhateiro, en el año 2001.
Tras dejar atrás la presa, subimos nuestra primera gran cuesta lusitana, unos 1600 metros hasta el cruce que tomamos a la izquierda en dirección a Barca de Alva.
Esta carretera va siempre cercana al río, con muy bonitas panorámicas. Hacemos unos 17 kilómetros (en este tramo fallo el cuentakilómetros) hasta llegar a Barca de Alva. Es en este lugar, el primer núcleo habitado por el que pasamos en Portugal, cuando verdaderamente nos damos cuenta de que estamos en la Lusitania. A mi, particularmente, me supone una sensación de especial satisfacción. Hacemos la compra para cuando queramos parar en alguno de nuestro restaurante panorámicos y salimos de Barca en dirección a Figueira. Tras una subida, tomamos un camino que sale a la derecha (sale de una curva) en un lugar donde se encuentran una casa y varios árboles. Aprovechando su buena sombra, aprovechamos para hacer un descanso y comer. Tras la comida, salimos por el mismo camino y al poco encontramos un cruce de caminos, hay que tomar el camino que sale a la izquierda (aunque nosotros seguimos de frente unos cientos de metros, en descenso, hasta darnos cuenta). Este nuevo camino discurre por una zona deshabitada, no se ve otra cosa que campo y cultivos.
Se llega a un cruce y se nos ocurre girar a la derecha por una pista asfaltada que nos hace disfrutar de buenas vistas del valle y el río Douro. Esta solitaria carretera se dirige hacia la antigua estación de tren, a estaçao do comboio.
Desandamos lo hecho y regresamos al cruce. En este caso tomamos la dirección contraria a la de la estación por un firme a veces es camino, a veces asfalto algo deteriorado. Continuamos por estos paisajes campestres hasta llegar a una ermita. (Km 40,85). Desde esta ermita iniciamos una fuerte subida de más de 4 kilómetros por por una solitaria pista asfaltada. Conforme ascendemos el paisaje va adquiriendo vistas panorámicas. Al llegar al cruce, giramos a la derecha en dirección a Foz Côa aunque será Castelo Melhor la primera población por la que pasemos (Km 49,85).
Nada más entrar en el pueblo paramos en un bar a tomar algo: Isabel y yo pedimos un pingado (café cortado) y Ramonet disfruta de su primer sumol (una conocida bebida refrescante portuguesa). Mientras disfrutamos de nuestras consumiciones, observamos el aire de tranquilidad que se respira en el bar. Cuando llegamos no había nadie atendiendo, tardo un tiempo en llegar una señora. Tras servirnos, vemos que lo que había estado haciendo era coser a maquina, con una de esas maquinas antiguas de tracción pédica. El Portugal interior es así, ajeno a las habituales prisas del mundo en que vivimos.
En toda esta zona, el valle del río Côa, se han encontrado muchos restos arqueológicos. Principalmente se han encontrado un gran número de pinturas rupestres al aire libre, datando las más antiguas de la época del paleolítico. Estamos hablando de una las zonas más importantes de toda Europa a nivel de este milenario arte. En este sentido se ha puesto en valor esta gran riqueza patrimonial en un centro que se ha establecido en Castelo Melhor: Centro de Recepçao Parque Arqueológico do Vale de Côa. 
Los últimos 15 kilómetros del día, hasta Vila Nova de Foz Côa, son muy bonitos. Fuimos un buen rato en descenso entre unos parajes de mucho arbolado y relativamente cercano al Douro. El final del descenso lo marca el mencionado río Côa. Desde este hasta Vila Nova, ¡nuevamente a subir! (que vida esta de ciclista...)
Tras investigar un poco la ciudad y preguntar, encontramos dos buenas habitaciones a un precio muy barato en Residencial Marina, donde además no hubo el menor problema para meter nuestras bicis. Finalizamos el día celebrándolo con una buena y abundante cena (jantar). Tuvimos suerte pues solo un minuto después de entrar en el restaurante, descargo una de las más fuertes tormentas que recuerde. Toda una sinfonía de truenos, relámpagos y el inconfundible sonido del agua chapoteando contra el adoquinado suelo portugués. Incluso entre plato y plato se llego a ir la luz...
No acabo allí la noche, en nuestro discurrir por el pueblo encontramos un salón de juegos donde celebramos algunas partidas de billar americano. Quedó constancia de que Isabel donde pone el ojo pone la bola. Desde luego que motivación no nos va a faltar en nuestro próximo enfrentamiento...


ETAPA 13: VILA NOVA DE FOZ CÔA - PINHAO (62,80 Km)

A partir de Vila Nova y hasta Pinhão, nuestra ruta discurre por el interior. Nos habría gustado más no separarnos del cauce del Douro, pero desgraciadamente no hay carreteras o caminos que vayan cercanas o paralelas a él. Si acaso haciendo triangulaciones se puede ir más cerca, pero lo montañoso y quebrado del terreno (no olvidemos que el río también continua encajonado en esta zona del alto Douro) no lo aconsejan. La única opción de hacer este tramo junto al río es coger el tren en Pocinho, unos veintitantos kilómetros al norte de Vila Nova. Es una opción interesante pero en este caso queremos hacer TODA LA RUTA DEL DUERO EN BICICLETA.

Disfrutamos de un buen desayuno con sus torradas com manteiga y el buen café portugués antes de tomar la carretera en dirección a Guarda. Será a los 9 kilómetros cuando giraremos hacia la derecha, en el cruce, hacia S. João de Pesqueira. Justo después del cruce se inicia una gran ascensión que precede a un fuerte descenso, ¡marchando una de montaña para iniciar bien el día!

La llegada a Horta (Km 18,45) marca el final de la cuesta abajo y su salida, el inicio de un nuevo ascenso continuado, en este caso de 7,65 kilómetros; ¡que vivan las etapas de montaña y con alforjas!. En esta zona, de cierta altitud, los paisajes se hacen diferentes a los característicos de los viñedos del Douro, disfrutamos de bonitas vistas y mucho arbolado. Hasta el siguiente pueblo, Vilarouco, fuimos por la tranquila carretera, pero poco después del alto existe la posibilidad de hacer algo más de 4 kilómetros por un camino que finaliza en la citada población. Una vez que llegamos al cruce de Vilarouco (Km 31,30) hacemos unos 1000 metros hasta llegar al centro de este bonito pueblo,donde está la iglesia, a igreja. este fue el lugar elegido para nuestro almuerzo, o almoço, en una agradable zona ajardinada y con suficiente sombra.

Un pequeño descansito tras comer y continuamos nuestro pedaleo hasta S. João de Pesqueira (Km 41,20). Vaya ciudad bonita que se nos ha aparecido en medio de esta dura etapa de montaña. Damos un paseo por su céntrico casco viejo, repleto de edificios interesantes, así como torres, arcos medievales y empedradas ruas estrechas. La atmósfera del lugar transmite calma, sosiego. Unas nubes algodonosas rompiendo el intenso color azul del cielo dan lugar a un fondo perfecto para el paseo por sus calles.

En S. João hemos disfrutado de un magnífico café pingado en una tasquinha de su plaza principal. Posteriormente hemos visitado, de una manera espontánea, la tienda de vinos de la pequeña empresa familiar VINOQUEL, dedicada a la elaboración y embotellado de vinos de la Região Demarcada do Douro (vinos generosos de Oporto y vinos tranquilos de la D.O.C. Douro). Su empleada no has dedicado toda su atención y nos ha dado a provar algunos vinos, entre los que me ha encantado el Quinta Vale de Agodinho LBV 2000, engarrafado (embotellado) en 2005, excelente Oporto de añada. Un lugar muy recomendable para apreciar el buen trabajo de estos vinateros que completan el ciclo completo de la vid y el vino: da vinha ao copo.

Después de tan buena parada, vuelta a la realidad: nueva subida de unos 3 kilómetros. Podemos con ella, el vino en pequeñas dosis es nuestro mejor combustible "natural". La buena noticia es que una vez en el alto, los siguientes 14,30 kilómetros son en descenso continuado hacia, de nuevo, el cauce de nuestro queridísimo Douro. Durante esta bajada, el paisaje de los numerosos viñedos en inclinadas laderas es espectacular. El final del este tramo lo marca un cruce que hemos de tomar a la derecha en dirección a Pinhão, siendo este un tramo (de unos dos kilómetros) muy agradable por la misma orilla del río.

Pinhão es un bonito y tranquilo pueblo donde el río del mismo nombre vierte sus aguas al Douro. Es un centro vitivinícola de primer orden situado en una de las zonas donde existe una mayor concentración de los viñedos de los que se proveen las bodegas elaboradoras del famoso vino de Oporto.

 

En Pinhão, hemos encontrado una residencial "Residencial Douro" justo en frente de la estación de tren y con bonitas panorámicas del río. La estación de tren de Pinhão alberga entre sus paredes una magnífica muestra de azulejos estilo portugués referidos a la temática del mundo del vino.

ETAPA 14: PINHAO - CASTELO DE PAIVA (101 Km)

Hoy se cumplen dos semanas desde nuestra salida de Duruelo. Los kilómetros se van acumulando en nuestras piernas, que empiezan a estar realmente cargadas. Desde nuestra llegada a la comarca de Los Arribes no dejamos de subir y bajar cuestas y eso se nota. Hoy esperamos una tranquila etapa cercana al río, pero no sabemos realmente que tipo de trazado vamos a encontrar.

Desde Pinhão hasta Peso da Regúa (Km 24,18) es una deliciosa carretera llana junto al gran cauce del Douro, rodeada de quintas y viñedos. Peso da Regúa es una de las poblaciones más importantes, a nivel de centro comercial y económico, de toda la región del alto Douro. No la visitamos. Desde aquí hasta Penajóia la carretera, que se va separando tímidamente del río, inicia un prolongado ascenso de unos 8 kilómetros. Las vistas del cauce y el valle del Duero conforme se va ascendiendo son unos de los paisajes más bonitos que jamás haya visto. Esta maravilla no es gratis, su precio es subir todos estos "cuestones" en bicicleta y con la carga de las alforjas. Aún así, es algo que nos merece totalmente la pena. Desde Penajóia a Resende (Km 51,36) la carretera es tipo "rompepiernas", de continuas subidas y bajadas, muy sinuosa y con un paisaje alrededor que impresiona.

Resende es una ciudad que marca el final de la región de los viñedos del vino de Oporto e inicio de una región cada vez más verde y donde los bosques se empiezan a imponer a los viñedos, aunque estos no desparecen y por esta zona tienden a adoptar un porte más alto tipo emparrados, lo que nos habla de las cercanías de la región productora de los característicos vinos verdes del norte de Portugal.

Allí en Resende vamos a hacer nuestra compra de víveres y almoço en un sombreado y verde parque, seguida de una breve pero intensa cabezada en el césped. En el siguiente tramo, hasta Cinfães (Km 75), la carretera se acerca de nuevo a la orilla del Douro y continúa con sus repechos, aunque un tanto más suaves. Unos dos kilómetros antes de llegar a esta ciudad encontramos una cuesta durísima de superar. Como a estas altura de la etapa ya lo que queremos es llegar al punto que hemos elegido como final de etapa, Castelo de Paiva, evitamos entrar en la ciudad, que se adivina grande. Para esto, nada más entrar, hacemos un giro a la derecha por una carretera de típico empedrado portugués, que nos evita introducirnos en una circunvalación de mucho tráfico.

Tras dejar atrás Cinfães, pedaleamos por una carretera que vuelve a separarse del río pero que nos envuelve en un verde paisaje bastante bonito. Vamos pasando por algunas pequeñas poblaciones hasta llegar a una rotonda (Km 96,67) en la que tomamos dirección a Castelo de Paiva. Desde esta rotonda hay unos 4 kilómetros (que incluyen otra buena subida, como no...) hasta la rotonda de entrada en nuestro destino final de hoy, concretamente hacemos noche en un buen lugar: Residencial Castelo Douro (Rua Dr. Francisco Sá Carneiro, 44). Tiene la categoría de un hotel a precio de un hostal, incluye el desayuno (pequeno-almoço) en el bar de al lado y su dueño, Jorge, es bastante acogedor.

Jorge nos ha aconsejado un lugar para comer bien y abundante y así celebrar nuestra gran "cabalgada" de hoy: 101 Km en etapa de montaña, LA AUTÉNTICA ETAPA REINA DE LA RUTA DEL DUERO y una de las más bonitas sino la que más. Verdaderamente ha sido toda una demostración de buen hacer ciclista de Isabel, Ramonet y Jose.

La cena (jantar) fue en un sencillo y económico restaurante repleto de locales. Un lugar donde comer más cantidad que calidad, en un ambiente muy "campechano", muy auténtico. Algo así era lo que buscábamos aquella noche para matar nuestra hambre. Tras la cena, un breve paseo por el bonito casco viejo de esta ciudad cuyo nombre le hace justicia, por su castillo, murallas y fortalezas.

ETAPA 15: CASTELO DE PAIVA - PORTO (53,70 Km)

Con la mayor claridad que nos proporciona la luz de la mañana, admiramos el precioso y verde paisaje que nos rodea en Castelo de Paiva. Es un entorno de una naturaleza privilegiada a orillas del río Paiva que en un río de montaña de aguas puras y cristalinas, donde es posible ver el jugueteo de las nutrias y practicar deportes como el del piraguismo en aguas bravas. Un auténtico paraíso.
Domingo, 6 de Mayo de 2007

Es nuestra última etapa de la ruta. Hay una especie de emoción contenida en lo que queda del pelotón de ciclistas del Duero y ganas, muchas ganas de llegar. Es por esta razón que en nuestra etapa de hoy nos limitamos a seguir las señalizaciones que indican dirección a Vila Nova de Gaia, la ciudad que está en frente de Oporto, al otro lado del río Douro y donde se encuentran todas las bodegas de su famosos vino. 
Es un trayecto inicial muy en contacto con la naturaleza que poco a poco va dejando paso a un entorno bastante urbano de pequeñas y medianas poblaciones que rodean a la gran urbe que es Oporto, la segunda ciudad más importante del país. El perfil de la etapa es "rompepiernas" y con muchas curvas, debido a la orografía de la región. Las cuestas no nos abandonarán hasta el encuentro con el río Douro, ya en V.N. Gaia-Porto. 
En una cuesta situada a unos 8 kilómetros de Oporto, siento un "crak" en mi rodilla, un dolor agudo muy intenso que me hace bajar de la bici, es la misma rodilla que en Los Arribes me fastidió. Por unos instantes creo que no voy a poder finalizar la ruta ¡por solo 8 kilómetros! (después de llevar casi 1000 sobre la bici). Isabel y Ramonet, que pedaleaban por delante mía, no se percatan y continúan efectuando un largo descenso.Tras aplicarme una pomada antiinflamatoria y masajear bien la articulación, afortunadamente confirmo que puedo continuar. A los 10 minutos me vuelvo a reunir con el resto del pelotón , que me esperaba, para hacer nuestros últimos kilómetros hasta Oporto. Según nuestro mapa de Oporto, nos encontramos en una gran avenida de Vila Nova de Gaia que finaliza justo en el emblemático Ponte de D. Luís I, unos de los lugares más bonitos de la ciudad con preciosa vistas al Douro.
Con esta cercana e inmejorable meta para nuestra gran ruta, hacemos un descenso final entre el alborozo y los aplausos que nos damos, hasta llegar al puente. El Ponte de D. Luís I, punto final oficial de nuestra Ruta del Duero/Douro.
Como quiera que es tarde y no hemos comido, en un cercano parque cantamos nuestra particular victoria haciendo una comida tipo pic-nic, tumbados sobre el césped, mientras disfrutamos de las escenas de la vida diaria de la gran ciudad, algo que incluso se echa de menos después de tanto campo y localidades pequeñas. Tras el almuerzo-siesta, que no hay prisas ninguna, nos hacemos las fotos oficiales del final de la travesía, al pie del puente.
Y cruzamos el puente para entrar, definitivamente, en Oporto, una ciudad con mucha historia...
 
CONOCER UN POCO DE OPORTO
Parece ser que en lo que es hoy la orilla de Vila Nova de Gaia, junto al Douro, existió un asentamiento pre-romano al que se denominó Cale. Posteriormente, los romanos, que se establecieron en las inmediaciones de lo que sería el lado de Porto, llamaron Portus a este lugar. La unión posterior de las dos ciudades “Portucale” pudo ser el origen de la actual palabra que da nombre al país. Estamos en un lugar con mucha historia, cuna de un pueblo laborioso y valeroso, que supo resistir todo tipo de invasiones a lo largo de la historia, sobre todo del cercano Reino de Castilla. 
Porto es el origen del pequeño pero poderoso Reino de Portugal junto a Coimbra, en el siglo IX. Reino que iría creciendo poco a poco hasta configurar las actuales fronteras, que son casi las mismas que se establecieron a finales del siglo XIII.
En esta ciudad vío la luz por primera vez, en 1397, uno de los más ilustres navegantes portugueses de la época dorada de los descubrimientos (siglos XIV al XVI): el infante Don Henrique, Enrique el Navegante. En esta época la ciudad tenía un importante astillero que abastecía a la importante flota portuguesa, que surcaba todos los mares del mundo.
En el siglo XVIII, La presencia de una familia de gobernantes, los Almadas, va a ser determinante para la modernización de la ciudad hasta el punto que el diseño actual de la ciudad se debe a ellos.A finales del siglo XIX se construyen dos emblemáticos puentes sobre el río Douro: el Ponte de Maria Pia, en 1877, obra de Gustavo Eiffel y, en 1886 el Ponte de D. Luís I, de la escuela de Eiffell, impresionantes viaductos con una gran caída y vistas espectaculares sobre el cauce del río. Esta zona ribereña situada entre Gaia y Porto supone, para mí, una de las facetas más interesantes de la ciudad. Es una zona de gran actividad portuaria y con el sabor inconfundible de las viejas bodegas, as adegas. Podemos ver los barcos rabelos que antiguamente llevaban los toneles con el vino desde el alto Douro (la zona de producción) hasta Gaia, donde se crían.

Una de las principales fuentes de riqueza de la ciudad es el famoso vino de Oporto. Es a partir del siglo XVII cuando empiezan a producirse las primeras exportaciones de este al norte de Europa, sobre todo a Inglaterra. Desde este momento y hasta la actualidad, no ha cesado el flujo que proporciona a la ciudad, además de beneficios, una buena imagen apoyada en un excelente y valorado vino. De la importancia de estos vinos, como ya hemos señalado anteriormente, habla muy bien el hecho de que fue la primera denominación de origen de vinos creada en todo el mundo, a mediados del siglo XVIII.

Si cruzamos el Ponte de D. Luís I desde la zona de Gaia, después de sentir casi vértigo por la gran caída que representa la altura a la que lo hacemos, en seguida nos adentramos en el casco histórico de la ciudad. El paseo nos va a gustar, seguro. Desde bellas y barrocas iglesias hasta amplías y ajardinados paseos y avenidas. Hay un denominador común en muchos de sus iglesias y edificios que es la gran diversidad de azulejos estilo portugués, siendo una buena muestra de ellos los que se pueden contemplar en la estación de tren de São Bento, inmensos, que reflejan hechos históricos de la ciudad. También podemos contrastar del románico de su Sé Catedral al arte gótico mezclado con manuelino(genuinamente portugués) del Monasterio de Santa Clara. 
Se le puede tomar el pulso a la ciudad paseando por la rua de Santa Catarina, auténtica arteria comercial de la ciudad. En ella podemos encontrar el Café Majestic, uno de los más bonitos de todo el país. Es aconsejable un paseo por la amplía Avenida de los Aliados, donde se encuentra la camara municipal, y sus alrededores, entre los que destaca la Torre de los Clérigos y el Campo de los Mártires. En este entorno,conviene callejear por estas zonas, son calles estrechas, empinadas, repletas de sabor y de buenas tascas donde parar a degustar el vino del lugar junto a un buen almoço o jantar.
 

Epílogo
 
Lunes, 7 de Mayo de 2007
 
Desde nuestra llegada, ayer, a esta cidade do Douro, todo ha sido alojarnos en una céntrica residencial (en la tranquila Rua do Almada) y descansar, pasear por la ciudad y darnos unos merecidos jantares y almoços, además de disfrutar del magnífico vino del lugar. Después de tan largo viaje, los buenos sabores de la mesa son para nosotros un auténtico premio.
En Oporto es un verdadero placer pasear por la la zona junto al río de Cais de Ribeira o Alfandega, con esas fachadas desconchadas y coloridas que dan al río. Desde aquí hasta la desembocadura del Douro, Foz do Douro, es posible dar un magnífico paseo de varios kilómetros, ya sea andando, en bici o en tranvía. Allí, donde nuestro queridísimo río abraza al Atlántico, finaliza realmente nuestra ruta. La contemplación en este lugar dura un buen rato ya que después de tantísimos kilómetros pedaleados siempre siguiendo su cauce, verdaderamente es algo que emociona. 
Ahora sí, La Ruta del Duero ha finalizado. Hasta aquí hemos llegado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 LA RUTA DEL DUERO EN BICICLETA: DATOS

ETAPA 1 DURUELO DE LA SIERRA-SORIA 55 Km

ETAPA 2 SORIA-BERLANGA DE DUERO 88 Km

ETAPA 3 BERLANGA DE DUERO-EL BURGO DE OSMA 25 Km

ETAPA 4 EL BURGO DE OSMA-ARANDA DE DUERO 69 Km

ETAPA 5 ARANDA DE DUERO-PESQUERA DE DUERO 59,30 Km

ETAPA 6 PESQUERA DE DUERO-LAGUNA DE DUERO 66 Km

ETAPA 7 LAGUNA DE DUERO-CASTRONUÑO 76 Km

ETAPA 8 CASTRONUÑO-ZAMORA 62 Km

ETAPA 9 ZAMORA-MORALINA DE SAYAGO 53 Km

ETAPA 10 MORALINA DE SAYAGO-VILLARINO DE LOS AIRES 72,50 Km

ETAPA 11 VILLARINO DE LOS AIRES-SAUCELLE 63 Km

ETAPA 12 SAUCELLE-VILA NOVA DE FOZ CÔA 65 Km

ETAPA 13 VILA NOVA DE FOZ CÔA-PINHAO 62,80 Km

ETAPA 14 PINHAO-CASTELO DE PAIVA 101 Km

ETAPA 15 CASTELO DE PAIVA-PORTO 53, 70 Km

 

15 ETAPAS DURUELO DE LA SIERRA-OPORTO 971,30 Km(*)

Media diaria: 64,75 Km

(*) En realidad sería un total ligeramente inferior. En esta cifra van incluidas pequeñas desviaciones o vueltas que dimos por error.

 

 

LA RUTA DEL DUERO EN BICICLETA

©José Ignacio Idígoras Santos, 2009